Trigo Limpio

Sobre el blog

Hablaremos de la política agraria, de los políticos que la ejecutan, de los agricultores y ganaderos que la sufren o disfrutan, de la agricultura y la ganadería, de la agroindustria, el consumo y del mundo rural

Sobre el autor

Vidal Maté

Vidal Maté. Soy periodista y pequeño agricultor. Nací y viví pegado al campo y al mundo rural. Aprendí de agroindustria y la distribución para seguir el calvario (ahora se llama cadena alimentaria) que siguen los productos agrarios hasta el consumidor. Dicen que soy un histórico - he visto pasar a todos los ministros - y un tipo crítico. Nunca me he casado con nadie. Defiendo un futuro para el mundo rural. Soy trigo limpio.

Faltan huevos cinco estrellas

Por: | 27 de marzo de 2012

La falta de huevos y la subida de los precios en todos los mercados comunitarios, España incluida, se ha convertido en las últimas semanas, más que en una cuestión de preocupación en el consumo y en la Administración,en un tema recurrente.Tradicionamente la avicultura de carne y los posibles pactos de los granjeros para subir los precios regulando la oferta, eran una tachuela en la planta del Ministerio de Economía por su impacto en el IPC. Hoy, los huevos le han robado protagonismo a la carne de pollo, pero sin que en este caso se pueda hablar de pactos de los granjeros para recortar la oferta, sino de una situación devenida por el desrrollo de la propia política común en materia de bienestar animal.Se trata de una subida de hasta un 60% en origen que la distribución no ha acabado de repercutir en los precios al consumo, lo que pone en evidencia dos cosas: que es un producto reclamo de la cesta de la compra y que,además, el margen de la distribución era tan amplio que disponían de un importante colchón para vender sin pérdidas.

Según los estudios de la Comisión, los consumidores de paises desarrollados, como la Unión Europea, estaban dispuestos a pagar un poco más por los productos ganaderos si supieran que los animales han sido criados y sacrificados de acuerdo con una serie de normas sobre bienestar animal. De acuerdo con esta filosofía, en los últimos años, las autoridades comunitarias han sido una máquina a la hora de elaborar disposiciones para mejorar ese bienestar animal, desde la cría en las granjas hasta el sacrificio, pasando por el transporte. Desde 2007 se aplican normas para el bienestar de los pollos criados en granja; el pasado uno de enero entró en vigor la normativa sobe el bienestar animal para las gallinas ponedoras y, para enero de 2013 se aplicarán nuevas disposiciones para mejorar el bienestar en las granjas del porcino.

La aplicación de la normativa sobre el bienestar animal para las gallinas de jaula afecta al 95% de una producción total del sector de mil millones de docenas de huevos.Esta disposición supone dar más espacio a cada animal en el seno de la jaula, así como mejorar otras instalaciones en la misma como bebederos, el tipo de suelo, " bañeras "de arena y acondicionar un espacio "reservado" para la puesta del huevo. En total unas mejoras que suponían cambios de instalaciones y que el sector las estimaba en un coste de unos 600 millones de euros.

Las granjas que no hubieran adecuado sus jaulas a la nueva normativa al uno de enero, debían cerrar y dejar de producir si no se comprometían a hacer los cambios antes del 31 de julio pròximo.Estas granjas siguen produciendo, pero los huevos se deben destinar a la industria o para su uso en la restauración, no para su venta al público. Las granjas que no se adaptaran a esa fecha y tampoco se comprometieran a hacerlo en julio, han cerrado. La aplicación de la nueva reglamentación sobre bienestar animal en las gallinas ponedoras desde hace tres meses, ha supuesto un incremento de los costes de producción entre un 15% y un 20% pero, sobre todo, un recorte en la oferta del 30%. De las aproximadamente 1.200 granjas que hay en el país con 43 millones de gallinas, muchas pequeñas han optado directamente por cerrar.Las más grandes se han adaptado y hay una parte muy importante que lo harán hasta el mes de julio para seguir en la actividad con la venta directa al consumo.Por este motivo, en los pròximos meses,aunque hayan cerrado granjas familiares, se debe esperar una normalización en los mercados.

