
El ganadero Fernando Cuadri. Fotografía de Iván Bouza.
LOS PERSONAJES DE LA FIESTA
EL GANADERO. FERNANDO CUADRI
No es una película de vaqueros, aunque lo parezca. El enfundado de pitones de los toros de lidia es una técnica muy extendida en la cabaña brava y consiste en colocar unos artilugios protectores en las defensas, presuntamente para evitar lesiones en las astas y bajas entre los animales. Esta práctica ha enfrentado a los ganaderos, que la utilizan con el argumento de la rentabilidad económica, y a los aficionados, que la consideran fraudulenta por la manipulación artificial de los animales durante su crianza, y que afectaría posteriormente el comportamiento en la lidia. En medio, se sitúan el desconocimiento de esta materia por el gran público de las corridas, el vacío de la normativa taurina al respecto y la falta de estudios técnicos, amplios e independientes que pudieran aprobar, o no, su uso. Fernando Cuadri es uno de los escasos ganaderos que no enfunda. Sus razones son firmes: no le conviene; no lo necesita; no lo aprueba -ni ética y estéticamente-; y no lo hace porque “afecta a la libertad del toro”. “Es una cuestión de respeto”, concluye Cuadri, uno de los últimos vaqueros románticos en la crianza del toro bravo.