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El efecto Lázaro: ¿Qué noticias poseen el don de la resurrección?

Por: | 10 de enero de 2012

Ha vuelto a ocurrir y la cosa mosquea hasta a los que mueven los hilos de este diario. Lleva tres días en la cima de lo más visto una historia vieja, viejísima: una parábola buenrollera sobre los prejuicios humanos escrita por Rosa Montero en 2005. A finales de noviembre sucedió con otras dos historias: la de Aquilino Polaino, el señor que dijo en 2005 que ser gay era una enfermedad; y una lacrimógena columna de Concha Caballero sobre la emigración juvenil escrita en 2010. La propia Rosa Montero ha dicho en su Facebook que no entiende por qué ocurren estas cosas, y que sospechaba que el origen de su texto era una leyenda urbana. Lo es, y de manual: existen versiones en todos los países, con Oreos, Kit Kats, punkis e indios. El escritor Douglas Adams fue el primero en atribuirse la historia en el 84.

JesusToast
Pero volviendo a las noticias zombies, les está pasando a todos los diarios. En Público se han encontrado al elaborar el resumen del año con que una de las historias más populares de 2011, sobre el "nuevo" signo zodiacal Ofiuco, se escribió en 2010. En la Voz de Galicia observaron perplejos en octubre cómo volvía a la vida la noticia de que se suspendían las clases debido a un temporal… que había ocurrido dos años antes. Mejor aún fue lo de los diarios británicos The Independent y The Guardian, que vieron el noviembre pasado cómo saltaban a lo más visto historias sensacionalistas de finales de los noventa sobre padres de 12 años, las mujeres más feas de Escocia y alumnos de Eton muertos en escabrosas circunstancias.

Como ha explicado Adrián Segovia, la culpa del renacimiento de la historias de El País fue de los usuarios a través de las redes sociales, que se pusieron a compartirlas como si no hubiera mañana sin importarles (o sin fijarse) que fueran de ayer. Hicieron el resto la capacidad autoprofética de los listados de lo más leído que convierten automáticamente lo más leído en lo más leído. Hubo, en el caso del texto de Rosa Montero, un empujón de Menéame. En La Voz, la culpa fue de los usuarios a través de las búsquedas en Google, rescatando la vieja información al buscar sobre el nuevo temporal. Y en el caso de The Independent y The Guardian, la culpa fue de los usuarios a través de Facebook, que estaba incorporando entonces una función que permitía compartir automáticamente el contenido que se estaba leyendo sin permiso previo del usuario.

Pero más que los detalles sobre cómo se resucita me interesa saber qué noticias poseen este superpoder. Bueno, a mi y a toda una industria en decadencia que de repente se ha encontrado con que la gente está encantada de pagar por el envoltorio del pescado: Vogue vende la suscripción a sus archivos a unos módicos 1.575 dólares anuales, y los medios empaquetan de nuevo y ponen un lazo y un precio a viejos artículos listos para consumir en Kindle.

Ha sido en un trabajo de investigación (pdf) donde he encontrado las mejores pistas sobre qué tipo de historias decidimos compartir con los demás, que es la clave de este nuevo panorama en el que Twitter y Facebook pueden a llegar a aportar la mayoría de las visitas de una historia y decidir si sigue olvidada o vivirá una segunda juventud. Un equipo de la Universidad de Pennsylvania estudió la lista de lo más enviado por e-mail de The New York Times y llegó a la conclusión de que la gente prefiere compartir artículos positivos, largos, motivadores y sorprendentes. Los de temas científicos y aquellos escritos por mujeres también tienen más posibilidades de triunfar en el "top" más popular de la prensa digital. Por supuesto, existen factores "controlables" por los editores, como el tiempo que aparecen en la página principal del periódico, la sección a la que pertenecen o la fama del autor.

Pero la conclusión más interesante a la que llegaron fue que todo depende de la intensidad y el tipo de emoción que una noticia provoca en el lector. Hay emociones -positivas o negativas- que incitan a la acción, a hacer el esfuerzo de compartir. Lo ideal, dice el estudio, es un artículo feliz y sorprendente, algo útil y que sea capaz de cambiar nuestra visión de la vida. Los artículos tristes no se suelen enviar a los demás porque no queremos que nos vean como un mensajero de malas noticias y además, lo triste lleva a la depresión, no a la acción. Pero los escritos que provocan rabia, indignación o un asombro negativo incitan a la acción. En la emoción encontramos el nexo común de la leyenda urbana de Montero, la noticia de Aquilino y la columna de la inmigración juvenil. Una positiva, dos negativas. En la trascendencia y la ciencia, el tema de Ofiuco. En la información útil, lo ocurrido en Galicia.

