En realidad, el vaciado de contenido de las autonomías que reclama ahora Esperanza Aguirre empezó hace tiempo para el PP. La criminalización que sufre el Estado autonómico con el pretexto del imperativo de la crisis no es reciente. Al PP, que en las Cortes Constituyentes (cuando AP) no apoyó la Constitución, nunca le entusiasmó este modelo de Estado porque rompía el concepto franquista de la uniformidad de España (admitía la singularidad de comunidades históricas más allá de la excepción tradicionalista de Navarra), aunque luego, en aras de esa misma uniformidad, ha instrumentalizado el modelo autonómico a la baja del resto de comunidades (las llamadas artificiales) para avivar el agravio y tratar de ceñir al palo a Cataluña y el País Vasco.
Pero en el terreno práctico, la demolición del sistema autonómico se inició con la gestión de las comunidades por parte del PP (la instauración del sistema correspondió al PSOE, CiU y PNV), ahora con la onda expansiva agrandada por su mayoría en el Gobierno central y en los regionales. Puesto que no se trataba de un simple encaje político y territorial como Madrid, la Comunidad Valenciana supone uno de los más claros ejemplos de esta desactivación sistemática del modelo que reclamaron los valencianos en la calle y en las instituciones. Y que ha supuesto el principal factor de desarrollo de la personalidad, los servicios públicos y la economía durante el final del siglo pasado.
El primer paso fue la trivialización de las señas de identidad, como la acomodación del Estatut a los intereses (la munición hídrica partidista) y las fantasías del PP (el centro espiritual de La Valldigna y los dos huevos duros de la cláusula Camps). O como el uso del Consell como agencia de contratación de espectáculos (Bernie Ecclestone, Mundo Ilusión, Terra Mítica…). Le siguió la progresiva postergación de la lengua autóctona de los principales escenarios de gobierno, que culminó con la liquidación de la Llei d’Ús i Ensenyament, una norma nacida del consenso en 1983 y que ha servido para encauzar la enseñanza del valenciano sin fricciones.
Paralelamente, se socavó uno de los principales instrumentos de la autonomía: Ràdio Televisió Valenciana. Se le fijó el rumbo de la telebasura, se le arruinó el crédito informativo y se la utilizó hasta la extenuación económica como medio de negocio para amigos y conocidos. Asimismo, el Consell se centró en la explotación de un victimismo irritante contra el Gobierno central (PSOE) como principal acción (afirmándose en la confrontación y no en la puesta en valor de sus capacidades y posibilidades), reduciendo la Generalitat a un organismo subalterno y menesteroso (incapaz de desarrollar sus prestaciones sin un Gobierno central del mismo color) y sin más responsabilidad que pedir y quejarse.
Y si faltaba algo era la nefasta gestión económica del invento (un déficit del 20% envuelto con la gruesa capa corrosiva de la corrupción y la cabeza del sistema financiero valenciano en bandeja) para dejar la autonomía sobre el potro del desguace. Menos mal que Mariano Rajoy ha dicho que ni se plantea un debate sobre el Estado autonómico, aunque con la trayectoria que le precede lo debe tener a punto de caramelo.
Hay 2 Comentarios
Me ha encantado leer una opinión positiva sobre el Estado de las autonomías.
El hecho de haber crecido en personalidad, como indica el post y como pude comprobar viviendo en Valencia, no conlleva enriquecimiento. Me refiero a desarrollo educativo, económico o cultural y entendiendo el grado de enriquecimiento por cuanto se crea o genera, exportable.
Si tengo que decir que no percibí en ningún caso que la lengua fuera utilizada como herramienta de defensa, para robar méritos u oportunidades, lo cual me complació.
Yo soy autora de un real decreto, y nací en el país vasco. Por enriquecer, se me impidió el ejercicio de mi trabajo y por reclamar mi autoría, se pidió recientemente mi muerte civil por parte del ministerio fiscal.