Lo que sí ha supuesto la nueva normativa sobre el bienestar animal y sin posibilidad de dar marcha atrás,ha sido un adelgazamiento de un sector que estaba colocando un 20% en los mercados exteriores. El aumento de los costes de producción hacen inviable para el futuro la comercialización de huevos en terceros países.Se reducirán las exportaciones que hoy eran fundamentales para mantener la actividad.Es negativo que la normativa sobre bienestar animal suponga perder mercados,Pero, sería inaceptable para el sector que la misma supusiera dejar la puerta abierta para que las importaciones de huevos sin los mismos controles comunitarios cubrieran un deficit interno tanto para consumo directo como para la industria.El sector agrario , en este caso el de los huevos, tendrá futuro si se aplican para las importaciones las mismas reglas de juego que a los agricultores y ganaderos comunitarios

Un anticiclón en Atocha

Por: | 22 de marzo de 2012

En la mitad sur de la península, especialmente en Andalucía y Extremadura, los daños ocasionados por la sequía en una parte de los cereales,muy especialmente en el trigo duro, ya son irreversibles.Las lluvias  y las  nevadas de las últimas fechas, aunque de forma muy irregular, han calmado la sed en millones de hectáras de secanos. Ahora toca esperar el comportamiento de la climatología en las próximas semanas que son decisivas para el resultado de las cosechas.En el caso de las cabañas ganaderas extensivas, los daños ya no tienen vuelta de hoja y son facilmente cuantificables, por lo que las medidas que se adopten en la mesa de la sequía constituida en el seno de Agricultura con las organizaciones agrarias, cooperativas, regantes y el Ministerio de  Hacienda, afectarian fundamentalmente a los ganaderos que han debido hacer los mayores gastos para mantener en pie sus explotaciones.

Las negociaciones parar dar respuesta a situaciones excepcionales como la subida de los precios de los medios de producción o problemas como la sequia, han encerrado siempre grandes dificultades y se han acometido siempre con tres tipos de medidas: fiscales, crediticias  y adelanto en los pagos directos procedentes de la UE. En este momento, no  hay sobre la mesa otras respuestas, aunque las salidas encierran más dificultades por la actual situación de crisis de recursos en el departamento.

En materia de fiscalidad, parece imposible que los responsables de Hacienda acepten en este momento rebajar el IVA del gasóleo del 18% al 7% cuando esa petición, no sólo no se cumplió en periodos de mayor bonanza, sino que se incrementó desde el 16%. Igualmente es un imposible que Hacienda aumente el IVA percibido por los ganaderos en la venta de sus productos del 8,5% al 10% Es probable que haya una reducción en los módulos en el sector agrario a efectos del IRPF. Se trata de una medida con una buena imagen ante los medios,pero que, en realidad, no tiene apenas efectos sobre lo que van a pagar los agricultores y ganaderos por este concepto en Hacienda, que es una cifra muy reducida.

Una segunda via es la posibilidad de conceder créditos con tipos de interés bonificados a travás de la entidad pública Saeca.El futuro de este tipo de medidas es de muy corto recorrido, como ya se demostró en situaciones anteriores.No hay demanda.En primer lugar, porque el sector no está para endeudarse más, dados los importantes interrogantes que se plantean sobre el futuro de la poltiica agraria.Pero, además,porque las exigencias en cuestion de avales, incluso desde Saeca, son tan elevadas, que el peticionario debe dejar en prenda a toda hacienda y la familia.

Una tercera medida de apoyo para dar liquidez a las explotaciones es la posibilidad de adelantar los  pagos directos comunitarios que llegan anualmente al campo para compensar parcialmente las rebajas de los precios institucionales y la supresión de los mecanismos de regulación de los mercados, entre 5.200 y 5.500 millones de euros.En condiciones normales, esos pagos se realizan a partir de diciembre.En las últimas campañas, por unas u otras razones, la Administración española solicitó y logró que los mismos se adelantarán al 16 de octubre, periodo de inicio del ejercicio presupuestario en la UE.Dos meses de adelanto.Es una medida solicitada por España a la que Bruselas no suele poner objeciones, que se ha dado una excesiva importancia como si de ella dependiera el futuro de la actividad en el sector ganadero donde los pagos sólo suponen una parte muy reducida de esos más de 5.000 millones.En aras de lograr una mayor eficacia,desde el sector se ha planteado la posibilidad de que bancos o cajas muy implantadas en el medio rural, esas mismas entidades, dicen, que suelen guardar los ahorros del campo en libretas a bajos tipos de interés, hicieran un esfuerzo adelantando el 70% de los pagos para antes de verano con la seguridad de que los que los mismos están cubiertos por las peticiones de ayudas PAC, sin asumir riesgos. Agricultura, en lugar de bonificar intereses crediticios y avales, podría asumir con los bancos el coste de adelantar el pago de esos fondos. 

