Ya podemos hacer una reconstrucción aproximada de lo que ha pasado estos últimos días en la crisis de Bankia.
El gobierno de Mariano Rajoy pensó que con la inyección de deuda pública en Bankia directamente, sin pasar por los mercados, se podría resolver o amortiguar la precaria situación que vive esta entidad. Cuando nos enteramos todos por los periódicos el fin de semana de esta jugada, muchos pensamos que Rajoy había pactado con el Gobernador del BCE, Mario Draghi y Alemania, que el BCE le descontaría a Bankia una parte importante del papel recibido a través del gobierno. Hoy esas dudas se han disipado: no hubo (según ha señalado el propio Ministro de Guindos hoy) ninguna petición formal en este sentido. Informalmente puede que sí, pero en este caso, de haberla habido, es evidente que la respuesta ha tenido que ser negativa. Simplemente esta falta de previsión le debería valer a Rajoy su dimisión, por poner contra las cuerdas a nuestro país.
De ahí que el gobierno haya tenido que recular: hoy el Ministro de Guindos ya no habla de la opción de inyectar deuda pública en Bankia sin pasar por los mercados financieros, sino de hacer lo ortodoxo, que es emitir deuda pública pasando por los mercados financieros. Pero si el agujero de Bankia es de 23000 millones de euros, esto implica emitir un volumen de deuda para tapar el agujero amplio no, amplísimo. Además ello va a llevarle bastante tiempo al gobierno, no se coloca deuda soberana en los mercados financieros todos los días así como así.
Por tanto, el gobierno se encuentra, estos momentos, atrapado y sin salida, siempre que siga insistiendo en que no quiere hacer uso del FEEF para recapitalizar el sistema bancario español. Los cantos de sirena que han hablado hoy sobre la reforma del Acuerdo Marco del FEEF, para que los bancos puedan acudir directamente a su financiación, son solo eso, meros cantos de sirena. No hay que hacerles caso, porque todos sabemos que eso no llegará, y si llegara, sería dentro de algún tiempo, el suficiente como para que si no se toman medidas antes, el país colapse por completo.
España, su gobierno, debería hacer un ejercicio de responsabilidad histórica y pedir, de una vez por todas, la intervención del FEEF en nuestro sistema bancario, como remedio para evitar el default de nuestro país, la caída del euro y con ello el final del proyecto europeo.