Celia Forneas y su dedicación al estudio de la crónica taurina

Por: | 06 de agosto de 2013

Al estudio del periodismo taurino ha orientado Celia Forneas su tarea investigadora, “una de las labores más apasionantes que pueda imaginarse”, y a la cual llegó sin pensárselo cuando preparaba la oposición a profesora titular en la Universidad Complutense de Madrid. “Hoy me alegro mucho de haber elegido aquello que me parecía más difícil y misterioso: la crónica taurina”, comenta esta científica de la historia del periodismo, un ímpetu que mantiene vivo a través de los cursos de doctorado que imparte en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Madrid.

Su entusiasmo ha pisado los dos siglos, la totalidad del suceder histórico de la prensa y es amplia su atención al complejo mundo escrito de los toros. Su actitud esencialmente “pragmática” es la que le ha conducido a emprender el análisis de la crónica taurina actual “pensando en todas aquellas personas que se interesan por la fiesta nacional y su reflejo en la prensa escrita”, plasmada en su libro La Crónica taurina actual. Un texto informativo, literario y de opinión (Biblioteca Nueva, Madrid 1998); también en Periodistas taurinos españoles del siglo XIX  (Editorial Fragua, Madrid, 2001) –su tercera investigación- donde Forneas estudia a conciencia “un terreno absolutamente virgen pues lo que existía se había realizado desde un punto de vista taurino, no periodístico”, y que hace unos meses ha sido revisado y reeditado por la Editorial Académica Española.

De la crisis por la que atraviesa la sociedad actual; de cómo se refleja en los cambios de modelo que hasta ahora habían sido válidos en los medios de comunicación; de la ausencia de grandes maestros en el doble papel de líderes espirituales y profesionales; de las aficiones perdidas; de la vida; de las crónicas; del periodismo; de los toros…; de todo lo que interesa en una conversación distendida, le proponemos a esta mujer que prolonga la indagación, que reparte su tiempo en el contacto con la sociedad y las nuevas tecnologías a través del blog en la revista Hola y que se ha propuesto la escritura de una novela romántica a la que ha llamado Recuerdos, su primera y particular aventura en la ficción, ambientada en el siglo XIX con los toros de trasfondo y que será publicada en breve. Este es el retrato de una pensadora siempre tímida, que prefiere que no se le fotografíe, como tampoco ser protagonista de grabaciones.

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Joaquín Vidal, crítico taurino de EL PAÍS durante 25 años, en el tendido de la plaza de toros de Madrid el 24 de octubre de 1999. Fotografía de Claudio Álvarez. 

 

Celia Forneas nació en Madrid, pero tiene su corazón dividido entre la capital y Galicia, la tierra de sus padres. Se doctoró en 1987 con una tesis titulada Personajes femeninos en la literatura española de posguerra” y su labor analítica, científica y meticulosa en el tema de los textos taurinos comenzaría a gestarse en su primera publicación Toros en Madrid. Anécdotas y curiosidades, orígenes, historia y literatura de la Fiesta. Guía para nuevos aficionados (Pirámide, Madrid 1994). Al mismo tiempo que se expone la conversación que nos ocupa se intercalará algunos extractos sacados de sus conclusiones investigadoras y vertidas en sus publicaciones.

¿Cómo llegó a interesarse por la crítica taurina? ¿Es aficionada a la fiesta? Siempre me han gustado los toros pero tengo poco que ver con lo que se entiende por aficionada. Yo conozco a una aficionada y para ella lo más importante son los toros. Para mí, lo más importante es vivir y vivir significa todas o casi todas las cosas que se pueden hacer en la vida. Cuando preparaba mi oposición a profesora titular, tuve que realizar una investigación. Hoy me alegro mucho de haber elegido aquello que me parecía más difícil y misterioso: la crónica taurina.

