Traspasando la línea

Traspasando la línea

Una mirada constructiva y crítica sobre el impacto del mundo digital en la educación. Aunque su punto de partida es la educación en línea y todo el potencial que se suele desconocer, atraviesa esa línea para analizar y comentar la emergencia de nuevos y discutidos enfoques en el uso de las tecnologías digitales para la mejora de la educación.

Punto ... y seguido

Por: | 22 de agosto de 2014

Traspasar la línea. La línea de lo habitual, de lo tradicional. Transgredir un tanto, desde la reflexión y el análisis de evidencias, el entorno educativo que nos circunda buscando cómo la tecnología puede contribuir a mejorar la experiencia de aprendizaje. La transgresión, sin embargo, también entendida como la no aceptación acrítica de la tecnología por la tecnología. Separar lo beneficioso, lo enriquecedor, de lo meramente impulsado por la fuerza de los contextos comerciales.

Atravesar el límite que nos lleva a observar los beneficios y las dificultades de la educación en línea, no desde la perspectiva –siempre condescendiente y limitada- de quien lo observa desde la educación presencial, sino de quienes creen que puede aportar grandes cambios en el mundo educativo porque puede realmente mejorar la calidad de la enseñanza tradicional. Pero para ello uno debe ser también crítico, buscar esas evidencias que nos acercarán a una utilización acertada de la educación en línea y que nos alejarán de réplicas disfrazadas con tecnología de la enseñanza tradicional.

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Fuente: http://www1.theladbible.com

Este ha sido nuestro objetivo durante más de un año. Durante 64 semanas ininterrumpidas, distintos expertos hemos aportado nuestra reflexión y nuestras sugerencias sobre la educación en línea, sobre las evidencias de que disponemos, sobre la tecnología y su uso razonable y adecuado en el mundo educativo. Y por supuesto, también hemos hablado de los MOOC…

Gracias a todos los colegas que han participado hasta ahora en esta aventura. Amigos cercanos, como los profesores Manuel Area, Lourdes Guàrdia, Montse Guitert, Pablo Muñoz, Cristóbal Suárez, Rosabel Roig… y otros un tanto más lejanos como Terry Anderson, Mark Bullen, Rebecca Meeder, Larry Ragan, Insung Sung, o George Veletsianos. Nunca nos planteamos si pensamos lo mismo. Lo verdaderamente importante ha sido, y es, compartir una visión de futuro en la que la educación en línea juega un papel destacado y determinante.

Gracias también, y especialmente, a Juan Antonio Aunión, editor de la sección de Educación, el artífice de la creación de este blog, con su invitación a publicar en las páginas de El País. Tengo que agradecerle su confianza y su mentalidad abierta en el contexto educativo desde el mundo periodístico, algo que no sucede con mucha frecuencia. Y a Lola Salado por su entusiasta apoyo en los inicios.

Y sobre todo, y especialmente, gracias a todos aquellos que semana tras semana habéis sido el motivo por el cual escribir. Aquellos que habéis leído los posts, que los habéis retuiteado, que los habéis recomendado. Aquellos y aquellas que habéis hecho buen uso de las sugerencias que se han propuesto. Aquellos que, después de leer un post, no os habéis mostrado completamente de acuerdo con lo que se decía y lo habéis manifestado. A todas y a todos, en definitiva, que habéis dado sentido a la existencia de este blog.

El País nos ha comunicado que va a reestructurar su blogosfera. Más de doscientos blogs parecen difíciles de gestionar en las condiciones actuales. Eso significa que este blog, como muchos otros, va a finalizar su andadura en la sección correspondiente de este periódico. Por lo tanto, y desde aquí, gracias también al periódico por haber acogido este blog durante más de un año. Sin duda, la proyección que generan sus páginas ha contribuido, y mucho, a difundir las propuestas que se han presentado y a ampliar el conocimiento y el debate sobre la educación en línea.

Pero el blog va a continuar. La gran cantidad de personas que lo seguís ha hecho que merezca la pena seguir con el esfuerzo que supone escribir periódicamente un texto reflexionado y basado en evidencias, además de expresar una opinión.

