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Sobre el blog

La Comunidad Valenciana es el resultado de un proceso acumulativo en el que lo que nunca parece terminar se superpone a lo que nunca acaba de llegar, y viceversa. Pero esa tensión entre la marcha atrás y la directa, entre la fosilización y la vanguardia, libera una gran energía que solemniza nuestras incongruencias y aciertos en sumarios judiciales o tratados de estética. Este blog centra comentarios sobre lo que convulsiona ese territorio.

Sobre el autor

Miquel Alberola

. Nací en Valencia (El Carme) en 1958, aunque soy de pueblo (Quatretonda). Estoy en esto desde casi siempre y no he podido sacudirme todas las dudas del principio. Soy subdelegado de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana.

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RTVV, despedida y cierre

Por: | 24 de agosto de 2012

Los miembros del consejo de administración de Ràdio Televisió Valenciana (RTVV) del PP ratificaron en la madrugada del martes el despido de 1.198 trabajadores del ente. Fue el último trámite para el puntillazo que el Gobierno valenciano quiere dar a una televisión autonómica que ha usado hasta el paroxismo como instrumento de propaganda, agencia de colocación, filón de negocio para camaradas y sistema de saqueo (por lo visto en la derivada del caso Gürtel de los contratos de la visita del Papa). Sin embargo, ahora, desacreditada, sobredimensionada, arruinada y con la Generalitat en bancarrota, para el Consell el juguete resulta insostenible y le está metiendo el hacha a fondo en el tronco.

Es evidente que la radio y la televisión autonómicas necesitan ganar agilidad para asegurar su futuro, pero no es menos cierto que su excesivo volumen es el resultado de la gestión irresponsable de los Gobiernos de Eduardo Zaplana y Francisco Camps, quienes, además de llevarlas al borde del precipicio durante 17 años, las utilizaron para su promoción personal apesebrando (a todo meter) a periodistas de la Villa y Corte de su interés que ejercían aquí de somatén mediático a cambio de cacarear en Madrid lo fantásticos eran. También es cierto que los socialistas, que la pusieron en marcha, arrimaron el ascua a su sardina tanto como pudieron, pero lo que vendría después lo reduciría a la insignificancia. En pocos años, se dobló la plantilla y los gastos en producciones externas y derechos deportivos se dispararon más allá de la capacidad del ente hasta llevarlo a la quiebra y a la deuda de 1.200 millones. Y la perversidad es que esa factura no la van a pagar quienes la han ocasionado sino los trabajadores, que son los únicos que se creían el proyecto.

José López Jaraba, director de RTVV, en el momento de abandonar el consejo de administración que aprobó el ERE TANIA CASTRO)

RTVV nació como un instrumento esencial del autogobierno y pudo ser su máxima caja de resonancia, su órgano de difusión y maquinaria pedagógica, el vínculo común de los valencianos, su poderoso vehículo cultural. Sin embargo, el uso y abuso partidista del PP ha estigmatizado para siempre su credibilidad. Esa prioridad política y sus servidumbres han determinado que ni siquiera haya podido cumplir razonablemente con su precepto fundacional: promover el valenciano y desarrollar una industria audiovisual propia. Con este fracaso y su inminente desguace el autogobierno no solo pierde músculo, sino también capacidad.

Aunque esto es algo que no parece importarle demasiado a Alberto Fabra, quien aquí parece actuar más como un hombre de negro de Mariano Rajoy (que hubiese heredado de otros lo que ha hecho su partido) que como un presidente de la Generalitat comprometido con lo que representa. Ahora Fabra no solo tiene que apechugar con la escabechina y el desguace, sino también con la lista de reos, con las consecuencias de a quién le va a vender la chatarra y qué nuevas perversiones ideológicas se van a introducir en la pantalla al amparo de esta atrocidad semipública que se plantea como el salvavidas de los náufragos del fracaso de las TDT.

Y para empezar, huele fatal que siete trabajadores en “excedencia forzosa” se salven del ERE por esa misma peregrina razón (entre ellos, la jefa de comunicación de Fabra), cuando haber tenido una “excedencia voluntaria” te pone a los pies de los caballos. Para que luego venga el locuaz Serafín Castellano, el consejero de Gobernación, y afirme con agropecuaria pompa que “el ERE de RTVV es necesario para salir de la crisis”.

El cerrojo informativo

Por: | 20 de agosto de 2012

La estrategia que marcó el mando avanzado para combatir el incendio de La Torre de les Maçanes, que se saldó con un agente medioambiental y un brigadista muertos, ha suscitado el malestar y las críticas de quienes participaron en la primera línea de extinción del fuego. Como consecuencia de que quizá algo no se hizo como correspondía, la Consejería de Gobernación ha apartado de su puesto al jefe de sector que tomó la decisión que supuestamente derivó en la tragedia. Sin embargo, nada oficial ha trascendido al respecto. Gobernación, una semana después, todavía no ha dado ninguna explicación y utiliza la investigación que se está realizando como burladero.

