Trigo Limpio

Sobre el blog

Hablaremos de la política agraria, de los políticos que la ejecutan, de los agricultores y ganaderos que la sufren o disfrutan, de la agricultura y la ganadería, de la agroindustria, el consumo y del mundo rural

Sobre el autor

Vidal Maté

Vidal Maté. Soy periodista y pequeño agricultor. Nací y viví pegado al campo y al mundo rural. Aprendí de agroindustria y la distribución para seguir el calvario (ahora se llama cadena alimentaria) que siguen los productos agrarios hasta el consumidor. Dicen que soy un histórico - he visto pasar a todos los ministros - y un tipo crítico. Nunca me he casado con nadie. Defiendo un futuro para el mundo rural. Soy trigo limpio.

La invasión láctea franco-alemana tira los precios

Por: | 27 de junio de 2012

Los pocos miles de ganaderos de vacuno de leche que quedan en el país, unos 20.000 frente a los 100.000 de hace una década, andan con el agua al cuello, tanto por la escalada de los precios de los piensos a una media de 0,35 euros, como por la bajada de los precios de la leche. Frente a unas cotizaciones más o menos estables desde enero y al borde de la rentabilidad en una media de 0,33 euros litro, los últimos tiempos han pintado bastos con caídas de precios a una media de 0,30 euros y con cifras inferiores en las principales zonas de producción como Galicia. Esta caída de los precios se suele agravar tradicionalmente en los meses de primavera cuando se produce un aumento en la oferta en España y, sobre todo en el resto de los países comunitarios donde los excedentes se multiplican. La situación de excedentes en España tiene de especial que se produce en un país con una cuota de producción, en este momento, de 6,4 millones de toneladas frente a una demanda de unos nueve millones de toneladas, mientras Alemania tiene una cuota de producción de 30 millones o los 26 millones de Francia, cifras elevadas por mucha leche que beban o queso que coman. Somos gravemente deficitarios “por mandato comunitario” .Se trata de una situación que viene de lejos, desde el mismo momento del ingreso en la CEE cuando asignaron a España una cuota de solamente 4,5 millones de toneladas para venta a las industrias, lo que suponía ya dejar la puerta abierta para que los grandes países productores colocaran aquí sus sobrantes y tuvieran a España como un vertedero, aunque no sea mala leche. Eso hace que hoy se importen unas 400.000 toneladas de leche, especialmente francesa en envases y sobre todo a granel con cisternas a menos de 0,30 euros litro y queso alemán, equivalente a 2,4 millones de toneladas de leche a 2,90 euros kilo, lo que hace imposible competir a las empresas españolas. Y, no es porque los alemanes o los franceses sean mejores o más eficientes, aunque a veces lo sean, sino simplemente porque, al disponer de elevados excedentes, pueden adquirir a los ganaderos una parte de su leche a precios elevados y otra a precios bajos lo cual les permite ser los más competitivos con esos productos. Otra causa de la situación de los bajos precios al ganadero se halla en el peso de la gran distribución, la marca blanca barata que supone casi el 70% de las ventas frente a las marcas caras de fabricante, porcentaje al que se sumarían las marcas a primer precio bajo marca de algún industrial que no llegan a los 0,50 euros. En esta jungla de la distribución en España, hay un dato significativo que refleja, no se sabe muy bien, si el peso de las industrias en cada país o el temor o respeto de la gran distribución a los ganaderos. La realidad es que grandes grupos de distribución afincados en España y en Francia, en el país vecino venden la marca blanca a precios elevados, mientras en España los tiran por tierra y hasta dan la imagen de estar vendiendo a pérdidas.

 Con este escenario a la vista, no parece fácil un salida o un futuro para las explotaciones ganaderas, aunque a partir de otoño sea ya obligatoria la firma de contratos entre ganaderos y compradores, que no se pueda entregar leche sin saber el precio o que se vaya a clarificar la cadena alimentaria donde la gran distribución está haciendo la capa un sayo en materia de márgenes o de ventas a pérdidas con los silencios de Competencia. La leche lo tiene negro.

¿Qué hacemos con el olivar y el aceite?