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Fuente: http://www.juventudtecnica.cu

Una vez pasadas las vacaciones, hacia finales del mes de septiembre, este blog pasará a formar parte de un sitio web en el que se podrán encontrar recursos, experiencias, publicaciones, opiniones y debates sobre que nos permitirán continuar traspasando esa línea. Un espacio más abierto, en el que tendréis ocasión de participar. Estad atentos a la información que os facilitaré a través de twitter y de LinkedIn, con la dirección del nuevo sitio web de este blog.

Entretanto, y después del merecido descanso estival, seguiremos trabajando para una educación en línea para todos y de alta calidad. Ahí nos encontraremos.

¡Muchísimas gracias, y hasta pronto!

La buena salud de la educación en línea

Por: | 11 de agosto de 2014

Son bien conocidos los informes que, anualmente, genera el Babson College y que hacen referencia al estado de la educación en línea en los Estados Unidos. A pesar de su ámbito territorial, son un buen punto de referencia para saber cómo evoluciona o evolucionará la “salud” del e-learning a nivel global.

Sin embargo, es bueno acompañar dichos informes con otros que nos dan visiones complementarias, y que nos permite percibir desde una perspectiva más amplia la realidad de a educación en línea. Una educación en línea que, recordémoslo, tiene sus raíces en la educación no presencial o a distancia, y que ha ido evolucionando históricamente de la misma forma que lo va haciendo la tecnología que puede ser utilizada por usuarios de nivel medio.

Así, por ejemplo, resultan de interés aquellos informes que realizan, periódicamente, organizaciones como The Learning House, eLearning Industry, New Media Consortium o la consultora Gardner.

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Fuente: www.enfermeriaaps.com

A partir de la lectura de los mismos, cabe destacar algunos elementos que pueden marcar la tendencia de la educación en línea en los próximos años. Por un lado, se pone de manifiesto la creciente aceptación de los títulos obtenidos mediante la educación en línea. Dos tercios de las personas entrevistadas en uno de los estudios llevados a cabo consideran que hicieron una buena inversión en tiempo y dinero cuando decidieron matricularse en un programa de educación en línea para obtener su titulación.  De los entrevistados,  un 44% obtuvo un primer trabajo o uno Nuevo a tiempo completo; un 45% consiguió que le aumentaran el sueldo; y un 36% fue promocionado en su empresa.

Por supuesto, uno de los aspectos fundamentales es el haber seleccionado una institución líder en el sector, con una buena reputación, especialmente por lo que se refiere a la educación en línea. La garantía de acreditación, calidad del profesorado y referencias por parte de otros estudiantes son algunas de las cuestiones que se consideran básicas a la hora de escoger dónde seguir un programa en línea. Las instituciones que ponen de manifiesto disponer de un modelo educativo propio, que pueden evidenciar los resultados de egresados anteriores, y que están bien relacionadas con el tejido empresarial tienen asimismo más posibilidades de captar más estudiantes. En este sentido, cabe detenernos en un efecto curioso que está sucediendo en los últimos tiempos. Se trata de la decisión de las universidades presenciales de ofrecer también programas en línea, ya sea completamente o como parte de un programa mixto. Al lado de esta decisión aparecen las dudas sobre si se estarán haciendo la competencia a sí mismos respecto a los programas presenciales. Lo cierto es que, por un lado, los perfiles de los estudiantes que tienden a escoger un programa completamente en línea o un programa híbrido no es el mismo. Va a influir su lugar de domicilio, sus horarios, su estilo de vida… Por otro lado, y según el estudio citado, solo un 15% de estudiantes considera seguir un programa completamente presencial. Sé que muchos pensarán que esto no es así en el mundo hispanohablante. Y tienen razón… de momento. Convendría que reflexionasen seriamente.

