Un año después de su lanzamiento en España, TiVo, el servicio de televisión inteligente de Ono, acaba de superar los 50.000 suscriptores de pago, según ha confirmado la compañía a EL PAÍS.
Quizás parezcan pocos comparados con el millón y medio de abonados de Canal+ o los 500.000 de iPlus, por ejemplo, pero la cifra supone un crecimiento del 47% respecto al pasado junio, cuando Ono anunció 34.000 suscriptores. Teniendo en cuenta la crisis y que el operador apenas lo ha publicitado hasta ahora, la evolución no está nada mal. Las cifras pintan bien, pero ¿merece la pena el servicio?; ¿qué aporta al panorama de TV de pago en España y a la (tímida) oferta de streaming bajo demanda tipo Wuaki, Filmin o YouZee?
Hace unos días probé TiVo en detalle de la mano de uno de sus responsables en España y las impresiones fueron muy buenas. Luego contamos la cara B, pero, para quienes no lo conozcan, TiVo es un grabador personal (PVR), un decodificador con disco duro incorporado que, conectado a la tele, muestra hasta 160 canales (21 en HD). El punto fuerte es que permite grabar hasta 3 canales a la vez y organizar la dieta televisiva como nos plazca.
Con TiVo podemos, por ejemplo, grabar todos los capítulos de Juego de Tronos según se emiten y verlos luego de un tirón sin publicidad; podemos ver una película y grabar simultáneamente programas de tres canales diferentes; permite controlar la emisión en directo, es decir, dar hacia atrás o pausar un partido de fútbol y continuar el visionado cuando queramos; y funciona con un algoritmo que recomienda contenido en base a lo que vemos y grabamos. Todo esto sin robar ancho de banda al servicio de Internet, gracias a la fibra óptica y a que el decodificador lleva incorporado su propio cablemódem.
TiVo cuenta además con decenas de detalles que lo diferencian: 2.500 contenidos en alquiler bajo demanda (VOD, 2.000 de ellos gratis), aplicaciones de Internet (YouTube, RTVE o Rockola), un buscador decente y contenidos en 3D.
¿La cara B? La parte de contenidos de Internet aún está muy verde. TiVo quiere mezclar TV de pago con contenidos de la Red en un entorno cerrado, pero lo segundo se queda corto: cuenta con pocas apps (ninguna de redes sociales, por ejemplo); tampoco es multidispositivo, no podemos empezar a ver una serie en la tele y continuar en el PC o en una tableta y, por supuesto, los canales premium (Canal+, BarçaTV, GolT), van aparte.
El precio, aunque competitivo, quizás sea todavía elevado para una adopción masiva: la oferta más barata empieza en 40,9 € (sin IVA), lo que incluye línea + teléfono (llamadas a fijos nacionales 24x7) + 12 megas de Internet (fibra). El truco para Ono, claro, es que no se puede contratar por separado, va atado al teléfono y el servicio de Internet. Y ojo: la fibra de Ono de momento llega a 6 millones de hogares, que está muy bien, pero quienes vivan fuera de las grandes ciudades lo tienen complicado.
En EE.UU. TiVo es un éxito, con 2,7 millones de suscriptores. También en Reino Unido, donde Virgin Media, que lo ofrece en exclusiva, ha logrado 1 millón de abonados en solo 18 meses. En España de momento ha empezado de forma modesta, pero segura. Aún le falta abrirse más a los contenidos online y a otros equipos además del televisor aunque, a día de hoy, ya está listo para plantar batalla.