Emboscada en las Ventas

Por: | 09 de julio de 2012

Toro6
Foto: Juan Pelegrín / Las Ventas

No hacía falta estar allí para comprender que el trapío de los novillos que ayer, domingo, se lidiaron en la plaza de las Ventas era desmedido, exagerado y fuera de toda lógica. Las fotos, primero, y las imágenes, después, cantaban a los cuatro vientos que al toro bien hecho, aunque le llamen chaval porque le falten dos meses para los cuatro años, no le hace falta el fhotoshop para deslumbrar por su poderío y mirada desafiante. Y los que salieron el domingo en Madrid eran de esos que algunas figuras no ven ni en el campo con una valla de espinos de por medio. Es más, apostaria a que ningún toro de ese porte se ha visto este año en alguna plaza de primera de añejo postín.

Pero lo peor no es la estampa de los que aguardaban en chiqueros, sino el engaño que sufrieron los integrantes del paseíllo, tres chavales con muchos sueños y escasa experiencia, a los que engatusaron con el cuento de la oportunidad y los abocaron a la trampa de una emboscada sin vuelta atrás.

 Hace unos años, cuando en este país se celebraban novilladas, los aspirantes acudían a Madrid a pasar la reválida, ese duro examen que te concedía o no el pasaporte a la categoría superior. Las circunstancias han cambiado, y las Ventas se ha convertido para la mayoría de los novilleros en la única ocasión seria para demostrar sus ganas, sus condiciones y su actitud, y, también, en pura lógica, su falta de rodaje. A esos chavales no se les puede poner delante de toros hechos y derechos, porque es el modo más idóneo de hundirles la moral, de acabar con su afición, y, en el peor de los casos, y ocurrió el domingo, la ocasión más propicia para que se lleven un 'tabaco' que les deje secuelas en sus carnes y en su alma. Este es el caso del colombiano Juan Viriato, que sufrió una tremeda cornada de 25 centímetros que le atravesó el muslo derecho, de la que, sin duda, tardará en recuperarse, y ojalá lo haga con bien y pueda volver a los ruedos con la moral intacta.

Cualquier vaquilla te puede atravesar el muslo en un tentadero, claro que sí; que nadie entienda, además, que se está pidiendo la vuelta del choto a la primera plaza. No es eso. Se pide, nada más y nada menos, que cordura y sensatez. ¿Quién ha visto esos novillos en el campo por parte de la empresa? ¿Cuál fue, entonces, el parecer de los apoderados? ¿Y la Comunidad de Madrid? ¿No tiene nada que decir Carlos Abella, director del Centro de Asuntos Taurinos?

Qué pena de fiesta, sola y abandonada, cuyo destino está en en manos de reputados incompetentes que no parecen tener reparos en echar a los leones a novilleros sin bagaje. Qué daño se le inflinge cuando se hace añicos la ilusión de quien busca la gloria. Con la escasez de vocaciones que se padece en estos tiempos y lo difícil que resulta alcanzar la cima...

No más emboscadas. La exigencia no está reñida con el sentido común. La emoción del peligro nada tiene que ver con la emoción del toreo. Los tres novilleros del domingo merecen mejores gestores, taurinos con dos dedos de frente que entiendan de una vez que la inteligencia es un bien -escaso, es verdad- que hay que ejercitar. Sobre todo, para evitar en lo posible que a un chaval nuevo en las plazas se le salten las lágrimas de rabia cuando comtemple su muslo destrozado por un toro hecho y derecho al que llamaban novillo.

Hay 4 Comentarios

Gran artículo de Rafael Sánchez Ferlosio.

"Los antitaurinos catalanes se niegan a aceptar que las corridas de toros sean consideradas como cultura por el sufrimiento que infligen a un animal. No tiene precedente el criterio de esgrimir un juicio de valor moral para decidir de la pertenencia de una cosa a la “cultura”. El equívoco nace de esa actitud, tan del PSOE de González, de privilegiar la Cultura como cosa excelsamente democrática, y así se ha popularizado la manía de estar viendo cultura por todas partes, con nuevas y baratas invenciones; y a la mera palabra “cultura” se le cuelga impropiamente una connotación valorativa de cosa honesta y respetable..."
Sigue aquí: http://elpais.com/elpais/2012/08/03/opinion/1344016812_971199.html

A mi personalmente exagerao es poco porke en san isidro se pudieron contar con las manos toros con ese trapio si eso es un novillo pk estan en la primera plaza del mundo como tienen k ser los toros.y sin embargo en san isidro habian toros mu desiguales y de mal presentacion k podian entrar en plazas de 2 categoria

Las Ventas no es una plaza para ir a aprender, hay que llegar ya con los deberes hechos. Bajando el listón de la seriedad de los novillos en Madrid, plaza de primera, no se va a fomentar la Fiesta.

Esta novillada de Javier Molina es como casi todas en Madrid, lo que ha cambiado es el nulo rodaje de los novilleros que anuncian.
Es la empresa Taurodelta con el consentimiento de la CAM, los que tienen que organizar festejos de más relumbrón, son más caros sí. Hay esta la gracia de ser empresario y regir los destinos de Las Ventas.

Un saludo y Tauromaquia.

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Primer Aviso

Sobre el blog

El mundo de los toros visto por los periodistas de EL PAÍS. Rigor, exigencia y sensibilidad para analizar un arte que vive uno de los momentos más complejos de su historia.

Sobre los autores

Antonio Lorca es crítico taurino en El País. Amante del toro en el campo, en la plaza y en el plato. Hijo del Capitán Trueno, venera a los héroes de carne y hueso ya vistan de oro o plata, vayan a pie o a caballo. Por favor, no le digáis a mi madre que soy periodista; ella, orgullosa de mí, cree que soy banderillero...

Rosa Jiménez Cano. Periodista de EL PAíS especializada en Tecnología, aficionada a los toros desde su niñez. Como cualquier abonado de Las Ventas reparte su corazón entre Chenel, Esplá y los hierros más duros. Se derrite cuando a Morante le da por torear.

Quino Petit es periodista de EL PAÍS. Desde 2006 escribe reportajes en El País Semanal. Durante la adolescencia sufrió un shock leyendo la biografía de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte y persiguió a Curro Romero y a Rafael de Paula hasta que ambos se cortaron la coleta. Desde entonces no persigue a nadie. Tampoco ha vuelto a ver torear tan despacio.

Paz Domingo, periodista de El País y admiradora de la portentosa belleza que atesora el toro de lidia, cuando se da con toda la integridad física y temperamental, con la fuerza descomunal que representa su genio, acometividad, defensa, y resistencia al sometimiento.

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