De acuerdo con la reglamentación comunitaria, finalmente, el sector podría ser destinatario de ayudas directas de carácter estatal, como la  "de minimis".Pero, eso no toca.

Hoy, con la crisis como justificación en todos los menús,hay un anticiclón instalado en Atocha. Y, los problemas  provocados por la sequía serán un agujero más, en el mejor de los casos remendado,a las espaldas del sector agrario.

¿Producimos o importamos?

Por: | 15 de marzo de 2012

Se cumple este año medio siglo desde la puesta en marcha de la Política Agrícola Común, entre cuyos principales objetivos se hallaba lograr un mayor autoabastecimiento en el sector agrario para evitar   una gran dependencia exterior. Para lograr esos fines, entre otras medidas, se contemplaba la existencia de precios oficiales atractivos, medidas para la regulación de los mercados, compras en intervención o medidas de salvaguardia en frontera. El resultado de todo ello es por todos conocido.La PAC fue un éxito que acabó en montañas de excedentes y la necesidad de exportar con cargo a los  fondos comunitarios

Ante ese panorama, Bruselas imopuso en las dos últimas décadas, sobre todo con el apoyo de los países del norte, profundas reformas en la PAC que acabaron con los precios de intervención, los mecanismos para la regulación de los mercados, las limitaciones en fronteras y la aplicación de un sistema de ayudas directas para compensar parcialmente la eliminación de esas medidas.

La UE es hoy el bloque de países que encabeza los movimientos en el seno de la Organización Mundial de Comercio en aras de una mayor apertura de fronteras. En esa misma  dirección, Bruselas es igualmente  motor  en el desarrollo de acuerdos con terceros países, en  lineas generales, con el sector agrario como el gran sacrificado, frente a los intereses de otras actividades industriale.Abrir fronteras a la entrada de materias primas sin compensaciones equilibradas a cambio. La Comisión no ha tenido inconveniente en poner en marcha reformas de las Organizaciones Comunes de Mercado encaminadas a reducir  superfcies de cultivo y producciones para evitar excedentes, o por considerar que, sumando costes de producción y las ayudas, es más barato  importar. A estas actuaciones desarrolladas desde las propias  instituciones comunitarias, en detrimento de la actividad productiva, se suma la política de los grandes grupos de distribución,arrastrando en su objetivo a las industrias alimentarias, para ofrecer los productos al precio más bajo. Ello implica que las industrias se vean obligadas a comprar productos en un tercer pais, e incluso, a producir en esas zonas con los bajos costes como bandera.

Las consecuencias de todo este proceso, son evidentes y hay muchos ejemplos. Fruto de las políticas comunitarias, en España se han reducido a la mitad las superficies de algodón,tabaco o remoacha.En este último caso, porque era un cultivo excedentario. En la última campaña, la UE se vio obligada a realizar grandes importaciones para cubrir su demanda a precios elevados.En el caso de España, la situación es aún más sangrante, si se considera que se nos impuso una cuota de producción de 498.000 toneladas, mientras el consumo es de 1.200.000 tonelaas.Este año, con una producción de 600.000 toneladas, hay que exportar 100.000, para luego tener que importar otras 700.000 toneladas.Nos cargamos una parte importante de los cultivos de leguminosas para consumo humano,garbanzos,alubias o lentejas en  ambas mesetas y en Andalucia, y hoy somos totalmente dependientes de los mexicanos, turcos, argentinos, canadienses o  norteamericanos.Se ha eliminado una parte importante de las superficies de espárragos en el Ebro y parte de los pimientos, para producirlos en Perú o China;consumimos ajos chinos en  lugar de manchegos, pimientos tipo Padrón, alubias o otras verduras de Marruecos, los zumos de polvo de las naranjas de Estados Unidos o Brasil y lo que nos deparen los  productos ganaderos el futuro acuerdo con Mercosur.

