Trigo Limpio

Sobre el blog

Hablaremos de la política agraria, de los políticos que la ejecutan, de los agricultores y ganaderos que la sufren o disfrutan, de la agricultura y la ganadería, de la agroindustria, el consumo y del mundo rural

Sobre el autor

Vidal Maté

Vidal Maté. Soy periodista y pequeño agricultor. Nací y viví pegado al campo y al mundo rural. Aprendí de agroindustria y la distribución para seguir el calvario (ahora se llama cadena alimentaria) que siguen los productos agrarios hasta el consumidor. Dicen que soy un histórico - he visto pasar a todos los ministros - y un tipo crítico. Nunca me he casado con nadie. Defiendo un futuro para el mundo rural. Soy trigo limpio.

Arias Cañete, el parto más largo

Por: | 31 de enero de 2012

El ministro Miguel Arias cañete, en su toma de posesión / Foto: Uly Martín

El ministro Miguel Arias cañete, en su toma de posesión / Foto: Uly Martín

Lo menos malo. Miguel Arias Cañete ha desembarcado de nuevo en la sede del ministerio en Atocha y el sector agrario puede decir de su nombramiento al menos eso. Frente a los ministros y ministras/ astronauta a los que nos habían acostumbrado los últimos gobiernos socialistas, Arias Cañete ofrece su conocimiento de Bruselas (aunque con resultados mediocres durante su gestión entre 2000 y 2004) y su cercanía al sector, a los funcionarios y a la Administración. Por eso sorprende que, con las prisas que traían los populares, él aún no haya cerrado los nombramientos de su equipo.

El PP prometió, como gran cambio, recuperar la vieja denominación de Ministerio de Agricultura, y lo ha cumplido. Pero la realidad es que el departamento sigue manteniendo las mismas competencias que tenía cuando conservaba su último nombre: Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Y por lo visto hasta ahora, para Cañete los asuntos del Medio Ambiente son como otro ministerio, entregado esta vez sí, de manera rápida, a responsables llegados del gobierno de la Comunidad de Madrid.

Al ministro, lo que le interesa es la política agraria y alimentaria. Y el sector puede agradecer a Cañete, al menos de momento, que en aras de la eficacia haya mantenido a personas que tuvieron responsabilidades durante los mandatos socialistas. Pero lo que no se termina de entender son sus dificultades para cerrar la nómina de nombramientos de altos cargos. Parece que el ministro acepta una cierta paralización a cambio de encontrar a las personas más idóneas en una búsqueda que intenta resucitar, con éxito desigual hasta el momento, el protagonismo que ya tuvieron tres mujeres en su etapa anterior.

No ha logrado rescatar a Cristina Lobillo, hoy alta funcionaria en Bruselas. Sí ha recuperado a Catalina de Miguel como asesora y sigue peleando por incorporar a Isabel García Tejerina, ahora alto cargo de Fertiberia, para que regrese a Atocha como secretaria de estado.

¿Qué le sucede al ministro? ¿Es muy exigente a la hora de elegir perfiles? Por lo visto hasta la fecha, no. ¿Su desorganizado estilo de trabajo es una de la causas de que los posibles colaboradores le den calabazas? ¿Por qué ha dejado colgados a militantes del PP de su antiguo equipo? ¿Están ganado peso hombres de la Obra en sus nombramientos?

De momento, en Agricultura, y esperemos que sólo hasta el viernes, los directores generales no tienen a quién reportar, salvo al ministro. Arias Cañete no es primerizo, pero está ante su parto más largo.

El País

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