Me quedé con ganas de escribir sobre una entrevista que tuve hace unas semanas en San Francisco con Genevieve Bell, una australiana y antropóloga con un trabajo “raro”.
Bell observa a las personas y les pregunta cosas como a qué hora y dónde utilizan Twitter, qué odian del mando a distancia del televisor, qué le preguntan al Siri de Apple... luego saca conclusiones y, al final, intenta adivinar cómo utilizaremos la tecnología en el futuro. Es decir, le pagan por entender el comportamiento humano ante los avances.
Genevieve es una de las principales responsables de Intel Research, lidera un equipo de psicólogos, sociólogos, diseñadores industriales, antropólogos, programadores... 100 personas en total, cuanto más variado es el cóctel, mejor. Hablé con ella media hora y no hubo desperdicio. Ahí van algunas de sus ideas condensadas:
Cada país seguirá siendo un mundo.
Tras muchos años observando cómo la gente usa la tecnología en decenas de países, su conclusión es firme: en 10, 20 o 30 años cada lugar seguirá siendo un mundo. “No hay tendencias tecnológicas globales, hay tecnologías que sí tienen un impacto global, pero no todas. La banda ancha no es ni global ni ubicua en coste, velocidad...; en China, India o Rusia Facebook no es nadie; en Japón duermen con pequeños gadgets debajo de la almohada para analizar sus ronquidos, algo que nos horrorizaría en Europa... El futuro tecnológico continuará siendo así: diverso”. La próxima vez que oigan a alguien decir eso de que vivimos en plena globalización, ya saben, falso.
La tecnología que apele a la esencia de las personas, triunfará.
“Uno de los grupos de edad que más rápido crece en Facebook es el de mayores de 55 años. ¿Por qué? Se dan de alta para ver las fotos de sus nietos. La familia; la necesidad de pertenecer a una comunidad, de socializar con ella; la ambición profesional, la necesidad de aprender… son la esencia del ser humano. Cualquier tecnología o servicio que cubra las necesidades emocionales y sociales básicas de la gente, como hace Facebook o Twitter ahora, triunfará”.
De la interacción a la relación
“Nuestra relación con la tecnología hoy en día sigue siendo de interacción. Les decimos a los aparatos qué tienen que hacer: enciéndete, imprime, envía, llama... A medida que nos vayamos moviendo a un mundo rodeado de datos, software y aparatos conectados, pasaremos de la relación a la interacción con la tecnología. Los aparatos no obedecerán órdenes, conocerán tus hábitos y funcionarán autónomamente”.
El mito de la convergencia.
“Durante la última década hemos repetido lo mismo cada vez que salía un nuevo aparato: ‘¡oh, va a reemplazar a todos los demás!’. Jamás ocurrió y creo que nunca ocurrirá. Mucha gente usa habitualmente entre tres y cinco equipos, un portátil, uno o dos móviles, una consola, una tableta, un reproductor MP3... y no es porque no hayamos encontrado el equipo perfecto que lo haga todo a la vez, es porque las funciones diferentes requieren aparatos diferentes. Es la misma razón por la que siguen existiendo tenedores, cucharas y cuchillos: cada uno es bueno en una cosa”.
Hay 2 Comentarios
100% de acuerdo en el mito de la convergencia.
Publicado por: chicanoize | 15/07/2012 16:47:23
La verdad, es que en este año es factible que hasta los buscadores se manejen por medio de comandos de voz, podremos escuchar en la calle algo como:; tengo hambre donde hay pizza? y el buscador dependiendo de su localizacion le respondera: "" , ya no es mas ciencia ficción.
Publicado por: Diseño Paginas WEB Bogota Colombia | 14/07/2012 15:40:10