Intel presenta estos días en San Francisco, desde donde escribo, algunas pinceladas sobre el futuro del PC y su apuesta por tablets como el de la foto, un prototipo con Windows 8 y procesador Atom. Celebran también el 10º aniversario de Intel Research, del que contaremos también algunas novedades por aquí. Ironías del destino, a escasos 500 metros Google presentará mañana su propia tableta de la que ya se han filtrado algunas características. Así están las cosas: la competencia es feroz.
Si hay dos compañías que se la juegan en los próximos seis meses, esas son Microsoft e Intel. Ambas quieren defender su negocio tradicional, Windows y el PC, pero a la vez no pueden dejar pasar ni un segundo más sin saltar de lleno a las tabletas y a los smartphones. Es una dicotomía esquizofrénica que no va a ser sencilla resolver.
Quizás a Intel le ha tocado jugar el papel más difícil. De la batalla entre tabletas y ultrabooks hemos pasado de repente a otra en la que han surgido múltiples caras: tabletas con teclado físico, ultrabooks de pantalla táctil, híbridos mitad tableta mitad portátil, convertibles... y todos en arquitectura ARM y x86 de Intel. Un lío.
Windows 8 y Surface han puesto el sector patas arriba provocando que las fronteras tradicionales entre lo que hasta ahora entendíamos por un tablet y un PC se difuminen hasta casi desaparecer. Normal que Intel diga lo que dijo sobre el Surface: "No comment". La procesión va por dentro.
¿Cómo será el PC del futuro? Difícil de decir pero, a juzgar por los últimos movimientos, se parecerá bastante al concepto que Microsoft ha presentado con Surface: lo mejor de ambos mundos, la movilidad de la tableta y la potencia de un portátil para trabajar. Al menos esa parece ser la apuesta de los fabricantes, tal y como se vio en la feria Computex. Otra cosa es que funcione. Lo cual plantea dos dudas.
Una: ¿qué pasará con los ultrabooks, esos portátiles finos y delgados desde 900 o 1.000 euros que Asus, Acer, Samsung y compañía, empujados por Intel, han empezando a vender? ¿Se transformarán poco a poco en ultrabooks híbridos (mitad tablet, mitad portátil) para adaptarse al movimiento que Microsoft ha iniciado? Veremos.
La otra duda es de largo recorrido: la guerra entre equipos basados en arquitectura ARM y los de arquitectura x86 de Intel. Para Nvidia, Qualcomm e incluso Samsung, los híbridos suponen la excusa perfecta para colarse en un nuevo mercado y quitarle terreno a Intel. Y al revés: Intel confía en colocar sus procesadores en tabletas y smartphones al calor de Windows 8.
El prototipo de tableta que dejó ver Intel ayer fugazmente, con Windows 8 y procesador Atom, de 9 milímetros de grosor y 700 gramos de peso, como concepto no está nada mal. Ahora falta aterrizarlo. Quién lo hubiera dicho hace un año: Intel, Microsoft y Google anunciando tabletas e híbridos. El primer desenlace, estas Navidades.