Alma torera al desnudo

Por: | 07 de mayo de 2012

Julian
    El Juli. Fotografía de Joséphine Douet

La única presencia de El Juli en la Feria de San Isidro que ahora arranca en Las Ventas tendrá forma de fotografía. Un díptico de 200x150 cm. que muestra su rostro acuchillado a base de cornadas será lo único que podrán ver de este matador quienes peregrinen a la primera plaza del mundo. La ausencia en estos carteles podría significar para un peso pesado como El Juli un motivo de sobra para sentirse dolido. Él mismo ha confirmado públicamente padecer tal sentimiento tras las disputas entre empresarios y componentes del llamado G-10 del toreo que han desencadenado para él fatales consecuencias. Tampoco estuvo en Sevilla. Ni en Valencia. Ni en Castellón. A nadie se le escapa ya que El Juli es un alma herida.

La fotógrafa francesa Joséphine Douet  le retrató a finales del año pasado, mucho antes de que El Juli pudiera vislumbrar el annus horribilis en que se ha convertido esta temporada para él. Y lo hizo precisamente para dar forma a un proyecto que lleva por nombre Alma herida, resultado de casi dos años de trabajo convertido en exposición, en colaboración con el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, que podrá verse en Las Ventas desde el próximo 10 de mayo y hasta el 10 de junio. A los retratos de El Juli acompañan los de otros diez toreros, como Miguel Ángel Perera y Serafín Marín o los ya retirados Joselito y Cristina Sánchez. Todos comparten el mar de contradicciones de las que cualquier lidiador no puede escapar. En palabras de Joséphine Douet durante una conversación con este periodista: "Son tan frágiles como valientes, tan locos como entregados. Ellos representan la libertad".

Joséphine se instaló en España en 1998 y quedó prendada desde entonces del rito sacrificial de la lidia. Su abuela tuvo en casa una foto de Curro Romero y la llevó de niña en una ocasión a visitar La Maestranza de Sevilla. Pero se convirtió en aficionada (muy aficionada) al toreo viviendo ya en Madrid. Nada hacía presagiar en sus orígenes normandos el nacimiento de esa pasión. Empezó a fotografiar a los chavales de la Escuela de Tauromaquia de Madrid y acabó vibrando con los entonces novilleros Miguél Abellán y El Juli, a quien estuvo siguiendo por encargo de la revista francesa Paris Match. "Encontré que la plaza de toros es como mi casa. En Normandía, a pesar de no existir tradición taurina, mantenemos una relación muy cercana con la muerte. Somos gente muy excéntrica, un tanto góticos".

El gran salto de Joséphine como aficionada llegó al conocer a José María Manzanares. Tras una sesión de fotos para la revista Elle, logró acceso full-time al diestro y su cuadrilla durante tres meses de la temporada 2008. Dos años más tarde se publicó el resultado de aquel seguimiento en forma de libro titulado Peajes. De los toreros de hoy, a Joséphine es el que más le gusta. "Porque Manzanares es todo corazón, porque tiene la mayor fuerza de voluntad que he visto en mi vida y por cómo está madurando en la plaza, buscando un toreo cada vez más vertical". La fotógrafa también dibujaría una terna ideal con El Cid y Morante. "Del primero me encanta su mano izquierda, claro, y su manera de abandonarse y estropear con la espada grandes faenas. Lo de Morante... ¡Es que es Morante! Me gusta el odio que puedes llegar a tenerle y todo lo que puedes llegar a emocionarte con solo tres verónicas y una media. También es un hombre que quiere aprender más. Ha sabido rodearse de artistas fuera del ruedo".

Joselito
José Miguel Arroyo, Joselito. Fotografía de Joséphine Douet.

