Primer Aviso

Sobre el blog

El mundo de los toros visto por los periodistas de EL PAÍS. Rigor, exigencia y sensibilidad para analizar un arte que vive uno de los momentos más complejos de su historia.

Sobre los autores

Antonio Lorca es crítico taurino en El País. Amante del toro en el campo, en la plaza y en el plato. Hijo del Capitán Trueno, venera a los héroes de carne y hueso ya vistan de oro o plata, vayan a pie o a caballo. Por favor, no le digáis a mi madre que soy periodista; ella, orgullosa de mí, cree que soy banderillero...

Rosa Jiménez Cano. Periodista de EL PAíS especializada en Tecnología, aficionada a los toros desde su niñez. Como cualquier abonado de Las Ventas reparte su corazón entre Chenel, Esplá y los hierros más duros. Se derrite cuando a Morante le da por torear.

Quino Petit es periodista de EL PAÍS. Desde 2006 escribe reportajes en El País Semanal. Durante la adolescencia sufrió un shock leyendo la biografía de Chaves Nogales sobre Juan Belmonte y persiguió a Curro Romero y a Rafael de Paula hasta que ambos se cortaron la coleta. Desde entonces no persigue a nadie. Tampoco ha vuelto a ver torear tan despacio.

Paz Domingo, periodista de El País y admiradora de la portentosa belleza que atesora el toro de lidia, cuando se da con toda la integridad física y temperamental, con la fuerza descomunal que representa su genio, acometividad, defensa, y resistencia al sometimiento.

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Una voz destacada de la afición

Por: | 11 de mayo de 2013

Entrevista con Rafael Cabrera Bonet
El erudito investigador taurino analiza la decadencia de la actual feria taurina en la plaza de Madrid y la preocupante desafección del público entendido

Rafael Cabrera Bonet es ampliamente conocido en el mundo de los toros. Su trayectoria profesional como acreditado conocedor de la materia taurina le ha convertido en un sumo sacerdote respetado. Él se siente aficionado, de los que acuden a la plaza en los domingos veraniegos; de los que conforman ese público entendido y exigente; de los que prefieren el cuerpo a cuerpo en la emoción verdadera del espectáculo; de los que saborean la literatura excelsa que ha engendrado la tauromaquia.

Investigador, profesor, estudioso, escritor, periodista, abonado a la plaza de Madrid más de 35 años, son argumentos que le otorgan magisterio. También, Cabrera Bonet muestra valentía porque son pocos los que analizan críticamente la decadencia del ciclo taurino madrileño -a la que define como un “monumental disparate”-, resultado, según explica, de una “estrategia de la empresa gestora del coso y de la Comunidad de Madrid para promover nutritivas ferias que alimentan mucho las arcas pero dejan ayuno de interés al aficionado”.

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La mirada torera de Chambi

Por: | 07 de mayo de 2013

Br Señorita torera
Señorita torera, de Martín Chambi. Cuzco. 1932.La imagen se encuentra dentro de la exposición Perú. Chambi-Castro Prieto en el Centro Andaluz de la Fotografía de Almería.

El interés por Martín Chambi (Coaza, Puno, 1891 - Cuzco, 1973) sigue palpitante. Buena prueba de ello es el éxito de la muestra fotográfica Perú. Martín Chambi–Castro Prieto, patrocinada por DKV Seguros, que recorre ambiciosamente la geografía española. Más de cien imágenes hacen parada durante estos días primaverales, y hasta el 16 de junio, en el Centro Andaluz de la Fotografía de Almería. Es el antes de Chambi y el después de Juan Manuel Castro Prieto, quien regresó a los escenarios cuzqueños para plasmar, casi un siglo después y en color, el extraordinario plan documental del maestro peruano en el libro Perú, viaje al sol (2001). Entre las fotografías expuestas se encuentran tres ejemplos del microcosmos de la fiesta de los toros, aquella que llegó a América aparejada con la colonización española. Éste es un guiño torero para los aficionados a la fotografía y a la tauromaquia, aunque represente un granito de arena dentro de la pintoresca obra de Chambi, y que se recoge junto a estas líneas. También, es un particular homenaje al artista trasnacional en el cuarenta aniversario de su muerte. 

