Traspasando la línea

Traspasando la línea

Una mirada constructiva y crítica sobre el impacto del mundo digital en la educación. Aunque su punto de partida es la educación en línea y todo el potencial que se suele desconocer, atraviesa esa línea para analizar y comentar la emergencia de nuevos y discutidos enfoques en el uso de las tecnologías digitales para la mejora de la educación.

Sobre el autor

Albert Sangrà Morer

ha transitado por la docencia y la organización de los distintos niveles educativos de nuestro país, y la evolución de la tecnología le ha ido acompañando en esa travesía. Profesor e investigador de la Universitat Oberta de Catalunya, UOC, estudia cómo hacer que las tecnologías aporten un valor añadido a la educación y a sus resultados en el marco del grupo Edul@b. Es Vicepresidente de la European Foundation for Quality in E-Learning (EFQUEL), y ha escrito diversos libros y artículos sobre esta temática.

Firmas nacionales

  • Jordi Adell (UJI Castellón)
  • Manolo Area (U. de La Laguna)
  • Mercedes González (U. de A Coruña)
  • Cristóbal Suarez (U. de Valencia)
  • Pablo Muñoz Carril (U. Santiago de Compostela)
  • Lourdes Guàrdia (UOC)
  • Marcelo Maina (UOC)
  • Montse Guitert (UOC)

Firmas internacionales

  • Mark Bullen (Commonwealth of Learning, Canada)
  • Larry Ragan (Penn State University, USA)
  • Rebbeca Medder (USA)
  • Terry Anderson (Athabasca University, Canada)
  • Tony Bates (Canada)
  • Insung Jung (ICU, Japón)

Archivo

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De las rutas de la Hudson Bay Company a Internet

Por: | 26 de mayo de 2014

A lo largo de su historia, la humanidad ha tenido que resolver multitud de retos, algunos de ellos muy apremiantes, en los que la subsistencia como especie estaba en juego. Otros han sido fruto de la propia evolución del género humano. Entre estos siempre ha destacado la necesidad de desarrollar mecanismos que permitan transportar a las personas o a sus bienes de un lugar a otro, ya sea para poder obtener alimento o materias primas para guarecerse de los elementos, o bien para comerciar e intercambiar unos bienes con otros.

Canadá es uno de los países en que lo que acabamos de decir se hace bien patente en toda su historia. Una historia de pioneros, de personas que desafiaron las dificultades y se sobrepusieron a distancias inimaginables, a un clima durísimo y a una naturaleza salvaje, construyendo el país que es ahora.

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Fuente: https://www.canadianheritage.org

En un determinado período histórico, en Canadá, “todo” tenía que ver con la Hudson Bay Company (HBC). La vida estaba tan ligada a esa compañía que, probablemente, cualquier tipo de negocio o comercio estaba relacionado, necesariamente, con ella. Y aún hoy en día los vestigios de ese hecho son claramente identificables. La Hudson Bay Company empezó siendo la compañía que transportaba de un lado a otro de Canadá las pieles de los animales que se cazaban, para su comercialización en otros continentes, especialmente el europeo, en el siglo XVII. Atravesar Canadá, desde las Montañas Rocosas hasta la propia bahía de Hudson, donde las pieles se embarcaban hacia el Reino Unido, llevaba un año de tiempo. Un año atravesando valles helados, navegando por ríos caudalosos, y enfrentándose a los animales que salían al paso. Y otro año para volver de nuevo al lugar de origen.

Al igual que sucedió con sus vecinos del sur, los Estados Unidos, la llegada del ferrocarril supuso una particular revolución, al poner en contacto poblaciones y comunidades tan alejadas entre sí que apenas se comunicaban entre ellas. La Canadian Pacific Railway facilitó, en gran manera, que las actividades de la HBC fuesen más llevaderas y que los tiempos se acortasen.

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Fuente: https://upload.wikimedia.org

A todo esto se le tiene que añadir, en el siglo XIX, lo que algunos han llamado la “Internet Victoriana”: el telégrafo.

Viene todo eso a cuento de la importancia que el acceso a las redes de comunicación y, en particular, a Internet tiene para el desarrollo de las personas, las comunidades, las ciudades… Internet es uno de los medios actuales de transporte. Mediante ella transportamos información. Datos con formatos diversos: documentos, cartas, fotografías, felicitaciones… algunos incorporan el transporte de dinero, incluso, cuando llevamos a cabo transacciones económicas. Internet ha reducido drásticamente el tiempo necesario para transportar la información, los datos, de un lugar a otro. Y a veces transporta también sentimientos, miedos y alegrías.