A pesar de ser principalmente fotógrafa de moda y retratista, la pasión con la que se ha aproximado al ruedo ibérico le llevó a concebir el proyecto Alma herida. Arrancó con un retrato de Luis Blázquez, subalterno de la cuadrilla de Manzanares corneado en abril de 2010 en Sevilla. A partir de ahí, las imágenes que componen la serie se tomarían en blanco y negro, con luz natural y en la intimidad de la casa de la autora. Sin artificios. Con el mapa de sus cuerpos heridos por asta de toro al desnudo. "Quería que la gente viera el dolor físico que puede producir el enfrentamiento de una persona con un toro bravo, pero también que se comprendiera el punto de vista de los toreros. Por eso las fotografías van acompañadas del testimonio sobre las heridas que recorren su cuerpo". De todos los retratados, José Miguel Arroyo, Joselito, es el único que sonríe. "Creo que se debe a que es el único que realmente ha cicatrizado sus heridas del ruedo", argumenta la fotógrafa. Joselito también ha revelado recientemente otros pasajes dolorosos de su vida en el libro Joselito, el verdadero (Espasa). La cornada que Limonero le propinó en el cuello el 15 de mayo de 1987 aparece hoy como el recuerdo de un momento clave en la vida del muchacho que escapó de la mala vida jugándose el tipo en la arena. Aquel cornalón supuso su primer percance grave y el punto de inflexión en la forma de torear de quien acabaría convirtiéndose en mesías de los ruedos hasta su retirada en 2004. "La huella de esa cornada, que le dio la oportunidad de volver a vivir una versión renovada de sí mismo, ha dejado de palpitar en su cuello", dice Joséphine. "Hoy es un ganadero feliz que ha encontrado su sitio".

Cristina
Cristina Sánchez. Fotografía de Joséphine Douet

Otros, en cambio, mantienen el pálpito de sus cicatrices. Lo que Serafín Marín no ha podido olvidar todavía de la terrible cornada que sufrió en 2007 es el ojo del toro mirándole mientras hundía un pitón en su pecho, quedando a un suspiro del corazón. El recuerdo de este torero sobre aquel suceso todavía estremece a Joséphine Douet. En su exposición también podemos ver las huellas en el muslo derecho de la cornada que Cristina Sánchez sufrió en 1992. Mujer valiente y seria en la plaza, sorprendió a la retratista por una dulzura y feminidad radiantes. "Su alma herida ya sabemos cuál es: las injusticias que sufrió por parte de otros hombres que no quisieron torear con ella".

Todos aparecen aquí con sus heridas, algunas abiertas y otras más o menos cerradas. Esta muestra fotográfica dibuja un mapa del coqueteo con la muerte que hombres y mujeres han representado en el ruedo. Joséphine Douet les ha despojado de la armadura del traje de luces y ha buceado en el dolor de sus cornadas, en el recuerdo de instantes fugaces que pudieron arrebatarles la vida. "Estando cerca de los toreros te das cuenta de que son, en el fondo, seres muy frágiles. Eso les permite su entrega en la plaza. Creo que es necesario que sobreviva el toreo. Esta crudeza y esta belleza son indispensables para una sociedad. Vivimos en un mundo demasiado virtual".

Hay 108 Comentarios

Lo mismo de siempre. Los aficionados a los toros no aprendemos, pecamos de tontos. Somos demasiado tolerantes. Intenten subir un comentario explicando algo del asunto a los que gritan contra la fiesta y luego se toman una hamburguesa para celebrarlo; le borrarán el comentario (a mí me ha pasado más de una vez); nosotros tenemos que aguantar todas las paridas e insultos, tergiversaciones y mentiras, y ahí las dejamos; por un lado son muestra de simplismo, incultura, incoherencia, ignorancia y dictadura ; pero por otro, da una cierta pereza ponerse a contestar cada respetable tontería que escriben. Por lo demás, magnífica artista y magnífico reportaje.

Alma ASESINA al desnudo!
Patetico!
TORTURA! NI ARTE NI CULTURA!!

LA TORTURA NO ES CULTURA.

Asesinos vestidos de payaso. El titular de la noticia debería de ser, "un asesino al desnudo". Deberías de clavarle las banderillas al bobo del ministro de cultura, y de paso, un estocazo a la ..... de la Aguirre y de su marido, que no paran de lucrarse con este pobre espectáculo digno de siglos anteriores.

Que broma de mal gusto!

Una persona que luce sus cicatrices por un accidente: bravo porque no se acompleja y demuestra que es mas que piel y apariencia.
Una persona que por su profesion arriesga su vida para salvar una vida ajena y muestra sus cicatrices: doblemente bravo porue ha arriesgado su don mas preciado para salvaguardar el don mas preciado, la vida...
Una persona que muestra sus cicatrices despues de dar a luz: bravo y bravo, y no creo que haga falta de ir mas.
Una persona que muestra sus cicatrices consecuencia de torear: se gana la vida torturando animales inocentes que, vale, si, muy bien, llevaran una vida del copon de estupenda hasta que los llevan a la plaza, pero hay que ver la cantidad de PUTADAS que les hacen luego, hasta que mueren...
Lo siento mucho pero este "señor" , como sus vompañeros, me dan ASCO... Y la " señora" gabacha esta, como que tambien me da asco...

