Trigo Limpio

Sobre el blog

Hablaremos de la política agraria, de los políticos que la ejecutan, de los agricultores y ganaderos que la sufren o disfrutan, de la agricultura y la ganadería, de la agroindustria, el consumo y del mundo rural

Sobre el autor

Vidal Maté

Vidal Maté. Soy periodista y pequeño agricultor. Nací y viví pegado al campo y al mundo rural. Aprendí de agroindustria y la distribución para seguir el calvario (ahora se llama cadena alimentaria) que siguen los productos agrarios hasta el consumidor. Dicen que soy un histórico - he visto pasar a todos los ministros - y un tipo crítico. Nunca me he casado con nadie. Defiendo un futuro para el mundo rural. Soy trigo limpio.

¿Sobran uvas o faltan bodegas?

Por: | 16 de octubre de 2013

Durante las últimas fechas, exclusivamente en Castilla La Mancha, el sector del vino ha sido protagonista por la situación de miles de viticultores con sus remolques hasta los topes haciendo colas ante las  bodegas privadas y las cooperativas, pidiendo poder entregar la uva ante la insuficiencia de las instalaciones para recibir y transformar de golpe toda la materia prima. Al margen de los precios vigentes en la presente campaña, la principal preocupación de los viticultores se concretaba en entregar la uva para seguir la vendimia, acabar cuanto antes y así evitar los  riesgos de la climatología del otoño.

La campaña pasada, con una producción nacional de solo 34 millones de hectolitros, los viticultores en las grandes zonas de producción, como Castilla La Mancha, percibieron una media superior a los 0,50 euros kilo de uva. Se duplicó el precio de los vinos graneles, cayeron las exportaciones, se multiplicaron las importaciones y crecieron  los stocks. Este año, con una previsión de cosecha nacional de entre 46 y 47 millones de hectolitros, los precios en las mismas zonas se han situado en una media de  0,21 euros kilo y algunas bodegas advierten a quienes les entreguen las uvas que pagarán tarde por dificultades de liquidez, el próximo año y que esto son lentejas. (Entre los viticultores y las bodegas se sigue hablando de pesetas, 3/3,10  por  kilo y grado de la uva. Una uva tiene en esas zonas entre 11 y 12 grados y  el precio serìa de unas 35 pesetas).

Cuando se habla del vino, producciones, excedentes, precios o problemas como los registrados en las últimas fechas en la provincia de Ciudad Real, cabe señalar que lo que sucede en zonas con grandes  producciones en conjunto y por hectárea, como en Castilla La Mancha, Extremadura o la Comunidad Valenciana, no tiene mucho que ver con lo que pasa en otras zonas donde las producciones son más reducidas. Son un mismo sector, pero con problemáticas completamente diferentes. En la actual vendimia, mientras en la  casi totalidad de las otras zonas productoras las cosechas se ajustan a una  campaña normal, en el caso de Castilla La Mancha se han hecho añicos todas las previsiones y los más optimistas barajan la posibilidad de acercarse  a los 30 millones de hectolitros frente a una media de 21 a 22 millones de hectolitros.

¿Faltan bodegas o sobra uva? Esta es la primera pregunta que uno se puede hacer cuando miles de agricultores esperan la posibilidad de entregar sus uvas  y las bodegas no pueden recibir un solo kilo más hasta no hacer un hueco.

En relación con el sector, hay que señalar que en España las producciones medias de vino en las campañas precedentes se han situado entre los 40 y los 41 millones de hectolitros. Mirando al pasado no lejano, la producción llegó al entorno de los 50 millones de hectolitros en los años de 2003 y 2004 y no pasó esto. Una cosecha como la esperada que, en el mejor de los casos puede ser de 48  millones, es una cifra elevada, pero no debería haber sido motivo para plantear problemas como los que se han producido en las últimas fechas si no hubieran existido otras circunstancias. Se ha producido una gran concentración de la recolección en unos días consecuencia de las condiciones climatológicas. La maduración ha venido con retraso, se ha producido en muchas zonas de golpe; se han mejorado, modernizado y mecanizado la  recogida, sumado la prisa por recoger la uva en estas fechas tardías ante el temor a que se produzcan fenómenos climatológicos adversos que dieran al traste con la cosecha. Todo ello ha contribuido a que las entregas se hayan concentrado en unas pocas fechas y no hay que buscar otras explicaciones, aunque al hilo de esta situación se pueden plantear algunas reflexiones con la uva y el vino como ejes.

En primer lugar, cabe preguntarse para qué sirven, si es que los hay, los datos estadísticos sobre previsiones de cosecha. Sabemos que las que elabora el Ministerio de Agricultura solo sirven para las hemerotecas, para hacer series históricas si tenemos en cuenta ofrece sus previsiones reales de cosecha en cereales en otoño, cuando ya no hay  rastro de trigo o cebada en las eras  y, en el caso de la uva, cuando ya  está hecho el vino y  podadas las cepas. Pero, para una región vitivinícola como Castilla La Mancha donde el vino es uno de sus ejes, no se explica esa carencia de datos. Con estadísticas  fiables y ajustadas a la realidad hubiera sido más factible programar la vendimia desde el campo a las bodegas. Pero, aquí da la impresión de que todo dios va por libre, a su aire, que nadie sabía la carga de las cepas ni quería hablar de organización y que los vitiucultores solo se juntan a la hora de hacer cola con los tractores frente a las bodegas.

Situaciones como la de este año ponen igualmente en evidencia que en el propio sector no se ha actuado en base a previsiones reales y haber intentado el desarrollo de una vendimia más organizada, lo cual  no debería haber sido un problema considerando el peso teórico en la zona del movimiento cooperativo.

Finalmente, cabe una última reflexión. ¿Es necesario recoger toda la uva que pueda producir una cepa cada año para su transformación en vino o mosto?. ¿Por qué si en unas zonas unos viticultores vendimian en verde, tiran una parte de la cosechas para mejorar la calidad de los vinos o simplemente para no crear excedentes en las bodegas o tirar los mercados limitando sus producciones a  los 6.000  o 7.000 kilos  por hectárea, no pueden hacer eso mismo otros donde, con nuevas variedades o sistemas de cultivo y agua se superan los 20.000  kilos por hectárea. ¿Hay que ir a lo máximo en los rendimientos sin saber si hay salidas en los mercados y esperar a que no haya vino suficiente de esa calidad en Italia o Francia  o  es necesario  ir ajustando  las producciones a las posibilidades reales de la demanda de hoy y de mañana?¿Basta con producir mucho para ser un buen viticultor y defender sus intereses sin pensar en su comercialización?

Las respuestas deben venir del propio sector.

 

 

 

 

No te vayas todavía...

Por: | 04 de octubre de 2013

No se sabe muy bien si, por su eficacia, su capacidad de comunicación o su desparpajo, la realidad es que, según las encuestas, Miguel Arias Cañete es uno de los ministros más valorados de la actual administración popular y que su nombre se maneja para diferentes cargos de responsabilidad, tanto en España, como en el ámbito comunitario. Sobre el futuro político del ministro se habla para casi todo, menos para seguir en el puesto en Atocha donde llegó como segundas partes y que parece se le ha quedado corto. Pequeño como cargo político y, sobre todo, pequeño en su recorrido en cuanto, tanto su equipo más allegado, la secretaria general Isabel García Tejerina, como el propio ministro, no se cortan en señalar que, en solo poco más de año y medio de legislatura han cumplido lo más importante de su programa.

En contra de lo que sucede generalmente con las segundas partes, vaya por delante que, en la cosa agraria, el ministro no ha desarrollado, hasta la fecha, un mal trabajo, aunque, a veces, se vaya la vena popular.

 La reforma de la PAC era una de las cuestiones claves de la política agraria en esta legislatura. El resultado final de las negociaciones no ha sido el que hubiera soñado el sector agrario, pero el mismo se puede considerar como bueno y positivo si se considera la actual situación económica en el marco comunitario. España mantiene los niveles de ayudas de 2012, sin tener en cuenta el efecto de la inflación, pero se garantiza unos pagos hasta 2020, ingresos seguros que deberían permitir el desarrollo de otras políticas de mercados con el sector como protagonista. Otra cosa es el empeño del ministro de que el nuevo modelo de aplicación de la PAC, pago con los derechos asignados a la superficie, en lugar de pagos por derechos históricos, suponga una casi total continuidad en la distribución de los fondos y que se sigan quedando fuera miles de agricultores y ganaderos que desarrollan la misma actividad que quienes si los perciben. Cañete ha sacado adelante una ley de la Cadena Alimentaria para tratar de buscar un equilibrio entre los intereses de todas las partes que participan en la misma, más allá de la elaborada con los socialistas y por debajo de las demandas de la producción. Se aprobó una Ley de integración cooperativa, como el enésimo intento legislativo para lograr una mayor concentración de la oferta agraria. Se redacta un proyecto de ley para la celebración de elecciones generales en el campo. Está en marcha la elaboración de un plan para la diversificación de la actividad económica en el medio rural y otro para lograr una mayor internacionalización del sector agroalimentario. El ministro sigue intentando, vía protocolos y convenios voluntarios que la gran distribución se avenga a deja de tener productos agrarios como leche o aceite siempre de oferta; se tiene en marcha una nueva norma para clarificar lo ibérico; ha logrado un reforzamiento de los planes contra los robos en el campo; trabaja en el cierre de los planes de cuencas; en la aplicación de la política comunitaria en la leche o en la mejora de las disposiciones para el aceite.

Sin embargo, falta por diseñar la ejecución de esa PAC y poner nombres y apellidos a los destinatarios de las ayudas; la ley de la ley Cadena Alimentaria no es casi nada si no se hace un buen desarrollo de la misma. Está tratando  de meter, como amigos el dedo en el ojo de la gran distribución para que no siga  toamndo a los productos agrarios por tres al cuarto, caso de la leche y el aceite,mientras esa misma distribución sigue machacando a otras producciones, como  el pollo, como canto  reclamao.Podemos pensar que Cañete tenga alguna influencia, más que otros,para que la nueva Competencia  se tome en serio  lo de la gran distribución y los monopolios en el campo, desde  las  semillas a los abonos o la energia.Igual sucede con la Ley sobre la integración cooperativa, no puede ser una más para el camposanto; están por cerrar los programas de innovación y una nueva estrategia de acercamiento de la información y el asesoramiento a pie de campo, uno de los retos Isabel G. su secretaria general; se debe concretar el plan para apoyar la exportación agroalimentaria, aunque se echa en falta que no se hayan combatido ya, no hace falta dinero, las actuales trabas ficticias que aplican en sus fronteras algunos terceros países contra productos como vino, aceite o frutas; es importante concretar ese plan de diversificación económica para el medio rural; rematar los protocolos y convenios firmados con la gran distribución en la leche, que no ha funcionado como se esperaba e intentar esa vía para otras producciones; habrá una nueva norma del ibérico, aunque por dar gusto a todos y sobre todo a los cebaderos, nos podemos quedar casi como antes si no hay un control riguroso en los etiquetados fraudulentos; no se han dado avances en regadíos por falta de fondos y es necesario un cambio en el anteproyecto de ley de representatividad agraria. Para un habitante del medio rural no es lo más democrático obligarle a recorrer en muchos casos más de 200 kilómetros para votar, lo que supondría movilizar es esos días unos 100.000 coches con su coste en energía y tiempo de trabajo.Eso no sería una elección democrática si uno conoce la realidad de cada pueblo y la mentalidad de sus habitantes en esto de las votaciones.

Por todo eso, y por muchas cosas más,Cañete debería seguir en Atocha. Los programas no se cumplen, en contra de lo que diría Isabel,( yo la reina), hasta que no se acaban. Falta por cerrar todo lo que se ha iniciado y avanzar muy especialmente en cuestiones tan importantes como el agua o la energía. Y además, el Ministerio de Agricultura nunca ha tenido un titular con un cierto peso en los gobiernos  donde el departamento estuvo casi siempre utilizado como un comodín para cubrir diferentes cuotas. Con Cañete en el gobierno, con un mayor peso en su partido, el sector agrario podría lograr cosas que otros no conseguirían. Por todo eso, para una vez que el campo puede dejar oir más su voz en el gobierno y por mucho más,no te vayas todavía...Y, como decía aquel, vuela amigo,vuela alto, sé ministro de todos, no seas gaviota en la mar. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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