Coincido con usted en que si los partidos de mayorías que no estaban de acuerdo con el sistema, PP, no hubiesen colaborado desprotegiendo a las víctimas (por eso no estoy de acuerdo con generalizar el concepto de criminalización), realmente hubieran dejado de serlo. Y también es cierto que con su ayuda, muchas comunidades hubieran mejorado.
Pero el hecho es que cuando uno decide hacerse autónomo, tiene que cumplir con creces. Mejorar lo recibido. Y además, no debe de perder el espíritu universal.
A mi me ha tocado vivir en un atentado permanente contra la democracia y los derechos fundamentales en supuesta democracia. Por ello, no estoy dispuesta a defender la guerra per se.
Pero no se me ocurre buscar la responsabilidad o la causa en el PP. Me parecería el colmo. Los culpables y los responsables,son quienes lo dispusieron, lo alentaron y lo han permitido . Y finalmente, es el pueblo quien decide (en democracia) lo que desea ser.
Por lo tanto, y volviendo al asunto del crecimiento económico, a la obligación de mantener lo generado, resulta tarea imposible si no se democratiza el mercado. Lo cual no se hizo. Entonces: ¿De qué régimen estaban viviendo las autonomías? Encuentro cierta ausencia de coherencia en la argumentación. ¿Por qué algunas pudieron con la industria de la distribución y otras no?
Y me pregunto, por ejemplo y por terminar: ¿Cuántas horchaterías se inauguraron en Corea o en Japón?
Publicado por: Belén Mtnez. Oliete | 11/04/2012 23:30:17
Me ha encantado leer una opinión positiva sobre el Estado de las autonomías.
El hecho de haber crecido en personalidad, como indica el post y como pude comprobar viviendo en Valencia, no conlleva enriquecimiento. Me refiero a desarrollo educativo, económico o cultural y entendiendo el grado de enriquecimiento por cuanto se crea o genera, exportable.
Si tengo que decir que no percibí en ningún caso que la lengua fuera utilizada como herramienta de defensa, para robar méritos u oportunidades, lo cual me complació.
Yo soy autora de un real decreto, y nací en el país vasco. Por enriquecer, se me impidió el ejercicio de mi trabajo y por reclamar mi autoría, se pidió recientemente mi muerte civil por parte del ministerio fiscal.
Coincido con usted en que si los partidos de mayorías que no estaban de acuerdo con el sistema, PP, no hubiesen colaborado desprotegiendo a las víctimas (por eso no estoy de acuerdo con generalizar el concepto de criminalización), realmente hubieran dejado de serlo. Y también es cierto que con su ayuda, muchas comunidades hubieran mejorado.
Pero el hecho es que cuando uno decide hacerse autónomo, tiene que cumplir con creces. Mejorar lo recibido. Y además, no debe de perder el espíritu universal.
A mi me ha tocado vivir en un atentado permanente contra la democracia y los derechos fundamentales en supuesta democracia. Por ello, no estoy dispuesta a defender la guerra per se.
Pero no se me ocurre buscar la responsabilidad o la causa en el PP. Me parecería el colmo. Los culpables y los responsables,son quienes lo dispusieron, lo alentaron y lo han permitido . Y finalmente, es el pueblo quien decide (en democracia) lo que desea ser.
Por lo tanto, y volviendo al asunto del crecimiento económico, a la obligación de mantener lo generado, resulta tarea imposible si no se democratiza el mercado. Lo cual no se hizo. Entonces: ¿De qué régimen estaban viviendo las autonomías? Encuentro cierta ausencia de coherencia en la argumentación. ¿Por qué algunas pudieron con la industria de la distribución y otras no?
Y me pregunto, por ejemplo y por terminar: ¿Cuántas horchaterías se inauguraron en Corea o en Japón?
Publicado por: Belén Mtnez. Oliete | 11/04/2012 23:30:14