Antonio Estella

Cuidado con la Unión Bancaria

Por: | 17 de mayo de 2013

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(Autor: Claudius)

En principio, la Unión bancaria suena bien. A problemas sistémicos, como pueden ser los bancos que han acaparado mucho riesgo  a lo largo del tiempo, y que por tanto, pueden dañar la zona euro por esa misma razón, soluciones sistémicas, es decir, supervisión europea, rescate europeo y en su caso resolución europea. Cuando oímos la palabra “unión bancaria” en España leemos “ayuda a los bancos españoles”. Pero quizá debamos leer algunas cosas más.

En efecto, tengamos cuidado con la Unión bancaria, no vayamos a estar repitiendo exactamente el mismo error que hemos cometido con el euro, que ha sido hacer la moneda única antes de tener en funcionamiento sus instituciones de gobernanza. Dos aspectos en este sentido: primero, hacer una Unión bancaria antes de una Unión fiscal es algo muy parecido a empezar una casa por el tejado. Hablemos primero de cómo vamos a gestionar en común el riesgo moral financiero, establezcamos un sistema para ello, y luego creemos la unión bancaria, y no al revés. Insisto, este punto es fundamental, que equivale a algo así como crear una sociedad sin saber previamente quién y cómo va a aportar el capital.

Segundo, se está hablando mucho de supervisión bancaria, que es la parte fácil, pero no tanto de recapitalización y/o resolución de bancos. Todos los expertos señalan que esto es, de nuevo, un profundo error, que las tres cosas tienen que ir de la mano, al unísono, al mismo tiempo. Sin duda alguna esto segundo está conectado con la primera observación que hemos hecho: como el tema del riesgo moral no está claro, se deja la cuestión de la recapitalización y de las resoluciones de las entidades bancarias para más adelante.

Tercero, en materia de integración europea, ya se ha impuesto un principio, o debería haberse impuesto ya: este principio es el que los juristas llamamos “de prudencia”, que en realidad en lenguaje vulgar viene a ser el principio de “piensa mal y acertarás”. ¿A nadie le llama la atención el interés de los alemanes en avanzar en la unión bancaria? Claro, claro que llama mucho la atención, a ver si se van a creer ustedes que de repente los alemanes les ha dado un ataque de altruismo y la situación de la banca de los países del sur les ha empezado a preocupar de forma desinteresada de la noche a la mañana. No claro, no es eso, lo que les preocupa es, más bien, cómo puede repercutir la situación de nuestros bancos en sus bancos, ya que éstos siguen fuertemente expuestos a la deuda de los nuestros. Por tanto, hipótesis: a ver si no vamos a estar en realidad creando un sistema que permita ayudar a los bancos españoles, por ejemplo, o a resolverlos, para al final del día acabar ayudando en realidad a los bancos alemanes, apuntando el coste sobre España, y no sobre Alemania. O a ver si no estamos creando un sistema que permita supervisar "nuestros" bancos y sacarles los colores pero no los de los demás, con lo que al final la Unión bancaria se acabe convirtiendo en el mercado único bancario (en el que solamente existan algunos bancos y otros mueran, claro).

Un elemento que puede ser el inicio de la confirmación de esta hipótesis es que ya se ha decidido que la unión bancaria no afecte a las entidades que tengan activos por debajo de los 30 mil millones de euros, lo que en la práctica deja fuera del sistema a las cajas alemanas y entidades similares a ellas. Pero como dice en este artículo Nicolas Véron, esto carece de cualquier justificación, porque en el sistema alemán todas las cajas responden por la bancarrota de una de ellas, con lo que el riesgo de una caja alemana puede en realidad llegar a ser verdaderamente sistémico.

Ojo con la Unión bancaria, a ver si nos va a acabar dando otro disgusto.

Aclaraciones sobre el uso del Fondo de Rescate

Por: | 07 de mayo de 2013

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El PSOE acaba de proponer un Plan para reactivar la economía y combatir el desempleo. Es una buena noticia, al fin alguien plantea algo que se sale del esquema ya conocido de “solamente hay una alternativa, la austeridad”. Uno de los puntos que plantea el plan es emplear el dinero del fondo de rescate (una línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros, de los cuales se han empleado ya algo más de 40.000 millones de euros) para ayudar a familias y PYMES (vid. punto 2 b) del Plan). Las líneas que siguen examinan esta idea.