Canadá también es pionero en la educación en línea. Lo fue al desarrollar el primer sistema de gestión del aprendizaje (LMS, por sus siglas en inglés) que se comercializó, y lo ha sido hace unos pocos años al ser también el lugar donde nació el primer MOOC. Sin lugar a dudas, siempre ha sido la primera referencia en el desarrollo de la tecnología aplicada a la educación, por delante de los Estados Unidos.

El impacto de Internet pone de manifiesto la extraordinaria importancia que tiene poder acceder a la información, y hacerlo en el menor tiempo posible, para el desarrollo de comunidades. El acceso a la información y su explotación son, por lo tanto, y en palabras de Audrey Watters pronunciadas en Edmonton esta semana, “el nuevo petróleo”. Lo dijo en una ciudad donde saben lo fundamental que ha sido este combustible para su propia riqueza y desarrollo.

Pero el mero acceso no es suficiente. No lo es si hablamos de educación. A veces nos parece que con solo garantizar las infraestructuras, el conocimiento llega a las mentes de las personas. Eso no es nada más que una gran ingenuidad, bien aprovechado por las empresas cuyo negocio se basa en el uso de los canales por los que fluye la información. Es necesario un proceso de elaboración personal, a menudo mediado, para que la información se transforme en conocimiento.

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Fuente: https://www.justamerica.co.uk/

En estos momentos, en algunos estados de Canadá se están discutiendo estrategias que se basan en el poder de la Era Digital para posicionarse  en un escenario de futuro. Se abren distintos interrogantes, como por ejemplo, valorar si Internet debe ser un derecho básico de las personas en una determinada comunidad, o incluso en el mundo entero. No es una pregunta fácil de responder, puesto que mientras algunos argumentarán que tiene que serlo porque se trata de facilitar al máximo el acceso a la información y al conocimiento, como con anterioridad lo hicieron las bibliotecas públicas, municipales o nacionales, garantizando el acceso libre y gratuito a los libros, otros mantendrán que se trata de un elemento prescindible y que, en todo caso, debe ser el propio mercado el que se autoregule, proponiendo ofertas a los usuarios que puedan ser de su interés y conveniencia.

La discusión sobre el acceso gratuito a Internet está relacionada con la discusión sobre el derecho a la educación. El acceso es el primer paso. No nos quedemos solo en él, pero no lo dejemos pasar de largo sin manifestarnos.

Qué son los Recursos Educativos Abiertos

Por: | 19 de mayo de 2014

Insung Jung es profesora de Educación en la International Christian University de Tokio, Japón. Sudcoreana de nacimiento, estudió y trabajó como directora del Multimedia Education Center de la Ewha Women's University de Seúl. Incansable viajera, más allá de su interés por el uso de las herramientas tecnológicas que pueden facilitar la educación, y de su conocimiento de la educación en el continente asiático, colabora con diversos organismos internacionales  (UNESCO, World Bank) como experta en calidad de la educación en línea.

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Fuente: https://paisajes1.com

Con la mayor disponibilidad de las nuevas tecnologías digitales, las instituciones de e-learning también han creado e incluido en sus cursos una serie de recursos digitales como son los Recursos Educativos Abiertos (OER, por sus siglas en inglés). Este post tiene como objetivo  desarrollar una mejor comprensión de los REA como una herramienta para mejorar nuestros métodos de enseñanza y aprendizaje.

¿Qué es un REA? Se han propuesto varias definiciones, que resumimos aquí:

  • Los REA son "recursos educativos (planes docentes, cuestionarios, programas de estudios, módulos de formación, simulaciones, etc.) que se encuentran libremente disponibles para su uso, reutilización, adaptación y para compartirlos", según señala David Wiley.
  • Recursos que están "disponibles de forma abierta para su uso por los educadores y los alumnos, sin necesidad de tener que pagar derechos de licencia", en palabras de Neil Butcher.
  • Según la OER Foundation, son materiales educativos que tienen una licencia que permiten a los individuos y las instituciones reutilizar, adaptar y modificar dichos materiales para su propio uso.
  • Rory McGreal, responsable de la Cátedra UNESCO en REA en Athabasca University, considera que “son recursos de aprendizaje gratuitos disponibles en Internet. Pueden disponer de una licencia abierta o ser de dominio público, y pueden ser utilizados o reutilizados de forma gratuita."