No se pueden poner puertas al campo y tampoco a las fronteras, y hay unas reglas de juego en el comercio a cumplir.Hay países, desde Estados Unidos a Japón, que se han inventado otros mecanismos zoo o fitosanitarios para proteger a sus productores, y de ello pueden dar cuenta muchos industriales exportadores españoles.Todo ello supone poner en peligro una parte importante de la actividad agraria y  la deslocalización de las producciones.Hay sectores en la actividad industrial, como el calzado o el textil, que ya han sufrido también esa situación por importaciones baratas y la necesidad de producir fuera por los menores costes para competir.En el sector agrario ya está sucediendo lo mismo y ello supone un riesgo superior.No es igual montar una planta industrial si cambian las tornas,que poner en marcha una actividad agraria destruida.La alimentación es cada día un sector más estratégico y debería tener una consideración similar a la energía entre los intereses prioritarios  de un pais.El sector agrario, además de volumen, está aportando calidad, volumen y seguridad alimentaria que las sociedades comunitarias pueden pagar.Apostar por los productos más baratos de terceros países puede suponer la eliminación de un sector,el abandono de un territorio y, además, el riesgo de una futura total dependencia exterior.Lo que pretendía evitar la PAC hace medio siglo. 

El papel y el futuro de las organizaciones agrarias

Por: | 08 de marzo de 2012

Uno de los "charcos"en los que se ha metido el nuevo ministro de Agricultura,Miguel Arias Cañete en su programa para esta legislatura, ha sido su decisión de proceder a unas elecciones con carácter estatal en el sector agrario para medir la representatividad de cada sigla.Hay que tener en cuenta que la convocatoria de este tipo de elecciones hoy son competencia de las comunidades autónomas; que la primera y última vez que se celebraron elecciones, con carácter estatal, datan de los años setenta y que  en la última década, las elecciones ha sido un despropósio para medir una representatividad. Mientras en unos territorios se han hecho varias convocatorias, en otros no se ha celebrado ninguna.

No estaría de más conocer cuál es el peso y la implantación de cada sigla en el campo, tras años donde se ha dado por sentada la representatividad de tres siglas, Asaja, Coag y Upa, a pesar de los movimientos sindicales o asociativos registrados.Pero con todos los objetivos y todo lo que hay que hacer sobre la mesa en cuestión de politica agraria,uno se plantea si la Administración tiene tiempo que perder en sacar adelante esa ley, y si, en el seno de las propias organizaciones agrarias, hay tiempor y, sobre todo dinero, para embarcarse en campañas electorales.El campo no está para más siglas.

En el sector agrario, hablando de sindicalismo o asociacionismo, parece que más que hablar de representatividad, sería más importante el debate para definir cuál debería ser el papel en el futuro de este tipo de organizaciones. Está claro que las misma son necesarias, indispensables.Nacieron y se hicieron un hueco en el medio rural como organizaciones fundamentalmente reivindicativas, cuando la reivindicación y  los resultados hasta eran tangibles.Hoy, han cambiado muchuo la cosas. Sigue siendo importante la reivindicación y la denuncia,aunque.a veces, con la UE ahí, lo que hay enfrente es un frontón.Pero,además de esta tarea reivindicativa, parece obvio que, por las necesidades del sector y el propio futuro de las organizaciones agrarias, hay otras tareas que deberían ocupar prioritariamente el trabajo de las mismas.

Organizaciones o sindicatos agrarios son necesarios para desarrollar las tareas de colaboración  y debate con las Addministraciones a la hora de elaborar las políticas agrarias, desde la aportación de datos sobre la realidad del sector, hasta su trabajo en la redacción de normas.Pero, más allá de esa misión ante las Administraciones, el sector está demandando a las organizaciones agrarias una presencia y actitud más activa en actuaciones de información, de formación,de asesoramiento, de organización para ordenación de la oferta y la demanda, de compra de  medios de producción y de todo aquello donde agricultores y ganaderos tengan un recorrido para lograr una mejora de sus rentas con su getión, sin contar con lo que hagan o dejen de hacer los de la otra orilla.Es patente cómo, allí donde las organizaciones o sindicatos agrarios han desarrollado una política de organización y servicios,existe una mayor implantación y se ve al sindicato como insustituible, al margen de elecciones y porcentajes de  representatividad

En este ajuste en el modelo, no puede pasar desapercibido el cambio decidido en la XIII Asamblea de COAG.De un secretario general durante la última década, duro y fuertemente reivindicativo, Miguel López, se ha elegido a otro,Miguel Blanco, que, sin dejar a un lado el papel reivindicativo, aporta una  mayor carga de estrategia sindical y política de servicios, de elevar el papel y el peso del sector agrario en la sociedad como una actividad estratégica como productor de alimentos y de mantenimiento del medio rural y pegada a los consumidores.  