Para empezar, el Tratado del MEDE, el Tratado que establece el Fondo de Rescate Permanente, dice de manera clara que la finalidad de la asistencia financiera que el mismo prevé es la “estabilidad financiera”. Estabilidad es una palabra clave en este contexto, que se repite en el Tratado del MEDE en al menos cuarenta ocasiones. ¿Qué hay que entender por estabilidad financiera?

Entre otros, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en su fundamental sentencia de 27 de Noviembre de 2012, ha interpretado el Tratado MEDE diciendo que es compatible con el derecho comunitario siempre y cuando quede claro que el Estado beneficiario de la asistencia es el responsable de los compromisos de deuda adquiridos, se someta la asistencia a una estricta condicionalidad, y las condiciones asociadas a esa asistencia financiera sean apropiadas para incitar a este último a poner en práctica una “política presupuestaria sana”. La clave está, fundamentalmente, en esta última frase: la asistencia otorgada por el MEDE debe ser empleada para que el Estado sanee sus finanzas de acuerdo con la senda de estabilidad fiscal establecida por el PEC, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Cuando digo que, entre otros, el TJ de la Unión Europea ha interpretado el Tratado del Fondo de Rescate Permanente, y por tanto, la finalidad que hay que darle a la asistencia financiera del MEDE, es porque hay otro Tribunal que también ha entrado en esta conversación jurídica sobre este particular: me refiero al Tribunal Constitucional Alemán. El TC Alemán deja claro, en su sentencia de 12 de septiembre de 2012, que la finalidad del MEDE es la estabilidad “de la zona euro”, entendida en el sentido que hemos señalado antes, y más concretamente, que la asistencia financiera que apruebe el MEDE no se puede emplear “para cualquier tipo de fines” (Fundamento Jurídico 233).

¿Se puede emplear el MEDE para estimular la economía española, para favorecer directamente a PYMES, ciudadanos o familias? No, no y no. No discutamos sobre lo indiscutible, porque entonces una buena idea (ver cuáles pueden ser las alternativas a la austeridad, dentro del corsé que nos impone Europa) se va al traste por pedir la luna.

 

Coda: Me preguntan sobre la recapitalización bancaria, otro de los fines del MEDE. Dos ideas: lo que he dicho antes vale, a fortiori, para los bancos. De hecho el MoU deja muy claro que la recapitalización de la banca española está sometida, en última instancia, al saneamiento financiero del Estado español, y al cumplimiento de los criterios del PEC. Dos, el Plan del PSOE propone un Fondo Público de 20 mil millones para PYMES y otro de 10 mil millones para reestructurar hipotecas de familias. Lo primero es directamente un estímulo, como el propio Plan del PSOE dice (punto 2 b) así que ello es directamente incompatible con los fines del MEDE. Y lo segundo tiene en principio mejor pinta; pero solamente en principio, porque una reestructuración de la deuda hipotecaria de un banco (aumentar plazos de hipoteca y menores tipos de interés) puede suponer poner en peligro el saneamiento financiero del banco (y por tanto, del país), objetivo fundamental de la asistencia financiera del MEDE. Así que, de nuevo, ello no es posible de acuerdo con el Tratado MEDE.

Espero que ahora quede claro. La idea es bonita, pero mejor pasemos página.

¿Nos “liberamos” del euro?

Por: | 25 de abril de 2013

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Hoy se celebra el 39 aniversario de la revolución de los claveles; hoy España ha alcanzado su cifra record de desempleados. Puede parecer una ironía de la historia que estos dos hechos se produzcan al mismo tiempo. Pero quizá no lo sea. Los portugueses se levantaron contra una dictadura, al grito de democracia y libertad. La pregunta es si los españoles se levantarán frente a una cifra de desempleo tan insoportable. En realidad, también en este caso, se trata de democracia y libertad. La única diferencia entre el 25 de Abril portugués de hace 39 años, y este 25 de abril, es que entonces el “enemigo” a batir estaba bastante claro: la dictadura iniciada por Salazar. Ahora para muchos la situación es insoportable, ¿pero de quien habría que liberarse? Aparentemente, vivimos en una democracia, y hay libertad. Por tanto, aunque no nos guste el actual estado de cosas, nadie sabría muy bien contra quien dirigir su ira.

