¿Y si el autor nunca muere?

Por: | 26 de marzo de 2012

BarthesClaseimagesCARR75R0
por PATRICIA DE SOUZA

Hace unos meses comenté una biografía de Clarice Lispector (Babelia, 01/10/2011) pensando en que siempre tenemos la impresión de comprender mejor qué es la literatura si conocemos la vida de los autores. Gide/Barthes. Cuaderno de niebla (Montesinos), de J. Benito Fernández, sobre la vida y obra de André Gide y Roland Barthes apunta justamente en ese sentido. No solo es rico en anécdotas, lo que implica un largo trabajo de investigación, sino que su autor ha hecho lo posible para llevar a ambos autores al terreno de la literatura comparada, delineando líneas de encuentro entre dos apuestas muy diferentes: para Barthes (en la foto) la problemática con el lenguaje va más allá del contenido y la forma, es un gesto de solidaridad histórica de donde nace la escritura como proceso que trasciende todo antecedente de tiempo y fuera de las normas de la gramática y estilo, para André Gide, una ética clásica no debería impedirle llegar a hacer que el signo asumiese un valor completo, total, uniendo el trabajo y la vida. Tal vez Barthes quien escribió “la muerte del autor” (1968), donde plantea la desaparición del origen en el ejercicio simbólico de la escritura, hubiese renegado de que se diera tanta importancia a su vida, no Gide que hizo de su diario y el uso de la primera persona un método de auto-análisis, un valor principal para el sujeto desconocido y secreto que se observa a través de la escritura. Este texto  los coloca dentro de una historia individual como personas en carne y hueso, desde su relación con la madre, pasando por la homosexualidad, la pasión  por la música, la religión o su pasión por España.

BarthesGideimagesCAG3ISDQSin embargo, este texto nos enfrenta  a un problema importante: ¿qué tanto podemos entender una obra desde el punto de vista de la biografía, qué tiene que ver la madre, la sociedad y el tiempo en que vivieron, con su propio trabajo, qué tan natural es escribir un texto? No sé si este sea una respuesta y tampoco pretende ser una, sino que nos permite relativizar esa relación como absoluta e inmanente, más allá del lenguaje como una estructura hay también un rostro, un cuerpo. J. Benito Fernández empieza por la relación con las madres, la de Gide, Juliette, posesiva y castradora de la cual Gide intenta liberarse muy joven partiendo al Norte del África, de quién además escribe: Cuando por fin su corazón dejó de latir, sentí que todo mi ser se hundía en un abismo, de angustia y libertad (p. 25), la de Barthes, Henriette, excesivamente protectora, una especie de figura angelical, de la que nunca se separa. BF escribe: Henriette se ha convertido en un fetiche de amor. Es su niña, con la que sueña, es la mujer ideal no deseada. El deseo de Barthes está en el goce perverso, porque Barthes es un perverso (p.35).

Mientras que André Gide siempre reconoció públicamente su homosexualidad, recreando algunas escenas iniciadoras en su novela Los monederos falsos, y directamente en su extenso diario personal, Barthes mantuvo este hecho velado, no es su referente ni lo identifica como parte de su obra, lo vive.  Sin embargo BF, siguiendo la corriente freudiana, inscribe la homosexualidad de ambos autores en la relación con la madre, en el miedo a la castración y una identificación con las partes genitales que representan a la madre, es decir, los testículos en lugar de los senos. Si ambos tuvieron una relación compleja con figura materna, también la tuvieron con la enfermedad y la música, la primera como una postergación del cuerpo a favor de una exploración espiritual, y al segunda, como cura, como calmante. Tanto Gide como Barthes padecerán la tuberculosis y una salud precaria que los llevará a buscar la suavidad de los climas, Gide escribirá convaleciente su Sinfonía Pastoral y su famoso libro Paludes, Barthes se confirma como un lector voraz y empieza la redacción de varios textos críticos que serán la antesala de El grado cero de la escritura y si Gide muere tarde, a los 81 años (1951), llegando con naturaleza a la muerte, porque la muerte la había tenido siempre demasiado presente (p. 77), Barthes muere atropellado por una camioneta de lavandería, a su salida del Colegio de Francia, en 1980. 

BarthesGidePianoimagesCA1LFP7BNunca se encontraron, pero la música y la marginalidad los había unido, Bach y Chopin, el sentido musical de la prosa, y el piano, aunque también la religión. Los dos fueron protestantes, Gide (en la foto) entre la ascésis y el amor pagano hacia la religión que hacen del conflicto de esta división una forma de afirmación vital (su libro Corydon sería el más importante), y Barthes situándose como marginal, como minoría. Cuando Barthes escribe: Siempre he pertenecido a una minoría, a laguna marginalidad de la sociedad, del lenguaje, del deseo... J. Benito Fernández comprende que hubo toda una carga religiosa en Barthes, hasta el punto de marcar su existencia social (p. 134). Finalmente, libertarios a su manera, los dos llevan a los extremos su necesidad de remecer las estructuras cerebrales de su tiempo, recorren el mundo con sus viajes, las culturas y sus mitos totalizantes de entonces, Gide reniega de la URSS y escribe sobre ella a su regreso, Barthes, se aleja de la China, recupera al Japón. Ambos, comparten también España, en la juventud de Gide, y como destino natural de verano para Barthes, quien escribirá después sobre Ignacio de Loyola.  El modelo de escritor para Barthes fue André Gide, una presencia silenciosa que siempre lo acompañó, vale la pena leer este libro para comprender que una vida no es tan solitaria ni tan original, simplemente, una vida.

Gide / Barthes. Cuaderno de niebla. J.Benito Fernández. Editorial Montesinos. 227 páginas. 22 euros

 

PATRICIA DE SOUZA es narradora y ensayista peruana. Su obra El último cuerpo de Úrsula (Seix Barral, Sic, Lima 2009) ha sido traducido al alemán y la revista literaria de l'NRF (Gallimard) publicó su texto corto Désert. También es autora de Erótika, escenas de la vida sexual (Editorial Jus, México; editorial Barataria, España).

 

 

 

Hay 1 Comentarios

Me ha encantado. Gracias.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Tormenta de Ideas

Sobre el blog

Dedicado al pensamiento desde todas las perspectivas posibles –la ética y la estética; la antropología y la sociología; la física y la metafísica-, este blog es un espacio para razonar. Y para debatir.

Sobre los autores

Tormenta de ideas es un blog colectivo de información y opinión. La primera toma forma en la redacción de EL PAÍS. La segunda, en el cerebro de sus expertos y colaboradores.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal