La patronal de la Comunidad Valenciana, Cierval, acaba de realizar un análisis del impacto de los Presupuestos Generales del Estado en el territorio valenciano que marca un antes y un después en la historia de la organización. Se trata de un duro alegato contra el Gobierno, cuyo recorte en las cuentas del Estado para la Comunidad Valenciana "es mucho mayor que el que se ha producido en otras comunidades autónomas". Tanto, que considera Cierval que la alejan de la media de renta española. Es más: estos presupuestos, que no se corresponden con la población valenciana ni con su aportación al PIB de España, son "una dificultad más" para alcanzar ese objetivo.
Salta a la vista que Cierval ha dejado de ser una terminal del PP y eso es un hecho histórico. Hasta ahora la organización no había representado un papel activo en los acontecimientos. Siempre había ido a remolque del PP. Fue un instrumento para los intereses de este partido. Fue usada y agitada en los años ochenta contra la Generalitat del socialista Joan Lerma, mediante la legendaria Cumbre de Orihuela, que llegó a crear la expectativa de la existencia de una masa empresarial crítica y activa, pero quedó reducida por su propia dinámica inducida a un acto de lanzamiento social del que sería nuevo líder de la derecha (Pedro Agramunt). Y luego se limitó a ser condescenciente con la gestión y las decisiones de los Gobiernos centrales del PP y muy beligerante con los del PSOE.
Ahora Cierval acaba de dar un golpe de timón que le permite enderezar su tendenciosa trayectoria. Se ha ocupado de lo que es intrínsecamente suyo: el impacto económico de las inversiones, la proyección del gasto previsto en la Comunidad Valenciana. Se ha fijado en el interés de los empresarios, sean del partido que sean, y en el de la Comunidad Valenciana. Siendo lo normal, lo que tendría que estar en la naturaleza de la organización, es un hecho tan revolucionario que se puede decir que Cierval, bajo la presiencia de José Vicente González, ha salido por fin de la Transición y se ha ubicado en el presente. Se lo merecían la organización y la Comunidad Valenciana.