Ya iba siendo hora de que alguien lo dijera alto y claro. La forma en la que se ha gestionado el rescate al sistema financiero español ha sido un desastre sin paliativos. El problema es que parece que si lo decimos desde aquí, desde nuestro país, cualquier atisbo de crítica se tilda como un arrebato de furia ideológica contra el partido que actualmente está en el Gobierno. Sin embargo, esta vez la crítica no viene desde dentro: viene desde fuera. Ha sido Robert Zoellick, el presidente del Banco Mundial, el que a las puertas de la reunión del G-20 ha expresado de manera cristalinamente clara lo que muchos pensamos.
Ya que al actual gobierno del PP le gustan tanto los paralelismos con la economía familiar (por ejemplo, cuando habla del control de las cuentas públicas: “no hay que gastar más de lo que entra en casa”, dicen), pongamos un ejemplo similar. Imagínese usted que va a un banco y pide un préstamo para comprar una casa. El banco le da el préstamo, aunque no le dice la cantidad que exactamente le va a conceder: “le daremos en torno a X”. Usted llega a casa todo contento y se lo cuenta a su mujer, o a su marido, o a quien quiera que sea. “Me han concedido el préstamo”. Su pareja estalla en alegría. Qué bien. Sin embargo, tras la euforia inicial, empiezan las preguntas: cuanto te han dado exactamente; cuando tendremos el dinero en nuestra cuenta corriente; a qué tipo de interés vamos a tener que devolver el préstamo; cuales son las condiciones del préstamo, por ejemplo, ¿puedo cancelar la deuda sin que se me aplique una penalización? Cuando nuestra contraparte familiar responde a esta última pregunta como a las demás, con un “no lo sé”, entonces viene la última y definitiva: “entonces, no habrás firmado, ¿no?” Pues sí, has firmado.
Nadie en su sano juicio haría eso, ¿verdad? Ni siquiera en la época del crédito fácil y del dinero casi gratis. Pues bien, eso es precisamente lo que sí que ha hecho el gobierno español.
Este es el listado de las cosas que a fecha de hoy no sabemos en relación con el rescate. Simplemente es para recordarlo:
- No sabemos cual es la cuantía exacta del rescate, a más de una semana del mismo
- No sabemos qué tipo de interés se aplicará al “préstamo” a España
- No sabemos en cuanto tiempo habrá que devolverlo
- No sabemos exactamente cómo computará en la contabilidad nacional
- No sabemos si los españoles tendremos que poner dinero o no
- Si los españoles tuvieramos que poner dinero, no sabemos cuanto tendríamos que poner
- No tenemos ni la más remota idea de cuáles son las condiciones a cambio de las cuales se ha concedido el rescate
- No sabemos si esas condiciones se aplicarán solamente al sistema bancario español o a toda la ciudadanía en su conjunto
- Está claro que habrá condiciones para el sistema bancario español, pero ni siquiera nos han dado un atisbo de cuales podrían ser éstas.
- Al no saber si habrá condiciones, además, para el resto de la gente, no sabemos si las que se apliquen al sistema financiero español serán más duras, menos duras o igualmente duras que las que se apliquen, en su caso, a la ciudadanía.
Es decir, no sabemos nada de nada de nada. Zoellick acusa al gobierno español. No le dejemos sólo: nosotros deberíamos acusarle también por incompetencia y grave irresponsabilidad. Su acción (u omisión) está empeorado todavía más las cosas.