Más allá del amplio registro de satisfacciones, frustraciones y fracturas internas que ha dejado el 12º congreso del PSPV, uno de los impactos externos más visible es el derrumbe institucional del partido. El grupo parlamentario ha quedado no ya obsoleto por reemplazable (lo orgánico y lo legislativo nunca coinciden en el tiempo ni en el espacio), sino desacreditado frente al partido que pilota el banco azul (el PP) y que hasta la semana pasada sufría su presión ante la metástasis judicial (Gürtel, Brugal, Emarsa, Fabra, Blasco…), las contradicciones que ha aflorado la llegada del PP a la Moncloa (el retorno del boomerang del victimismo), y la alarmante situación financiera de la Generalitat.
El resultado del congreso socialista da oxígeno a un PP que desde hoy deja de tener ante sí una estructura parlamentaria estable y cuya interinidad, aun acomodando lo que hay a lo que ha sucedido (la dimisión de Jorge Alarte como portavoz y las oportunas reubicaciones tribales), le deja resueltas incluso las réplicas de los futuros debates en las Cortes Valencianas. Con tres años de legislatura por delante, la historia del socialismo valenciano se repite una vez más, aunque ahora con novedosos agravantes, ya que el resto de la oposición (Esquerra Unida, Compromís) vive una etapa expansiva, tanto por méritos propios como por errores ajenos (PSPV).
Esa situación deja mayoritariamente en manos exógenas (una recuperación del PSOE en Madrid, una catástrofe en el PP valenciano) cualquier hipotética mejora de las perspectivas electorales para los socialistas valencianos. El reto externo para el nuevo líder del PSPV-PSOE, Ximo Puig, que durante los próximos tres años no estará en las Cortes Valencianas como portavoz del partido, es titánico. Aunque quizá su ausencia o presencia tampoco resulte determinante para los acontecimientos.
Puig tampoco supone una incógnita en ese sentido: ya fue síndic del PSPV-PSOE durante varios años, tras otro congreso celebrado también en Alicante (el 9º) en el año 2000. Entonces, por su poderoso vínculo con el pasado, el PP lo tomó como un burladero parlamentario. Eduardo Zaplana lo tenía chupado cada vez que se le ponía a tiro. Incluso el herbívoro Alejandro Font de Mora, a la sazón portavoz del PP, parecía ante él un feroz depredador. Aunque nunca se sabe qué progresos trae la remasterización del lermismo.
Hay 1 Comentarios
La bolsa baja,la sobrina de riesgo sube, los parados aumenta, a ver si se va de una vez Zapatero y llega Rajoy pa que solucione esto.
Publicado por: Miguelillo | 03/04/2012 23:48:55