(La crónica taurina actual es un texto informativo, literario y de opinión. La crónica taurina como texto informativo es la descripción de los pormenores de las faenas, la factura de cada pase, el desarrollo de cada una de las suertes que conforman la lidia de los astados y la reacción del público. La crónica taurina como texto literario es la expresión de la personalidad del cronista y es la síntesis estética de sus vivencias. La crónica taurina como texto de opinión representa la actitud crítica que conlleva la crónica: el cronista relata lo que sucedió en la plaza de toros desde el punto de vista de su concepción personal del toreo”.)

 

¿Cómo evoluciona la manera de hacer crítica los dos últimos siglos? La evolución pasa de las revistas taurinas a las crónicas-críticas. Pero la secuencia no es exacta porque en el periodismo taurino se confunden los géneros. La revista es una especie de reportaje; es decir, información. El periodista que hacía una revista no necesitaba ser un experto, pero si un buen escritor. Por tanto, para escribir de toros era importante ser un buen prosista y manejar bien la metáfora si se quería triunfar y pasar a la posteridad, aparte de entender de toros, claro está. En cuanto a la crónica-crítica es, o debe ser, un fenómeno literario que muchos confunden. Una vez me dijo Joaquín Vidal: “Hacemos crónica, pero al incorporarle opinión se convierte en crítica”. Así de sencillo.

(Lo que se conoce como revista de toros aparece por primera vez el jueves 20 de junio de 1793, en el popular Diario Madrid. El periódico de temática taurina no se da hasta 1819, fecha en que el toreo a pie se consolida y los hechos se reducen a números… Desde entonces, con la afluencia del dinero al planeta de los toros y la presencia masiva de los medios de comunicación, más tarde la televisión como hecho más decisivo, las cosas cambian sustancialmente. La crónica taurina actual es el producto de una lenta evolución a través de miles y miles de textos periodísticos escritos y publicados durante más de doscientos años. Ya apuntaba el cronista y escritor Sánchez de Neira: “¿Cómo deben escribirse las revistas de toros? Para escribir de toros es indispensable estudiar minuciosamente los preceptos del arte, conocer bien las condiciones de las reses y ser en todo punto imparcial. Dadas esas condiciones peculiares al buen revistero, hay que examinar cuál sea la actitud de los lectores, para apreciar el mérito de las revistas”.)


De los periódicos salieron importantísimos cronistas y literatos… Al hablar de grandes maestros, serían muchos los que se propondrían. Tengo que empezar por Santos López Pelegrín, Abenámar, el cronista de Francisco Montes, Paquiro, al cual está ligado históricamente por su Filosofía de los toros, publicada en 1842, que es muy, muy similar a la Tauromaquia de Paquiro, publicada en 1836. Este es un misterio que todavía no ha sido investigado a fondo. Y así, la lista de grandes maestros es muy larga. Por eso, me va a permitir ir justo al final, con los maestros Joaquín Vidal y Vicente Zabala...

Gregorio Corrochano definía a Don Modesto: “Es el Gallo de los revisteros, por lo arbitrario, por lo desigual, por lo artista; el hombre todo emoción y vehemencia… se trata de uno de los revisteros que más fuerza tienen en la opinión”.


¿Qué representa la crítica taurina en la comprensión del periodismo en lengua española, sobre todo qué aporta, en qué la ha engrandecido? Es complicado de exponer porque, desde siempre, los cronistas taurinos eran, casi todos, cronistas políticos además de literatos. Hoy el hecho de tener la carrera de periodismo te faculta para colocarte en la rampa de salida, pero el cohete sólo se elevará a base de muchísimo esfuerzo.

“El régimen autorial es el primer responsable de la configuración de la crónica taurina como nueva clase de textos, en la medida en que de él dependen los hechos intencionales de elección, imitación y transformación de fenómenos de la tradición literaria a través de los que el autor va a crear un texto novedoso, principio de su clase”.

 

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Caricatura de José de la Loma, Don Modesto, el cronista de El Liberal, en la portada de semanario satítico The Kon Leche.