Otro aspecto interesante hace referencia al campo de conocimiento de los programas que se ofrecen en línea. Ahí, de nuevo, lo que algunos piensan no se alinea con la realidad, ni con los que esperan los potenciales estudiantes. Muchas instituciones no están dando la opción a estudiar en línea algunos de los programas que los estudiantes estarían deseando cursar. Quizás venga de ahí el cierto trasvase de estudiantes que están sufriendo algunas instituciones. Los estudiantes desearían poder inscribirse en programas de psicología, informática, ciencias sociales, humanidades y STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) mucho más de lo que las universidades les están ofreciendo. Estas tienen la oportunidad, al menos en el mundo angloparlante, de ofrecer los programas que las personas desean, a unos costes adecuados. En el cuadro siguiente, se pueden comprobar dichos datos.

 Programas que no se ofrecen en línea ni a nivel de Grado ni de Posgrado

Campos de conocimiento

AASCU

(The American Association of State Colleges and Universities)

Universidades públicas

CIC

(The Council of Independent Colleges)

 

Universidades privadas

Psicología/Orientación

84

71

STEM

81

92

Ingeniería informática

81

87

Ciencias Sociales

70

88

Arte/Humanidades

71

83

Justicia criminal/ Estudios paralegales

71

72

Administración de empresas

45

34

Educación

43

48

Profesiones de la Salud

38

5

     

Traducido y adaptado de: http://www.learninghouse.com/blog/consulting/five-trends-affecting-online-education-in-2014

Por otro lado, otro estudio pone de manifiesto que, para muchas organizaciones, los resultados de la formación mediante e-learning no solo es más eficiente, sino también más efectiva, porque se aprende más. El mismo estudio indica que la educación en línea está creciendo en todo el mundo, siendo Malasia y Vietnam los mercados en los que este crecimiento es mayor en estos momentos.

Estos estudios reflejan unas tendencias que podemos calificar de económicas: incremento de matrículas, programas más demandados, necesidades cubiertas a costes eficientes… No analizan la calidad de la formación ofrecida.

Tampoco lo hacen aquellos estudios que se centran en la evolución de las tendencias de carácter tecnológico. El Horizon Report, elaborado por el New Media Consortium, es un claro ejemplo de ello, al igual que los informes anuales de la consultora Gardner. Ambos son de gran interés, puesto que ya hemos dicho que históricamente la educación a distancia evolucionó de la mano de la tecnología al uso en cada momento. La supuesta disrupción de la que solemos oír hablar, no es otra cosa que el intento de modificación de los mercados. Deberíamos, por lo tanto, situarla en el bloque de las tendencias económicas, puesto que es el objetivo real que tiene.

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Fuente: traducarte.wordpress.com

Las tecnologías que vienen nos esbozan el tipo de posibilidades que las empresas de base tecnológica van a poner a nuestro alcance para que nosotros, utilizándolas, permitamos que estas empresas alcancen los resultados económicos que esperan. Las tendencias que se nos presentan solo nos cuentan lo que las empresas tecnológicas van a querer hacer. La formación no tiene nada que decir, solo utilizar o no lo que nos provean.

De ahí que sean necesarios también informes que aprecien cuáles van a ser las tendencias de las personas para enseñar y aprender, y no se confundan con aquellas que nos ofrecen desde la perspectiva económica o la perspectiva tecnológica.

En resumen, la educación en línea no solo goza de buena salud, sino que incrementará su influencia y actividad en los próximos años, emergiendo como compañera de viaje en soluciones híbridas y mixtas, además de su fortaleza como modelo educativo independiente. El equilibrio entre el desarrollo tecnológico, la calidad educativa y el coste sostenible va a ser la piedra rosetta de nuestro futuro inmediato.

La función educativa del “otro” en red

Por: | 04 de agosto de 2014

Cristóbal Suárez Guerrero es profesor de la Universitat de València. Aunque nacido en Perú, buena parte de su desarrollo profesional lo ha llevado a cabo en nuestro país, doctorándose en Educación en la Universidad de Salamanca. Bloguero impenintente, ha publicado también libros muy interesantes, especialmente en el ámbito del aprendizaje cooperativo.