Una persona que luce sus cicatrices por un accidente: bravo porque no se acompleja y demuestra que es mas que piel y apariencia.
Una persona que por su profesion arriesga su vida para salvar una vida ajena y muestra sus cicatrices: doblemente bravo porue ha arriesgado su don mas preciado para salvaguardar el don mas preciado, la vida...
Una persona que muestra sus cicatrices despues de dar a luz: bravo y bravo, y no creo que haga falta de ir mas.
Una persona que muestra sus cicatrices consecuencia de torear: se gana la vida torturando animales inocentes que, vale, si, muy bien, llevaran una vida del copon de estupenda hasta que los llevan a la plaza, pero hay que ver la cantidad de PUTADAS que les hacen luego, hasta que mueren...
Lo siento mucho pero este "señor" , como sus vompañeros, me dan ASCO... Y la " señora" gabacha esta, como que tambien me da asco...

Lo que más me gusta del toreo es en las pocas ocasiones que el pobre toro consigue enganchar a uno de esos asesinos y lo revienta a cornadas. Torero bueno torero muerto, desde el primero hasta el último. Esta panda de crueles descebrados ayuda a que España siga siendo un país medieval. Sois unos torturadores y unos asesinos. Clavadle las banderillas a vuestra puñetera familia.

Lo que más me gusta del toreo es en las pocas ocasiones que el pobre toro consigue enganchar a uno de esos asesinos y lo revienta a cornadas. Torero bueno torero muerto, desde el primero hasta el último. Esta panda de crueles descebrados ayuda a que España siga siendo un país medieval. Sois unos torturadores y unos asesinos. Clavadle las banderillas a vuestra puñetera familia.

Alma torera al desnudo? No lo creo... Si esto fueran fotografías de almas toreros, habrían salido NEGRAS... porque ese sería el verdadero reflejo de sus almas. La oscuridad más profunda y vergüenza me da de este diario, el cual no pienso comprar JAMÁS, pero es que tampoco lo pienso volver a leer...
Saludos.

Estos no tienen alma....solo disfrutan con la sangre y la tortura....Dais asco¡¡¡¡

Stierkampf ist Tierquälerei und gehört verboten!

Simplemente dos palabras:

Estáis enfermos,
No entiendo como ver sufrir a un animal os produce tanta satisfacción. Si tanto os gusta probar vosotros el lugar del toro y luego me contáis.

Saludos

Hummm

Típico de lo peor y lo más rancio de la vetusta cultura española: matar elefantes y toros.

Me indigna la supuesta valentía de los toreros, frente a un animal y a veces drogado. ¿Dónde está la valentía en enfrentarse a una bestia con un estilete para matarlo con la ayuda de otros disfrazados de drag queen? Valentía es el rodeo americano, por ejemplo, en donde el jinete resiste en cuero, sin ninguna ayuda los embates del toro o el caballo. Allí sí hay valor y coraje, y no en la mariconada del toreo.
Esta tía que manifieste su calentura por la sangre y el dolor en sesiones de sadomasoquismo personales si le place, que deje a los toros en paz.

Pronto podremos ver y normalizar aún más gracias al fomento del "arte" de matar toros, imágenes tan tiernas y familiares en todos los hogares hispanos, lusos, franceses, o peruanos; gracias al fomento de la tauromaquia en las escuelas; como la que nos ofrece Morante de la Puebla y su hijo; qué ternura, qué finura, qué arte, ¡¡¡¡
Escuelas de Tauromaquia ya en toda España¡¡¡ Sí a los toros en la escuela pública, sobre Educación y faltan toreros
http://aranapeluda.blogspot.com.es/2009/09/norit-is-dead.html

Los toros de lidia no son una raza, sino una creación conceptual de los taurinos. No se trata de exterminar ninguna raza, simplemente dejarlas vivir en paz, la naturaleza, por sí misma hará lo que es debido. Me duele enormemente que se asocie el toreo con lo español, ya que existen millones de españoles que se avergüenzan de semejante asociación, y que ésta lo único que consigue es manifestar las formas más primitivas y salvajes de la cultura española amasada durante siglos y mantenida a la fuerza en la actualidad en contra incluso de las mayorías y alejada cada vez más de la concepción civilizada y moderna propia de las culturas occidentales.
La opción de que es preferible hacer de la muerte un espectáculo sangriento para deleite de mentes perturbadas antes que preferir la del matadero es falsa. No hay tal opción. El matadero es una necesidad biológica humana, que, como humanos, somos omnívoros y por lo tanto también carnívoros. No hay ni cabe objeción moral allí, como si lo hay en el toreo, que hace de la carnicería un espectáculo pretendidamente “bello”.
No hay poesía en el toreo, sólo el regodeo instintivo y atávico de un sentimiento arcaico, casi prehistórico frente al dolor ajeno. No hay sensibilidad humana allí por cuanto ésta parte de la premisa del respeto por la vida ajena sobre todas las cosas, en este caso la de un noble animal.