 

Ha marcado la diferencia dentro del marco histórico entre crónica y crítica. La evolución a partir de El Imparcial… Para mí, en definitiva, son crónicas, y las crónicas hacen crítica. Punto y aparte; nada más. José de la Loma, Don Modesto, de El Liberal, insistía en que él era cronista. Cada uno cuenta la feria según le va. Yo me he enfrentado a ese mundo complejo de definir con honestidad intelectual. He entrado buscando la verdad…

Dice José María de Cossío del crítico Gregorio Corrochano: “Sigue la manera de las crónicas impresionistas, y sabe ver el suceso a través del detalle o matiz característico, que ha de servirle de tema en su crónica, creo que es la figura moderna del ‘revisterismo’ de mayor personalidad y relieve”. 

 

Sin embargo, las últimas generaciones de periodistas taurinos han acarreado con la mala fama del ‘sobre’… Este mundo se mueve por pasiones y por situaciones. En mi estudio del siglo XIX no me consta que se haya dado esta circunstancia del pago de la página taurina por parte de los periodistas que la escribían en épocas anteriores a los años veinte del pasado siglo. No he encontrado ninguna incidencia que indique lo contrario. Un tiempo que según mi punto de vista tuvieron más importancia y trascendencia social los espacios dedicados a los asuntos taurinos.

(El siglo XIX es un espacio atemporal que vio nacer el periodismo moderno y permitió crecer en su seno manifestaciones ideológicas y literarias que utilizaban la prensa periódica como vehículo de comunicación con la naciente opinión pública).
 

¿Hay alguna faceta periodística que pueda ser comparable a la taurina? Por ejemplo, el periodismo parlamentario… El periodismo en la crónica y crítica taurina es de una gran altura y brillaba por encima de cualquier otra faceta. Pero la clara distinción entre ambas sucede ya en el siglo XX. Anteriormente los periodistas taurinos también lo eran de política y metían asuntos de política en sus crónicas taurinas. La distinción es una consecuencia de la transformación social, cuando el periodismo se hace empresarial a finales del siglo XIX paralelamente al cambio que experimenta la tauromaquia cuando el toreo de piernas evoluciona al toreo de manos de Juan Belmonte y, por tanto, cambian los esquemas para ejecutarlo e interpretarlo.

(El periodismo mundial ha experimentado un increíble desarrollo durante el siglo XX. El periodismo ideológico que concluye en 1914 deja paso a una segunda etapa que se caracteriza en una actitud esencialmente informativa, en la que la gran prensa de información se impone en todo el mundo civilizado. Es la expresión de un estilo: informativo (manifestación concreta), literario (a través de una personalidad) y actitud crítica del cronista que consiste en el recto cumplimiento de su función).

 

Por lo tanto, la evolución de la crónica taurina es notable… La crónica taurina es el cronista. Si el cronista vale, entiende y escribe bien, la crónica es buena. Sin embargo, la televisión ha fundamentado su labor en la promoción del espectáculo. No es que me parezca mal, pero no se puede comparar la televisión con el periodismo escrito.

“Periodistas taurinos españoles del siglo XIX es el tercer estudio de Celia Forneas sobre el periodismo taurino donde “se trata de esclarecer la constitución histórica de la crónica taurina tanto desde la perspectiva autorial como la lectorial”. Esata dividido en dos partes. En la primera aborda: La crónica taurina en El Correo Literario y Mercantil (1828-1833), un tiempo en el que ya “se debaten muchas o casi todas las cuestiones importantes que se suscitan en la época con relación a la función de toros”; Santos López Pelegrín, Abenámar, costumbrista romántico, “el primer periodista taurino que firma sus crónicas y su seudónimo corresponde a una persona perfectamente identificada; Serafín Estébanez Calderón, El Solitario; los escritores Pero Grullo (Joaquín Simán e Illescas) -que practicó la crónica taurina y el comentario taurino y político- y Fierabrás (Manuel López Azcutia); Antonio Peña y Goñi, crítico musical y periodista taurino que ejerció la crónica bajo muy diversos seudónimos y fue el director de La Lidia y que exposnía: “relegar a un terreno secundario la parte didáctica, por decirlo así, de la tauromaquia, oscureciéndola con artificios literarios y novelescos que la imaginación pudiera sugerirme”; la crónica impresionista de Don Modesto, José de la Loma, y la moda de la crónica impresionista, el primer escritor que ejerce como tal. En la segunda parte realiza los ensayos Tauromaquia: el paso del mito al logos y La crónica taurina y su verdad.”