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Fuente: www.blogitravel.com

¿Qué importancia tiene para nuestras vidas que la palabra esté escrita o que la palabra sea sólo hablada? En un clásico y apasionante libro, "La lógica de la escritura y la organización de la sociedad" así como en buena parte de sus trabajos, Jack Goody se entrega a la titánica tarea de desvelar los efectos en la organización social de las sociedades con y sin escritura. Cuando la “palabra de Dios”, por ejemplo en el caso de la religión, pasó de ser pronunciada a ser escrita, la palabra cifró la creencia, esto es, la escritura le impregnó unos límites y creó el dogma. No se trató sólo del hecho anecdótico de pasar de lo verbal a lo escrito, sino que este giro instrumental promovió una serie de cambios en la forma de representar la noción de verdad revelada, en la forma de pensar lo sagrado, en el comportamiento a seguir por los creyentes y, cómo no, en la forma de organización, en las iglesias. La escritura contribuyó a que no todo fuese igual desde entonces.

Se dice contribuyó porque no se trata de ver el impacto de la escritura como única causa de una serie de cambios sociales. Una tecnología, bajo ciertas circunstancias concretas y en confluencia con otros aspectos, puede ser más eficaz que otras. Otro invento, la imprenta de tipos móviles, coparticipó en otra serie de cambios en la forma de acceder y representar la religión en el siglo XV con fuertes cambios hasta hoy… pero esto es otra materia.

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Fuente: http://upload.wikimedia.org

Internet goza hoy de nuestra atención porque nos resulta eficaz para muchas cosas. Al ser eficaz, estimula una serie de prácticas que se refleja en cambios en muchos aspectos de la vida, véase, por ejemplo, el lenguaje, la política, el consumo, el negocio, el trabajo, la música o el juego. Como en estos ámbitos sociales, es complicado hablar hoy en día de la educación sin mencionar Internet, incluso es más visible aún cuando se le echa en falta en sociedades donde hay baja penetración de esta herramienta. Pero con toda la preponderancia que pueda tener, Internet no es una tecnología monocausal en los cambios que puede experimentar la educación, y para ser significativa al aprendizaje hay que pensarla con otras variables. Una de ellas es la variable pedagógica.

Ya que Internet –al igual que otras tecnologías- contribuye a la reconfiguración de prácticas sociales, y su presencia es cada vez más significativa en la educación, Internet puede darnos a los profesores la oportunidad de repensar –entre otras cosas- una pregunta pedagógica invisible en la educación presencial: ¿con quién aprender? La respuesta que demos a esta pregunta puede tener un gran calado en la tradición y cultura pedagógica si en la respuesta ponemos Internet.

¿Con quién aprender?, desarrollada más ampliamente aquí, en el contexto del aula tiene, salvo excepciones, una única respuesta: con el profesor, si no ¿con quién? Este es casi un axioma en la forma de representar las oportunidades educativas en el aula. No obstante, cuando respondernos a esa pregunta pedagógica y asumimos Internet como parte de la respuesta, no sólo estamos incorporando artefactos en la acción educativa, sino que podemos distinguir el ejercicio de una cultura –conocimientos, actitudes y prácticas- sustentada en flujos de comunicación en red. Tomando en cuenta estos flujos en red, que Castells denomina autocomunicación de masas, la matriz relacional educativa por excelencia, la consabida relación profesor-alumnos en la que descansa buena parte de nuestra acción y representación didáctica, así como la función social y cultural de la escuela, puede verse desbordada.

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Fuente: http://jorgelanda.info

Esto es, si formulamos la pregunta dada por resuelta en la escuela ¿con quién aprender? y nos apoyamos en un entorno de comunicación en red –como es Internet- para dar una respuesta, la matriz relacional profesor-estudiantes se rompe para dar cabida a otros  perfiles y relaciones educativas. En un entorno en red no está sola la enseñanza, ni el profesor, sino que caben diversos y también incógnitos agentes educativos, así como otras acciones educativas que se están perfilando como significativas, como conversar, colaborar o contribuir en red, con especialistas y amateurs, de forma horizontal o bidireccional, de uno a muchos, de muchos a muchos o, técnicamente, de todos a todos. En la red, además del profesor, caben muchos “otros” como condición social de aprendizaje.