 

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¿Qué ha pasado con El Juli?

Por: | 03 de mayo de 2013

El Juli se recupera ya en su domicilio extremeño de la grave cogida que sufrió el pasado 19 de abril en la plaza de la Maestranza de Sevilla. Desde aquel viernes de feria hasta hoy ha sido intervenido tres veces y se ha recorrido media España, pues las dos primeras se realizaron en la capital andaluza, y la tercera en Zaragoza, después de que el torero pidiera el alta voluntaria y decidiera ponerse en manos del doctor Val Carreres, cirujano jefe de la plaza maña, cuando había comunicado que se dirigía a Madrid.

Se han publicado varios partes médicos, han hablado los cirujanos, tanto Octavio Mullet, jefe del equipo de la Maestranza, como el de Zaragoza, y, al final, lo único que ha quedado claro es que no se sabe lo que ha ocurrido. Es cosa conocida que el argot de los galenos está vetado para el resto de la humanidad, y, a veces, como en este caso, da la impresión de que se escribe de manera deliberadamente oscura para que no se entienda nada.

Cuando parecía que todo se desarrollaba con normalidad, el torero vuelve a entrar en el quirófano por segunda vez; y lo más curioso: El Juli abandona la clínica sevillana a primerísima hora de un sábado y se planta en Zaragoza, donde fue intervenido de nuevo. A continuación, los cirujanos -personas de buen talanate y mejores compañeros- se enzarzan en unos juegos florales muy educados que no vienen más que enrarecer el asunto y despistar al ciudadano interesado.

Total, que no te enteras, y la impresión de la calle es que el equipo médico de la Maestranza se ha equivocado en el tratamiento y se resiste a reconocer su error. No digo que esta sea la verdad, sino lo que se desprende del curso de los hechos y del oscurantismo de los protagonistas.

Algo debió ocurrir para que el torero decidiera poner tierra por medio y pedir ayuda a otro médico a muchos kilómetros de distancia. Se dice por Sevilla que ni Julián López ni Roberto Domínguez, su apoderado, son personas fáciles, pero aunque así fuera, que no lo sé, no se justifica así como así una decisión como la que adoptaron si no hay motivo suficiente que la ampare.

En fin, que El Juli ya se recupera felizmente en su casa después de un calvario, y seguimos sin saber la verdad de lo sucedido.

Pero eso no es lo grave. Lo preocupante es que ha quedado en entredicho el prestigio del muy valorado siempre equipo médico de la Real Maestranza de Sevilla. Casi con toda seguridad, los médicos no volverán a hablar del asunto, y preferirán la sombra de la duda a la verdad. Se equivocan. Un error, si es que lo ha habido, es humano y comprensible. Lo imperdonables es que permitan que se expanda la desconfianza.

Es importante que se sepa qué ha pasado con la convalecencia de El Juli. Quizá, un caso de mala suerte. Puede ser, pero que se explique. O un error, por qué no. Humano es, y quien  no lo haya cometido que tire la primera piedra.

La categoría, la trayectoria y la profesionalidad de los miembros del equipo médico de Sevilla exigen que no se dé carpetazo. Es necesaria una explicación.

 

 

Adiós a la plaza de Burgos

Por: | 29 de abril de 2013

1967-2013. La plaza de toros de Burgos tiene fecha de derribo. No es cosa de los antis, sino del paso del tiempo y un deficiente mantenimiento. Cuando termine la feria de este año comenzarán las labores de derribo. 

El coso de El Plantío no se caracteriza por su torismo, tampoco por su exigencia, pero sí por su sensibilidad y afición fiel. Cada año, a modo de broma simpática, cantaban el cumpleaños feliz a Manuel Díaz 'El Cordobés'.

El Cordobés celebra su cumpleaños from Burladero.com on Vimeo.

Ahí tomó la altertiva el más artista e inspirado del escalafón, Morante de la Puebla. 

En este ruedo Antoñete, el 1 de julio de 2001, hizo su último paseíllo. En su feria no faltaron las grandes figuras: Antonio Ordóñez, Luis Miguel Dominguín, José Tomás, El Cordobés, Paco Camino,  El Viti, Alejandro Talavante, Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera, El Juli, Manzanares, El Cid, Padilla, Ortega Cano y Enrique Ponce.

