Trigo Limpio

Sobre el blog

Hablaremos de la política agraria, de los políticos que la ejecutan, de los agricultores y ganaderos que la sufren o disfrutan, de la agricultura y la ganadería, de la agroindustria, el consumo y del mundo rural

Sobre el autor

Vidal Maté

Vidal Maté. Soy periodista y pequeño agricultor. Nací y viví pegado al campo y al mundo rural. Aprendí de agroindustria y la distribución para seguir el calvario (ahora se llama cadena alimentaria) que siguen los productos agrarios hasta el consumidor. Dicen que soy un histórico - he visto pasar a todos los ministros - y un tipo crítico. Nunca me he casado con nadie. Defiendo un futuro para el mundo rural. Soy trigo limpio.

La nueva inquilina de Atocha y la política agraria

Por: | 30 de abril de 2014

No hubo sorpresas. El presidente del gobierno cumplió con el guión que se le suponía de no mover el gabinete más de lo estrictamente necesario y, en el caso del relevo en Agricultura, optó por la continuidad frente a los arrebatos que hablaban de desembarcos políticos  de los Arenas,Herrera, Baberá, etc para equilibrar intereses territoriales en el partido o compensaciones personales. Tranquilidad en líneas generales en las organizaciones agrarias con el cambio  y continuidad que supone  el tapar agujeros vacantes con simples movimientos de hombres de la casa como Carlos Cabanas o Fernando Miranda. No hay nadie a quien explicarle de qué va el sectoragrario Bien.

Isabel GarcíaTejerina no es precisamente una política caída del cielo, a quien todo le viniera de nuevas y que fuera preciso desasnar. Entró en la casa de Atocha en 2000 como asesora de dos ministros populares, Loyola de Palacio y Jesús Posada y, en lo que va de legislatura, desarrolló el puesto de secretaria general que ya ostentó en la legislatura anterior, también con Arias Cañete. Estamos pues ante una persona que sabe de lo que está hablando, preparada, aunque  durante mucho tiempo ha trabajado más en la sombra; de una mujer que en los últimos años ha sido uno de los ejes en el seguimiento de la política agraria de cada una de las cuatro direcciones generalesdel departamento. 

Como profesional, de Isabel García Tejerina se puede decir que tiene el Ministerio y la Comisión de la Unión Europea en la cabeza. Conoce  Bruselas por dentro y por fuera, ha llevado, conjuntamente con Arias Cañete, el peso de las negociaciones para la reforma de la Política Agrícola Común y es la persona que ha seguido más directamente los trabajos con las direcciones generales correspondientes para su aplicación en España. A la nueva ministra le toca ahora, lo más complejo,terminar ese proceso  y lograr que los fondos vayan donde tienen que ir, a la agricultura activa, a los activos de verdad, sin atajos, y para ese habitante del mundo rural que vive y sufre en el medio. Como imagen, por edad, es probable no tenga el peso de Arias Cañete en la UE, pero se ha curtido ya con la Comisión y con todos y cada uno de los países miembros en busca de acuerdos y pactos. Con su presencia se cubre el flanco de Bruselas, hoy fundamental para el sector agrario, que con un cambio en cualquier dirección iba a ser una puerta llena de interrogantes,  y con Bruselas, no se puede jugar a ciegas. La reforma de la PAC no ha terminado con su aprobación y su desarrollo donde hay sectores que han quedado como estaban, otros que incluso han mejorado y otros que han sufrido aún más agravios de los que ya tenían, situaciones que merecen al menos una reflexión.

En política nacional, con García Tejerina se puede hablar de continuidad en el cumplimiento del programa de los populares y, a la nueva ministra le queda el trabajo de rematar, aplicar realmente las dos leyes importantes que se han aprobado hasta la fecha, Cadena Alimentaria e Integración Cooperativa y seguir impulsando otras como las de Calidad Alimentaria, Diversificación Económica del Medio Rural, Arrendamientos, política de cuencas y riegos y posicionarse ante una disposición polémica como  la representatividad agraria.

