Antonio Estella

Habemus Dictum

Por: | 14 de marzo de 2013

Primeras reflexiones sobre la histórica sentencia del TJ en el asunto C-415/11, relativo a la Ley Hipotecaria española

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea acaba de dictar una histórica decisión, basada en las Conclusiones de la Abogada General Kokott (recomiendo su lectura, son excelentes) sobre la legislación hipotecaria española. En esencia, los hechos que dieron pie a este pronunciamiento fueron los de siempre, aquellos que desgraciadamente estamos acostumbrados a ver casi todos los días en nuestro país. Concretamente, el ciudadano de nacionalidad marroquí Mohamed Aziz, fue expulsado de su vivienda habitual como consecuencia del impago de siete cuotas de la hipoteca que este señor había contraído con CatalunyaCaixa. Antes de llevarse a cabo la ejecución de la hipoteca, es decir, el consiguiente desahucio, este Banco cargó unos intereses de demora al Sr. Aziz por las cuotas impagadas de ni más ni menos que el 18,75%.

El Tribunal examina fundamentalmente dos cuestiones, todas ellas absolutamente cruciales y que producen un completo vuelco en nuestra injusta legislación hipotecaria. Dichas cuestiones son las siguientes: la posibilidad de oponer en el proceso ejecutivo la existencia de cláusulas abusivas en el contrato hipotecario suscrito; y el si el concepto de cláusula abusiva comprende: a) intereses de demora como los pactados; b) la cláusula relativa al vencimiento anticipado; c) la cláusula unilateral relativa a la fijación de la deuda impagada.

Por hacer corta una historia que es algo más larga, el Tribunal le da un verdadero revolcón al Estado español, y entiende que es ilegal y por tanto contrario al derecho europeo el no poder oponer la existencia de cláusulas abusivas en un procedimiento de desahucio y que las tres clausulas antes señaladas, sobre todo la primera, tienen todos los visos de ser contrarios no solamente al derecho europeo, sino también al derecho nacional equivalente al derecho hipotecario. Lo explico.

Primera cuestión. Nuestra Ley de Enjuiciamiento Civil es completamente restrictiva en cuanto a las causas que se pueden oponer en un procedimiento ejecutivo que puede desembocar en un desahucio. Pues bien el Tribunal dice que esto es, directamente, ilegal. Cuando hay visos –como en el contrato que firmó el Sr. Aziz y CatalunyaCaixa- de inclusión de cláusulas abusivas, el juez nacional que examina el procedimiento de ejecución debe de poder examinarlas y en su caso paralizar el procedimiento si entiende que éstas son abusivas. Por tanto, hasta que esta cuestión no se dirima, no puede haber ejecución.

Creo que todo el mundo entiende las consecuencias de la anterior frase que he puesto en negrita: probablemente el 100% de las hipotecas contraídas en nuestro país en los últimos años contienen seguramente cláusulas abusivas, aunque sea solamente la de los intereses de demora. Con lo cual, en aplicación de la decisión del Tribunal, todos los procesos ejecutivos actualmente en curso deberían paralizarse para que el juez pueda examinar si efectivamente hay o no cláusulas abusivas, y si las hay, declarar nulas de pleno derecho las hipotecas y suspender la eventuales ejecuciones de manera más definitiva.

Con respecto a la consideración de abusiva de las tres cláusulas que mencionaba antes, aunque el juez comunitario establece que debe ser el juez nacional el que examine en cada caso el carácter abusivo de las mismas, da toda una serie de criterios que permiten entender que efectivamente lo son. Por ejemplo, un interés de demora de casi el 19%, como el que se estableció en la hipoteca del Sr. Aziz, puede considerarse abusivo si el interés de demora es muy superior al interés legal establecido en España. Según señala el propio Tribunal éste estaría situado en torno a un 5% (por tanto, casi cuatro veces más).

De nuevo España ha tenido que esperar a que alguien de fuera le saque los colores, esta vez en una materia tan fundamental como la Ley Hipotecaria. Gracias Europa: Habemus Dictum.

El informe Wert o Alicia en Wonderland

Por: | 13 de marzo de 2013

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Llama la atención en el Informe Wert la poca importancia que se le da a la cuestión fundamental que tiene planteada la Universidad española hoy en día: la de su financiación. Casi 90 páginas dedicadas a hablar de cómo implementar la enésima reforma sobre temas que no le importan nada a casi nadie en la Universidad (como la elección del Rector) frente a 9 sobre el tema clave, que es su financiación. La cuestión de la financiación de la Universidad es tan fundamental, que hubiera merecido un tratamiento específico, en un informe separado.

Pero más allá de ello, y aunque sea brevemente, el informe señala alguna que otra cosa que merece ser analizada con algún detenimiento. Por ejemplo, que la Universidad tendrá que tener una financiación de alrededor del 3% del PIB español, o que la financiación pública debe ser “suficiente”.