En los últimos tiempos se trató con cariño a la ganadería de Antonio Bañuelos, empresario burgalés que tomó la decisión de criar toros bravos en esta zona. Pronto los denominaron 'los toros del frío'. 

El problema del derribo está en la pérdida de interés, en qué en qué sucederá después. Alarma lo desapercibido que está pasando este hecho.

Una opción, si el mundo del toro estuviera unido, podría ser que ANOET (la asociación de empresarios taurinos) se uniese y promoviese las obras del coso. Después que se saque a concurso o se opte por la gestión conjunta, pero nunca debería quedarse la feria de 2014 sin toros. El ayuntamiento ya ha dicho que no se garantiza. ¿Qué significa un año sin toros? Muchísimo en el contexto actual: pérdida de interés, adiós a un lugar de encuentro, desaparición de abonados y búsqueda de planes alternativos para la tarde. Una vez que se corta el hilo es muy difícil volver a pegar. Con Cataluña sin toros, San Sebastián con Illumbe sin permisos y Burgos, por otros motivos, sin fecha concreta, la fiesta da una sensación de desidia, de bajar los brazos... Una dinámica difícil de cambiar a la que no se está prestando atención.

¿Qué pasa por la Colombia aficionada?

Por: | 22 de abril de 2013

El escritor y periodista colombiano Víctor Diusabá analiza
el estado taurino desde la perspectiva crítica de un aficionado

 

La afición a los toros en Colombia recorre su particular vía crucis. El camino del calvario taurómaco se iniciaba en el 2012 con la determinación del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, de impedir los espectáculos taurinos en la capital colombiana, concentrados únicamente en la plaza de toros de La Santamaría, mediante la supresión de contrato con la empresa arrendataria del coso, después que el argumento antitaurino se topara con los obstáculos jurídicos. De nada sirvió que la Corte Constitucional determinara que “los alcaldes y los concejos municipales no tienen facultades para suspender o prohibir las corridas de toros en aquellos municipios donde exista tradición histórica y cultural y se realicen de manera periódica, permanente o habitual”; ni que la misma institución declarara anteriormente la fiesta brava como "bien cultural"; ni que la empresa gestora Corporación Taurina haya recurrido ante los tribunales el incumplimiento de los términos del acuerdo para la explotación del coso.

Así, La Santamaría cerraba este invierno sus puertas a la Fiesta tras ochenta años, su ruedo se convertía en una pista de hielo para patinadores y la feria taurina se trasladaba a Duitama, en el departamento de Boyacá, a más de 200 kilómetros de la capital. Entre las voces más elocuentes de la afición bogotana, ahora triste, desplazada por la medida prohibicionista, se encuentra la del acreditado periodista político y escritor Víctor Diusabá y con él conversamos sobre la fiesta de los toros, de sus virtudes y sus defectos, de sus ángeles y demonios. ¿Prohibiciones? “La fiesta de los toros es un tema demasiado serio para dejarlo en manos de los políticos”. ¿Crisis? “No veo esfuerzos por algunos sectores para tratar de hacer el espectáculo popular”. ¿Movimientos antitaurinos? “Una moda peligrosa, sí”. ¿Futuro? “No hay futuro para el negocio de la fiesta tal y como está planteado".

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Toma el dinero y corre

Por: | 16 de marzo de 2013

Tomaeldinero

Aún colea la frustrada reaparición de José Tomás en Aguascalientes, su estratosférica exigencia económica y la tajante y dolida negativa de los empresarios mexicanos. Normal que así sea si se habla, primero, de 600.000 euros, y, después, de una cantidad total de un millón, impuestos incluidos.

No sé a quién puede extrañar que no haya habido acuerdo. Es más, si no fuera por la tosca seriedad del torero de Galapagar, se podría aventurar que se trata de una broma. Pero, no; por lo visto, era cierto para sorpresa y sonrojo de unos cuantos.

Tomás ha demostrado que ha sido un torero de leyenda; un héroe y un artista reconocido y aclamado por el taurinismo de todo el mundo. Pero, hoy, no.

