Traspasando la línea

Traspasando la línea

Una mirada constructiva y crítica sobre el impacto del mundo digital en la educación. Aunque su punto de partida es la educación en línea y todo el potencial que se suele desconocer, atraviesa esa línea para analizar y comentar la emergencia de nuevos y discutidos enfoques en el uso de las tecnologías digitales para la mejora de la educación.

Los MOOC como herramientas de desarrollo o beneficio: incompatibilidad de programas

Por: | 19 de agosto de 2013

Mark Bullen vive en Vancouver. Actualmente trabaja como experto en E-Learning en la Commonwealth of Learning, donde se encarga del desarrollo de políticas educativas y de desarrollo del uso apropiado de la tecnología en la educación. Anteriormente fue director de Enseñanza y Aprendizaje en el British Columbia Institute of Technology y director adjunto de Educación a Distancia en la Universidad de British Columbia.

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Fuente: http://www.moringacommunity.org/

Desde que los MOOC (cursos en línea masivos y abiertos) irrumpieron en los medios en 2012, me he esforzado por comprender mi incomodidad respecto a este fenómeno. Son tantos los aspectos relativos a los MOOC que me preocupan, que no sé por dónde empezar. Por un lado, está el hecho de que quienes están detrás de las tres grandes compañías norteamericanas de MOOC con fines de lucro (Coursera, EdX y Udacity) parecen no saber nada sobre la historia del aprendizaje en línea, la gran investigación que se ha desarrollado sobre el mismo y la riqueza de conocimiento que existe sobre cómo desarrollar cursos de calidad en línea y enseñar con eficacia en un entorno virtual. Por otro lado, el hecho de que la fascinación por los MOOC parece estar más relacionada con solucionar la crisis financiera de la enseñanza superior norteamericana que con mejorar la calidad o llegar a las poblaciones más desatendidas. Asimismo, está el tono de charlatanería del discurso de venta, cargado de historias alentadoras de lo que Jon Beasley-Murray llama “patetismo idealizado”  sobre cómo los MOOC han cambiado las vidas de los pobres y de los más desfavorecidos. También nos encontramos con la interpretación superficial de lo que constituye un apoyo tutorial de calidad en el aprendizaje en línea. Este es, por supuesto, el talón de Aquiles de los MOOC. La calificación por pares en línea, los trabajos corregidos por ordenador y otras soluciones automatizadas, así como los debates en línea supervisados por estudiantes de posgrado mal remunerados, no pueden sustituir el tipo de apoyo en línea que ofrece un instructor virtual cualificado. Pero el modelo financiero de los MOOC se desmorona por completo si hay que introducir este tipo de apoyo tutorial humano.

Sin embargo, considerando los MOOC desde la perspectiva de alguien que trabaja en una agencia de desarrollo internacional, creo que lo que más me inquieta son dos aspectos:

1) La contradicción fundamental entre los objetivos humanitarios derivados de su calidad de abiertos y accesibles, que aparentemente conforman la base de los MOOC, y el modelo de negocio que se predica al utilizar estos cursos como una herramienta lucrativa para reclutar estudiantado internacional de pago de países en vías de desarrollo.

Lo siento, pero cuando alguien me dice que el objetivo es liberar a las masas de la pobreza ofreciendo educación gratuita para todos y acto seguido empieza a explicar cómo van a ganar dinero con ello atrayendo a estudiantes de países pobres en vías de desarrollo a costosas universidades norteamericanas o europeas, me veo en la obligación de cuestionar su sinceridad.

2) La mentalidad neoimperialista que da por sentado que todo lo que necesitamos para solucionar los problemas económicos mundiales es encontrar un modo de transmitir el conocimiento y la pericia existente en Norteamérica a las masas con escasa formación de países en vías de desarrollo.