Celestino, la cuestión no es que nosotros no tengamos imaginación para crear argumentos nuevos que a usted, o a otros como usted, les puedan convencer. El problema no es nuestro, es suyo. Es su absoluta falta de empatía, su ceguera ética y moral, la que no le deja ver que eso de la Tauromaquia, a pesar de los oropeles con que se la intenta adornar (muestra de ello es este esperpéntico reportaje fotográfico), es una inmensa, cruel y ridícula estupidez

Celestino hijo, se te olvida que el toro de Lidia nunca ha sido una raza, sólo el fruto de interminables cruces para "fabricar" un animal especialmente agresivo como para que pueda entretener ciertas mentes

Hablar de alma e incluir a estos impresentables???? Parece una broma!!!!

Y se creerán que son valientes por mostrar y tener las cicatrices??? lo que debería darles es vergüenza, siento tanto asco...

En vista de la inundación de comentarios que este reportaje ha suscitado, menos que nunca se podrán plantear desde El País la supresión de noticias y crónicas relacionadas con el toro de lidia, verdadero motor de las corridas de toros. Mis felicitaciones por tanto a los diseñadores de El País Online. Estoy por leer un comentario que me convenza de que los toros bravos deban desaparecer de las dehesas españolas. Hay que echarle un poquito más de imaginación para que nos convenzáis de que el exterminio de una raza traerá algo positivo. Algo que vaya más allá del asesinato, la tortura, el sadismo, la psiconosequé, el avergonzamiento de ser español o las subvenciones del común, cosa que yo también apoyo, a condición de que desaparezcan también todas las demás a la multitud de actos seudoculturales que acogotan las arcas públicas, más tiesas que la mojama. Mientras tanto, lo que ahora y aquí ocurre en internet, no es peor que los ataques de papas como Pío V, primeros ministros plenipotenciarios como Godoy, ágiles plumas antitaurinas como Wenceslao Fernández Flores, Gustavo Adolfo Bécquer o Unamuno. Y ahí continúa el toreo a pie aguantando chaparrones desde el Siglo XV. Nada ha sido nunca fácil para la raza del toro bravo, empeñado en morir en el ruedo, a empapar la arena de sangre en un "duelo de mordiscos y azucenas" (FGL). En todo caso, siempre mejor que morir en el silencio ensordecedor del corredor de la muerte de un matadero.

me importan un pedo las cornadas de estos tipejos...lo que nos faltaba, eramos pocos y parió la abuela, una güiri tonta enamorada de la fiesta, que reconozca al menos que lo que quiere es zumbarse a los toreros y se deje de romanticismos!!!

Yo también me lo voy a pensar el contribuir con un periódico -que fomenta la tortura animal- comprándolo.

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Primer Aviso

Sobre el blog

El mundo de los toros visto por los periodistas de EL PAÍS. Rigor, exigencia y sensibilidad para analizar un arte que vive uno de los momentos más complejos de su historia.

Sobre los autores

Antonio Lorca es crítico taurino en El País. Amante del toro en el campo, en la plaza y en el plato. Hijo del Capitán Trueno, venera a los héroes de carne y hueso ya vistan de oro o plata, vayan a pie o a caballo. Por favor, no le digáis a mi madre que soy periodista; ella, orgullosa de mí, cree que soy banderillero...

Rosa Jiménez Cano. Periodista de EL PAíS especializada en Tecnología, aficionada a los toros desde su niñez. Como cualquier abonado de Las Ventas reparte su corazón entre Chenel, Esplá y los hierros más duros. Se derrite cuando a Morante le da por torear.

Quino Petit es periodista de EL PAÍS. Desde 2006 escribe reportajes en El País Semanal. Durante la adolescencia sufrió un shock leyendo la biografía de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte y persiguió a Curro Romero y a Rafael de Paula hasta que ambos se cortaron la coleta. Desde entonces no persigue a nadie. Tampoco ha vuelto a ver torear tan despacio.

Paz Domingo, periodista de El País y admiradora de la portentosa belleza que atesora el toro de lidia, cuando se da con toda la integridad física y temperamental, con la fuerza descomunal que representa su genio, acometividad, defensa, y resistencia al sometimiento.

El País

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