
Iván Fandiño posa en el coso de Bilbao. Fotografía de Domingo Aldama.
Iván Fandiño hace el paseíllo en Las Ventas por tercera vez en este ciclo de San Isidro que ha resultado demasiado pobre en resultados ganaderos y toreros. Él será el encargado de cerrarlo con gloria o con fracaso, para bien o para mal, y quién sabe si de alcanzar la Puerta Grande, que ha dejado entreabierta en sus últimas actuaciones en el coso madrileño. Este torero, nacido Orduña (Vizcaya), de 31 años, sabe de la expectativa que genera entre la afición de Madrid, un cortejo correspondido con gratitud por el diestro que define sus maneras toreras “según el concepto puro que se tiene en esta plaza”. Es impetuoso, categórico, vehemente cuando habla de su “hoja de ruta” trazada desde el inicio en su “voluntad en ser torero al gusto de Madrid”, a la cual le ha dedicado pensamientos, preparación, arrojo, esfuerzo y método. Añade que es independiente en este mundo interrelacionado del estamento taurino y habla de sí mismo en tercera persona para decirlo todo: “Fandiño no es como los demás”.

Fandiño en su primera actuación en la Feria de San Isidro, el día 16 de mayo, en la Corrida de la Prensa. Los toros eran de la ganadería de El Montecillo. Fotografía de Luis Sevillano.
En su segunda intervención el día 22 de mayo. Entró en el cartel por sustitución de Castella. Los toros pertenecían a la ganadería de Alcurrucén. Fotografía de Claudio Álvarez.
La responsabilidad que asume Fandiño en esta tarde con el encierro de Aldolfo Martín es entendida por el diestro como “de entrega total” y que a punto ha estado de no poder cumplirla debido a un esguince en la rodilla producido en su comparecencia en el coso madrileño hace diez días, festejo en el que sustituyó a Sebastián Castella y lidió los toros de Alcurrucén. Su primera actuación tuvo lugar en la Corrida de la Prensa, el pasado 16 de mayo, con la ganadería de El Montecillo. En ambas asistencias el torero demostró sus extraordinarias facultades para ejecutar la suerte suprema, una circunstancia a la que no da demasiada importancia, apuntando con ímpetu arrojado, también en tercera persona: “Fandiño mata con el corazón”. Éste es su mensaje para la afición de Madrid.
Hay 1 Comentarios
Ser torero "de Madrid" no es cualquier cosa. La primera plaza del mundo tiene ganada y merecida su buena fama de seriedad. Fandiño quiere recoger la antorcha de tantos espadas señeros que han "cuajado" en Las Ventas y han encandilado a la afición más sabia.
Los vientos que soplan en la Fiesta, son para desmonterar y llevarse el capote y la muleta de los espíritus más precavidos. Hay que tener el pulso muy firme y mucha voluntad de cumplir con "el arte de birlibirloque", para no caer en los engaños, en el "dar gato por liebre" que, desgraciadamente, tanto se prodiga.
En numerosas corridas, en el coso de la calle Alcalá, el viento molesta en demasía, pero el pundonor y el buen hacer profesional de unos vencen la inclemencia y salen airosos en una faena vibrante que reconoce el público, mientras otros, por el contrario, se alivian con picaresca acortando la faena, echando la culpa a Eolo de su falta de profesionalidad y afición. Entre los primeros estará Fandiño, si resiste los vendavales que asolan el planeta de los toros .Intentarán torcer sus buenos propósitos, el ambiente es adecuado a la querencia de malas practicas profesionales y artísticas que están asolando nuestra Fiesta.
Ánimo, Fandiño, mírate en el espejo de Antonio Bienvenida, Antoñete y Curro Vázquez, por citar a tres de los mejores toreros de Madrid.
Publicado por: antonio fuentes | 03/06/2012 19:14:22