La vida pasa para todos; hasta para los elegidos, hasta para los más grandes. También para José Tomás.

Hoy, este grandioso torero no es más que un recuerdo de lo que fue. Las heridas dejan huellas, algunas indelebles; el reloj marca algo más que las horas, y la ausencia de ambición se nota en la cara, y no la borra ni la mejor estudiada estrategia de márketing.

El problema no es la cantidad. Cada cual está en su derecho de pedir lo que quiera por su trabajo. Y no digamos los artistas de la talla de José Tomás. Se trata de la oportunidad. Y Tomás no está en condiciones de pedir cifras astronómicas. Porque lleva años subido al escenario de la máxima atención mediática, y lejos, muy lejos, de las plazas de primera categoría, del toro del primera y de los compañeros que se juegan cada tarde el tipo en las ferias de mayor responsabilidad.

Cuando alguien de su categoría tira la toalla por las razones que sean, se cierra las puertas de Sevilla, Madrid, Bilbao, entre otras, y decide reducir su temporada a Badajoz, Huelva y Nîmes, como hizo el año pasado, él mismo rebaja su categoría y se convierte en un torero de segunda. Es una burla impropia de aficionado serio comparar la temporada de José Tomás en 2012 con la realizada por cualquiera de los toreros que copan los primeros puestos del escalafón.

En conclusión, quien se retira al rincón pierde el combate y se da por vencido, aunque pueda pretender vivir de las rentas, de los buenos recuerdos y el fanatismo de unos pocos.

Si José Tomás quiere exigir esa cantidad indecente de dinero que se anuncie en Madrid, que vuelva a demostrar que es una leyenda y los billetes le lloverán del cielo. Lo demás suena a humor americano, a película de Woody Allen; lo demás no deja de ser una broma de mal gusto, impropia de un torero con el gesto tan adusto como él.

La heterodoxia llevada al extremo, 'El Gleason'

Por: | 12 de marzo de 2013

Capaz de torear con un bodyboard...

Glisonsurf

 

 

 

 

 

 

 

 Capaz de escribir un poema y acompañarlos de música... 

Torobravo: cierto es que tu me has herido
y cierto es también que yo te he matado
pero ambos sabemos que al huerto de nuestra pasión
hay que regarlo con sudor, sangre y dolor
y es tan solo el precio justo
para poder ser y hacer
simple y llanamente lo que queremos
Yo Torero y tu Toro bravo.
(El Glison. Del libro De la mar, del toro y de la vida)

Conversación improvisada entre casi desconocidos. Un español que vivió 14 años en México, un chilango y quien suscribe. Surgen los toros como tema de conversación... Primero José Tomás y su ausencia en Aguascalientes. Después llegó el turno de los conocidos en común. Finalmente, la prueba de fuego: "Pero seguro que no sabes quién es El Gleason...". "Claro, Jorge de Jesús". 

Gleasonmiedo

 

 

 

 

 

 

 

 Y comenzó la cascada de leyendas, situaciones cómicas y aventuras. El mundo del toro abarca todo. Es capaz de promover la interpretación de un arte con la máxima pureza y al mismo tiempo dejar espacio a grandes heterodoxos. Justo es reconocer que, en parte, alguno de estos exponentes, histrionismo al margen, han revolucionado la fiesta. El calado de El Cordobés fue similar en los despachos y en la calle, pero su zurda marcó una forma de rematar el natural. Belmonte cambió para siempre la técnica del toreo. Manolete, en parte, la colocación y el compromiso con los terrenos del toro. 

El coletudo mexicano, descendiente de irlandeses, no ha dejado una faena memorable o un pase para añadir en el Cossío, pero sí la huella de un artista sin complejos, cercano, impulsivo. Nacido en 1960 hasta bien entrado el siglo XXI se mantuvo en activo. Desde 1983 andaba (y toreaba) ayudado por un aparato mecánico en una de sus piernas. En ocasiones tomó la muleta (de franela) ayudado por otra muleta (ortopédica).

Se agradecía una nota de color entre tanto matador uniformado, cortado por el mismo patrón.Tan diferente que su historia se contó en People en 1986.