 

¿Hacer crítica hoy en día es un asunto complejo? Realizar este trabajo tal y como debe ser concebido es muy difícil porque se ha perdido el concepto de autoridad y para el periodismo taurino esta cuestión era vital. Hace tiempo estudié para una tesis doctoral la figura del crítico Gregorio Corrochano y al que todo el mundo le tenía como un gran maestro. En ejemplos más recientes este concepto podría trasladarse a las figuras de Vidal y Zabala. En mi opinión, se ha perdido la capacidad de ser el líder y, por tanto, es muy difícil que le salgan herederos. Al fortalecimiento de estas figuras debe contribuir el apoyo de la empresa periodística a la hora de otorgarles más espacios y relevancia. Cuando el estado general de los medios de comunicación es el decaimiento se agrava la falta de notoriedad de los personajes.   

(Joaquín Vidal era un periodista confeso y profeso con un subconsciente literario que aflora en sus crónicas, hoy sí y mañana también, para mostrarnos el ingenio de su capacidad de expresión.)

 

¿La crisis económica contribuye a esa desafección taurina o es un asunto inherente a este mundo tan particular? Ya en el romanticismo se hablaba de crisis. En el transcurrir del mundo taurino ha habido muchos momentos en crisis. Y lo que pasa hoy tampoco es para tanto si tenemos en cuenta la crisis general que nos afecta. ¿Por qué no va haber una crisis en los toros dentro de una decadencia generalizada en los órdenes sociales y económicos? Para que surja alguien sobresaliente periodísticamente deben darse dos sencillos factores: la buena escritura del personaje y el apoyo por parte del medio para el que trabaja.

(“El cronista taurino es un ser humano sometido, como todos, al imperativo de los estados de ánimo, su temperamento, sus vivencias, la concepción que se forja de la realidad, que incidirá en las peculiaridades léxicas, sintácticas, etcétera y, además, las exigencias de su medio de comunicación”.)

Hay 2 Comentarios

No se si Don Modesto es mi abuelo o mi bisabuelo tengo la duda entre modesto o modestito los dos cronistas del liberal

cronica negra de una españa de charanga y pandereta.dejad a los toros en paz.las corri
das de toros en el nodo y la hemeroteca por
favor.

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Primer Aviso

Sobre el blog

El mundo de los toros visto por los periodistas de EL PAÍS. Rigor, exigencia y sensibilidad para analizar un arte que vive uno de los momentos más complejos de su historia.

Sobre los autores

Antonio Lorca es crítico taurino en El País. Amante del toro en el campo, en la plaza y en el plato. Hijo del Capitán Trueno, venera a los héroes de carne y hueso ya vistan de oro o plata, vayan a pie o a caballo. Por favor, no le digáis a mi madre que soy periodista; ella, orgullosa de mí, cree que soy banderillero...

Rosa Jiménez Cano. Periodista de EL PAíS especializada en Tecnología, aficionada a los toros desde su niñez. Como cualquier abonado de Las Ventas reparte su corazón entre Chenel, Esplá y los hierros más duros. Se derrite cuando a Morante le da por torear.

Quino Petit es periodista de EL PAÍS. Desde 2006 escribe reportajes en El País Semanal. Durante la adolescencia sufrió un shock leyendo la biografía de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte y persiguió a Curro Romero y a Rafael de Paula hasta que ambos se cortaron la coleta. Desde entonces no persigue a nadie. Tampoco ha vuelto a ver torear tan despacio.

Paz Domingo, periodista de El País y admiradora de la portentosa belleza que atesora el toro de lidia, cuando se da con toda la integridad física y temperamental, con la fuerza descomunal que representa su genio, acometividad, defensa, y resistencia al sometimiento.

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