Este aspecto fue abiertamente destacado por Thomas Friedman quien, en una audaz exhibición de chovinismo americano, presentaba los MOOC no solo como un modo de ofrecer toda esa pericia estadounidense de alta calidad a los países en vías de desarrollo, sino también como una forma de ahorrar dinero, al mismo tiempo, en ayudas exteriores. “Imaginen cómo puede cambiar todo esto la ayuda exterior de EE. UU. Con relativamente pocos recursos, Estados Unidos podría alquilar un espacio en una aldea egipcia, instalar dos docenas de ordenadores y acceso a Internet de alta velocidad por satélite, contratar a un profesor local como orientador e invitar a cualquier egipcio que quisiera realizar cursos en línea con los mejores profesores del mundo, subtitulados en árabe.” (NY Times, 26 de enero de 2013). Es increíble que alguien con la inteligencia de Friedman pueda creer realmente que el modo de solucionar los problemas educativos en Egipto consiste sencillamente en subtitular clases impartidas por docentes estadounidenses y retransmitirlas a los egipcios. Lo que más me preocupa es, precisamente, este tipo de visión mundial miope y superficial subyacente en el discurso de los MOOC.

Además, a pesar de su “apertura” (que, por cierto, es una apertura restringida, ya que no se trata de recursos educativos abiertos en su mayor parte), difícilmente llegarán los MOOC a las poblaciones más desfavorecidas de los países en vías de desarrollo. Los MOOC pueden ser gratuitos, pero para acceder a uno de ellos se necesita una conexión a Internet de alta velocidad, electricidad y un ordenador (por no hablar de un alto nivel de conocimiento del inglés). El acceso a Internet se está extendiendo rápidamente, pero aún queda a años luz de ser universal. En África, por ejemplo, solo el 15,6% de la población tiene acceso a Internet. En Asia, el porcentaje es del 27,5% y en todo el mundo todavía es de tan solo el 34,3%.

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Fuente: http://www.shopmarketing.com/

No tengo ningún problema con los MOOC como tecnología educativa. Después de más de treinta años trabajando con tecnología educativa y más de 15 enseñando en línea, sé que un curso virtual bien diseñado y enseñado puede ser tanto o más eficaz que un curso presencial similar. Por tanto, no rechazo los MOOC. Pero, tal y como argumentaba claramente Ian Bogost, los MOOC son algo más que una simple tecnología educativa. Pueden ser concebidos como un tipo de marketing, una política financiera para la educación superior, una política laboral académica, instrumentos financieros especulativos, una expresión de los valores de Silicon Valley o un medio de entretenimiento. Los educadores deben comprender estos matices para poder determinar si este tipo de cursos se adecúan, y de qué modo, con sus objetivos de aprendizaje virtual. Los defensores de los MOOC deberían hablar claro sobre sus ventajas y limitaciones, y ser transparentes acerca de sus objetivos y motivaciones.

Y, por favor, coincidamos en que la solución a los problemas educativos mundiales no está en la exportación masiva de contenidos de países desarrollados a países en vías de desarrollo.

Hay 8 Comentarios

"La calificación por pares en línea, los trabajos corregidos por ordenador y otras soluciones automatizadas, así como los debates en línea supervisados por estudiantes de posgrado mal remunerados, no pueden sustituir el tipo de apoyo en línea que ofrece un instructor virtual cualificado"

Cuando tienes MILES de estudiantes en línea debatiendo, por supuesto que esto es mucho más eficiente que UN SOLO profesor remunerado. Lo sé por expercíencia propia de hacer cursos en línea tradicionales y MOOC. Podría llegar a sorprender a mucha gente, lo extremadamente eficientes que son los debates en línea para resolver consultas y aprender. Tener una consulta resuelta con todo lujo de detalles solo unos 20 minutos después de haberla publicada en el foro y con otros alumnos complementándola por si fuera necesario. Claro que esto de hacer consultas es para un porcentaje minúsculo de las dudas que tengas, porque la mayoría de las que tienes ya están contestadas igualmente con todo lujo de detalles, porque de entre los miles da alumnos alguien ha hecho la pregunta antes que tú.

Coincido en varios de los aspectos expuestos, considerando a los MOOC dentro del contexto que las grandes plataformas y Servicios que se mencionan. Pero si pensamos a los MOOC como una propuesta de aprendizaje en abierto, pensando en otras plataformas y recursos en abierto, donde tampoco necesariamente existe el video del profesor ni las evaluaciones automatizadas, creo que la percepción cambia. Aquí comparto un ejemplo de Taller en abierto en el cual participe como facilitadora: http://reaprender.org/TRAL
Aprovecho a felicitar a Albert Sangra, excelente la columna.