Como puede verse en las definiciones antes mencionadas, la "apertura" es una característica común de los REA, incluso teniendo en cuenta que cada definición pone de relieve un elemento constitutivo del concepto de apertura ligeramente diferente. Los educadores y los estudiantes pueden revisar, reutilizar, remezclar y redistribuir (estas son las llamadas actividades 4R) los REA existentes para su propósito personal.

Entonces, ¿qué tipos de REA existen? Bien, pueden tomar formas diversas -de texto, audio, video, multimedia- o distintas combinaciones de las mencionadas. Por otro lado, pueden cubrir una unidad de aprendizaje de corta duración, una lección o una serie de lecciones dentro de un curso o bien constituir un curso entero, e incluso todo un programa. Igualmente, pueden ser utilizados para apoyar diversos enfoques pedagógicos que incluyen el conductismo, el constructivismo, el cognitivismo, y/o el conectivismo. Creative Commons, una organización sin ánimo de lucro que facilita las licencias del mismo nombre de forma gratuita al público, clasifica los REA en tres tipos: individuales, semi-estructurados y REA altamente estructurados. Echemos un vistazo a cada uno de ellos en detalle:

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Fuente: www.departamentodedibujo.es

  • Los REA individuales, como su nombre indica, se pueden utilizar individualmente, o en combinación con otros tipos de REA. A menudo son llamados "objetos de aprendizaje", expresión que se refiere a los recursos digitales que se pueden utilizar y reutilizar para apoyar el aprendizaje. Los objetos de aprendizaje incluyen una palabra o un concepto, una tabla, una ilustración, un diagrama interactivo, un conjunto de elementos de evaluación, un programa de simulación, y otras formas de contenido en línea que apoyan el aprendizaje de los estudiantes en algún punto en particular. Los objetos de aprendizaje pueden utilizarse para obtener información o para desarrollar una mejor comprensión sobre un tema específico. Como ejemplos de repositorios de objetos de aprendizaje, tenemos: Rice University's Connexions, the Institute for the Study of Knowledge Management's (ISKME) OER Commons, MERLOT II, y la OUUK’s OpenScout.
  • Los REA semiestructurados incluyen colecciones de bibliotecas digitales abiertas y enciclopedias también abiertas que pueden ser utilizadas con eficacia como material de referencia. Ejemplos de colecciones de bibliotecas digitales abiertas puede ser: Khan Academy, que ofrece una colección de clips de vídeos tutoriales, o la Biblioteca Pública de Ciencias (PLoS), que publica siete revistas de acceso abierto revisadas por expertos en los campos de la biología y la medicina. En los ejemplos de enciclopedias abiertas se incluyen: Wikipedia, en la que se crean las entradas por parte del público y se mantiene mediante equipos de expertos voluntarios, la Encyclopedia of Philosophy de la Stanford University, que invita a expertos en la materia a crear entradas y la Canadian Theatre Encyclopedia, que invita a participar a la opinión pública con un experto que revisa todas las entradas.

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Fuente: www.concius.net

Uno puede visitar estos sitios web de REA y comprobar las oportunidades de aprendizaje flexibles y abiertas que algunos de ellos ofrecen, que permiten estudiar en cualquier lugar y en cualquier momento, o bien si proporcionan materiales de aprendizaje complementarios para tus cursos o para el estudio independiente y, sobre todo, cómo pueden ayudarte a considerar diferentes puntos de vista.

 

"Querido Google ..."

Por: | 12 de mayo de 2014

Hace unos pocos días, George Siemens, profesor bien conocido por sus teorías conectivistas y por ser uno de los docentes del primer MOOC que se experimentó en Canadá, en el año 2008, lanzó un tuit con el siguiente texto: “Querido Google: ¿Por qué no innovar con la tecnología en lugar de perpetuar la mala pedagogía?”

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Fuente: www.twitter.com

Su pregunta, que a la vez era una demanda, venía al hilo de la presentación de una nueva aplicación de Google para la educación. La llamada Classroom. Según señala esta empresa, se trata de una aplicación que permite a los profesores crear y organizar las tareas de forma rápida y establecer una comunicación fluida con sus alumnos, a la vez que permite a estos organizarlos en Google Drive, completarlos y presentarlos.

