También aquí llega el verano. Es verdad que las estaciones en Oriente Próximo no están tan marcadas como en la Europa continental, pero aún así, cuando llega el verano, créanme, se nota. El sol ya aprieta estas alturas del año en las que temperaturas alcanzan los 30 grados. Y esto no ha hecho más que empezar. A partir de ahora, el termómetro ya sólo se mueve en una dirección: hacia arriba.
Por eso, los fabricantes de bañadores han lanzado ya sus campañas publicitarias, que estos días se cuelan en las webs de los principales diarios israelíes. Una de ellas, anuncia full cover swimmwear, que traducido sería algo así como “bañadores que cubren el cuerpo entero”. Se trata de prendas para las judías observantes, que cumplen las llamadas leyes del recato, las que invitan a enseñar el mínimo de centímetros cuadrados de piel posible. Los que se dicen sabios rechazan de plano los bañadores convencionales porque creen que podrían incitar a la lujuria y a no sé cuantas cosas más. Los modelos en cuestión son de los más estilosos y presentan una ventaja añadida: un tremendo ahorro en protector solar. Pero lo que se ahorra por un lado, acaba pagándose por otro.