Además de eso, en política nacional tiene las ideas bastante claras. Y, al margen de los objetivos de siempre, GarcíaTejerina plantea apuestas por las políticas de productividad, eficiencia y calidad, con la mirada puesta en el exterior, con el Plan de Internacionalización de la industria agroalimentaria impulsado por ella misma sobre el que conocemos la música, pero al que le falta la letra. García Tejerina quiere desarrollar además una política más pegada al campo, a pie de cada explotación, con  la información y la innovación necesaria para producir más y mejor y al menor coste posible. La política agraria tiene, a la vez, un elevado componente de política para el medio rural sin la cual es muy difícil,  si no imposible, lograr un relevo generacional y mantener vivo y atractivo un territorio y una actividad que se abandona, en muchos casos, no por falta de rentabilidad sino, simplemente, porque vivir en ese medio es un infierno, aunque sea con un todo terreno a la puerta, y ahí deben estar también las políticas de otros departamentos. Todo ello, aparte de grandes declaraciones, requiere un plan y actuaciones muy concretas.

Desde una perspectiva personal, llega al Ministerio una mujer de convicciones profundas, trabajadora, autoexigente y a la vez muy exigente con todos quienes la rodean. Le gusta el trabajo bien hecho, es perfeccionista, y, bajo su imagen de mujer apacible, esconde un carácter fuerte,pero, lo que se dice para resumir, de buena gente.

García Tejerina ha llegado a la política desde una larga trayectoria marcada siempre por el trabajo profesional hasta esta última etapa donde ya ha desarrollado su actividad con más implicaciones políticas. Desde esta posición, en muchos casos aún no llega a entender que, habiendo trabajado  día y noche para sacar adelante una negociación complicada en Bruselas, que cree es la mejor para agricultores y ganaderos; tras pelarse el culo de avión en avión por toda la UE durante semanas de trabajo, pueda recibir críticas desde organizaciones agrarias del sector. Le cuesta asumir ese tipo de críticas cuando entiende que no responden a la realidad y sí a planteamientos puramente políticos. Entenderlo es cuestión de tiempo, aunque otros ministros políticos como Carlos Romero o Elena Espinosa no llegaron asimilarlo.

 Cuando le acusan de falta de diálogo tira de lista y presume de haberse reunido más que nadie con todas las organizaciones representativas del campo, pero el sector le pide que, además de reunirse,  asuma el diálogo, la posibilidad de cambios y que no ponga una cruz roja a quienes, en su legítimo derecho de  manifestación, se han movilizado contra sus acuerdos o por sus demandas. Diálogo es tener siempre la puerta abierta a los representantes del sector,el trato corto con todo el sector, además de los encuentros formales de agenda. Diálogo es confianza. Se puede romper cuando una de las partes lo traiciona. Pero al margen de afinidades políticas con los dirigentes de cada organización agraria hoy reconocidas a nivel estatal, Pedro Barato de Asaja, ligado a los populares  y los representantes de COAG Miguel Blanco y Lorenzo Ramos de UPA desde la izquierda, la realidad es que todos quieren que esto funcione y que cada uno puede  aportar y enriquecer  la política agraria desde ese diálogo sin tratos especiales.

Metido todo ello en una coctelera, nos quedamos con el cambio.

 

 

Arias Cañete, fin de la segunda parte

Por: | 22 de abril de 2014

 El ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, pasa sus últimos días en la sede de Atocha en lo que ha sido su segunda parte, antes de iniciar su campaña para las elecciones al Parlamento Europeo. Dos años y pico no son un periodo excesivamente largo como para marcar el desarrollo de una política agraria donde las actuaciones suelen tener un efecto a medio y  largo plazo. Sin embargo, partiendo de lo que había sido política agraria en los años precedentes, especialmente en la última etapa de Rosa Aguilar, se podría hablar de un periodo, en líneas generales positivo, donde se han puestos en marcha algunas  bases, pero se trata de un proyecto de política agraria que necesita continuidad.

El presidente de Gobierno optó en su día por Arias Cañete, en contra del dicho de que segundas partes nunca fueron buenas, por tratarse de una persona conocedora del sector y preparada para abordar la política agraria desde lo que, en ese momento, era lo más importante, como las negociaciones en Bruselas. Agricultura no debería volver a ser ese comodín al que acuden presidentes de gobierno para colocar barones o buscar equilibrios de partido o regionales.

Uno de los aciertos de Arias Cañete al frente de Agricultura fue construir un equipo desde la profesionalidad, contando con incorporaciones  y manteniendo a altos cargos de la etapa anterior socialista y que incluso había relegado la propia Rosa Aguilar.

En la política agraria de los últimos dos años, un hecho clave, por lo que  suponía marcar el futuro, ha sido la aprobación de la reforma de la Política Agrícola Común. No es momento para hacer un análisis a fondo de la misma. El balance se puede resumir,sin embargo, en pocas palabras: positivo al mantener los recursos del periodo anterior, dada la coyuntura económica en la UE, aunque no contempla el efecto negativo de una inflación del 12% prevista para el periodo 2014 a 2020.