Por: | 22 de junio de 2012

El comisario de Agricultura acaba de presentar lo que ha denominado el Plan de acción para atajar los problemas del sector del aceite de oliva a medio y largo plazo ante las reiteradas demandas  de los olivareros españoles que sufren el hundimiento de los precios con unas cotizaciones en origen del 50%  en relación con las cifras de hace cinco o seis años. No se puede decir que se trate de un plan novedoso como para sacar al aceite de su actual atolladero. El comisario se ha limitado recoger algunas de las peticiones del sector y de la propia Administración española con propuestas de lugares comunes como la mejora en la calidad, mayores controles para evitar los fraudes, evitar las mezclas, tener un etiquetado correcto, apoyo a las campañas de promoción, la política exterior, el papel del Consejo Oleícola Internacional ante iniciativas de calificaciones de aceites por parte de algunos países para frenar las importaciones, la reestructuración del sector y, sobre todo, la necesidad de poner en marcha procesos, vía  organizaciones de productores, para ordenar y concentrar la oferta como vía para cambiar el actual situación de sometimiento ante industrias y la gran distribución que sólo invita a los olivareros a abandonar.

 No podemos decir que el comisario se haya roto la cabeza para elaborar este plan lleno de aire que, incide en todos los lugares comunes, sin nuevas ideas o propuestas que sí podían venir desde Bruselas, aunque tiene de positivo que, por primera vez, la Comisión tenga como referencia en sus preocupaciones al aceite de oliva y concretamente al español. Será preciso seguir insistiendo ante la Comisión.

El hundimiento de los mercados del aceite, la crisis del sector, más de 500.000 olivareros afectados, 2,4 millones de hectáreas y el 7% de la Producción Final Agraria, es una situación compleja a la que se le podían asignar muchos padres

Primero. Se trata de un sector que, consecuencia de su alta rentabilidad en el pasado,  vio crecer el número de hectáreas hasta 2,4 millones y, sobre todo, con unas mejoras de estructuras que han provocado unas producciones medias hoy de 1,4 millones de toneladas,  este año 1,6,cifra record, y la posibilidad de llegar a los 1,8 millones. En el mismo tiempo, la demanda interior se ha mantenido casi estabilizada con un consumo de  550.000  toneladas, mientras las exportaciones pasaron de unas 400.000 toneladas  en 2004 a las 829.000 toneladas de la campaña anterior con los precios bajos como bandera y con el 50% como graneles en su mayor parte para Italia. En consecuencia, uno de los principales retos del sector es vender más y a más precio, para evitar que los excedentes, como sucede en la actualidad  no tiren los mercados

Segundo. El aceite de oliva se ha “vendido” mal en el pasado y todavía  hoy se sigue sin utilizar todo su potencial ante la demanda, a pesar de las campañas de la interprofesional. Se impone una política de valorización del aceite de oliva, no sólo como alimento, sino también como producto saludable con efectos beneficiosos en materia de colesterol  procesos oxidativos, sistema cardiovascular etc…Por tratarse de un producto que se ha impuesto desde la gran distribución como algo barato para atraer la cesta de la compra, el consumidor ya se ha acostumbrado a adquirirlo a bajo a bajo precio y cuesta pagar por un litro de aceite 2,6  o tres euros, mientras no le importa hacerlo por un litro de agua con envase de diseño

Junto a esa valorización del producto, al sector no le sienta bien que, de vez en cuando el aceite se halle una encrucijada de dudas sobre su calidad, las mezclas o el  etiquetado incorrecto, algo que se debe mejorar

Tercero. La reforma de la OCM supuso la eliminación de  los mecanismos de regulación del mercado y especialmente las compras en intervención. Hoy Bruselas solo mantiene la posibilidad de ayudas para el almacenamiento privado cuya ineficacia se ha demostrado en los últimos tres meses con la retirada de 200.000 toneladas que no han tenido ningún efecto sobre los mercados.

Cuarto. Se trata de un sector extremadamente disperso, con más de 1.700 almazaras. Aunque las cooperativas suponen el 70% de la producción, la realidad es que nos hallamos ante una oferta atomizada, carne de cañón de industrias y de la gran distribución. Ordenar y concentrar la oferta constituiría hoy el principal reto del sector para defender sus precios, su rentabilidad y su futuro.

Quinto. Para no perder su marcha en los mercados exteriores, el sector necesita de una estrategia clara ante la estrategia de países emergentes en la producción de aceite en el mundo. El sector olivarero español tiene capacidad para competir con cualquier país, pero es importante que al mismo no se le pongan trabas arancelarias u otros mecanismos proteccionistas para entrar en esos mercados

Sexto. Ha sido un paso importante para el sector la constitución de la interprofesional del aceite y la extensión de norma por la que  se ingresa por cada tonelada seis euros.Esos elevados fondos, unos ocho millones de euros al año, se han destinado en los últimos tiempos fundamentalmente, para campañas de promoción. Seguro que han  tenido algún efecto positivo. Pero, la realidad es que el olivarero que aporta tres euros por tonelada puede pensar que no ha visto ningún resultado y que cobra menos que nunca por su aceite. El agricultor quiere saber qué se hace con su dinero. Por ello, es importante una gestión transparente de esos fondos, unas adjudicaciones adecuadas a la normativa, un control punto por punto de los gastos. Y, a lo mejor, como va a hacer la interprofesional de la leche, inicialmente, además de  la promoción, montar desayunos y sembrar agencias, era más eficaz, pensando en  el sector, meter dinero para  organizar las estructuras como paso previo a todo lo demás.

