Antonio Estella

Sobre el autor

es Catedrático Jean Monnet de Derecho de la Unión Europea y Profesor Titular de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III de Madrid. Es doctor en derecho por el Instituto Universitario Europeo y posee un master en Derecho Europeo por la Universidad Libre de Bruselas. Colabora con varios Centros de Pensamiento, siempre en materia europea e internacional, y ha sido asesor, también en materia europea e internacional, de distintos cargos políticos.

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Antonio Estella

Ya sólo nos queda la ciudadanía

Por: | 20 de junio de 2012

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Obama le ha explicado a Mariano Rajoy en la Cumbre del G-20 por qué los mercados están haciendo lo que están haciendo a pesar de que en Grecia haya ganado la derecha (tal y como el establishment deseaba). Como ya señalábamos en The Screwdriver hace unos días, los mercados consideran inaceptable la forma en la que el actual gobierno del PP está gestionando el rescate al sistema bancario español. Esperemos que Obama le haya hecho entender a Rajoy que tiene que poner fin hoy mejor que mañana a todas y cada una de las incertidumbres que pesan sobre el rescate a España.

Pero no podremos contar siempre con Obama para que le lea la cartilla a Rajoy. Ahora a Obama le interesa hacerlo porque tiene elecciones en Noviembre (y, también, porque cree en lo que dice: bajo mi punto de vista, el mundo es un lugar mejor, mucho mejor, con Obama al frente de los Estados Unidos de América: pero esa es otra historia). Si Obama dejara de estar en su puesto, o simplemente volviera la vista a la política doméstica, ¿quien haría de conciencia de nuestro atribulado Presidente del Gobierno?

Ojalá existiera en España una oposición firme que hiciera las veces de pepito grillo del PP y del Presidente del Gobierno. Pero desgraciadamente eso no existe. El actual líder del PSOE ha perdido toda la credibilidad que le quedaba cuando primero se negó a aceptar la Comisión de Investigación sobre Bankia, para luego, más tarde, pasar a aceptarla. ¿Cómo es posible que alguien en algún momento no haya querido saber qué es lo que realmente ha ocurrido con el desastre de Bankia? El líder del PSOE explicó que hizo lo que hizo por responsabilidad. Pero lo responsable habría sido precisamente hacer todo lo contrario. Y luego todos desconectamos de sus explicaciones cuando dijo que, también por responsabilidad, cambiaba de opinión y apoyaba la Comisión de investigación. Concepto de responsabilidad de ida y vuelta. No es de extrañar que en las encuestas que han publicado los medios el pasado fin de semana, el PP pierda capital electoral a chorros, y el PSOE no gane nada a pesar de ello.

¿Quien nos salvará de tanta irresponsabilidad? Nadie. Esa es la respuesta, nos tenemos que salvar nosotros, los ciudadanos, a nosotros mismos. Es la única manera de conseguir que el rescate, o los rescates, puesto que es posible que al final se produzca un rescate global a todo el país, no se acabe convirtiendo, como se ha convertido en Grecia, Irlanda y Portugal, en un verdadero saqueo, no solamente económico, sino de nuestra identidad como país. Quieren que cambiemos nuestro código genético, que dejemos de ser como hemos sido hasta ahora, por la vía de la imposición más burda, más totalitaria.

Invito a todos a releer las memorias de Nelson Mandela (otro hombre de color, como Obama). Mandela, aquel luchador infatigable, que no dejó que le pisaran, a pesar de lo cual puso en riesgo su vida, la de su familia, y la de muchos de sus conocidos y amigos, sólo tuvo un objetivo: la libertad. Porque eso es de lo que se trata en estos momentos: no de si nos van a rescatar o no, o de si tenemos que recortar o no, o de si tenemos que hacer reformas o no; no amigos, no se trata de eso. Se trata de algo mucho más amplio, de mantener nuestra libertad, de disponer de un cierto margen de actuación, que nunca podrá ser absoluto, pero que sí que nos permitirá acercarnos, algo, un poco, a aquello que realmente queremos ser.

De las muchas citas que podría escoger del libro de Mandela, “El Largo Camino hacia la Libertad”, os dejo con esta: “no experimenté ninguna iluminación, ninguna aparición, en ningún momento se me manifestó “la verdad”; pero la continua acumulación de pequeñas ofensas, las mil indignidades y momentos olvidados, despertaron mi ira y rebeldía (…). No hubo un día concreto en el que dijera “a partir de ahora dedicaré mis energías a la liberación de mi pueblo”; simplemente me encontré haciéndolo, y no podía actuar de otra forma”. Si al leer estas palabras sientes lo mismo, entonces hay esperanza, porque solamente nos queda la ciudadanía.

 

El País

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