Ello es sin embargo pura apariencia. En realidad estamos sometidos a una dictadura quizá peor que la portuguesa o la española de hace cuarenta años, porque es más sutil, y funciona de manera casi invisible. Y podemos personificarla, también, quizá no en una institución o en una persona, pero sí en un símbolo: el euro. En realidad estamos así porque formamos parte del euro. Por tanto, ¿nos liberamos de la moneda única?

Hay muchas razones para pensar que España no saldría tan mal parada si saliera de la moneda única. Para analizar esta cuestión hay que tener en cuenta al menos tres cosas: primera, cual es el perfil de los países que han tenido más tendencia a salir de uniones monetarias (o arreglos similares); segundo, qué nos dice la evidencia empírica en relación con los países que efectivamente han salido de uniones monetarias; y tercero, cuales son los condicionantes no solamente económicos sino también de tipo social que hay que tener en cuenta para tomar una decisión en este sentido.

Primero, ¿cuál es el perfil de los países que han tenido tendencia a salirse de uniones monetarias? De acuerdo con un estudio de Andrew Rose, hoy ya un clásico moderno, los países que han tenido más tendencia a salirse han sido, tradicionalmente, países grandes, desarrollados económicamente, y con democracias bien asentadas. En esos tres aspectos España puntúa alto, a pesar de la recesión actual, y por tanto, se conformaría con el perfil de los países que han solido tomar este tipo de decisiones. Segundo, ¿qué nos dice la evidencia empírica? Según el FMI, que nadie ha podido hacer consolidaciones fiscales sin una mezcla de ajustes, reformas estructurales, y políticas monetarias. Más concretamente, podemos comparar, en este sentido, los casos Argentino y Coreano. Argentina se salió de la paridad con el dólar en 2002. Aunque inicialmente la economía argentina sufrió una fuerte recesión, al año de la vuelta al peso el país estaba creciendo (y de hecho ha crecido a una tasa media de más del 7% desde ese año hasta 2011). Además de ello, el país mejoró muchísimo sus tasas e igualdad (coeficiente Gini de 0,54 en 2003 hasta 0,44 en 2010). En el caso de Corea, este país estaba atado al dólar (aunque con más flexibilidad que en el caso argentino) antes de que estallara la crisis de septiembre de 1997. Como consecuencia de la misma, el won sufrió en los meses posteriores una fortísima depreciación, aunque la situación mejoró algo al inicio de 1998. En cualquier caso, Corea inició con ello la mejor época de su historia económica, que todavía sigue produciendo resultados hoy en día (crecimiento medio del PIB del más del 5%  desde 1999 hasta 2011). Con respecto a la igualdad, este país mejoró, pero no tanto como Argentina, puesto que partía de una situación mucho mejor (coeficiente Gini de 0,316 en 1998 hasta 0,310 en 2010). La comparación es útil porque si tenemos en cuenta la progresión económica de ambos países hasta la fecha, la conclusión que sacamos es que además de retomar el control de la política monetaria, las reformas estructurales hacen que el desarrollo sea más duradero y sostenible a lo largo del tiempo.

En tercer lugar, hay que tener en cuenta, según señalan Hausman y Velasco (2002), fundamentalmente tres aspectos para tomar decisiones sobre salirse de monedas (o arreglos similares): la tasa de cambio real, la capacidad de financiación de un país, y el comportamiento de sus exportaciones. En relación con los tres aspectos, España presenta malos datos: tiene un problema de competitividad que en gran medida le viene dado por estar el euro sobreevaluado, tiene un problema de financiación (los tipos a los que se financia en el largo plazo son insoportables) y aunque las exportaciones parecen tener un comportamiento algo mejor, los últimos datos con los que contamos nos dicen que, debido al frenazo que están sufriendo las economías de nuestro entorno, también aquellas están resintiéndose.

