Trainera

SOBRE EL BLOG

En verano, en el norte, hay regatas de traineras, y este blog se propone seguirlas a lo largo de la costa de Cantabria y Euskadi. Será una mezcla de crónica de viajes y crónica deportiva, con dosis controladas de delirio. No habrá aguas turquesas ni playas paradisiacas. En su lugar prometemos duelos en alta mar, galernas devastadoras y las mejores sardinas a la brasa del Cantábrico.

Sobre el autor

Dice mi amigo R., pragmático y eficaz empleado de banca, que mi súbita afición a las traineras es una especie de arrebato folclórico y melancólico propio de un santanderino urbanita residente en Madrid. Estoy de acuerdo. También creo que todo nace de una sublimación del mar, con el cual siempre tuve una relación un poco ficticia, de paseo burgués, museo oceanográfico y chocolate con churros los sábados por la tarde. Con estos antecedentes es normal que nadie quiera enrolarse en mi trainera Sebastopol para cazar serpientes gigantes en la bahía de Santander.

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28 jul 2010

Teo en Castro

Por: Mediavilla

A la manera de Iwo Jima, miembros del club me explican el proceso de balizaje del campo de regatas.

Mi sobrino a las traineras les llama barcos de carreras. Vive en Tenerife y tiene tres años y veranea interminablemente en el norte, como los reyes de la Belle Epoque, y confunde la isla de Mouro de Santander con la isla de la Gomera. Me duele. También lee obsesivamente el tomo de Teo en avión. No Teo en el cole ni Teo en barco. No, a él solo le gusta Teo en avión. Su dibujo grueso, su prosa sencilla, sin adornos fútiles, siempre al grano, el estilo al servicio de una insobornable voluntad pedagógica. Así me siento yo, como Teo, después de visitar Castro Urdiales y asistir a un master intensivo de remo en banco fijo. El temario del día, explicado con paciencia y con croquis, en tierra y en zódiac, por miembros del club y entusiastas vecinos es: cómo balizar un campo de regatas en zódiac y no volverse loco, cómo coger una ola ganadora y cómo perseguir contrabandistas en el siglo XIX.

Castro Urdiales, en el límite entre Cantabria y Vizcaya, es una de las postales más perfectas del Cantábrico. Un puerto, una dársena de reparación de barcos convertido en playa solarium, casas con balconadas de madera y, de fondo, en lo alto, la silueta de la iglesia de Santa María, flanqueada por el faro del Castillo de Santa Ana y por el puente medieval, de donde van cayendo, en goteo constante, niños y adolescentes al mar. Justo debajo de la iglesia, las instalaciones de La Marinera de Castro, la trainera roja, resumiendo: el Liverpool del remo, la afición más ruidosa e intensa.

El pueblo tiene 30.000 habitantes censados, pero maneja una densidad de población no censada (vizcaínos en su mayoría) superior a Lavapiés. El club tiene 104 remeros entre diferentes categorías. Maneja un presupuesto de 732.000 euros y tiene registrados unos 1.500 socios de pago. Las traineras llegaron aquí en 1849 (50 años antes que a Pedreña, como no se cansan de repetir), en forma de patrulla anti contrabandista, llamada La Veloz, patroneada por el vizcaíno Anduiza. Deportivamente debutó en 1864 en una regata en Santander presidida por la Reina Isabel II. Es la trainera que más Conchas (cuatro) ha ganado en el siglo XXI. Pero eso no es lo más impresionante. La última cesta de navidad del club no cabía en un local de 400 metros cuadrados, y estaba nutrida de aportaciones de comercios del pueblo: 10 kilos de chuletas, 15 de chorizo, televisión LED 36 pulgadas, un descuento de 60.000 euros por la compra de un piso, 60 mariscadas en restaurantes del pueblo y "una caja de la virgen de anchoas Lolín", entre otras delicias. Aunque se recaudaron 130.000 euros, la gente en el club lo recuerda como una "película de la virgen".

Iker Gimeno, uno de los patrones del equipo, bajito, moreno, fuerte y nervioso, me recibe en la tienda del club. Hablamos largo sobre cómo coger una ola (información que desvelaré a su debido tiempo) y sobre la función del patrón como director de orquesta. ¿Mi trabajo? Mentir a los remeros cuando las referencias que llegan, vía pinganillo, son demasiado devastadoras. Si desde tierra cantan: Orio os saca 12 segundos, el patrón Iker reconforta a los remeros con tan solo dos segundos. El grito para conseguirlo coincide semánticamente con el remadhijosdeputa de Pasajes de San Pedro.

Me enseñan el foso de entrenamiento: dos piscinas alargadas con una bancada en el centro, donde los remeros perfeccionan la palada y donde muchos chavales del pueblo tienen su contacto con este deporte por primera vez. El aspecto, con su luz mortecina y diseño retro chic, es una mezcla de piscina de hotel boutique berlinés y morgue pare conservar en cloroformo asombrosos reptiles prehistóricos. Posee un circuito a motor para provocar olas on demand. Allí se reproducen todos los microcosmos posibles del Cantábrico, desde la calma chicha de bahía a la ola sucia del nordeste. Las piscinas están rodeadas de espejos para que los remeros puedan corregir su posición y su palada.