Ahora bien, extrapolando la estructura de la pregunta de Goody al terreno de lo pedagógico e Internet podemos decir: ¿qué importancia tiene para la educación que el aprendizaje se desarrolle en el aula o que sea en red? Por lo visto, no se trata sólo de pensar con qué herramienta de Internet podemos enseñar, aunque esto también cuente, sino que este giro instrumental nos está permitiendo preguntarnos, esta vez con meridiana nitidez, con quién podemos aprender. Sobre esta nueva matriz de relación en red, tan amplia y compleja, cabe hablar de educación, así como de otras formas de discurso pedagógico y construcción didáctica.

En general, si hay algo que internet puede estimular en la educación sería, entre otros aspectos, una nueva sensibilidad y comprensión de la función educativa de “el otro” en red.

 

El Dr. George Veletsianos es profesor asociado en Royal Roads University, en la ciudad de Victoria, British Columbia, en Canadá. Allí ostenta una Canada Research Chair (Cátedra de investigación financiada por el Gobierno canadiense) en Tecnología y Aprendizaje Innovador. Entre sus publicaciones destaca Emerging Technologies in Distance Education. Anteriormente había sido profesor en la University of Texas at Austin.

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Fuente: http://www.victoriabcca.com

Las actuales conversaciones alrededor de las innovaciones educativas en general, y en particular, de los MOOC, adolecen de suficientes voces de los estudiantes. Para mejorar el aprendizaje, el diseño y la prestación de la educación, los diseñadores educativos deben entender lo que el proceso de aprendizaje a través de MOOC conlleva, y deben hacerlo escuchado las historia de los estudiantes. Las preguntas que los diseñadores se deben hacer son: ¿Cuáles son las experiencias del estudiante con MOOC y otras formas abiertas de aprendizaje en línea? ¿Qué se siente al participar en el aprendizaje en línea en un formato abierto? ¿Cuáles son las perspectivas de los alumnos en la educación abierta? Las respuestas a estas preguntas aclaran la naturaleza del aprendizaje abierto en línea, nos ayudan a centrar las innovaciones en los alumnos, y a mejorar las iniciativas de aprendizaje digitales.

Las experiencias de aprendizaje surgen de cómo los alumnos interactúan y responden a los contenidos, actividades, métodos de instrucción, docentes, y el contexto en el que suceden el aprendizaje y la enseñanza. En unos momentos en que los investigadores y los proveedores de educación en línea están adoptando el uso de analíticas de aprendizaje y del Big Data para examinar los comportamientos de los alumnos, de sus acciones y de las actividades, muy pocos investigadores han tratado de obtener una comprensión más profunda, cualitativa y multidimensional de las experiencias del alumno con los formatos abiertos de aprendizaje. Sin embargo, comprender la experiencia del alumno es vital. Una apreciación matizada de cómo los usuarios experimentan el aprendizaje abierto, incluyendo los éxitos y los obstáculos a los que se enfrentan, ayudará a los diseñadores, investigadores y proveedores de la educación abierta y en línea a aprender cómo perfeccionarla y mejorarla.

Durante el último año he estado explorando las experiencias del alumno en cursos masivos abiertos y en línea. Uno de los resultados de este esfuerzo, es un libro en línea gratuito titulado Learner Experiences with MOOCs and Open Online Learning, que consiste en ensayos de estudiantes sobre sus experiencias con MOOC. Este libro, y otros resultados de investigación más recientes, ofrecen dos conclusiones importantes:

  • La realidad del aprendizaje abierto en línea es diferente a las expectativas creadas. La desconexión entre la promesa y la realidad se ​​ha observado en algunos de los otros ámbitos relacionados con la tecnología educativa, por ejemplo, en la utilización de las iniciativas “1 a 1” de ordenadores portátiles en la educación. Las experiencias de los alumnos con los cursos masivos abiertos y en línea no encajan dentro de las narrativas a menudo monolíticas, simplemente porque estas experiencias no son ni uniformes, ni simples. Por ejemplo, algunos alumnos describen algunas sus experiencias como algo significativo y que los ha empoderado. Otros las describen como triviales o simplemente mediocres. Los estudiantes se enfrentan con obstáculos formidables, pero también aprecian las oportunidades de flexibilización del aprendizaje. La realidad de la educación en línea abierta es que las experiencias de los alumnos no son ni tan abrumadoramente positivas como los optimistas las presentan, ni tan pobres como sugieren los más críticos.
  • Solo tenemos pequeñas piezas de un mosaico incompleto de las experiencias de aprendizaje de los estudiantes con el aprendizaje abierto en línea. Aunque hay investigaciones sobre las experiencias del alumno, sus percepciones y las prácticas de aprendizaje abierto en línea, estamos solo empezando a arañar la superficie de lo que significa aprender y participar en cursos abiertos. Como las investigaciones de investigación se llevan a cabo en diferentes contextos y se centran en diferentes aspectos de la experiencia de aprendizaje, tenemos que reconocer que la compresión del campo de conocimiento del aprendizaje abierto en línea no es sólo incompleta, sino que puede representar una imagen muy parcial de lo que ocurre en esos entornos.

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Fuente: http://www.smcdsb.on.ca

Estas dos ideas desafían a profesores, administradores, diseñadores de aprendizaje, desarrolladores e investigadores a centrarse en el diseño del aprendizaje abierto en línea. Las experiencias que los estudiantes comparten en el libro mencionado anteriormente y en nuestra próxima investigación, dejan claro que "masivo", "abierto", y "en línea" no garantizan experiencias de aprendizaje positivas o negativas. Lo que necesitamos, como campo de conocimiento, es examinar cómo (a) diseñar experiencias de aprendizaje eficaces, participativas, motivadoras y desafiantes para los contextos emergentes, y (b) utilizar el potencial pedagógico y tecnológico para fomentar el aprendizaje. Las experiencias descritas en el libro sugieren que los proveedores de aprendizaje abierto en línea deben prestar más atención a los alumnos. De este modo, los diseñadores descubrirán que aunque los individuos valoran las oportunidades que se les prestan, pueden tener problemas "con tratar de aprender las herramientas más que con tratar de aprender el contenido", o podrían obtener un certificado, pero aún pueden experimentar "sentimientos de vacío y de proceso incompleto".

Mientras escribía ese libro con mis alumnos, he llegado a las siguientes tres realizaciones que fomentaban el intercambio de sus experiencias:

  • La narrativa de los éxitos de los MOOC suele ser unilateral. Los proveedores de MOOC tienden a compartir las historias de personas extraordinarias que superan luchas insalvables para tener éxito en MOOC (por ejemplo, los individuos de países en conflicto como Afganistán o Siria que participan en MOOC). Estas historias son inspiradoras. Estos individuos pueden servir como modelos a seguir para los demás y eso debemos celebrarlo. Al mismo tiempo, sin embargo, hay muchas personas que han luchado con los MOOC y han abandonado, personas cuyas circunstancias de vida, motivaciones y necesidades impactaron de forma negativa en su aprendizaje. Las historias de estos individuos rara vez se comparten. A ellos, de hecho, se les oculta. Se convierten en cifras y estadísticas (por ejemplo, "el 90% abandonó" o "82% completaron los dos primeras ejercicios"), y sus historias siguen sin ser contadas.
  • Las discusiones que rodean MOOCs y otros cursos abiertos raramente incluyen voces de los estudiantes. Las discusiones y debates en este campo se centran en una serie de cuestiones pertinentes a los estudiantes (por ejemplo, la asequibilidad, el acceso, los resultados del aprendizaje), pero foros para que los estudiantes expresen sus opiniones sobre estos temas son limitados. De hecho, valorar, respetar y apreciar la voz de los estudiantes es uno de los principales logros del movimiento de educación progresista, pero parece que esta voz se ha ahogado en el frenesí y la emoción que rodea el fenómeno  de los cursos masivos abiertos en línea.

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Fuente: http://www.ronmartin.net/

Estas tres realizaciones me llevaron a buscar formas de habilitar a mis estudiantes a contar sus historias a un público más amplio. Sus experiencias -positivas, negativas, ordinarias, extraordinarias- pintan un panorama complejo de aprendizaje abierto en línea que tiene que ser compartido.

Como diseñadores, investigadores y educadores que tenemos el objetivo de crear experiencias de aprendizaje que sean eficaces, que valgan la pena y sean sensibles a las necesidades de los estudiantes, es imperativo que involucremos a los alumnos en las conversaciones y decisiones que rodean a la educación. Al obtener una comprensión profunda de las experiencias del alumno podremos desarrollar mejores iniciativas de aprendizaje digital.

Videojuegos y educación: ¿Un binomio posible?

Por: | 21 de julio de 2014

Pablo C. Muñoz Carril es profesor en la Universidad de Santiago de Compostela, y un entusiasta del uso de las tecnologías para mejorar la calidad de la educación. Ha experimentado la educación en línea tanto en la vertiente del docente y el investigador, como en la del estudiante.

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Fuente: http://blog.engeneral.net

Desde los ya clásicos juegos como Pong, Space invaders  o Pacman (entre muchos otros), la industria del videojuego ha experimentado en las últimas décadas una evolución asombrosa, tanto desde el punto de vista cuantitativo (aumento de las ventas en consolas, expansión en su uso, acceso multiplataforma,  heterogeneidad de las temáticas, etc.), como cualitativo (calidad de gráficos, mejora del nivel de jugabilidad, opciones multijugador y en red, adaptabilidad a las preferencias del usuario…).

Si bien la inmensa mayoría de los videojuegos han sido concebidos con un objetivo de marcado carácter lúdico y de entretenimiento, en la actualidad ya se comienza a hablar de términos tales como “gamification” y  “serious games”. Sin entrar en detalles conceptuales, se puede decir que el uso de videojuegos “serios” (sobre todo pensando en el ámbito de la educación superior), permiten al alumno desarrollar diversas competencias mediante aprendizajes inmersivos y situados.

Este tipo de videojuegos suelen estar diseñados para potenciar el desarrollo de enfoques basados en la resolución de problemas, el trabajo colaborativo y el feedback inmediato. Algunos ejemplos  ilustrativos nos los ofrece Rose Jensen en la entrada de su blog titulada: “50 Great Sites for Serious, Educational Games”.

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Fuente: http://www.paristechreview.com

Bajo nuestro punto de vista, e independientemente del nivel educativo o del área de conocimiento en la que nos movamos, existe un hilo conductor de fondo en este tipo de “videojuegos educativos”: estimular al estudiante para que pueda aprender de forma más amena ciertos contenidos curriculares; potenciar su nivel de atención; y servir de acicate para aumentar su motivación, así como su predisposición hacia el aprendizaje.

Dejando a un lado las percepciones peyorativas que algunos docentes (y familias) pueden ver en cuanto a la naturaleza inocua, perniciosa, inútil o de pérdida de tiempo respecto a la incorporación de los videojuegos como un recurso complementario en situaciones de educación formal; lo cierto es que este tipo de tecnologías gozan cada vez de mayor aceptación.  De hecho, en un estudio del año 2012 llevado a cabo por la empresa GfK y en el que participaron más de 500 profesores de educación primaria de toda España, se evidenció cómo casi 1 de cada 3 docentes había realizado actividades con videojuegos con sus estudiantes (sobre todo en matemáticas, conocimiento del medio y lengua española) y cómo el 79% del profesorado manifestaba la aprobación del uso de videojuegos como herramienta educativa para la enseñanza.

