Históricamente, el Instituto Nacional de Investigación Agraria fue el centro de referencia para la mayor parte de los trabajos de investigación destinados a la actividad agraria y alimentaria.Este INIA fue perdiendo protagonismo con los procesos de transferencias a las comunidades autónomas y la constitución de organismos similares dedicados al mismo fin, pero, sobre todo, en su deambular desde el Ministerio de Agricultura a Educación y finalmente en su ubicación en el de Ciencia y Tecnología.El resultado ha sido la existencia de un organismo escamente pegado a la actividad con el sector que en su día le dió la razón de ser, además de su escasa coordinación con los organismos autonómicos.Esta situación la pretende hoy enderezar la secretaria general de Agricultura, Isabel García Tejerina, con dos objetivos:primero, que el INIA trabaje las cuestiones que demande el sector agrario y alimentario; segundo,que haya un marco coordinación con los centros de las comunidades autónomas.En definitiva,hacer una investigación ligada a lo que necesita el sector agrario,algo que se había olvidado.
Frente a este proceso de deterioro de la investigación pública, limitada a actuaciones sectoriales como trabajos desde Industria sobre ahorro y eficiencia energética o uso del agua( Center), en los últimos tiempos se han desarrollado diferentes plataformas en materia de investigación e innovación.
Actualmente,en el seno de la Federación de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), funciona la denominada "Plataforma "Food for Life Spain" con la participación de más de 350 empresas y con 300 proyectos sobre la mesa.La industria alimentaria ha sufrido la presión de la gran distribución para la elaboración de la marca barata, a bajos precios. Sin embargo, no todo ha sido malo.Esa fuerte presión ha sido un acicate para las industrias ante la necesidad de responder permanentemente con innovación y ajuste en los costes de producción a esas exigencias.
En 2009, una veintena de entidades, junto a medio centenar de empresas ligadas con el conjunto de la actividad en el sector agrario, ponían en marcha la llamada "Plataforma Tecnológica para una Agricultura Sostenible".Hace unas fechas, esta Plataforma presentó sus trabajos y, sobre todo, una Agenda a desarrollar sobre cuestiones para la innovación en la agricultura, la ganaderia y las cuestiones agrarias de carácter general.
Finalmente, Agricultura no se ha querido quedar fuera de esta corriente planteando a las comunidades autónomas y al propio sector el desarrollo de un Prgrama de investigación e innovación que se pretende cerrar en los próximos meses.
Desde el sector agrario no puede ser menos que bienvenido este interés general, desde la iniciativa privada a la Admnistración, por mejorar en la investigación y la innovación,aunque la realidad es que hoy esa fiebre tiene por detrás la propuesta comunitaria en la pròxima reforma de la PAC con un montante de 4.500 millones de euros para estos fines y la carrera por "pillar" parte de ese pastel.
No se puede poner en duda que los resultados de esas plataformas o programas puedan tener un gran interés para mejorar la actividad en el conjunto del sector agrario en el plazo de varios años, cuando se vean los resultados de las investigaciones.Sin embargo, es preciso apuntar que, en este momento, simplemente aplicando, haciendo llegar a cada agricultor o ganadero los conocimientos que se poseen en materia de suelos, abonados, semillas, agua, maquinaria, o genética, serían posibles importantes avances en eficiencia productiva, sostenibilidad,en competitividad, en ahorro, comercalización y, en definitiva, en mejora de rentas.El problema es simplemente nada menos que la falta de ese canal para llegar con todo ello a pie de cada explotación, una política de información y asesoramiento desde unas estructuras públicas, semipúblicas, o en base a acuerdos con organizaciones del sector agrario, en lugar de que esa tarea la ejerzan simplemente empresas vendedoras de medios de producción.
En su dia, ese trabajo lo cumplían, y generalmentente bien,las viejas Agencias de Extención Agraria, desmanteladas a la par, entre Carlos Romero por ser estructuras franquistas y las comunidades autónomas por el afán de destruir y crear sus propias formas.Hoy, esa tarea, no lo cumple nadie.Otro reto para las Administraciones.
Hay 3 Comentarios
tienes razón .El venia de ahí comotantos otros altos cargos que lo fueron en ese ministerio tanto de izquierdas como de derechas
Publicado por: Vidal Maté | 26/12/2012 10:07:44
Resulta paradójico que fuese Carlos Romero el desmantelador del servicio de extensión agraria por "Franquista", sobre todo teniendo en cuenta que el mismo fué uno de sus impulsores en los años sesenta al copiar el sistema norteamericano.
Publicado por: Pablo | 25/12/2012 23:04:53
Da gusto leer sus post. Informa sobre lo que ningún periodista, economista o político nos cuenta.
No levanta nunca la voz y siempre alienta.
Me parece excelente
Publicado por: Belén Mtnez. Oliete | 09/06/2012 21:23:51