El carácter presidencialista del reglamento taurino
en la opinión del aficionado Ángel Arranz
En todas las ferias, y en varias ocasiones, el presidente de los festejos se convierte en protagonista de la tarde. Generalmente la controversia aparece cuando los trofeos concedidos a un diestro no son del gusto del matador, del público en general, o de los aficionados en particular. Pero, ¿qué pide el público conocedor, y en Madrid, a los presidentes? “Que tengan afición”. ¿Qué considera Ángel Arranz del carácter presidencialista que marca el reglamento al dirigente del festejo? “Los altruistas presidentes de las corridas de toros tienen la obligación ética de poner su condición de aficionados por encima de todas y cada una de las consideraciones a plantear”. En la amplitud de competencias que marca la normativa reglamentaria al presidente, la más importante, según Arranz, consistiría en garantizar la verdad de la fiesta puesto que un compromiso moral siempre será superior a cualquier interpretación legislativa. Se trata de “ser fieles en autenticidad a los principios, medios y fines del acontecimiento”. Y da su particular toque de atención con rima:
“Señores presidentes: ¡no digan tantas mentiras!
A las cabezas cabales: ¿quieren quitarles las miras?
Analicen, rectifiquen con… personalidad justa y sabia
¿Ignoran nuestra habilidad? ¿Creen que estamos en
Babia?
Compran deuda y avaricia por crecimiento y justicia
Venden publicidad por credibilidad: ¿Dónde va la
Humanidad?”

Equipo
presidencial de la plaza de Las Ventas de Madrid en una imagen de archivo fechada
el 15 de mayo de 2008. De izquierda a derecha: Trinidad López- Pastor, Manuel
Muñoz (que dejó su cargo el pasado 5 de junio y ha sido sustituido por Justo Polo),
César Gómez y Julio Martínez en el palco de la plaza de Las Ventas durante la
feria de San Isidro de 2008. Fotografía de Claudio Álvarez.