El informe no dice, sin embargo, como se llegará al 3% de la financiación que el mismo establece; por ejemplo, si ese 3% será completamente público o público y privado. El tono general del informe hace temer que será más bien lo segundo, ya que el límite mínimo de financiación pública no se establece (solamente se dice, como ya he señalado, que deberá ser “suficiente”). Dependiendo de cómo entendiéramos el informe, la mayor parte de la financiación podría ser privada.

¿Habría algún problema en admitir una financiación mayoritariamente privada de la Universidad española? En principio no, siempre y cuando España fuera, por ejemplo, Estados Unidos, y tuviera una riqueza y diversidad de posibles financiadores como la que hay en Estados Unidos, sus alumni tuvieran la capacidad de encontrar, tras finalizar sus estudios universitarios, trabajos remunerados millonariamente y por tanto pasaran a convertirse en parte de los potenciales financiadores de la Universidad, y hubiera, finalmente, una gran pluralidad de confesiones religiosas (amén de otros grupos) interesados en meterse en el business de la educación superior. Si todo eso ocurriera, entonces no habría demasiado problema. Doy un dato: la Universidad de Princeton, por ejemplo, tiene un endowment de unos 18.000 millones de dólares, más dinero que todo el dinero presupuestado para todas las universidades públicas españolas en 2012. Todo esto estaría, por tanto, muy bien, salvo por un pequeño detalle: que España no es Estados Unidos.

Ese es el principal problema del que adolece el informe. Los miembros de la Comisión, algunos de ellos reputados profesionales que desarrollan su labor docente e investigadora en prestigiosas universidades de fuera de nuestro país, se creen que son Alicia, y que España es el país de las maravillas. Al hablar de otro país, confunden deseos con realidades, todo ello además con un punto de hostilidad hacia la universidad española que rezuma a lo largo y ancho de todo el informe (para muestra, un botón: “la primera condición para mejorar la calidad del SUE es reconocer que [ésta] es muy insuficiente: la falta de universidades españolas de excelencia es incontrovertible. Pag. 7 del informe). La cuestión es que sí que es controvertible, si tenemos en cuenta su escasísima financiación, tal y como se señala en este excelente artículo. Yo también me he formado en universidades extranjeras, y sin embargo, mi opinión de la Universidad española es diferente: teniendo en cuenta lo pobremente que está financiada, parece milagroso que funcione todos los días desde hace mucho tiempo.

La Universidad española tiene un problema esencial con su financiación, problema que es, además, endémico, lo que la RAE define como “enfermedad que reina habitualmente”, es decir, que siempre hemos tenido este problema. Y se ha venido a acentuar ahora con la suicida estrategia de salida de la crisis que primero el gobierno de Zapatero y luego el gobierno de Rajoy, acuciados por la estrechez de miras de la Unión Europea, están implementando desde 2010. Sí, señores, podían haber establecido una excepción en su política de recortes en relación con la ciencia, la investigación y la Universidad españolas. Porque si nos tomamos en serio documentos europeos como el de la Estrategia 2020, en el que parece que está inspirado el informe Wert para fijar precisamente el porcentaje de financiación al que me he referido antes, las cosas están entonces bastante claras: la ciencia, la investigación, las Universidades, son uno de los posibles motores de crecimiento de nuestros respectivos países y una de las principales fuentes para la salida de la crisis.

Me encanta Alicia en el país de las maravillas. Se lo leo a mis hijos por las noches. Y me preguntan siempre, al final, cuando les apago la luz: “Papá, ¿esto es un cuento, no? Sí, es un cuento, hijos míos”.

Teología Económica

Por: | 20 de febrero de 2013

¿Qué tienen que ver la teología y la economía? Mucho, nos dice el profesor Stiglitz en este seminario que adjunto debajo y que fue celebrado hace unos meses, en septiembre de 2012, en el Union Theological Seminary de la ciudad de Nueva York. En el día en el que se celebra el debate conjunto del Estado del país y del Estado (presupuestario) de la Unión Europea, conviene rescatar de nuevo esta conexión entre ambos aspectos: teología y economía. 

  

Puede parecer algo iconoclasta y hasta contradictorio mezclar ambas materias. La teología es la ciencia “que trata de Dios” mientras que la economía… bueno, de qué trata la economía es algo que no se puede definir simplemente en una frase, sobre todo desde que estallara la Gran Recesión. Digamos que la economía tiene que ver con la descripción y la explicación de los fenómenos económicos (es decir, de por qué las personas hacen lo que hacen cuando actúan en su calidad de agentes económicos) pero sin duda alguna esta es una definición que no dejará satisfecho a nadie. En cualquier caso, lo importante es señalar que se está dando una importancia creciente desde distintos centros de pensamiento a la conexión entre ambos mundos. Personalmente soy agnóstico, pero si leo el pequeño encabezamiento que acompaña a la transcripción del seminario, entonces entiendo todo mucho mejor. La conversación que publico arriba es un diálogo sobre la conexión entre la economía y “la esperanza, la felicidad, la muerte, el sufrimiento, los valores, la gracia, la virtud y la maldad”. Planteado así, esto significa todo un conjunto de cosas que creo que son realmente muy interesantes.

Primero, implica asumir que la economía ha dejado de tener un perfil humano, o humanista, desde hace mucho tiempo. Stiglitz dice que las razones de esta deriva son variadas, pero en esencia, todas ellas tienen que ver con el hecho de que es duro para la gente más senior, llamémosla así, tener que bajarse de un determinado caballo después de haber estado montado en él durante los últimos 25 años. Si un economista ha estado defendiendo toda su vida que los mercados son perfectos y que su propia auto-regulación lleva a resultados que son Pareto-óptimos, entonces será muy difícil que esa persona acepte la evidencia tan contundente que existe hoy en día en la dirección contraria. Tomemos el caso americano: lo que vemos no es una mejor distribución de la riqueza a lo largo del tiempo, sino una peor distribución de la misma en este país. Los pobres son cada vez más pobres, la clase media es cada vez menos media y más baja, y por el contario el famoso 1%, el que está arriba del todo, es cada vez más rico.

Bien, como estamos en el día que se va a producir en el Congreso el crucial debate sobre el presupuesto de la Unión, también podemos poner algún que otro ejemplo europeo. Imagino que a los apóstoles de la austeridad, aquellos que profesan la religión de que la única manera de purgar los pecados económicos y redimirse es a través del castigo y la flagelación, les será muy difícil aceptar la evidencia tan manifiesta y contundente que hay en el sentido exactamente opuesto. Incluso es posible observar un cierto movimiento cismático dentro de esa confesión, ya que algunos de los obispos de la religión de la austeridad, como el FMI, están empezando a decir que quizá fuera oportuno cambiar ligeramente de orientación. Son pequeños movimientos, pero recordemos, el protestantismo no se fraguó en una sola noche.

Habría muchas más reflexiones que hacer sobre esta interesante conexión entre dios y la economía. En Estados Unidos mucha gente se considera creyente y es incluso practicante. En Europa la religión y el fenómeno religioso están en claro declive a pesar de lo cual algunas personas se siguen considerando creyentes (imagino que “por si acaso”: yo mismo me planteo muchas noches que, si luego dios existiera, me penalizaría seguro por haber sido agnóstico, y me mandaría al infierno; en esos momentos solo me consuela pensar en Maquiavelo, quien decía que probablemente el infierno es mucho más divertido que el cielo). En cualquier caso, si esta es una vía para activar y potenciar un debate más profundo sobre cómo le damos un perfil ético a la economía (y a todas aquellas ciencias sociales conectadas con ella) bienvenida sea. Realmente lo necesitamos, y no solamente en Estados Unidos, también en Europa. En el día en el que se discute sobre las maltrechas cuentas de la Unión no está de más recordarlo.

España, ¿marca de fracaso?

Por: | 04 de octubre de 2012

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La única referencia que hubo ayer, en el debate entre Obama y Romney, a un país extranjero, y casi la única referencia internacional, fue a España. Para Romney, España es el contra-ejemplo, es aquello que los americanos no debieran emular: un país en el que “el 42% de los impuestos se van al gobierno”, como en Estados Unidos, de acuerdo con el Gobernador. No sabemos exactamente a qué se estaba refiriendo Romney, pero es posible entender que lo que tenía en mente era el gasto público de nuestro país como % del PIB, que está aproximadamente en esa cifra.

¿Por qué citar a España? Es evidente que las razones son mucho más profundas, si uno tiene en cuenta que hay otros países cuyo gasto público es superior, como Suecia, (53,1% PIB); Noruega (46% PIB); e incluso el Reino Unido (51% PIB).

Por tanto, Romney podía haber dicho: “Obama nos está llevando hacia la situación de Suecia, que gasta incluso más que nosotros en su gobierno” o también “Obama nos está llevando a la situación de Reino Unido, que gasta…”. ¿Verdad que si lo hubiera hecho a todo el mundo le habría parecido una referencia extemporánea? Los debates en Estados Unidos se ganan o se pierden por este tipo de detalles, así que imagino los titulares del día siguiente: “Romney no sabe donde está Suecia”, “Romney, en un patinazo, pone a Suecia de ejemplo de lo que no debe ser” o si queremos incluso ser más cínicos “Romney confunde a Suecia con España”.

Evidentemente, Romney podía haber puesto otros ejemplos; pero no los puso; puso el ejemplo de España, y todo el mundo pareció entender el mensaje subliminal de lo que estaba queriendo decir. Subliminal: no de lo que estaba diciendo, sino de aquello a  lo que en realidad estaba haciendo referencia sin mencionarlo de manera directa. Vi el debate junto con otros muchos colegas de la Universidad de Princeton, y cuando se hizo la referencia a España, muchos de ellos me hicieron una seña mostrando su solidaridad conmigo: “lo sentimos”, era el mensaje. Y en el fondo, Romney solamente estaba diciendo que no quiere que se gaste tanto en “el gobierno”, como por ejemplo, en España. No estaba diciendo otra cosa, no nos estaba insultando, ultrajando, ni nada parecido. Si Romney hubiera añadido algún calificativo, como por ejemplo “en decadencia”, se podría haber entendido. Pero lo que hizo Romney fue citar un hecho. ¿A que vino la expresión de solidaridad de mis compañeros, entonces?