Ojo, advierten los investigadores, porque lo más compartido no es sinónimo de lo más leído, aunque sí suele ser un primer paso. Cuando uno envía algo a alguien, su interés está enfocado en el receptor aunque a la vez está lanzando un mensaje sobre si mismo. Puede que en la intimidad leamos solo artículos de sexo, celebrities o historias sensacionalistas como las que volvieron a la luz de forma inconsciente en The Independent, pero compartimos links de animalitos adorables, nuevos tratamientos médicos, polémicas políticas y noticias de El Mundo Today.

Una historia perfecta es capaz de provocar la misma emoción durante años y al lector le importa un bledo cuando fue escrita siempre que para él sea nueva y le descoloque los esquemas. Ayer mismo Menéame revivía un artículo del 99 sobre cómo las teóricas idílicas condiciones de las empresas tecnológicas en realidad esconden condiciones laborales draconianas. Otro ejemplo ideal es este articulo de The Atlantic de 2003, que se mantuvo entre lo más visto de su web al menos tres años, algo que les sorprendió tanto que incluso volvieron a entrevistar al autor al cabo de ese tiempo. En él se explican las diferencias entre las personalidades extrovertidas e introvertidas, y con él muchos introvertidos han hecho "clic". Imposible no reconocerse o reconocer en él a un amigo y recomendárselo, como estoy haciendo yo ahora con vosotros.

¿Es bueno el "efecto Lázaro", es decir, que las noticias zombies vuelvan a la vida rescatadas por los lectores? Tienta decir que sí, que lo importante es la persistencia de las buenas historias que nos saquen de nuestras casillas para bien o para mal. Pero todo viaje al pasado es indicio de insatisfacción con el presente. Cada nueva noticia compite en internet con todas las que fueron escritas en la historia de la red, porque todo está igual de disponible.

 

Hay 16 Comentarios

thanks you

muy buen documento, asi nos podemos mantener informado de muchas cosas. felcidades.

A mí esto me parece una chorrada como la copa de un pino. En serio, qué pena de blog.

Así que hay artículos antiguos que siguen siendo leídos hoy día, wao, increible.

Las demás consideraciones sobre si son más leídos los escritos por mujeres (¿?) y "positivos" me parecen bastante intrascendentes y escritas sin más valor que el de llegar al número de palabras que el artículo debía tener.

sii

Y si al final resultara que lo del periódico sólo de buenas noticias es un buen negocio! :-)

La gente adora las leyendas urbanas, el rumor se desparrama a sus anchas gracias a la internet. La wikipedia es un buen ejemplo, está llena de disparates de la "sabiduría popular" , porque la escribe cualquiera. Sólo los artículos muy visitados reciben esa atención "de muchos" tan cacareada para "garantizar" una cierta calidad y correción. Y te sale en primer lugar en las búsquedas que te vayas a la wikipedia a leer, a leer disparates, ja ja. Creo que a la gente le gusta que le mientan

No comparto tanta ingenuidad. Si bien puede ser que comience a comentarse de nuevo, el periódico, y en este caso, claramente El País, ayuda con lo suyo (dándole el beneficio de la duda solo en este comentario, refiriéndome a si coloca la noticia aposta o no), al dejar que un comentario con un titular llamativo, y más que antigua, aparezca en su lista de más leídos. Con ese criterio, el comunicado de Franco debiera aparecer todos los días, la llegada a la Luna ídem, y así. Yo lo veo como manipulación dura y pura. Tanto de parte de algún sitio, como de parte de El País. Oh, casualidad, la inmensa mayoría son noticias que llaman la atención por la redacción del titular, denostan a cualquier idea que no sea las de extrema izquierda de El País, y la intención es generar comentarios, como los que hemos podido leer, de gente que ni se molesta en verificar la fecha, y las renvía alegremente por correo, como nuevas (y ciertas).

"todo viaje al pasado es indicio de insatisfacción con el presente."
Aparte de algún que otro error ortográfico, disculpable por las prisas que exigen los contemporáneos teclados, (no voy a evaluar la prosa que algunos sostienen como "buena"), esta frase me ha llamado enormemente la atención por su intrínseca aporía.
¿Es leer a Homero o a Cervantes un síntoma de insatisfacción con el presente? Quizás, pero no necesariamente.
Falta capacidad analítica y reflexión, no sólo en el artículo, por supuesto.
Es un síntoma de la post-post-modernidad en general.

No sé qué mosca te ha picado, Torquemada. Las conclusiones serán discutibles, pero la muchacha escribe bien, razonablemente bien al menos, que es más de lo que puede decirse de muchos. ¿Qué pasa? ¿Que querías este blog de pago para ti y se lo dieron a ella?

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