El análisis del cuadro macro-económico de nuestro país quedaría incompleto si no le sumáramos el del cuadro macro-político con el que el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cuenta. Hace unas semanas Rajoy nos sorprendió a todos diciendo que “la cuestión del déficit no se cierra hasta Junio”. Su alusión al “semestre europeo” (el procedimiento a través del cual la Comisión Europea controla y coordina, fundamentalmente, la elaboración de los respectivos presupuestos de los Estados Miembros) no es sino una mera formalidad que no convence a nadie (cuando el Gobierno ha querido, se ha saltado la obligación de presentar un proyecto de presupuestos en tiempo y forma). ¿Por qué, pues, en Junio, y no en otro momento?
Ahora ya empezamos a tener más pistas para entender por qué el Presidente del gobierno indicó esa fecha. La canciller alemana, Angela Merkel, nos ha sorprendido a su vez a todos este fin de semana al defender la necesidad de que Europa adopte una “Agenda de Crecimiento”. ¿Ha sufrido la Canciller una epifanía? En realidad, no. Creo que lo que está pasando se parece bastante a lo que voy a relatar a continuación.
Todos recordaremos que uno de los primeros viajes oficiales que hizo Rajoy una vez que fue investido Presidente del Gobierno fue a Alemania. Trascendió bastante poco de esa reunión, simplemente, que Rajoy estaba comprometido con un intenso programa de reformas estructurales en nuestro país que, bajo la égida de la austeridad, nos conduciría a ir cumpliendo el objetivo de déficit marcado en nuestro Plan de Estabilidad. Merkel dio la mano a Rajoy como forma de escenificar el apoyo alemán a esa línea de actuación. ¿Y nada más, nos preguntamos los demás?
Si, hubo algo más, debió haber algo más. Lo que hubo fue un calendario concreto de actuación. Lo que hubo fue, además de un compromiso explícito por la austeridad, un pacto implícito por el crecimiento.
Hubo un calendario. Ambos mandatarios sabían perfectamente que la crisis se ha convertido en una engulle-gobiernos, sobre todo para los países del sur, que son los que más problemas están experimentando en estos momentos. Merkel y Rajoy sabían que el Gobierno español sufriría un desgaste de la máxima intensidad como consecuencia de las reformas que Merkel quiere que España haga. Seis meses parece un plazo razonable. “Tú, Mariano, haz el máximo de reformas que puedas hacer en ese tiempo; yo, Angela, acudiré en tu ayuda hacia la segunda parte del año. Pero para poder hacerlo, necesito demostrar que estás firmemente anclado a tu compromiso con la austeridad. Si no, no te podré ayudar”. De ahí, que el Presidente del gobierno se haya visto impelido a adoptar una Ley de Estabilidad Presupuestaria en la que se consagra el déficit cero.
Hubo, también, un pacto implícito. El pacto implícito, no anunciado, pero sí acordado, es que Merkel empezaría a hacer guiños hacia la segunda parte del año a una cierta flexibilización de su hasta ahora intransigente postura en relación con la austeridad: el paquete va desde la asunción de los eurobonos, el impuesto de transacciones financieras, la flexibilización del MEDE con objeto de que pueda realizar rescates a sectores específicos, la flexibilización de los objetivos de déficit de los Estados Miembros, la adopción de medidas para expandir la demanda alemana (aumento de salarios y pensiones) hasta, quizá, la reforma de los Estatutos del BCE para que esta institución pueda convertirse en prestamista de última instancia.
Por tanto, el supuesto “giro de Merkel” no es tal. Todo estaba calculado y hasta pactado. Pactado sobre todo con España e Italia, que son los puntos negros de la zona euro en estos momentos (too big to fall). La previsible victoria de Hollande en Francia no es lo que ha hecho variar de planes a la Canciller, ni siquiera adelantarlos: era evidente que, siendo el pronóstico electoral favorable a Hollande, este era el momento de anunciarlo, de tal manera que si gana, Francia no pueda escenificar que le ha torcido la mano al gigante alemán.
Rajoy cuenta con este cuadro macro-político desde el primer minuto de juego. Teniendo en cuenta las nada halagüeñas perspectivas macro-económicas de nuestro país, como recientemente nos ha recordado el FMI en su World Economic Outlook de Abril 2012, si las cosas no cambian, será imposible no ya solamente volver a revalidar mayoría en 2015, sino incluso mantenerse toda la legislatura en el gobierno. Rajoy depende de que el cuadro macro-político que hemos relatado aquí se cumpla. Si se cumple, tendrá opciones de sobrevivir. Si Merkel incumple lo implícitamente pactado, adieu, Rajoy.