Evidentemente, todos sabemos la respuesta a esa pregunta. España ha pasado de ser citada como un ejemplo de éxito, a ser citada como un ejemplo de fracaso. Si la reacción de Cospedal (España no arde por los cuatro costados) es todo lo que tenemos en estos momentos, entonces vamos listos. Que España se ponga como ejemplo implícito de lo que no debería ser por la primera potencia mundial, y que todo el mundo entienda lo que se quiere decir con esa referencia elíptica, debería hacernos pensar, y mucho.

España vista desde Estados Unidos

Por: | 26 de septiembre de 2012

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Desde que llegué a la Universidad de Princeton, en donde me encuentro haciendo una estancia de investigación, la gente solamente me pregunta por España. Cuando hablo “de la gente” me refiero, por supuesto, a mis actuales compañeros de Universidad, los profesores de la Universidad de Princeton, pero también incluyo en “la gente” a muchas otras personas: desde el taxista que nos llevó a casa desde la estación de tren de Trenton, la capital de New Jersey, el día que llegamos, hasta mi casera: todos ellos me preguntan qué pasa en España, hacia donde va nuestro país, cómo es posible que esté ocurriendo todo lo que ven a través de las imágenes de televisión o en los reportajes del NYT. Nunca antes había vivido, en Estados Unidos, este interés por nuestro país.

Las imágenes del NYT, presentando a España como un país en el que “la gente” pasa hambre, han sido completamente devastadoras para la imagen de nuestro país. El NYT se preocupa, además, de especificar muy claramente quien es “la gente”: la gente son antiguos empleados de correos que están ahora en el paro, pensionistas, o jóvenes, que tienen que mirar entre las basuras para poder “make ends meet”, como dicen aquí, llegar a fin de mes, como diríamos allí. Es decir, “la gente” somos potencialmente todos, porque la sensación que tienen aquí es que nadie sabe cuando, en qué momento, todo esto puede parar. La equivalencia con la época de la posguerra es algo que a nadie se le escapa: ahora no se le escapa al NYT, pero desde hace ya algún tiempo esa equivalencia está en la cabeza de mucha otra gente allí, en nuestro país.

Ahora la gente se está manifestando. La revuelta de ayer en Madrid también ocupa las primeras páginas de los diarios más importantes de este país, ya ayer por la noche se recogía en todos los telediarios de las cadenas con más audiencia. Hoy la gente de aquí me ha vuelto a preguntar por la gente de allí. ¿Qué le pasa a la gente, se ha vuelto violenta de repente? No cuadra con la imagen de la España de los últimos veinte años, me dicen. “No” contesto yo “lo que les pasa es que están hartos de que les tomen el pelo”. No sé si les convence mucho, porque aquí supuestamente están pasando por una grave crisis económica. Pero cuando les comparo su 8% de desempleo con nuestro 24%, entonces la gente de aquí empieza a entender algunos de los motivos de la gente de allí.

Tal es la acuciante necesidad que tiene la gente de aquí de saber lo que pasa allí que el Rey y nuestro Presidente del Gobierno han tenido que venir aquí para dar explicaciones. No ha trascendido mucho de la conversación que el Rey ha mantenido precisamente con el NYT, pero lo que la gente de aquí no entiende es cómo, pasando lo que está pasando en España, el Presidente del gobierno, insisto, nuestro presidente del gobierno, no haya sido capaz de mencionar en su intervención en la ONU ni una sola vez lo que está pasando allí, lo que le está pasando a la gente de allí. Gibraltar español, eso sí.

Imagino que mañana y pasado tendré que seguir dando explicaciones a la gente de aquí sobre lo que le pasa a la de allí. No es agradable, se lo puedo asegurar. Me gustaría que no ocurriera, o que ocurriera pero por otras razones, mucho más positivas. Imagino que las preguntas no cesarán, porque la percepción aquí es que lo que está pasando en España es tan grave que puede, de alguna manera, acabar repercutiendo en la gente de aquí. E imagino que no andan desencaminados.