 A  pesar de la importancia de todos estos problemas que arrastra el sector o de las  medidas impuestas desde Bruselas, el mayor enemigo del  aceite en este momento es la gran distribución que ha tomado al mismo como  producto reclamo tirando los precios  hasta esos 1,2 euros litro a que llegó Hipercor y  cifras similares en base a diferentes ofertas en Carrefour o Eroski, por no citar a los establecimientos de descuento, de la marca blanca barata que suponen el 70% del mercado o, por la venta a pérdidas, una práctica ilegal, sin que haya intervenido nunca la CN de la Competencia

PAC, las negociaciones en Bruselas; la batalla en España

Por: | 18 de junio de 2012

La reforma de la Política Agrícola Común, al margen de las cinco iniciativas claves del programa de los populares para esta legislatura (Ley de la Cadena Alimentaria, Ley Electoral, Programa de apoyo a la exportación,Ley de integración cooperativa y nueva política de investigación) constituye una de las ocupaciones clave del equipo de Atocha.El retraso en las negociaciones en Bruselas para su aplicación a partir de 2014, fundamentalmente por la falta de un marco financiero para 2020, hace prever que la misma no entrará en vigor en esa fecha y que habrá más tiempo para seguir negociando un cambio en la propuesta comunitaria
Los populares habían acusado en los últimos meses a los socialistas de no haber elaborado un sólo papel sobre su propuesta de reforma, y menos, de haber presentado un documento en Bruselas, al margen de las declaraciones del “no pasarán” de Rosa Aguilar. Por ese motivo, uno de los trabajos desarrollados por la Administración agraria en los últimos meses ha sido tratar de consensuar una propuesta de reforma con todas las comunidades autònomas, algo qe parece se ha logrado en las últimas fechas sin  grandes esfuerzos.
Administración central y las comunidades autónomas se han puesto de acuerdo sobre la imposibilidad de una negociación real sobre la reforma, si antes no se conocen los fondos disponibles para su aplicación.No se rechaza la propuesta comunitaria para cambiar el actual sistema de pagos por derechos históricos a otro basado en la superficie con un progresivo acercamiento en los niveles de pagos, pero se oponen a que ese plazo sea tan corto, para 2019. Hay coincidencia para rechazar que el 30% del sobre nacional se aplique a quienes cumplan las duras exigencias en materia de política verde, para reclamar un mayor peso de los mecanismos para la regulación de los mercados y  evitar crisis como las habidas en el pasado. Y, como filosofia global, hay acuerdo para que el cambio de un sistema de pagos no suponga un vuelco total en el montante de las ayudas que percibe hoy una explotación, que se forren los secanos abandonados y cobren lo mismo los regadíos,un prado que un toxo...
Poner en un papel un acuerdo con todas las comunidades autónomas, es algo que tiene su importancia, y no se puede negar.Pero,cada cosa tiene su mérito.Fente a Bruselas, es fácil el acuerdo cuando no perjudica a nadie y todo lo que se busca son mejoras y no se pisan intereses concretos. Sin embargo, en relación con la reforma de la PAC, el meollo de los debates, donde deberá mostrar el gobierno su  poder de negociación es cuando se deba discutir la aplicación de la misma en España.
Tenemos que ver con qué fondos se van a contar para aplicar los pagos acoplados para producciones no ligadas a la tierra, como son muchas explotaciones ganaderas y de dónde se sacan; qué opinan algunas comunidades autònomas de que haya un solo sobre nacional para distribuir con criterios homogéneos y no sobres autonómicos para que cada cual se los gaste en lo que más le interese, lo que podia plantear hasta problemas de competencia; tenemos que ver cómo se articula la definición de agricultor activo como prioritario a la hora de recibir los fondos ante la existencia de diferentes tipos de agricultura y de agricultores; tenemos que ver cómo se definen las regiones o zonas agronómicas a efectos de asignar unas ayudas con una cifra base igual, y finalmente, tenemos que definir criterios para definir el número de hectáreas elegibles para asignar la ayuda directa, hoy 21 millones según datos de 2009, dejando fuera a más de 10 o 15  millones de hectáreas que podrían aspirar a la ayuda.

La negociación de la reforma de la PAC en Bruselas, con o sin  propuesta española consensuada, puede ser larga. La batalla va a estar en España a la hora de los repartos.Ese es el acuerdo que queremos ver.

 

Con la excepción de Mercadona,que en los últimos años optó por una política de precios ajustados fijos con sus interproveedores, la mayor parte de los grandes grupos de la distribución se hallan enzarzados en una guerra de ofertas en productos alimentarios donde leche y aceite se llevan la palma como referencia para una cesta barata de la compra.No se trata de una batalla nueva, ni será posiblemente la última, pero en esta ocación, con la crisis sobre los hogaresl, la misma adquiere mayores dimensiones hasta el punto de estar implicadas en ella todo tipo de cadenas.Con la crisis, la demanda de los productos alimentarios en los hogares cayó en 2011 un 0,7%  y ésta misma línea se está manteniendo en los primeros meses de este año. Ante este escenario, los industriales tienen la  necesidad de dar salida a la producción para mantener su actividad,cuando no operan en el exterior,y los grupos de distribucion se pelean a la caza del consumidor.

En condiciones normales de los mercados, es posible adquirir un mismo producto en diferentes grupos de distribución a precios distintos,con variaciones que pueden superar un 20%. Eso se produce incluso en una misma cadena en función de la ubicación de cada establecimiento y la competencia con otros grupos que haya en ese área. En la actual guerra de ofertas es posible también adquirir el mismo producto en el plazo de unos días con una variación de precios superior al 20%,aunque en  esto de los precios, en consumidor debe estar atento siempre para que el precio de un producto en oferta en los lineales,responda al precio en el ordenador de la caja, cosa que no siempre ocurre.

Los agricultores saben a cómo venden sus productos y esas cifras ya se sabe que no tienen nada que ver con las finales que pagan los consumidores, tras recorrer una larga cadena de intermediarios que ahora se quiere clarificar con una ley.Los industriales venden directamente a los grupos de distribución y, sin embargo, en muchos casos, los precios finales,al alza o a la baja,tampoco tienen   mucha relación con los de salida de fábrica.

Esta batalla de pecios de oferta, es probable que, en alguna ocasión, pueda responder a una ofensiva de una industria para dar salida a sus productos, sacar stocks, a precios de coste, para mantener su actividad.Pero,en la mayor parte de los casos, responderia fundamentalmente a las estrategias puntuales de la distribución. Los establecimientos de descuento, como Lidl,Aldi o Dia, para mantener su clientela a precios bajos.Los  hipermercados o supermercados,Carrefour,Aalcampo,Eroski,etc, para no perder carros de la compra y en concreto, grupos como Hipercor, valorado en el segmento alto de calidad y precios,con su anuncio de rebajas, para tratar de captar hacia sus lineales a consumidores que hasta la fecha no se acercaban por la barrera de la imagen 

Esta batalla de las ofertas ponen sobre todo en el centro de los debates las políticas de precios y de márgenes que está aplicando la gran distribución. Si un grupo es capaz de bajar el precio de un producto un 20%, es porque antes lo estaba aplicando,(concretamente en la leche), o porque esa rebaja la va a compensar el grupo con otra política de márgenes menos agresiva en otros productos.Hay, sin embargo, reducciones de precios o precios de oferta que escapan a todo tipo de reglas sobre márgenes y que se hallan claramente por debajo de los precios de compra en origen, sin que Competencia haya adoptado y ni siquiera iniciado una investigación en los últimos años.En las últimas semanas, Eroski vendió en algunos de sus establecimientos aceite de oliva a 1,20 euros.Hipercor inauguraba un centro en Córdoba con el aceite de oliva como reclamo a 1,21 euros litro en medio de las protestas de los olivareros que obligaron a rectificar al grupo, quien alegó un fallo de impenta.Las ventas a pérdidas están prohibidas por Competencia.Desde la distribución,en estos casos, se alega que se ha comprado el producto barato en origen.Extraoficialmente nunca se podrá saber, en cuanto ninguna industria va a acusar a un grupo de distribución de vender su producto por debajo del precio adquisición por miedo a  quedarse fuera.Pero, Competencia no está cumpliendo su papel, a diferencia de lo que sucede en en otros países comunitarios, a pesar de las denuncias del sector agroindustrial.

En esta batalla de las ofertas,el consumidor es un claro ganador en este tipo de productos,aunque lo puede pagar en otros. No pierde la gran distribución, que sólo reduce sus márgeens globales.La industria alimentaria es la que se convierte en carne de cañón ante la exigencia de bajar lo precios o quedar fuera de los lineales.Pero,al final, se trata de una batalla que ya la están costeando los ganaderos de leche cobrando a menos de 0,30 euros litro  o los olivareros con el aceite a 1,55 euros kilo.Aquí, la crisis, también la paga el de abajo.Y luego dicen que abandonan...,..

Históricamente, el Instituto Nacional de Investigación Agraria fue el centro de referencia para la mayor parte de los trabajos de investigación destinados a la actividad agraria y alimentaria.Este INIA fue perdiendo protagonismo con los procesos de transferencias a las comunidades autónomas y la constitución de organismos similares dedicados al mismo fin, pero, sobre todo, en su deambular desde el Ministerio  de Agricultura a Educación y finalmente en su ubicación en el de Ciencia y Tecnología.El resultado ha sido la existencia de un organismo escamente pegado a la actividad con el sector que en su día le dió la razón de ser, además de su escasa coordinación con los organismos autonómicos.Esta situación la pretende hoy enderezar la secretaria general de Agricultura, Isabel García Tejerina, con  dos objetivos:primero, que el INIA trabaje las cuestiones que demande el sector agrario y alimentario; segundo,que haya un marco coordinación con los centros  de las comunidades autónomas.En definitiva,hacer una investigación ligada a lo que necesita el sector agrario,algo que se había olvidado.

Frente a este proceso de deterioro de la investigación pública, limitada a actuaciones sectoriales  como trabajos desde Industria sobre ahorro y eficiencia energética o uso del agua( Center), en los últimos tiempos se han desarrollado diferentes plataformas en materia de investigación  e innovación.

Actualmente,en el seno de la Federación de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), funciona la denominada "Plataforma "Food for Life Spain" con la participación de más de 350  empresas y con 300 proyectos sobre la mesa.La industria alimentaria ha sufrido la presión de la gran distribución  para la elaboración de la marca barata, a bajos precios. Sin embargo, no todo ha sido malo.Esa fuerte presión ha sido un acicate para las industrias ante la necesidad de responder permanentemente con innovación y ajuste en los costes de producción a esas exigencias.

En 2009, una veintena de entidades, junto a medio centenar de empresas ligadas con el conjunto de la actividad en el sector agrario, ponían en marcha la llamada "Plataforma Tecnológica para una Agricultura Sostenible".Hace unas fechas, esta Plataforma presentó sus trabajos y, sobre todo, una Agenda a desarrollar sobre cuestiones para la innovación en la agricultura, la ganaderia y las cuestiones agrarias de carácter general.

Finalmente, Agricultura no se ha querido quedar fuera de esta corriente planteando a las comunidades autónomas y al propio sector el desarrollo de un Prgrama de investigación e innovación que se pretende cerrar en los próximos meses.

Desde el sector agrario no puede ser menos que bienvenido este interés general, desde la iniciativa privada a la Admnistración, por mejorar en la investigación y la innovación,aunque la realidad es que hoy esa fiebre tiene por detrás la propuesta comunitaria en la pròxima reforma de la PAC con  un montante de 4.500 millones de euros para estos fines y la carrera por "pillar" parte de ese pastel.

No se puede poner en duda que los resultados de esas plataformas o programas puedan tener un gran interés para mejorar la actividad en el conjunto del sector agrario en el plazo de varios años, cuando se vean los resultados  de las investigaciones.Sin embargo, es preciso apuntar que, en este momento, simplemente aplicando, haciendo llegar a cada agricultor o ganadero los conocimientos que se poseen en materia de suelos, abonados, semillas, agua, maquinaria, o genética, serían posibles importantes avances en eficiencia productiva, sostenibilidad,en competitividad, en ahorro, comercalización y, en definitiva, en mejora de rentas.El problema es simplemente nada menos que la falta de ese canal para llegar con todo ello a pie de cada explotación, una política de información y asesoramiento desde unas estructuras públicas, semipúblicas, o en base a acuerdos con organizaciones del sector agrario, en lugar de que esa tarea la ejerzan simplemente empresas vendedoras de medios de producción.

 En su dia, ese trabajo lo cumplían, y generalmentente bien,las viejas Agencias de Extención Agraria, desmanteladas a la par, entre Carlos Romero por ser estructuras franquistas  y las comunidades autónomas por el afán de destruir y crear sus propias formas.Hoy, esa tarea, no lo cumple nadie.Otro reto para las Administraciones.

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