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Sobre el blog

La mejor forma de saber qué pasa en un sitio es contarlo desde la distancia. Real o figurada, pero cuanto más lejos mejor.

Sobre los autores

Juan TallónJuan Tallón (Vilardevós, 1975) es autor de las novelas El váter de Onetti, Fin de poema y A pregunta perfecta. Hace años encontró hueco en un periódico. Hizo de todo: deportes, cultura, sucesos, horóscopos, política, café. En cuanto pudo, metió una muda en la maleta y huyó para siempre de las redacciones. Ahora escribe en Jot Down y El Progreso y colabora en A vivir que son dos días, de la Cadena Ser.

Diego E. BarrosDiego E. Barros (Forcarei, 1979). Pertenece a la aristocracia de Sorribas tal y como le enseñó el añorado Suso da Paradela. Fue periodista. Porque hay que comer, a veces da clases en la universidad. Ahora escribe donde le dejan. En ocasiones hasta le pagan. Pero no demasiado.

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Mudanza del demonio

Por: | 09 de junio de 2014

Estimado Diego,

Tenía de decirle algo, pero no recuerdo el qué. Tal vez no fuese nada, y sólo se trataba de hablar por hablar, para no escuchar el zumbido que emiten los lunes cuando tienes resaca doble. Solo sé que, de pronto, me pareció urgente escribirle, es decir, de vida o muerte, pero no para darle cuenta de un acontecimiento, o advertirlo de un peligro, o siquiera pedirle que, por favor, no olvide comprar ibuprofeno. A menudo las personas no tienen que hablar de nada, y no hablan. Para qué. Una vez, en Boston, le mostraron a Charles Dickens un extraño aparato llamado teléfono, y que no era sino una caja grande y negra que tenía un cable grueso, un embudo y una clavija. Le aseguraron que era un invento maravilloso, que el futuro acababa de llegar, y que se podía hablar con alguien que estaba en Nueva York. Dickens estudió taciturno el aparato, y preguntó: «¿Hablar de qué?».

Pese a no tener nada de que hablar, quiero decirle que me preocupa su mudanza. Masco la sospecha de que va a pasar algo malo. Muy malo. Malísimo. Siempre pasa algo horrible cuando haces mudanza. No voy a explicarle qué pienso de las mudanzas, porque para eso he escrito una novela sobre el tema, pero… Desista, es mi consejo. La mudanza la organiza el diablo. Pensamos que es una simple maniobra física, que sólo se trata de meter cosas en cajas sin parar y cambiarlas de calle, de ciudad, de país, pero siempre ocurren cosas. Fatalidades. En realidad, es como perderse en el desierto. Los cambios de domicilio me hacen pensar en John Huston y La jungla de asfalto, un relato crepuscular sobre un grupo de hombres que intenta huir de la decadencia planeando un gran golpe, una apuesta a todo o nada. Jungla del asfalto En cierto modo, una mudanza también es una jugada a vida o muerte.  Puede salir bien, pero... En el fondo, es imposible ganar. A veces hay un camino para perder lentamente, nada más.

En el film de John Huston, llegada la hora, también ocurren cosas que remiten a la fatalidad. Doc Riedenschneider lo resume perfectamente cuando  habla de «perder horas y horas en planear el golpe, estudiar a fondo hasta el último detalle, y todo, ¿para qué? Para que suenen las alarmas sin que aún podamos explicarnos la razón, para que una pistola se dispare y uno de los nuestros caiga. Luego, un tipo inútil que sólo sirve para asustar a los niños, se interpone en nuestro camino... Fatalidad. ¿Y qué se va a hacer contra la fatalidad?» 

La fatalidad no tiene defensa. Si aún está usted a tiempo, querido Diego, le pediría que retroceda sobre sus pasos y abandone la absurda idea de buscar una vida mejor. Confórmese con una vida de mierda. Es lo que hacemos la mayoría. Al fin y al cabo, el mundial de Brasil ya está ahí, y lo único que importa en el próximo mes es tener un televisor en color en el salón, y algunas cajas de cerveza en la nevera, y otras cuantas en la despensa, para reponer. Si a eso suma que la resaca de este fin de semana tardará varios meses en aliviarse, claramente no existe ya ningún motivo para moverse.

PD1: Si me quiere, no me hable de Lisboa. Nunca. Jamás. Es mi propósito olvidar esa desgracia en el horizonte de veinte años, de modo que necesitaré algo de silencio. Le doy las gracias por adelantado.

PD2: Si tiene algo que comentar sobre la Liga, no veo inconveniente. 

El País

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