Poner un poco de orden en la cadena alimentaria,tratar de buscar un mayor equilibrio entre los intereses de cada uno de los que forman parte del precio de un producto desde el origen al consumidor, constituye otro de los retos a los que se ha comprometido el ministro Arias Cañete a dar una respuesta en la actual legisaltura.A diferencia de otros "charcos en los que se ha metido, con salidas compleja como sería el desarrollo de elecciones en el campo para medir la representatividad, en este caso se trata de una actuación que ya viene de atrás. Sobre la mesa hay ya un proyecto de ley para la mejora de la cadena alimentaria, elaborado en la legislatura anterior, con el que está de acuerdo el sector agarario y se supone que el nuevo equipo de Agricultura se va a limitar a cortar y pegar.
Equilibrar la política de los márgenes comerciales,ajustar, en lo posible, esos escandalosos incrementos de precios desde el campo a la mesa, en la industria, pero, sobre todo en la cadena de distribución, no es una empresa ràpida.Hasta la fecha se ha hecho lo más fácil. Los pasos previos.Funciona un observatorio de precios donde productores,industriales, distribuidores y consumidores constatan la evolución de los mismos.No sirve para nada más. Nadie se pone colorado.Los productores señalan su cabreo y los demás les miran. En los últimos años se han hecho igualmente muchos estudios sobre la evolución de la cadena alimentaria de productos de gran consumo. Se conocen los escenarios.
Los márgenes, abusivos o no, que aplique cada una de las partes de esa cadena alimentaria no se pueden fijar por ley, ni el gobierno puede obligar a unos determinados porcentajes.Pero,algo se puede hacer hoy mismo con la normativa vigente.La Administración tiene ya la posibilidad de investigar cuándo un producto se vende a bajo precio,cuándo hay productos por debajo de coste o con venta a pérdidas.Sin embargo, no se tienen noticias de que haya habido una actuación desde Competencia(Economía), en esa dirección.La nueva ley no podrá fijar unos márgenes en cada parte de la cadena, pero sí puede establecer medidas, compromisos, como el previsto Código de buenas prácticas, de carácter voluntario,en cuyo contenido hubiera beneficios para los grupos que se comprometieran a cumplir con unas determinadas reglas de juego.
Con la ley en la mano, al ministro le tocará lidiar y lograr que en Economía, lo que no ha sucedido en los últimos años, haya otra sensibildad en relación con los márgenes comerciales.Y, tal como están las cosas entre los grandes grupos de la distribución para arañar o mantener cuotas de mercado, si no hubiera un compromiso con el conjunto de la distribución, no sería una locura llegar a un acuerdo con una gran cadena que apostara voluntariamente por una política de márgenes responsables, respaldada por la Administración y con el derecho a utilizar esa actitud en sus campañas de promoción e imagen.
La ley podría poner más de racionalidad en la la cadena.Pero, para el sector agrario,acabamos donde siempre.Y, como diría la secretaria general de Agricultura, Isabel García Tejerina, ya sonroja decirlo:una venta en origen más fuerte y organizada.La reivindicación más histórica desde la guerra de los tractores en el 77---