Financiación Elecciones USA y Gobernanza Económica Global

Por: | 19 de septiembre de 2012

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A menudo nos preguntamos todos por qué la política y los políticos carecen de mecanismos para controlar a los mercados financieros internacionales (MFI). Han pasado ya varios años desde las primeras reuniones del G-20 sobre la crisis económica, de donde salieron, recordémoslo una vez más, toda una serie de recomendaciones de sumo interés para poner coto a los MFI, pero desde entonces las cosas solamente han empeorado, y por supuesto, ninguna de las recomendaciones que allí se realizaron han sido, al menos de manera sustancial, adoptadas por ningún país u organización internacional. El diagnóstico de la enfermedad que padecemos es ya bastante claro: lo que tenemos no es tanto un problema de falta de ideas; lo que tenemos es fundamentalmente un problema de falta de capacidad para ejecutar esas buenas ideas, para llevarlas a la práctica.

¿Por qué tenemos ese problema, y de manera persistente? La respuesta, o una parte muy importante de ella, nos la encontramos estos días en Estados Unidos, en donde como todos sabemos se están adentrando en la fase definitiva de la campaña electoral. Y uno de los aspectos fundamentales en período electoral es, como también sabemos todos, el de la financiación de las campañas en este país.

Todos los datos sobre este punto los podemos encontrar en la página web www.opensecrets.org (finales de Agosto, 2012) que informa puntualmente sobre la materia. De acuerdo con esta fuente, en las elecciones presidenciales de este año, los 10 mayores contribuyentes de la campaña de Obama son, por este orden: University of California($491,868); Microsoft Corp ($443,748) Google Inc ($357,382) DLA Piper ($331,715) Harvard University ($317,516) US Government ($299,923) Deloitte LLP ($283,606) Sidley Austin LLP ($283,269) Stanford University ($238,803) Comcast Corp. ($234,037).

Esta lista contrasta de manera evidente con la lista de los mayores contribuyentes de la campaña del candidato republicano, Mitt Romney. Esta es “su” lista: Goldman Sachs ($676,080) JPMorgan Chase & Co ($520,299) Morgan Stanley ($513,647) Bank of America( $510,728) Credit Suisse Group ($427,560) Citigroup Inc ($363,015) Barclays ($349,400) Wells Fargo ($320,025) Kirkland & Ellis ($309,042) Deloitte LLP ($286,110).

Como decía, los contrastes entre ambas listas son más que evidentes: la lista de Obama la encabeza una de las Universidades más importantes del país; la lista de Romney la encabeza uno de los bancos más importantes del mundo; en la lista de Obama nos encontramos, sobre todo, talento (Universidades como la ya mencionada de California, o la propia Harvard) y tecnología (Bill Gates, Google), mientras que en la lista de Romney nos encontramos, sobre todo, dinero (ocho bancos/entidades financieras de primer nivel y dos consultoras también de primer nivel). Es evidente por quien están apostando los MFI: por Mitt Romney, el candidato republicano, que básicamente está proponiendo lo que siempre proponen los republicanos: menos control, menos regulación, más libre mercado.

La historia, sin embargo, no acaba aquí. Porque todo lo anterior explicaría por qué los MFI dejarían de estar controlados a partir del momento en el que Romney ganara las elecciones, en el caso de que las ganara. Pero no explicaría por qué nadie parece poder controlar a los MFI en estos momentos, ya que quien gobierna es Obama, recordemos, tecnología y talento.

Para entender este segundo dilema hay que acudir, claro está, no a la lista de los mayores contribuyentes de estas elecciones, sino a la lista de mayores contribuyentes de la elecciones de 2008, en particular de los de Obama, que es quien finalmente ganó las elecciones. La lista de 2008 de Obama fue la siguiente: University of California ($1,648,685) Goldman Sachs ($1,013,091) Harvard University ($878,164) Microsoft Corp ($852,167) Google Inc ($814,540) JPMorgan Chase & Co ($808,799) Citigroup Inc ($736,771) Time Warner ($624,618) Sidley Austin LLP ($600,298) Stanford University ($595,716).

Esta lista de 2008 es sumamente interesante. Lo que vemos es que a Obama le apoyó también la tecnología y el talento (Universidades de California, Harvard y Stanford; Google, Microsoft), pero la gran diferencia entre esa elección presidencial y las de este año es que parte, al menos, de los MFI también apoyaron y de manera muy clara a Barak Obama: el segundo donante en 2008 fue Goldman Sachs, y también contamos entre los 10 mayores donantes a JP Morgan o CitiGroup.

Las observaciones que podemos hacer a la vista de estos datos son al menos dos: primero, es evidente que Obama tenía bastante atadas las manos para hacer nada en relación con los MFI, ya que debía mucho a cambio del apoyo que le dieron algunos de sus actores más importantes; dos, lo que observamos cuando comparamos la campaña de 2008 y la de 2012 es un claro cambio: los MFI dan la espalda completamente a Barak Obama, y se centran en Romney como no lo hicieron con Obama ni siquiera en 2008. Por tanto, los MFI se fiaron de Obama bastante en 2008, pero no tanto como lo están haciendo ahora de Romney (no lo olvidemos, uno de los suyos, a través de Bain Corp.). Pero sin duda alguna el peso de las contribuciones de los MFI a Obama en la campaña de 2008 ha tenido que jugar un papel a la hora de ponerles coto.