No se le recordará por ninguna de sus faenas. Sí por los titulares cuando se debatía entre la vida y la muerte. También en las empresas que asumieran el riesgo de contratar sus servicios como motivador.También por su cabalgata de 3.500 kilómetros por México para recaudar fondos para una fundaciónEl Gleason o El Glison, depende, un personaje al margen de la norma.

Claves para seguir la temporada 2013

Por: | 08 de marzo de 2013

Rota la unión entre los toreros punteros frente a los empresarios y con una alarmante bajada de abonados en las grandes plazas: Madrid, Sevilla y Bilbao. La temporada 2013 plantea algunas incógnitas:

Figuras: El Juli, Manzanares, Morante de la Puebla y Alejandro Talavante tienen ante sí un reto de gran calado. Renovar la ilusión de unos aficionados faltos de faenas de emoción. Son líderes y lo demuestran. Los dos primeros comienzan a parecer mecánicos. Morante, inestable pero genial. Talavante, con sensación de poder dar más de sí. Son el motor del sistema y no pueden fallar, sobre todo si se tiene en cuenta la cantidad de cemento que luce en los tendidos y la devolución de llaves de varios empresarios.

Aspirantes:  David Mora e Iván Fandiño llaman a las puertas de las ferias. El público los ve con buenos ojos. No tanto las figuras. una pena que no les dejen compartir terna. ¿Son tan temibles?

Nuevas caras: Lama de Góngora llama la atención entre los novilleros. Jiménez Fortes, ya liberado de la Casa Chopera, tiene que dar un paso al frente y ocupar el puesto al que aspira.

El milagro de la casta: Alcurrucén, Victorino, El Pilar y Fuente Ymbro son delas pocas ganaderías que contentan a torería y afición.

José Tomás: El de Galapagar ha estado a punto de torear en Aguascalientes tres años después de casi dejarse la vida. La falta de acuerdo económico ha roto la negociación. Consigue hacer de cada paseíllo un acontecimiento. En pleno mes de marzo sigue sin anunciarse en festejo alguno. Las únicas noticias que trascienden del mito tienen que ver más con su organización que con su planteamiento netamente taurino. El matador más enigmático y puro ha prescindido de su apoderado Salvador Boix. Es dueño de su carrera.

El caballero de la rosa y el fotógrafo

Por: | 26 de febrero de 2013

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Ángel Peralta fotografiado por Catalá Roca. La imagen está incluida en el libro Personajes de los años 50, publicado en 1984. 

El rejoneador sevillano Ángel Peralta Pineda ha sido galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, premio que otorga el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. Se reconoce con esta distinción a las personas y entidades "que hayan destacado en el campo de la creación artística y cultural o hayan prestado notorios servicios en el fomento, desarrollo o difusión del arte y la cultura o en la conservación del patrimonio artístico", y parece merecido para este torero con más de 55 años en los ruedos españoles, sudamericanos y franceses; para un innovador en el rejoneo como la popular suerte de la rosa o la fórmula de las actuaciones por colleras; para un enamorado por igual de la belleza del caballo y del toro bravo; para un incansable trabajador de la perfección en la doma, en el toreo y en las palabras; para un personaje polifacético con corazón de poeta y aficionado.

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¡Va por usted, señor Albendea...!

Por: | 21 de febrero de 2013

Conocí a Juan Manuel Albendea (diputado del PP, presidente de la Comisión de Cultura del Congreso y acérrimo defensor de la fiesta de los toros) en la década de los años ochenta cuando él era director regional de Banco de Bilbao en Andalucía y yo dedicaba mi ilusión profesional al periódico sevillano El Correo de Andalucía, que lo dirigía entonces el cura José María Javierre. Albendea debía saber mucho de dineros, pero también sabía de toros. Por su amistad con el director y por alguna que otra importante ayuda financiera a la maltrecha economía del periódico, Juan Manuel consiguió hacer realidad una ilusión: ser crítico taurino. Y así, bajo el seudónimo de Gonzalo Argote, cubrió el abono sevillano durante varios años, y demostró que tenía soltura con las palabras y que era uno de esos locos que había soñado toda su vida con ser torero y se conformaba con matar el gusanillo con unos pases en un tentadero, con desmesurado interés por la lectura de libros taurinos (posee una fantástica biblioteca), con su habitual presencia en las plazas de toros y su interés por el atinado análisis sobre la técnica y el arte del toreo. Juan Manuel se destapó como un profundo conocedor de la tauromaquia en labores de crítico en una época en la que no se conocía el correo electrónico y había que esperar a que un taxista recogiera en su casa la crónica escrita a mano y con premura.