Estas cifras nos hacen reflexionar en torno a los posibles beneficios que aportan los videojuegos educativos. Sin ánimo de ser exhaustivos, enumeraré brevemente algunas cuestiones:

  • Permiten el desarrollo de habilidades psicomotrices. De facto, existen tipologías de videojuegos que combinan el ejercicio con el componente lúdico y que reciben el nombre de “exergames”. Para diversos autores, este tipo de juegos potencia el  desarrollo de actividad física, la cual redunda en la mejora de la salud de los estudiantes y contribuye a desarrollar otros aspectos como el aumento de la autoestima, la interacción social, la motivación, la atención y las habilidades visuales-espaciales. Sensores de movimiento como el dispositivo Kinect para Xbox y  complementos como Balance Board para Wii han contribuido a popularizar este tipo de videojuegos.
  • Son una buena forma para transmitir no sólo contenidos sino también valores. Un ejemplo conocido al respecto lo tenemos en el videojuego Re-mission  creado por HopeLab.
  • Pueden favorecer el desarrollo de determinados aspectos cognitivos y habilidades transversales, como el desarrollo del pensamiento lógico y sistemático, la capacidad deductiva e inductiva, la mejora de la concentración, la capacidad analítica, estratégica y de planificación de la acción, la evaluación de situaciones para la toma de decisiones, etc.
  • Contribuyen al desenvolvimiento de capacidades sociales (tales como desarrollar el sentido de la responsabilidad,  aprender a trabajar en equipo, favorecer la socialización…) y personales (promover la autonomía personal, mejorar la autoestima y el auto-control, disminuir la tensión e irritabilidad, etc.)
  • Proporcionan innovadoras técnicas de evaluación posibilitando la exportación como objetos de aprendizaje adaptados a estándares SCORM o IMS.
  • Desarrollar habilidades técnicas y competencias digitales.

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Fuente: http://laruedaelectrica.com

Precisamente, en relación a este último aspecto, se puede ir más allá del simple uso de videojuegos educativos. Nos estamos refiriendo a la capacidad de dejar de ser simples usuarios para pasar a ser creadores. Así por ejemplo, el profesorado podría diseñar una metodología por proyectos para que el alumnado elabore sus propios videojuegos, de modo que se potencie el trabajo colaborativo, la capacidad de planificación y diseño, la creatividad, el tratamiento de la información y la competencia digital, así como el conocimiento explícito de la temática sobre la que versaría el juego.

Para lograr este objetivo existen hoy en día programas que permiten llevar a término esta idea sin necesidad de tener excelsos conocimientos en programación. Tal es el caso de Game Maker Studio  o de e-Adventure; inclusive se han desarrollado aplicaciones para niños como Scratch (proyecto en el que está involucrado el MIT) que permiten resolver problemas, diseñar proyectos, comunicar ideas y familiarizarse desde pequeños con la programación y la robótica.

Como con cualquier nueva tecnología que irrumpe en el plano educativo, no debemos dejarnos embriagar por ecos de sirena, sino que será preciso reflexionar, investigar y probar la eficacia de los videojuegos a fin de que puedan ser integrados en el marco de una planificación curricular seria.

Sobre el autor

Albert Sangrà Morer

ha transitado por la docencia y la organización de los distintos niveles educativos de nuestro país, y la evolución de la tecnología le ha ido acompañando en esa travesía. Profesor e investigador de la Universitat Oberta de Catalunya, UOC, estudia cómo hacer que las tecnologías aporten un valor añadido a la educación y a sus resultados en el marco del grupo Edul@b. Es Vicepresidente de la European Foundation for Quality in E-Learning (EFQUEL), y ha escrito diversos libros y artículos sobre esta temática.

Firmas nacionales

  • Jordi Adell (UJI Castellón)
  • Manolo Area (U. de La Laguna)
  • Mercedes González (U. de A Coruña)
  • Cristóbal Suarez (U. de Valencia)
  • Pablo Muñoz Carril (U. Santiago de Compostela)
  • Lourdes Guàrdia (UOC)
  • Marcelo Maina (UOC)
  • Montse Guitert (UOC)

Firmas internacionales

  • Mark Bullen (Commonwealth of Learning, Canada)
  • Larry Ragan (Penn State University, USA)
  • Rebbeca Medder (USA)
  • Terry Anderson (Athabasca University, Canada)
  • Tony Bates (Canada)
  • Insung Jung (ICU, Japón)

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