La conclusión de todo esto es que para reforzar a la política y a los políticos frente a los mercados internacionales hay que empezar por el principio: por la financiación de las campañas en Estados Unidos, y por supuesto, en otros muchos países del mundo.

¿TC Alemán o Bundesbank?

Por: | 12 de septiembre de 2012

Como Siempre ocurre con las decisiones de los Altos Tribunales de Justicia, es mucho más importante aquello que dicen entre líneas que aquello que declaran de manera abierta sobre lo que se les pregunta. En la decisión de hoy del Tribunal Constitucional Alemán sobre el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad Permanente) el TC alemán confirma que el Fondo de Rescate es constitucional desde la óptica del derecho constitucional alemán, siempre y cuando se cumplan dos requisitos:

 

1)     Que el límite de la aportación establecida en el Tratado del MEDE para Alemania, algo más de 190 mil millones de euros (exactamente, 190 024 800 000 de Euros) no se supere sin la aprobación del Bundestag

2)     Que el deber de informar de la manera más completa posible al Bundestag y al Bundesrat en materia de su competencia presupuestaria se cumpla.

 

Bien, hasta ahí, nada nuevo bajo el sol. Era lo que todos esperábamos y además hay que reconocer que el TC Alemán adopta  en este punto un tono bastante europeísta, mucho más de lo que nos tenía acostumbrados hasta ahora. En este sentido, la decisión es bienvenida.

El problema se encuentra en la última parte de la decisión. El TC alemán nos recuerda que, bajo su punto de vista, el Tratado prohíbe la posibilidad de “financiar monetariamente”, es decir, monetizar, la deuda soberana de los Estados Miembros. Dicho de otra manera: el Banco Central Europeo no puede comprar deuda soberana de los Estados Miembros. Además, no solamente no puede hacerlo de manera directa, sino que además tampoco lo puede hacer de manera indirecta. El párrafo clave es el siguiente:

“(…) an acquisition of government bonds on the secondary market by the European Central Bank aiming at financing the Members’ budgets independently of the capital markets is prohibited as well, as it would circumvent the prohibition of monetary financing” (la adquisión de bonos de los gobiernos en el Mercado secundario por el BCE con el objetivo de financiar los presupuestos de los Estados Miembros independientemente de los mercados de capital está prohibido).

 

Además de ello, el TC Alemán considera inconstitucional que sea el MEDE el que compre bonos y los descuente ante el BCE. El párrafo crítico es el siguiente: “A depositing of government bonds by the European Stability Mechanism with the European Central Bank as a security for loans would also infringe the ban on the direct acquisition of debt instruments of public entities” (el depósito de bonos soberanos por el MEDE en el BCE como garantía de préstamos infringe la prohibición de compra directa de instrumentos de deuda por parte de las entidades públicas).

 

La posición del TC alemán está clara: refuerza la posición de Merkel, que se ha mostrado contraria a que sea el BCE el que compre deuda soberana en mercados primarios pero también en secundarios. Desde mi punto de vista, esto plantea dudas sobre la viabilidad del plan Draghi, anunciado hace tan solo unos días, y deja claro cual es el camino que el TC alemán prefiere: que los Estados Miembros acudan al MEDE, y no al BCE, de tal manera que Alemania pueda imponer fuertes condiciones a los EMs rescatados. A partir de ahí podemos preguntarnos si ha sido el TC alemán o el Bundesbank el que ha dictado esta sentencia.

¿TC Alemán o Bundesbank?

Por: | 12 de septiembre de 2012

Como Siempre ocurre con las decisiones de los Altos Tribunales de Justicia, es mucho más importante aquello que dicen entre líneas que aquello que declaran de manera abierta sobre lo que se les pregunta. En la decisión de hoy del Tribunal Constitucional Alemán sobre el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad Permanente) el TC alemán confirma que el Fondo de Rescate es constitucional desde la óptica del derecho constitucional alemán, siempre y cuando se cumplan dos requisitos:

 

1)     Que el límite de la aportación establecida en el Tratado del MEDE para Alemania, algo más de 190 mil millones de euros (exactamente, 190 024 800 000 de Euros) no se supere sin la aprobación del Bundestag

2)     Que el deber de informar de la manera más completa posible al Bundestag y al Bundesrat en materia de su competencia presupuestaria se cumpla.

 

Bien, hasta ahí, nada nuevo bajo el sol. Era lo que todos esperábamos y además hay que reconocer que el TC Alemán adopta  en este punto un tono bastante europeísta, mucho más de lo que nos tenía acostumbrados hasta ahora. En este sentido, la decisión es bienvenida.