A todo ello hay que añadirle la parte del ajuste “social”: además de los más de seis millones de parados, que hoy conocemos, España se ha convertido en el segundo país más desigual de la eurozona y en el cuarto de toda la Unión Europea; pero si tenemos en cuenta la distribución del ingreso (índice S80/S20), España emerge como el país más desigual de la Unión Europea en su conjunto.

Es difícil proyectar a priori cuáles serían los resultados de una salida del euro para la economía española. Inicialmente ello supondría un empobrecimiento de la población, pero de toda en general, sin excepciones. Todo el mundo quedaría afectado, con lo que lo que la situación actual, en la que hay vencedores y perdedores claros del proceso de ajuste, se disiparía en alguna medida. Segundo, si atendemos a las experiencias que he citado antes, es posible que el país sufriera en los primeros compases, pero al menos lo que nos dice la teoría clásica es que la recuperación de la soberanía monetaria unida a la devaluación de nuestra nueva moneda empujaría a las exportaciones y por tanto al crecimiento, con lo que el país volvería a crear empleo. Y la vuelta a la senda de crecimiento y de creación de empleo sin duda repercutiría positivamente en la rebaja de nuestros actuales índices de desigualdad.

Las ataduras de ayer son diferentes a las ataduras de hoy. O quizá no tanto, depende de cómo se mire. ¿Sabremos liberarnos también de éstas?

Sampedro, o la importancia de los maestros

Por: | 09 de abril de 2013

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Como reza el enunciado de este blog, The Screwdriver pretende hablar de la Gobernanza Económica Europea y Global de una forma más humana, comprensible, crítica y libre, de tal manera que tengamos unas instituciones y unas reglas en este fundamental ámbito que realmente sirvan a la gente y mejoren sus vidas. Una de las fuentes de inspiración del mismo ha sido José Luis Sampedro, gran maestro. La casualidad ha querido que muera más o menos el mismo día en el que ha muerto la que supongo será una de sus bestias negras a partir de ahora, allá a donde vayan: me refiero a Thatcher, claro. Qué gran contraste entre los dos.

Creo que la mejor manera de rendir homenaje a esta fundamental personalidad que es, que ha sido, JL Sampedro, es remitiéndoos a esta entrevista que le hicieron en la Cadena SER este último verano. Simplemente, os resumo los puntos fundamentales de la misma:

 

  1. La Iglesia está parada en el siglo XVI
  2. La economía está parada en el siglo XVIII. Sus fundamentos (utilidad marginal, mercantilismo, etc.) provienen de esa etapa y apenas se han modificado
  3. La política tal y como la conocemos proviene de finales del XIX. Está completamente desfasada. Cuando el 15-M dice “no nos representan”, tiene toda la razón
  4. La ciencia es lo único que es propio del siglo XXI, que es “moderno”. Ahí está la gran esperanza de la humanidad, en apostar por la ciencia y su prestigio social. Los mercados no pueden dirigir hacia donde evolucionará la física nuclear, por ejemplo. Europa es lo antiguo, la Ciencia es lo nuevo
  5. La receta más importante para cada ser humano es que cada persona “se haga quien es”. No me digas qué es lo que dijo, por ejemplo, Lenin: dime qué piensas tú.

 Adiós, maestro. Buen viaje.

Cinco aclaraciones legales sobre Chipre

Por: | 28 de marzo de 2013

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Quizá porque el debate sobre el caso chipriota está dominado por determinados economistas, que provienen además del lado de la ortodoxia más rigurosa (en el doble sentido de que solamente existe la economía, y no las reglas, y en el de las recetas que proponen) se están diciendo toda una serie de cosas sobre el caso chipriota que creo que conviene aclarar desde un punto de vista regulatorio. Voy a ello.