Desde que su titular, Serafín Castellano, tomó las riendas del departamento tampoco ha habido modo de saber cuántas hectáreas habían ardido en ningún incendio para poder informar del alcance de estas tragedias. En esto, Castellano se da un homenaje a sí mismo. En todas las consejerías por las que ha pasado ha impuesto su más definitorio sello: el cerrojo informativo. En sus días de consejero de Sanidad, no hubo modo de obtener una explicación de la muerte de seis pacientes renales que se habían sometido a una sesión de hemodiálisis entre el 21 y el 29 de agosto de 2001. No se la sacaron ni con sacacorchos.

El consejero de Gobernación, Serafín Castellano (JORDI VICENT)

Ni siquiera las dio en el reparto de vacunas caducadas contra la hepatitis B. Y mucho menos en los sucesivos brotes y rebrotes de legionela del entorno de Alcoi desde el año 2000, con una decena de fallecidos y dos centenares de contagios, sobre los que Castellano dejó caer el pesado telón del silencio con la misma impunidad que si se tratara de un gobernador civil en los días del difunto. Incluso ocultó a los vecinos durante varios días que la bacteria de la legionela estaba infiltrada en la red de agua de Alcoi, en los diez depósitos de agua potable, y solo lo admitió a regañadientes y muy forzado por los acontecimientos porque lo desveló este periódico.

Serafín, en los asuntos de interés público, es un profesional de la afonía. Y ese oscurantismo humillante se armoniza fatal con el discurso de transparencia de que tanto alardean Alberto Fabra y su vicepresidente José Ciscar en el nuevo tiempo del Consell. Castellano se ha quedado obsoleto en ese escenario. Solo exhibe su rugosa locuacidad en el altercado artificioso de los chiringuitos, que ha enfatizado como un asunto de Estado de primer orden, porque había un interés espurio. Y ahí es donde únicamente muestra la expresividad y la pericia que le puede hacer renacer de sus cenizas.

El principal aval de Castellano no es la gestión pública realizada en los departamentos de los que ha sido responsable, sino el trabajo que paralelamente ha llevado a cabo para el partido como zapador orgánico y que tras el derrumbe de Francisco Camps le ha valido el cargo de secretario general del PP. Le fue tan útil a Eduardo Zaplana para fortalecer su poder frente a los populares de la provincia de Valencia como ahora lo puede resultar para Fabra por idéntica coyuntura. Entonces, su paso por Sanidad y Justicia solo fue un modo de ocupar una estructura administrativa que le permitió mover la maquinaria del partido en función de los intereses de su jefe, pero en esta época de vacas flacas, además de un fraude, sería un insulto tanto para las víctimas de los recortes como para los muertos de La Torre de les Maçanes.

José Ciscar y el ataque "desde fuera"

Por: | 06 de agosto de 2012

El vicepresidente del Consell, José Ciscar, ha declarado recientemente que existe algún interés económico "desde fuera" en dañar a la Comunidad Valenciana. Es decir, una especie de enemigo exterior como el que acechaba a la España de la dictadura (la célebre conspiración judeo-masónica) trabajando noche y día para zancadillear, por usar la rimbombancia que Maximiliano Thous insertó en el himno regional del maestro Serrano, "a la región que avanza en marcha triunfal". Para el número dos del Gobierno valenciano, esto es, ni más ni menos, lo que explica la pésima imagen que ha alcanzado la Comunidad Valenciana en los últimos años.

José Ciscar, vicepresidente del Consell (JORDI VICENT)

Sostiene Ciscar que hay quien trabaja para deteriorar la Comunidad Valenciana porque no soporta la potencialidad de "una sociedad con unas condiciones económicas envidiables" y soslaya el papel que ha desempeñado su propio partido (barra libre para el ladrillo, Gürtel, Brugal, Emarsa, caso Fabra, Cooperación, Bancaja, CAM, aeropuerto de Castellón, quiebra de RTVV,...) en la consecución de este nefasto cartel que ha acabado arruinando hasta el crédito del PP valenciano en la estructura nacional, en la que ninguno de sus representantes pinta casi nada. Teniendo todo eso en su barriga para pudrir su reputación, ¿para qué necesitaba la Comunidad Valenciana acciones erosionantes exógenas? Lo del enemigo exterior confirma que la Generalitat está peor de lo que parece. Y que nuestros dirigentes le van a la zaga.

El País

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