Respondiendo a la obsesión del ministro de no transferencias importantes de fondos entre territorios, cultivos o explotaciones, la aplicación de la reforma ha estado presidida por una política de estabilidad a la que también se apuntaron,sin dudarlo, mayor parte de las Comunidades Autónomas que se sentían beneficiadas por esa filosofía de reparto. Eso supone que si uno percibía ayudas importantes, las va a seguir recibiendo y quienes no las cobraban seguirán sin hacerlo, en muchos casos por desarrollar el mismo trabajo, lo cual supone consolidar también muchas injusticias que estaban ligadas a los derechos históricos. Aunque el problema radicaba en ver a quién quitaban unos fondos para entregárselos a otros, se perdió una ocasión para hacer ajustes.

Se puede considerar correcta la definición de actividad agraria para evitar abandonos subvencionados y una amplia gama de picaresca, pero no  ha sidso suficiente la definición de activo a la hora de acotar a las personas prioritarias para recibir las ayudas al contemplar que puedan ser consideradas como tales las explotaciones donde solamente el 20% de los ingresos procedan de la venta de sus productos y el 80% de las ayudas PAC. No es la reforma ideal, pero, honestamente, una gran parte del sector la habría firmado frente a los documentos de partida,aunque  hoy se critique.

En política agraria nacional, ha sido importante  la Ley de Integración Cooperativa y la de la Cadena Alimentaria. La integración cooperativa es un viejo reto del que han existido múltiples intentos y donde los avances siguen sin ser los necesarios. No es cosa de regular una y otra vez, sino de convencer e implicar a los agricultores y ganaderos a dar esos pasos. En el caso de la cadena alimentaria, otra de las  grandes demandas del sector, se trata de buscar un mayor equilibrio entre los intereses de la producción, la industria y la distribución, evitando los actuales abusos contra los productores. En esa misma línea de apoyar al sector agrario se hallan los convenios promovidos por Agricultura y suscritos con la industria y la gran distribución para lograr unos precios sostenibles en leche y aceite frente a la banalización de los mismos siempre con precios de oferta. Hasta la fecha, los convenios no han dado los resultados esperados al tratarse de un vicio muy arraigado, pero se ha iniciado un camino que nunca se había intentado.

En el ibérico, hay una nueva disposición para su regulación, simplificando, en parte, la normativa con  la implantación de cuatro colores para que el consumidor pueda  diferenciar cada tipo de producto, rojo, negro, verde y blanco y, se complicó la etiqueta con la exigencia de señalar porcentaje de raza pura de cada pieza. Se eliminó la categoría de cebo de campo que tenía un peso muy reducido y se mantienen las de dehesa, de campo y de granja o de debo. Probablemente no había hecho falta una nueva disposición si hubieran funcionado correctamente los controles sobre el etiquetado al consumidor y evitar el fraude.

En marcha está la ley de Calidad Alimentaria para tratar de unificar normas en todo el territorio estatal;  una nueva  ley de Arrendamientos Rústicos por la que se pretende dar una mayor movilidad a la tierra. Este objetivo se quiere lograr dando una mayor seguridad a los propietarios para arrendar sus tierras, que las pueden recuperar antes, rebajando el periodo de arrendamiento mínimo de cinco a tres años, pero dejando libertada a las partes para fijar plazos superiores; una disposición para realizar en el campo una consulta electoral para  medir la representatividad de cada sigla de cara a ocupar los puestos en el Consejo Agrario, la distribución de subvenciones y el patrimonio de las viejas Cámaras Agrarias. Hay oposición en el sector a una consulta que no se hace en la industria para ver si Ceoe o Cepyme son representativas de cara a su acceso a las ayudas y se deben negociar cómo se desarrolla el proceso para  fijar condiciones de quién es votante. Las organizaciones agrarias no están para gastar un duro que no tienen. Finalmente, entre otras actuaciones se hallan los trabajos para acelerar la aprobación de los planes de cuenca previos a nueva política de regadíos y para la diversificación de la economía rural

Entre los ministros de Agricultura habidos en los últimos tiempos, se puede decir que Arias Cañete ha sido el único con un cierto peso en su partido y en el propio gobierno, lo cual era un dato positivo a la hora de  defender intereses agrarios. Pero, por lo visto, hay cosas que, al parecer, son intocables. Agricultura no ha podido frente a los intereses de las eléctricas en Industria para modificar las condiciones de las tarifas eléctricas en  los regadíos y Economía sigue sin aplicar la ley de Comercio minorista para meter mano a la distribución en  las ventas a pérdidas y tirando los precios de productos agrarios, mientras el gobierno lleva un tiempo además desmantelando lo poco que quedaba para hacer mínimamente atractivo el mundo rural.