El problema se encuentra en la última parte de la decisión. El TC alemán nos recuerda que, bajo su punto de vista, el Tratado prohíbe la posibilidad de “financiar monetariamente”, es decir, monetizar, la deuda soberana de los Estados Miembros. Dicho de otra manera: el Banco Central Europeo no puede comprar deuda soberana de los Estados Miembros. Además, no solamente no puede hacerlo de manera directa, sino que además tampoco lo puede hacer de manera indirecta. El párrafo clave es el siguiente:

“(…) an acquisition of government bonds on the secondary market by the European Central Bank aiming at financing the Members’ budgets independently of the capital markets is prohibited as well, as it would circumvent the prohibition of monetary financing” (la adquisión de bonos de los gobiernos en el Mercado secundario por el ECB con el objetivo de financiar los presupuestos de los Estados Miembros independientemente de los mercados de capital está prohibido).

 

Además de ello, el TC Alemán considera inconstitucional que sea el MEDE el que compre bonos y los descuente ante el BCE. El párrafo crítico es el siguiente: “A depositing of government bonds by the European Stability Mechanism with the European Central Bank as a security for loans would also infringe the ban on the direct acquisition of debt instruments of public entities” (el depósito de bonos soberanos por el MEDE en el BCE como garantía de préstamos infringe la prohibición de compra directa de instrumentos de deuda por parte de las entidades públicas).

 

La posición del TC alemán está clara: refuerza la posición de Merckel, que se ha mostrado contraria a que sea el BCE el que compre deuda soberana en mercados primarios pero también en secundarios. Desde mi punto de vista, esto plantea dudas sobre la viabilidad del plan Draghi, anunciado hace tan solo unos días, y deja claro cual es el camino que el TC alemán prefiere: que los Estados Miembros acudan al MEDE, y no al BCE, de tal manera que Alemania pueda imponer fuertes condiciones a los EMs rescatados. A partir de ahí podemos preguntarnos si ha sido el TC alemán o el Bundesbank el que ha dictado esta sentencia.

Game Over

Por: | 24 de julio de 2012

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En lo que queda del año en curso, España tiene que financiar (entre nuevas emisiones y vencimientos) una parte importante de los 85 mil millones de euros que tenía previsto emitir. Especialmente difícil será Octubre, mes en el que hay vencimientos por valor de unos 30 mil millones de euros. Poner fecha al rescate o a nuestra suspensión de pagos es algo maquiavélico, pero será por tanto en Octubre cuando el Reino de España tendrá muy difícil atender a esos vencimientos, y si lo hace lo hará a precios completamente exorbitantes, con lo que pondrá en cuestión todavía más su solvencia como país. A partir de ahí, es importante tener en cuenta algunos datos:

1)      ¿Cuánto debe España?

España debe aproximadamente unos 2 billones y medio de euros, entre deuda pública y deuda privada. Por supuesto no todo ello tiene que pagarse inmediatamente, pero es conveniente tener en cuenta que ese es el montante total de todo lo que debemos. Si hacemos suspensión de pagos, gran parte de ese dinero no podrá pagarse. Por tanto, aunque a priori es difícil calcular cuánto dinero debemos pedir al Fondo Europeo de Rescate, es importante tener en cuenta esa cifra para poder hacernos una idea. Los cálculos que están saliendo estos días, en virtud de los cuales España debería pedir medio billón de euros, son realmente muy optimistas, y están pensando en los vencimientos de deuda más inmediatos. El montante total puede estar situado en alrededor del billón de euros, siendo también bastante generosos

2)      ¿Tiene fondos la UE para atender a ese rescate?

Claramente, no. El montante total del Fondo de Rescate equivale a alrededor de 700 mil millones de euros (FEEF: 780 mil millones de euros; MEDE: 700 mil millones de euros). Por tanto, el Fondo solamente debería ocuparse de España a partir de ahora, lo que lo dejaría descapitalizado. Por supuesto el BCE tendría que actuar, lo que sería paradójico, ya que no ha querido actuar hasta la fecha. También intervendría el FMI (con una capacidad de préstamos de aproximadamente 1 billón de euros), pero sus recursos quedarían, asimismo, fuertemente mermados. Por eso se dice que España es irrescatable, porque realmente, se necesita una cantidad ingente de fondos para rescatarla (salvo que solamente se quiera hacer eso, y recordemos, detrás de España va Italia, con lo que habría que dejar recursos también para este país)

3)      Al ser irrescatables, ¿qué podemos hacer?

Hay varias opciones: una la sugería este fin de semana Draghi, que es la de dejar de pagar nuestras deudas, es decir, hacer una quita importante, y no permitir, una vez más que sean los ciudadanos los que paguen el pato. Pero a los mercados financieros esta solución no les va a gustar nada, con lo que reaccionarán cerrándose todavía más y por más tiempo.

La otra es salir del euro, recuperar nuestra moneda, devaluarla un 15% (a lo que se añadiría la devaluación de salarios que ya hemos ido realizando), y por tanto recuperar la capacidad de inyectar dinero en la economía por nosotros mismos. Hay muy buenos argumentos para no despreciar esta opción, pero todos ellos están en este excelente artículo. Es lo mismo que estamos haciendo ahora a través de la deflación de sueldos, pero de golpe y porrazo. Es decir, se sufre mucho, pero se sufre mucho de una tacada, no paso a paso.