Después, Gonzalo Argote trasladaría su firma a El País, como corresponsal taurino en Sevilla y estrecho colaborador de Joaquín Vidal, y, posteriormente, estamparía su nombre en ABC y El Mundo. En este último periódico continúa colaborando cuando llega la Feria de Sevilla y su trabajo parlamentario en Madrid  le permite alcanzar el AVE con la antelación suficiente para estar en la Maestranza a las seis y media de la tarde.

Las vicisitudes de la vida lo llevaron al Congreso de los Diputados, incluido en la lista del Partido Popular por Sevilla. Y debe hacerlo bien porque esta es su quinta legislatura, y ya ostenta el título de ser el parlamentario más veterano.

Pues, bien. Este antiguo banquero reconvertido en crítico taurino, aficionado de los pies a la cabeza, una auténtico intelectual de la fiesta de los toros, es el único defensor que tiene la tauromaquia en la Carrera de San Jerónimo madrileña. Habrá más aficionados entre quienes ocupan los escaños, pero el único que ha dado la cara cuando la ocasión lo ha requerido ha sido Juan Manuel Albendea.

Innumerables han sido sus intervenciones parlamentarias en las que ha demostrado que su afición taurina va más allá de la extendida costumbre de figurar en los callejones, que nunca ha pisado, por otra parte. Ha puesto contra la pared a los últimos responsables de TVE en su afán constante por reivindicar la vuelta de las corridas a la pequeña pantalla y de la información taurina a los telediarios. Se ha batido el cobre con las huestes antitaurinas del Parlamento, que son legión; presentó una proposición no de ley en la pasada legislatura en la que instaba al gobierno socialista a declarar Bien de Interés Cultural (BIC) el mundo de los toros y fue rechazada; y trabajó junto al senador Pío García Escuredo, otro buen aficionado comprometido, en la proposición de ley de la Cámara Baja que perseguía el mismo objetivo y que tampoco prosperó gracias a los votos del partido de Rodríguez Zapatero.

Y, andando el tiempo, se le presentó su momento de gloria: defender ante el pleno del Congreso la Iniciativa Legislativa Popular, avalada por más de 500.000 firmas para declarar BIC la tauromaquia. Era su día más importante, como ese torero que se presenta en Las Ventas en pleno San Isidro, firmemente decidido a cumplir su sueño. Y la plaza estaba a rebosar, expectante ante el torero Albendea, que llegaba para refrendar sus reconocidos éxitos.

Salió el toro. Comenzó la sesión. Albendea tomó los engaños y se dispuso a demostrar su conocimientos y habilidades. Pero no se le vio suelto, ni se acopló con su oponente. A la faena le faltó ángel, y el éxito anunciado supo a muy poco. Estuvo profesional, pero no consiguió emocionar. ¡Ohhh...!

Pero los aficionados de verdad no olvidan, saben lo que es el respeto, y reconocen la trayectoria de un maestro, del mismo modo que disculpan una mala tarde.

Pero algunos no han perdonado a Albendea que el pasado 12 de febrero no estuviera a la altura de lo esperado. Y lo han criticado sin piedad, sin gracia, sin consideración... Con mucho malage. Allá cada cual con su conciencia.

Juan Manuel Albendea, antes y después de su comparecencia en la tribuna del Congreso de los Diputados, es el único parlamentario de la Cámara Alta que se juega el tipo por la fiesta de los toros. Un mirlo blanco al que hay que respetar y cuidar. Un hombre serio, que no es poca cosa. Un buen aficionbado, que no es especie que abunde. Y el mejor representante de los que disfrutamos con la fiesta de los toros.

Por todo ello, este que lo es se desmontera y le espeta en voz alta: 'Gracias, maestro; ¡va por usted, señor Albendea!

 

El País

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