 1. Primer error. El esquema europeo de garantía de depósitos impide tasar los depósitos de los Estados Miembros.

No es cierto. La cuestión está regulada en la directiva 94/19, que ha sido reformada recientemente por la directiva 2009/14. Efectivamente, en estas directivas se insta a los Estados Miembros a establecer un sistema de garantía de los depósitos bancarios que cubra el 100% de los depósitos hasta 100 mil euros, medida que los Estados pueden mejorar si lo desean. Pero la regulación comunitaria va destinada a cubrir a los depositantes FRENTE AL RIESGO DE INSOLVENCIA de los bancos. Por tanto, si los Estados Miembros han implementado la directiva, y han establecido el sistema de garantía, los depositantes quedarán cubiertos ante el riesgo de insolvencia de las entidades en las que tengan realizados sus depósitos. NADA DICE LA DIRECTIVA SIN EMBARGO SOBRE EL “RIESGO” DE QUE SE ESTABLEZCA UN IMPUESTO SOBRE DEPÓSITOS.

2. Segundo error. La UE garantiza los depósitos hasta 100 mil euros.

Este es muy común, casi el que más. La UE no garantiza nada. Son los Estados Miembros los que tienen que aplicar las directivas anteriores. Se está en estos momentos discutiendo, en el marco de la mal llamada Unión Bancaria, un sistema europeo de garantía. Pero hasta ahora no hay nada. Insisto, son los Estados Miembros los que deben de hacerlo, Chipre en este caso.

 3. Tercer error. Chipre carece de un sistema de protección de sus depósitos, por lo que la UE debe actuar en su lugar

Por la información de la que se dispone Chipre implementó un esquema de protección similar al antes relatado desde Septiembre de 2000 (mirad este link). En cualquier caso, si Chipre no lo hubiera establecido, estaría violando el derecho comunitario en vigor, pero la UE no tendría ninguna obligación de sustituir a ese país y garantizar directamente los depósitos.

4. Cuarto error. Establecer un corralito (una limitación a la libre circulación de capitales, o a la recuperación de los depósitos) es contrario al derecho comunitario.

Basta con leer los artículos 64.3º TFUE (restricciones a los movimientos de capital dentro de la UE) y 66 TFUE (restricciones a los movimientos de capital entre la UE y terceros Estados) para darse cuenta de que los propios Tratados comunitarios prevén esta posibilidad. Si se siguen los procedimientos comunitarios, el corralito es perfectamente legal.

5. Quinto error (este ya no es jurídico, es de sentido común). Va contra el sentido económico gravar los depósitos

En la crisis ha habido ganadores y perdedores. Por ejemplo, en España, entre los segundos están los siguientes: asalariados, pensionistas, autónomos, trabajadores, etc. Entre los primeros: detentadores de patrimonio y ahorradores (además de los grandes asalariados como los ejecutivos o los jugadores de futbol o a aquellos que se les retribuye con acciones etc). No se entiende muy bien por qué unos tienen que pagar y otros no. El hecho de que hacer pagar, por ejemplo, a los ahorradores, puede producir pánico bancario tiene una solución muy clara: 1) garantizar la liquidez de los bancos, vía Banco Central Europeo; 2) establecer, adicionalmente, controles a la libre circulación de capitales. Estos es más o menos lo que se ha hecho en Islandia con resultados aceptables, como señala Krugman en este post. En otras palabras: el argumento del pánico financiero es una consecuencia en su caso de una mala gestión, no un argumento. Si los Estados tienen que pagar por la crisis, entonces todos los grupos dentro de un estado deben hacerlo, sin estar justificado que unos lo hagan y otros no, o que unos lo hagan en mayor medida que otros. Estas diferencias en el reparto del coste de la crisis explicarían, en parte, por qué España se ha convertido en uno de los países más desiguales de la UE.

Dicho esto, efectivamente, la crisis chipriota podía haber estado mejor gestionada por el Eurogrupo.

Sobre el autor

es Catedrático Jean Monnet de Derecho de la Unión Europea y Profesor Titular de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III de Madrid. Es doctor en derecho por el Instituto Universitario Europeo y posee un master en Derecho Europeo por la Universidad Libre de Bruselas. Colabora con varios Centros de Pensamiento, siempre en materia europea e internacional, y ha sido asesor, también en materia europea e internacional, de distintos cargos políticos.

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