Mi parte preferida de las instalaciones de los clubes son los garajes de almacenamiento de traineras y bateles, colocadas en columnas, boca abajo, como literas de un campamento de verano. La mayoría de las traineras del equipo (y de casi todos los clubes de la liga San Miguel) son de la marca Amilibia, fabricadas en Orio. Hay algunas Cuesta, de fabricación gallega, de 500 kilos de peso (las normales pesan 200), una embarcación muy querida por los entrenadores psicópatas a principio de temporada para que los remeros sientan lo que es ascender al Mortirolo con un triciclo cargado de plomo. Me hablan también de las traineras Fontán, de Pasajes de San Pedro, con interiores de madera que les otorgan un "aspecto de hace 500 años" ( ya advertimos en su momento que en el mundo del remo la hipérbole es virtud). Cada trainera cuesta unos 30.000 euros y se cambian cada 5 años, o menos, en función de los caprichos de algún entrenador que un día descubre, aunque no sea capaz de explicarlo racionalmente, que no tiene feeling con la trainera y que, por favor, póngame una nueva. Los modelos desechados por los grandes clubes van a parar, rebajadas de precio, a los equipos más humildes.

A las 7 de la tarde, los remeros sacan la trainera a la calle para darle los últimos arreglos. Como van a remar en mar abierto, es necesario retirar el bota aguas (llamado palca o folca en Galicia) ligero y plano que remata la proa y sustituirlo por otra pieza más pesada para evitar que el agua entre en la trainera. Los remeros atornillan y desatornillan junto a la imagen de la Virgen que preside la proa. Hablo con Chiqui, uno de los cuatro remeros gallegos del equipo. Tiene 29 años y leva remando desde los 10. Hilera de barba finísima alredor de la cara. Es proel, el hombre que ensarta el estoque en el agua, pegado a la proa, al iniciar la maniobra de la ciaboga. Detrás nuestro, el entrenador Joseba Fernández toma medidas de las bancadas para ajustarlas de acuerdo al peso, longuitud y tipo de remada de cada miembro del equipo. No consulta ninguna tabla, les conoce a todos de memoria. Qué remedio. 7 días a la semana durante 11 meses al años. Y él lleva tres años en Castro.

Joseba Fernández, en primer plano, midiendo la distancia entre bancadas. De fondo remeros ajustando el bota aguas en proa.

Afinada la trainera, a correr por el rompeloas y luego unos estiramientos que a veces me recuerdan a un hoplita griego y que otras veces poseen la plasticidad de un bailarín ruso.

Hoplita

Cuando bajan la trainera a hombro hasta el mar, la gente se agolpa en silencio en el paseo marítimo. Mañana (hoy miércoles) se disputa en Castro el campeonato regional de Cantabria y el equipo necesita urgentemente una victoria para remontar el vuelo. De todo el historial de bandera ganadas por Castro, hay una muy especial y sucedió en 1974.

Franco era un apasionado de las traineras. Todos los años organizaba la Copa del Generalísimo en aguas de A Coruña y entregaba en persona, NoDo mediante, a bordo del Azor, la bandera de España a los remeros ganadores.

Pues la última Copa del Generalísimo la ganaron los rojos. Al año siguiente Franco murió, presumiblemente del disgusto.

Bonus track: Pregunta por Santi y a Santi pregúntale por La Marinera en el Bar Estrobo (calle La Mar). La asociación Cantu Santa Ana se dedica a la preservación de la tradición marítima de Castro. El historiador Ramón Ojeda y Nicolás Azpiroz, antiguo trabajador de la Naval de Sestao, e hijo de pescadores, forman un tándem poderoso. Les encontrarás por la mañana, si no, pregunta por ellos a cualquier vecino.


Bonus track- Making of: el artículo fue escrito entre constantes interrupciones de mi sobrino indie popero, que me exigió el repetido visionado en youtube del siguiente tema de la Bien Querida, canción sin duda indispensable en el Ipod de todo remero arrepintiéndose de su vida emocional en mitad de una galerna.


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En julio estuvimos en Castro Urdiales (de paso hacia Mundaka), que nos regaló un concierto de habaneras del coro local ( que dirige Begoña) en la iglesia (preciosa) de Santa María. Fue un lujo recalar en este municipio; irrepetible. Y el aperitivo-cena en el bar Alfredo, excelente. Un buen recuerdo,que recomiendo a los amigos.