Los MOOCs lo que ponen de relieve es que -una vez más- los paradigmas de la cultura clásica-analógica no son los únicos. Que hay una tensión con la nueva cultura digital que intenta desarrollar sus propios principios. Que el concepto de "educación" no se contrapone sólo a "ignorancia", sino a "capacitación", "habilidad" y otros modelos de adaptación al medio. Que los valores cambian. Que lo prioritario en una época puede no serlo en la siguiente. O sea, lo que el MP3 fue para la industria musical. Todo se mueve.

Yo he hecho un par de MOOC pero ha sido de temas no relacionados con mi profesión, y la verdad es que me han parecido interesantes para satisfacer mi curiosidad y como introducción a temas nuevos... Creo que el autor de este blog exagera un poco!

En la comparativa que estoy llevando a cabo de 5 de los principales proveedores (los 3 comentados, el hispano-portugués Miríada X y el británico FutureLearn), me centro más en la parte legal de los MOOC y especialmente en los términos y condiciones de sus proveedores.

Por ahora me está llamando la atención la edad de acceso (que va desde los 13 a los 18 años, y en ocasiones ni tan siquiera hay límite) y la forma de acreditar la superación del curso. También las opciones que en algunos casos se dan para obtener créditos oficiales (ahí sí, pagando).

Personalmente los MOOC me parecen una herramienta muy interesante y con gran potencial, pero también es verdad que hay que tomarlos con cautela ya que están justo naciendo (aunque ya se habla de una era post-MOOC y sus sustitutos serían los OLA's u "Online Learning Activities").

Por si ayuda, la comparativa que comentaba: http://terminosycondiciones.es/2013/08/14/comparativa-de-proveedores-de-mooc-segun-sus-terminos-y-condiciones/

Saludos.

No entiendo el planteamiento del autor de este artículo ni la mala baba que gasta.

He atendido unos cuantos cursos de Coursera.org desde mayo y estoy muy satisfecho con ellos. Me ha permitido ponerme al día en algunos temas que me interesan de IT y me he aventurado en genética y otros campos no relacionados con mi trabajo pero en los que tenía curiosidad.

En ningún momento me han arengado sobre historias de arreglar el mundo o me han ofrecido cursos de pago o he notado ningún chauvinismo americano (para chauvinistas los españoles, léase cualquier artículo sobre Gibraltar en este periódico).

El texto del artículo transpira una mezcla cansina de anti-americanismo obsesivo con envidia poco disimulada. Puede que al tal Friedman exagerara un poco con las posibilidades de la plataforma, pero la lectura que hace el autor del artículo es simplemente enferma.

En resumen, que se tome una tila y practique sexo más a menudo.

Aunque comparto parte de sus opiniones, los MOOC también amplían y extienden las posibilidades de aprendizaje, incrementando la difusión de contenidos e incrementando las posibilidades de trabajo y colaboración en red.
Cierto es que no sé si será la panacea para zonas con poca presencia de Internet.

¡Muchas gracias por la reflexión! ¡Por fin encuentro que alguien cuestiona algún aspecto de los MOOC! A escala global, parece una práctica bastante etnocentrista (u occidento-centrista en lo académico y cultural, no sé si me explico) y, si añadimos como usted hace las motivaciones económicas subyacentes, todo el asunto resulta más que cuestionable. El panorama se me ofrece aún más complejo (¿no cree?) si añadimos que hablamos en cierta manera de educación convencional y reglada, fomentando la inflación de los títulos académicos y a fin de cuentas su banalización e ineficacia. ¿Cómo se combinan los MOOC con la educación no convencional, con la propia existencia de tutoriales en internet, las conferencias en centros culturales, los talleres y cursos de academias y empresas especializadas, etc.? ¿Pueden competir con estos con los MOOC que, según dice, no poseen detrás personal suficientemente cualificado como para garantizar un aprendizaje adecuado? ¿Servirán los MOOC para obtener títulos y las otras vías de aprendizaje para aprender? Graicias de nuevo por su artículo y por sus respuestas.

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Sobre el autor

Albert Sangrà Morer

ha transitado por la docencia y la organización de los distintos niveles educativos de nuestro país, y la evolución de la tecnología le ha ido acompañando en esa travesía. Profesor e investigador de la Universitat Oberta de Catalunya, UOC, estudia cómo hacer que las tecnologías aporten un valor añadido a la educación y a sus resultados en el marco del grupo Edul@b. Es Vicepresidente de la European Foundation for Quality in E-Learning (EFQUEL), y ha escrito diversos libros y artículos sobre esta temática.

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