Entre otras cosas, creo interpretar el comentario de Siemens en el sentido de que existe una gran cantidad de desarrollos tecnológicos que se autodenominan “educativos” que no hacen otra cosa que lavarles la cara a prácticas de enseñanza tradicionales y, a menudo, muy mejorables, y que convencen a los docentes de que han llevado a cabo una gran innovación.

Lo cierto es que la historia de la adopción de la tecnología por parte de la sociedad está llena de episodios de este tipo. Cuando una nueva tecnología emerge, lo que hacemos es disponer de ella para substituir aquella que estábamos usando hasta entonces, pero de la misma forma. Obsérvese sino, como ya han señalado también otros expertos, el caso de la aparición de la máquina fotográfica o del cinematógrafo. Sus inicios distan mucho de ser lo que cada una de esas tecnologías han llegado a dar de sí. Las primeras fotografías replicaban los retratos al óleo, a la vez que las primeras películas de cine reproducían fielmente un escenario teatral a través de una cámara fija.

Algo parecido está sucediendo con la segunda juventud de algunas tecnologías. El vídeo en los MOOC replica las clases universitarias que se emitían por televisión y los circuitos cerrados que había en algunas universidades norteamericanas hace algunas décadas, y que dejaron de utilizarse por el poco uso que se les daba. Salvo contadas, pero muy dignas, experiencias, las pizarras digitales interactivas reproducen las prácticas  docentes habituales en las aulas que ya disponían de un encerado. El formato audiovisual puede, sin duda, aportar grandes beneficios a la educación en general y a la educación en línea en particular. Sin embargo, algunos de los usos mayoritarios que se le están dando solo perpetúan el modelo docente transmisivo.

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Fuente: https://www.iccs.edu

La industria tecnológica acostumbra a decir que “ha trabajado conjuntamente con los profesores” cuando presenta nuevos productos a la comunidad educativa. Pero no suelen ser los profesores más innovadores. O bien tienen un concepto un tanto particular de la innovación. En cierta manera, es lo mismo que –ellos reconocen- ha hecho Coursera: despertar la vanidad de algunos docentes, alimentada por la promesa de que tendrán centenares de miles de estudiantes si se dejan aconsejar por ellos. Seguramente, los responsables de las primeras películas de cine también consultaron a algunos directores teatrales.

El resultado, al final, son las mismas prácticas, pero con distinta tecnología: caminamos, pero sin movernos del lugar donde nos encontramos. Eso, cuando no damos pasos hacia atrás, como está ocurriendo en el caso de los xMOOC.

A menudo encontramos profesorado que se siente desorientado cuando tiene que diseñar una materia en línea. La tendencia natural es intentar encontrar una tecnología que responda a su modelo docente, es decir, que le permita hacer lo mismo que hacía. Y las empresas de tecnología están ávidas de darles respuestas, pues es lo más fácil de hacer: dime exactamente cómo lo haces, y yo te lo sustituyo con tecnología. Además, como la mayoría hará lo mismo, el negocio puede ser redondo. Pero en general, esto no añadirá ningún valor, y puede que lo sustraiga incluso.

La clave de la buena educación en línea es obtener los mismos resultados, o superiores, pero en un contexto –el virtual- distinto, con lo que será necesario desarrollar métodos distintos. Ahí radica la dificultad. Será necesario repensar de nuevo la estructura de la materia, en su totalidad. Superar los escollos derivados de nuestra inercia anterior a hacerlo todo presencialmente, y poner en cuestión nuestro arraigado convencimiento de que lo que conseguimos presencialmente no se puede alcanzar –de ninguna manera- de otra forma que no sea la que nosotros experimentamos. O quizás autojustificarnos diciendo que eso nos llevará más tiempo y esfuerzo, como si no nos debiese ocupar tiempo y esfuerzo renovar la materia año tras año, o como si no hubiésemos estado dispuestos a hacerlo cuando la asumimos por primera vez.