Nótese que ni menciono la que sería la mejor opción, y es que la UE hiciera las reformas que tiene que hacer en materia de gobernanza económica: ya he perdido toda la esperanza de que ello pueda ocurrir. En estos momentos, creo que salir del euro es la única alternativa realmente viable, la que nos permitirá recuperar parte de nuestra soberanía financiera y rehacernos dependiendo algo menos de los demás.

4)      ¿Hay algo más?

Sí, hay mucho más. Pase lo que pase, creo que cuando lleguemos a este punto (impago/rescate/salida del euro) debemos, sobre todo, hacer una cosa: establecer todas las garantías necesarias, (constitucionales, legales, institucionales, económicas), para que nunca jamás vuelva a ocurrir lo que ha ocurrido. No dejaremos a nuestros hijos una buena herencia económica; pero al menos si que podemos dejarles un buen patrimonio institucional. Ello equivale a decir que debemos establecer todos los límites necesarios y algunos más para evitar la endogamia y corrupción de la nueva clase dirigente que salga de esta crisis.

Es decir, España ha llegado hasta aquí a lo largo de los últimos 30 años. Ahora toca volver a jugar, desde el inicio.

 

Sin protesta muere la democracia

Por: | 19 de julio de 2012

MUNCH
(El grito, Edvard Munch, 1893)

 

La protesta es el primer derecho ciudadano. Sin él no pueden existir los demás, “porque si esto falta hay razones para pensar que todo lo demás puede caer. En el núcleo esencial de los derechos de la democracia está el derecho a protestar, el derecho a criticar al poder público y privado. No hay democracia sin protesta, sin posibilidad de disentir, de expresar las demandas. Sin protesta, la democracia no puede subsistir”.

No lo digo yo. Lo dice el filósofo, jurista, intelectual, además de amigo, Roberto Gargarella, en su libro “El derecho a la protesta, el primer derecho” (Ad-Hoc, 2005).

Creo que Gargarella está cargado de razón. Y vale recordarlo todavía más hoy, cuando sindicatos y diversas asociaciones han convocado una gran manifestación en España contra los recortes. Si no protestamos, nada de lo demás será viable.

Vengo advirtiendo desde hace unos meses en este blog de la diabólica estrategia argumental que el gobierno está empleando para que aceptemos los recortes. Es la narrativa del “lo que está pasando, nos lo merecemos”, es la narrativa de la culpabilización. Con ello el gobierno pretende hacer una cosa muy clara: eliminar las pocas resistencias que existen en estos momentos contra la aplicación de sus planes. ¿Y cuales son esas resistencias? Solamente pueden venir de la ciudadanía. Es el último dique de contención al que se enfrenta el gobierno. Ya es bastante obvio que la clase política está arrasada, perpleja, deprimida, sin capacidad de reacción en definitiva: demasiado tiempo anestesiada. Este hubiera sido otro dique de contención en otras circunstancias: pero se ha roto. El último que queda es, como digo, la ciudadanía. Con ese por ahora podemos contar.

De ahí que la narrativa del gobierno se haya desplazado del “la culpa la tiene el gobierno de Zapatero” de sus primeros meses a “adoptamos estas decisiones porque os lo merecéis” de las últimas semanas. Porque saben que ya no hay oposición, y que la única resistencia que pueden encontrar está en la calle. Se trata de mermar esa resistencia, de aniquilarla, de extenuarla, de cansarla, de frustrarla, de dividirla. Ejemplo de lo último: rescatar a los funcionarios mileuristas de la quema de la paga extraordinaria, para que unos funcionarios se enfrenten a otros. Divide y vencerás.

Protesta, ¿contra qué y contra quien? Contra qué: contra todas las decisiones que se están adoptando, por injustas, desproporcionadas, criminales, estúpidas, ineficaces. Contra quién: contra el gobierno, por supuesto. Contra la clase política, que todavía no ha pedido perdón por no haber cumplido su misión fundamental, que era “vigilar” que todo esto no ocurriera. Contra las entidades financieras, por los desmanes cometidos. Y contra la Unión Europea, no el proyecto, pero sí la forma que está adoptando ese proyecto en estos momentos. Se lo aseguro, por mi profesión me ha tocado conocer a muchos de los que están tomando decisiones en las instituciones europeas: no les dejaría a mis hijos ni para cruzar una calle vedada al tráfico rodado.

Protestemos. Es la base de todo lo demás.

 

Sobre el autor

es Catedrático Jean Monnet de Derecho de la Unión Europea y Profesor Titular de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III de Madrid. Es doctor en derecho por el Instituto Universitario Europeo y posee un master en Derecho Europeo por la Universidad Libre de Bruselas. Colabora con varios Centros de Pensamiento, siempre en materia europea e internacional, y ha sido asesor, también en materia europea e internacional, de distintos cargos políticos.

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