Lo de Samsung es de escándalo. Si a principios de año superó a Nokia como el mayor fabricante mundial de móviles, un puesto que la finlandesa ocupó durante 14 años, ahora su dominio en smartphones es casi insultante.
Apunten: Samsung vendió en el segundo trimestre del año casi 51 millones de smartphones, el doble que Apple o, visto de otra manera, más que Apple, Nokia y HTC juntas. Su cuota de mercado a nivel mundial es ahora mismo del 35% frente al 18% de Apple (segundo) seguido por un distante Nokia con solo el 7% del mercado.
Si miramos al volumen total de móviles vendidos (smartphones + gama media y baja), su dominio es también apabullante: un 26% de cuota mundial, por delante de Nokia con el 23% (y bajando) y de Apple con un 7%, según Strategy Analytics.
¿Cómo lo hace? Básicamente fabricando teléfonos que son un éxito de ventas en todas las escalas de precio y calidad, desde la gama alta con el Galaxy S III a la media y baja con el Galaxy Y. A eso hay que añadir, entre otras cosas, un presupuesto de marketing brutal y el hecho de que muchos clientes de Apple tal vez estén esperando a renovar su móvil para comprar directamente el iPhone 5.
Esta receta le ha servido a la surcoreana para cerrar un trimestre también récord financieramente hablando. Ayer presentó los resultados: 41.500 millones de dólares en ingresos y 5.900 millones en beneficios.
La foto cambiará algo en los dos siguientes trimestres del año, sobre todo en el último, con Apple cerrando el hueco si el iPhone 5 funciona y quizás HTC y Nokia recuperando terreno perdido. De todas formas, difícil que le vayan a arrebatar el primer puesto en unos cuantos años. Acostúmbrense, el nuevo amo de la telefonía ya no es ni finlandés ni norteamericano, es surcoreano y se llama Samsung.
Foto: Reuters