Debiera suceder que lejos de conformarnos con lavarle la cara a nuestra materia y darle un barniz de una cierta modernidad, que después será fácilmente criticable por su superficialidad, adoptar una tecnología nos permitiese ir mucho más allá. Aprender es mucho más que simplemente hacer de espectador o leer un buen libro. Aprender es ser retado continuamente, buscar nuevas respuestas a preguntas antiguas y alguna respuesta a preguntas nuevas, y disponer del apoyo de aquellos en quien confiar cuando las dudas se ciernen a tu alrededor

Los docentes que sepan exigir a la tecnología propuestas verdaderamente innovadoras, que vayan más allá de una simple fachada o del mero entretenimiento, que maximicen los resultados de aprendizaje en un contexto aún nuevo como el digital, van a ser los docentes del presente y del futuro.

Danzad, danzad, benditos ...

Por: | 05 de mayo de 2014

Acabo de llegar de Huesca, donde estos días se ha celebrado la fase final de un concurso estatal de danza, en el que se han reunido chicas y chicos llegados desde diversos lugares de la península y de las islas.

La danza es un arte, la expresión de unos sentimientos a través del movimiento. La danza te alegra, te entristece, te anima, te sobrecoge. El artista juega con el espacio, con el ritmo, con el sonido para convertirte en un espectador activo, un espectador que siente. Es probable que cualquier expresión artística persiga, y consiga, cosas parecidas. La danza lo hace con el cuerpo y sin utilizar la voz.

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Fuente: https://lauripinicatu-danza.blogspot.com.es/

Hay quien baila simplemente porque le gusta, porque disfruta haciéndolo y así se siente recompensado y feliz. Hay quien pasa a un estadio superior y la convierte en su profesión, ya sea como bailarín o bailarina, ya sea como docente dedicado a hacer crecer a otros el amor a la danza mediante el dominio de la técnica. La danza es, en cualquier caso, un placer para los sentidos, la antítesis de lo que Sydney Pollack planteaba en la película “Danzad, danzad, malditos” (cuyo título original era “They shoot horses, don’t they?”), donde se convertía en una pesadilla. Bailar nunca debe ser un sufrimiento, y no lo es para los que aman la danza.

¿Y qué tiene que ver la danza con la educación en línea? Seguramente, no mucho. O, al menos, probablemente, muchos no entiendan necesario relacionarlas. Puede que tengan razón. Sin embargo, yo que estoy ligado afectivamente con la danza, aunque mis capacidades en ese campo sean algo más que limitadas, creo que –como en casi todos los campos- el desarrollo de Internet y de la educación en línea puede contribuir positivamente a la mejora del aprendizaje de la danza.

Por un lado, es evidente que resulta un complemento excelente en aquellos programas donde debe aprenderse una parte del contenido que no trata del desempeño práctico de la danza. Así la historia de la danza, las tendencias y sus máximos exponentes pueden ser estudiados y aprendidos no solo a partir de textos, sino también con recursos audiovisuales que permiten a los estudiantes adquirir conocimientos mucho más consistentes en un menor tiempo y más agradablemente.

Por otro, puede ser de una ayuda inestimable disponer de grabaciones que nos indican exactamente cómo deben ser los movimientos que es necesario ejecutar y cuáles son los puntos de mayor dificultad en el momento de aprender y dominar una determinada técnica.

Complementar el estudio de la danza con la educación en línea y sus recursos no presupone, en ningún caso, reducir la participación del profesorado. Ni tampoco este post aboga por enseñar solo en línea. Sin embargo, sí que, a pesar de muchas instituciones ya han adoptado las metodologías y los recursos de la educación en línea para mejorar el aprendizaje de la danza, otras aún no han iniciado este camino y se lo podrían plantear.

De hecho, distintas universidades y escuelas superiores de danza ya han incorporado la educación en línea en sus programas, como la University of Washington, o la Rutgers University.

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Fuente: https://plataformac.com

El mundo digital es una puerta abierta a las oportunidades para la mayoría de profesiones y para la enseñanza de la mayoría de ellas. Las posibilidades que se han abierto para los bailarines de disponer de “books” en línea, de fácil acceso, y multimedia: en realidad son los “e-portfolios” de los que hablaba Lourdes Guàrdia en este mismo blog hace unas cuantas semanas.

Nunca sabremos si Nijinsky o Nureyev habrían valorado el uso de la educación en línea en su formación, o si lo hubieran hecho grandes bailarines aún vivos, pero a los que el desarrollo de la tecnología en la educación les alcanzó ya con su carrera hecha. Pero estamos a tiempo de aprovecharla para los futuros bailarines y bailarinas que esperan su turno en el escenario mundial.

El País

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