Bella Easo, te compro la metáfora gutiesca. Seguro que a Joseba le horrorizaría, pero tu explicación me convence. Los verdaderis nuevos ricos ahora son Kaiku y Urdaibai. los clubes cántabros son ricos venidos a menos y los gallegos...pues los gallegos tan pobres como siempre, nutriendo con su cantera a los demás clubes del norte.
Pedro, ayer estuve con Juliuco. Estoy preparando un post.
Lucas, oído cocina. Estamos trabajando en ello.
Xabou, los desplazamientos de Tiirán son verdaderamente homéricos. Están haciendo una temporada espectacular. Ojalá ganen alguna bandera.
Ciaboga, bienvenido al blog. puedes remar por aquí cuando plazcas.
Castreño y Celia, se demuestra que soy un talismán. Equipo que visito, equipo que gana la siuiente prueba.

Porfié hace unas fechas que, aunque pedreñero, seguro que también disfrutarías con los éxitos de Castro. Espero que, en lo que resta de temporada, nos brinden alguno; de momento, no ha pintado bien. De todas formas y, al margen de lo anterior, da gusto ver que aún quedan aficionados al remo tradicional que disfrutan con este deporte por su belleza repleta de esfuerzo y no exento de técnica, sin dejarse llevar por forofismos de taberna que no conducen a ninguna parte. Gloria al remo tradicional en el que el triunfo consistía en vender el pescado unos céntimos más caro y que rememoramos temporada tras temporada en el Cantábrico... y gracias por el blog.

Me toca el carallo que los gallegos solo aparezcamos por aquí para quejarnos.

Saúdos mariñeiros!

Enhorabuena por el blog, es otra visión del mundo del banco fijo.
Estoy de acuerdo con Pedro las Cuesta nunca pesaron 500 kilos, incluso aplicándole el "corrector hiperbólico", hay un peso mínimo por reglamento de una trainera creo que son 200 kg y se ajusta al gramo. La primera Cuesta creo que la estrenaron mis vecinos de Meira-Moaña en un Campeonato de España en Castropol provocando bastante revuelo por parte del resto de clubs del Cantábrico.
Me marea ver los presupuestos que se barajan por parte de los clubs vascos y cántabros de la ACT (siguiendo con el simil futbolero es la Champion del banco fijo) como Castro, Urdaibai, Astillero ... que pueden "fichar" y tener el plantilla a muchos gallegos.
En el otro extremo tenemos a la S.D. Tirán (único gallego en este momento) con un presupuesto tipo Celta (de 2ª concurso de acreedores includo) peleando con presupuestos tipo Madrid o Barça, deplazamientos por carretera de 900 km ida y 900 de vuelta todos los fin de semana.
Y lo más importante, sin contar con el reconocimiento social que puede tener un remero en Cantabria o Euskadi como el que comentas de Castro, San Pedro, Orio ...
Va por ellos.
¡¡¡ AUPA TIRAN !!!

La proxima crónica desde Astillero!
Fantástico blog.

Unos apuntes:
Las traineras actuales, y la Cuesta a fe que lo es, no pesan 500 kilos ni aunque las llenen de plomo. Pesará mas que la Amilibia, pero esa cifra ni por asumo. Te daré un dato, la primera trainera de fibra de carbono que tuvo un club cántabro (Pontejos, todo hay que decirlo) fue una Cuesta, en el año 1995. Pesaba en báscula homologada por la FVR 174 kilos. Esa misma trainera se la prestó Pontejos a Pasajes de San Juan, los escindidos Donibaneko, y eso año ganaron la Concha. Quien remaba en esa trainera? Un chico rubito y algo imberbe y con gafitas, mayoria de edad recien estrenada... Joseba Fernández, entrenador actual de Castro. El circulo se cierra.
En el fabricante de la trainera? Mucha moda, como en todo... Ahora Amilibia, antes Cuesta, Fontán, IKZ... Modas!!!
Por ultimo, te recomiendo que te des una vuelta por Pontejos; allí estan los Astilleros Ruiz, lugar donde verás trabajar al último carpintero de ribera de Cantabria, Juliuco Ruiz. No me atrevo a decir del Cantábrico, no soy tan presuntuoso.
Un saludo y sigue así

Ya he encontrado al Guti de las traineras: Joseba Fernández. Un rubio con pintas que cae mal en casi todos los pueblos del Cantábrico, pero que lleva siglos en la alta competición. Como encima es sanjuandarra, tiene la virtud de que me cae igual de "bien" que el Guti madridista.
Los de Castro sin unos advenedizos, sin ánimo de ofender; es el estilo "nuevos ricos" que practican algunos clubes de remo, fichando remeros a golpe de talonario a lo largo y ancho del Cantábrico. Es decir, sí, han ganado más Conchas que nadie en el siglo XXI, pero el día que se termine el dinero, se acaban las victorias.
Yo tampoco andaría alegremente por Orio mentando la Concha de 2001 porque esa regata escuece y mucho. He de decir que los antioriotarras (o "antiorirratas") disfrutamos como enanos aquel día.

Me encanta este blog.

¡Aúpa La Marinera!

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