Quo vadis, Juli

Por: | 13 de abril de 2012

Julimalaga
El Juli el pasado Domingo de Resurrección en Málaga. Foto: Jorge Zapata/EFE

Julián López El Juli lidera el G-10, el grupo de figuras que se ha enfrentado a los empresarios para defender sus derechos audiovisuales. El Juli no ha figurado en las ferias de Castellón y Valencia, y tampoco aparece en los carteles de Sevilla y Madrid. Parece que es la respuesta a su actitud reivindicativa.

El torero está dolido y lamenta públicamente su situación. Recientemente, se ha prodigado en jugosas declaraciones de las que se pueden entresacar algunas frases esclarecedoras: ‘El que va por libre tiene problemas’; ‘Me preocupa mucho más el futuro de la fiesta que mi carrera’; ‘Me inquieta irme de esto sin aportar algo’; ‘Quiero dejar el toreo mejor que me lo encontré’; ‘Si eres tan hombre para jugarte la vida, ¿cómo vas a ser luego una marioneta del sistema?’.

El Juli se manifiesta como un hombre hecho y derecho, maduro y comprometido, y con las ideas claras. Es, además, un torero de una pieza, primera figura indiscutible, y así se le reconoce y respeta. Pero sus declaraciones hacen aguas por todas partes. Y están anegadas de verdades a medias e incomprensibles silencios.

Primero, ¿qué es y qué defiende el G-10? ¿El propio Juli o alguno de sus compañeros tendrían la amabilidad de contar alguna vez qué es lo que pretenden y cuáles son sus condiciones?

Pero hay algo más incomprensible: si El Juli es el único torero represaliado de verdad por los empresarios, ¿cómo se explica que no cuente con la solidaridad de sus compañeros? A fin de cuentas, sufre un castigo por defender los intereses del colectivo. Así las cosas, o los toreros son los seres más egoístas y despreciables de este mundo o alguien está mintiendo con descaro.

Segundo: El Juli critica al ‘sistema’ (conjunto de personas, relaciones e intereses que manda y decide en la fiesta de los toros), pero olvida que él ha sido sistema durante muchos años, y se ha beneficiado de las prebendas de quienes pueden elegir plazas, toros, compañeros, honorarios, etc. El Juli ha sido y es protagonista principal de la decadencia actual, y él ha permitido que su apoderado eligiese impresentables y podridas corridas de toros para plaza tan importante como las Ventas, por ejemplo. ¿Qué no habrá elegido para plazas de menor responsabilidad?

Tercero. Si pretende dejar el toreo mejor que lo encontró, su tarea está clara: que denuncie todas las tropelías, manipulaciones, fraudes, engaños y sinvergonzonerías que tanto abundan en el mundo de los toros. Que lo defienda sacrificándose por el imperio de la verdad y la pureza; que se convierta en el líder de una revolución pendiente; que se ponga manos a la obra y haga lo que no se atrevido a hacer ningún torero en la historia. Bueno, Antonio Bienvenida denunció el afeitado y aún se lo están reprochando…

Y cuarto. El Juli es una gran figura, pero hay modos y maneras para erigirse en un personaje histórico. Triunfando con suficiencia con las ganaderías comerciales actuales no pasará de ser un gran torero de la modernidad. Para pasar a la historia hay que ser un revolucionario, y ese mérito se alcanza, por ejemplo, con gestas epatantes. Reducir su ausencia de San Isidro a una guerra de cifras sobre sus honorarios entre su apoderado y la empresa Taurodelta no parece lo más inteligente ni edificante. Hace unos días, se ha publicado que Belmonte mató 82 toros de Miura a lo largo de su carrera. ¿Comprenderán las figuras de hoy por qué Belmonte es, entre otras razones, una leyenda?

En fin, que Julián López es un torero que merece el respeto que se ha ganado después de toda una vida de esfuerzo y sacrificio; pero aún está a tiempo de cambiar para erigirse en el pedestal que encumbra a los elegidos. No debe ser fácil, y su compromiso exige algo más que palabras dolidas. Mientras tanto, habrá que preguntarse dónde va El Juli con esas declaraciones que encierran tantas verdades a medias e incomprensibles silencios.

Hay 3 Comentarios

Yo estoy de acuerdo, con la talla taurina q tiene el Juli...para quedarse a medio camino mejor no salir y quedarse casa.

Claro qulos toros tienen problemas y dudoso futuro. Peri un cualquier tiempo pasado fue mejor es palabreria. Lo de el Juli yo tampoco lo pillo.

En cualquier caso la Fiesta está huérfana y sin rumbo y con peñas flamencas digo taurinas con cuadros demasiado maduros para pelear. Empresarios como los de Barcelona prueban que no podemos contar con ellos. Los politicos son solo populistas nacionales como Aguirre, que no creo que sepa explicsr lo que es un natural. Periodistas casi no quedan. ... Nos veremos en la clandestinidad.

Excelente artículo. Mete el "dedo en el ojo". Está claro de que la Fiesta camina, desde hace muchos años, a ser un remedo, de lo que tienen culpa todos los integrantes del planeta de los toros, en papel destacado las primeras figuras del toreo. Y con medias verdades, hipocresías y necedades,no ve vá a ningún lado, como "no se coja al toro por los cuernos" seguiremos igual. En el fondo todo se reduce a discusión por los dineros, se le vé el plumero. Pedirle al creador de la "lopesina" que sea un revolucionario sería un dislate.
No me imagino al Juli matando ni la mitad de miuras que Belmonte. Aquellos tiempos, también de Joselito,
son irrepetibles. Y la época de Antonio Bienvenida, desgraciadamente, no tiene nada que ver con esta, donde toreros-modelos y toros descafeinados llevan a la Fiesta a su ocaso.

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Sobre el blog

El mundo de los toros visto por los periodistas de EL PAÍS. Rigor, exigencia y sensibilidad para analizar un arte que vive uno de los momentos más complejos de su historia.

Sobre los autores

Antonio Lorca es crítico taurino en El País. Amante del toro en el campo, en la plaza y en el plato. Hijo del Capitán Trueno, venera a los héroes de carne y hueso ya vistan de oro o plata, vayan a pie o a caballo. Por favor, no le digáis a mi madre que soy periodista; ella, orgullosa de mí, cree que soy banderillero...

Rosa Jiménez Cano. Periodista de EL PAíS especializada en Tecnología, aficionada a los toros desde su niñez. Como cualquier abonado de Las Ventas reparte su corazón entre Chenel, Esplá y los hierros más duros. Se derrite cuando a Morante le da por torear.

Quino Petit es periodista de EL PAÍS. Desde 2006 escribe reportajes en El País Semanal. Durante la adolescencia sufrió un shock leyendo la biografía de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte y persiguió a Curro Romero y a Rafael de Paula hasta que ambos se cortaron la coleta. Desde entonces no persigue a nadie. Tampoco ha vuelto a ver torear tan despacio.

Paz Domingo, periodista de El País y admiradora de la portentosa belleza que atesora el toro de lidia, cuando se da con toda la integridad física y temperamental, con la fuerza descomunal que representa su genio, acometividad, defensa, y resistencia al sometimiento.

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