Campo, 35 años con las mismas reivindicaciones

Por: | 04 de marzo de 2012

Hace 35 años,en estas fechas de marzo,varios cientos de miles de agricultores protagonizaron la  guerra de los tractores, la gran tractorada de la democracia, ocupando los arcenes de las carreteras de todo el pais.Después, con unas u otras producciones o con la subida de los medios de producción, abonos, gasóleo, tarifas eléctricas como telón de fondo,han habido muchas más,pero ninguna con la importancia y, sobre todo, con el significado de aquella.

La mecha de la protesta la prendió por los bajos precios de la patata en Rioja.Pero, por debajo de este problema, confluían otras razones.

Aquella primera y gran tractorada supuso la primera gran llamada del campo al gobierno de la transición sobre la necesidad de dar respuesta a los problemas históricos del sector agrario. que en las décadas anteriores no había levantado apenas su voz para la defensa de sus intereses.

Frente a las estructuras del sindicalismo representado en el campo por las Hermandades de Labradores y Ganaderos y de las Cámaras Agrarias dominadas por el vertical, las nuevas organizaciones agrarias  reivindicaban su derecho a estar presentes en las negociacionesndel sector con la Administración.En esa batalla por tener un puesto en la mesa estuvo la  derecha agraria que buscaba su continuidad en base a una sigla nueva, la Confederación Nacional de Agricultores y Ganaderos, hoy en Asaja. Se estaba formando el Centro Nacional de Jóvenes Agricultores, hoy también parcialmente en Asaja.Tuvo una escasa presencia la Federación de Trabajadores de la Tierra, hoy Upa, sin  los trabajadores por cuenta ajena y, sobre todo, la tractorada supuso practicamente el espaldarazo y nacimiento como tal de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, Coag que ya se había implantado en sus diferentes Uniones. Las nuevas siglas del sindicalismo o asociacionismo agrario lograron esa primera gran tractorada su carta de presentación para participar en las negociaciones con el gobierno que pusieron fin a  la misma.

Al margen de esa batalla por la nueva representatividad y la consolidación de un nuevo sindicalismo, la gran tractorada puso sobre la mesa las principales reivindicaciones del sector agrario. Hubo muchas demandas,pero las más importantes en aquellas fechas se concretaban  en "precios justos para el campo, eliminación de los intermediarios, Seguridad Social y medios de producción, fertilizantes y gasóleo, más baratos".

Treinta y cinco años más tarde, el sector agrario, sin tractoradas, tiene hoy entre sus reivindicaciones más importantes la mejora de la cadena alimentaria, léase la escasa capacidad del sector agrario para defender sus precios por falta de organización en origen y los precios de los  abonos, de la tarifa eléctrica y del gasóleo...Por medio en este tiempo pasó el funcionamiento del SENPA como organismo regulador de los mercados comprándolo todo a unos precios de intervención; las negociaciones anuales de precios como la gran negociación del campo para defender sus rentas en los años setenta y ochenta; el ingreso en la UE, inicialmente con negociaciones de precios, luego sin ellas; la rebaja de los precios de intervención, la compensación con ayudas directas y ahora los interrogantes de la futura reforma de la PAC..

En un reciente  informe de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas, los diez primeros grupos de la distribución facturan más de 53.000 millones de euros. las diez primeras empresas alimentarias, 17.000 millones de euros y las dìez primeras empresas cooperativas agrarias, 3.400 millones de euros.

Ello indica que la gran distribución ha seguido imparable en su proceso de concentración.Lo mismo, aunque en menor medida, ha hecho la industria, mientras el sector agrario sigue en su  dispersión. Algo han hecho los demás para defender sus intereses.Y, algo no habrá hecho el campo, los agricultores y ganaderos,algo no ha funcionado como debiera en la política agraria, en los planes de concentración de la oferta, en la política de formación de empresas, de concentración de explotaciones,cooperativas,para que hoy el sector agarario tenga sobre la mesa las mismas reivindicaciones que hace 35 años.

Dice Cañete,en su segunda juventud en Atocha, que ahora la cosa tiene que ir en serio,que va a pasar el último tren para que el campo se monte para defender mejor sus intereses.Esperar para verlo.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal