Un 20% menos. Es lo que vale Apple ahora en Bolsa respecto a hace solo un par de meses. De 705 dólares la acción a mediados de septiembre, a 558 dólares ayer, el menor valor en cinco meses. Extraño para una compañía que está vendiendo iPhone 5 como churros y cuyo iPad Mini parece hacer dado en el clavo en tamaño y precio para diferenciarse de la competencia. (Actualización 9/11/2012: ayer jueves cayó casi otro 4%, hasta los 537,5 dólares).
Apple está en el mejor momento financiero de su historia y, sin embargo, se derrumba en Bolsa. ¿Por qué? Ayer un ex ingeniero de la compañía lo expresaba así: “a partir de ahora, todo es cuesta abajo para Apple”. Según este antiguo empleado, la firma de la manzana ha alcanzado su cima de creatividad e innovación: una estructura organizativa excesivamente rígida, unas expectativas demasiado elevadas y la anteposición de sus propios intereses a los del consumidor (como en el fiasco de los mapas en iOS 6), dice, avecinan el declive de Apple.
Asegurar esto a día de hoy suena aventurado y hacerlo como predicción de lo que ocurrirá en los dos o tres próximos años no es más que eso, una predicción. Pero curiosamente el mercado parece estar pensando algo parecido. ¿Por qué? Ahí van algunas razones:
- Por pura especulación financiera. La compañía había alcanzado su valor más elevado en septiembre, perfecto para deshacer posiciones, recoger ganancias, tumbar el precio de la acción y vuelta a empezar. Hay una buena parte de recogida de beneficios y especulación en todo esto.
- Por la mayor competencia en tabletas y en smartphones. Con su Galaxy S3, Samsung acaba de superar al iPhone 4S como el smartphone más vendido del mundo. No durará mucho, el iPhone 5 probablemente lo supere, pero es un signo de los nuevos tiempos. En tablets, más de lo mismo: la cuota de mercado del iPad empieza a caer en favor de Android, según las últimas cifras de IDC. Y las tabletas con Windows 8 son otra nueva amenaza en el horizonte.
- Por los serios problemas de Apple en su cadena de distribución. A las noticias de que los proveedores de Apple no dan abasto para producir el iPhone 5, se une la excesiva dependencia de fabricantes de componentes como Samsung, a la vez su principal rival, y una cadena cada vez más compleja de gestionar. La prioridad nº 1 de Apple en este frente pasa por cortar su dependencia de Samsung, un proceso largo, complejo y de incierto resultado.
- Por la ausencia de estrategia en la gama media y baja. Más allá de rebajar el precio de productos antiguos, Apple sigue sin lanzar equipos de gama media y baja, una estrategia que en países emergentes, que se mueven por precio, podría costarle muy cara. El iPad Mini es quizás el primer ejemplo de intentarlo en gama media pero el mercado parece pedir una apuesta mayor en esta dirección.
- Por la canibalización de productos. Es un debate constante, pero está por ver cómo las ventas del iPad Mini podrían afectar a las del iPad de 10 pulgadas y al margen global de beneficio, todavía uno de los mayores de la industria. Lo han sabido gestionar muy bien con el iPhone, está por ver con el iPad.
- Por la incertidumbre sobre su capacidad para seguir innovando. En declaraciones a Reuters, un gestor financiero de fondos lo expresaba así: “Las compañías atraviesan ciclos de crecimiento y ahora vemos una pausa en Apple. Puede que dure tres o seis meses antes de que empiece el siguiente ciclo de crecimiento”. En otras palabras, no está nada claro que Apple pueda seguir manteniendo el ritmo actual de ventas en 2013 solo a base de mejoras incrementales en sus productos.
Mientras ocurre todo este debate, Apple se prepara para responder a su manera: con un nuevo trimestre récord durante la campaña de Navidad.