A modo de balance, se podría decir que Cañete ha cumplido en Bruselas con la reforma de la PAC, pero hay cuestiones pendientes  y muchas en  sectores  como aceite-precios almacenamiento, leche-fin de cuotas, frutas y hortalizas-mercados en terceos países, azúcar-cuotas, vino -derechos, mientras aquí ha movido las hojas, no la raíces, de una política agraria que venía de la enfermería. Era fácil dar esa sensación de  movimiento. Cañete no ha sido lo peor que le podía pasar al campo.El sector espera que la persona  que llegu sepa lo que tiene entre manos

 

Deoleo, CVC o el pájaro en mano

Por: | 14 de abril de 2014

En contra de las previsiones iniciales de la empresa Deoleo que se daba un plazo de varios meses para la venta del 31% de las acciones en poder de cuatro entidades financieras, Bankia, Caixabank, Kutxabank y BMN, así como para dar entrada a un accionista mayoritario en el grupo, al consejo de administración de la aceitera le faltó tiempo para aceptar la oferta del fondo CVC para convertirse en el acionista mayoritario de la sociedad, mientras las dos cajas con obligación de vender aceptaban igualmente la oferta de 0,38 euros frente a los 0,42 euros a los que se cotizaba en bolsa.

Sobre el papel se hablaba de la posibilidad de, una vez analizadas todas las ofertas, establecer una negociación para tratar de mejorar las condiciones de venta y acceder al control del grupo.Sin embargo, hubo un acuerdo rápido, casi unánime, para aceptar la oferta del fondo inglés, salvo el rechazo de cooperativa Hojiblanca que aspiraba tambien a encabezar otro grupo de referencia y el control de la empresa.Con la mejor oferta económica sobre la mesa, ha primado la necesidad de liquedez del grupo para funcionar con la mirada puesta en el futuro, cansado de las estrecheces de los últimos años por su elevado endeudamiento que estaba encogiendo a la aceitera en todos los mercados.

Para las cajas con obligación de vender sus acciones, Bankia y BMN, el precio ofertado por acción,céntimo arriba o abajo,estaba dentro de lo previsto y por encima de las cifras manejadas por analistas, a la vista de  los resultados del úlltimo año y de su nivel de endeudamiento.Para la aceitera, el fondo aporta fundamentalmente tranquilidad en disponibilidad de recursos, junto al compromiso de no dividir ni trocear el grupo, ni vender las marcas.

Frente a los planteamientos de CVC,la cooperativa Hojiblanca ofreció la posibilidad de comprar al mismo precio las acciones de las dos entidades BMN y Bankia que vendieron su paquete al fondo.Mirado desde la distancia, no se entiende muy bien que, al mismo precio, unas entidades financieras nacionales no vendieran su participación a una empresa cooperativa española.Sin embargo, la operación de venta iba más lejos que la compra de unos paquetes de acciones, sino que estaba  diseñada fundamentalmente para meter dentro a un grupo que asegurase su financiación de futuro y pusiera fin a los problemas sufridos en los años precedentes.Visto lo sucedido,a la oferta de Hojiblanca le faltó credibilidad, no solo para la compra de acciones, sino, sobre todo, por las dudas de que tuviera por detrás ese apoyo financiero amplio que necesitaba el grupo para funcionar desde la normalidad.

Deoleo tenia urgencia para recuperar un terreno que había perdido en los años precedentes por falta de medios, dedicada al trabajo de reducir su endeudamiento,CVC ha sido ese pájaro en mano que cumplía las condiciones exigidas al que se ha agarrado la aceitera huyendo de otras aventuras que no se veían tan claras.

Cerrado el acuerdo para dar entrada a ese socio inglés mayoritario, el fondo CVC, sin que se hubieran desarrollado anteriormente otros planteamientos en la salida a la aceitera, no se ve ahora mucho sentido a que desde el gobierno se plantee dar entrada a capital público, con una participación mínima, lo que supondría meter en el tinglado a la política, como no sea para vigilar la empresa.

 

Bajada de pecios alimentarios¿Quién paga la fiesta?

Por: | 03 de abril de 2014

Tradicionalmente, los intermediarios han sido la salida obligada para la comercialización de una buena parte de los productos agrarios, especialmente de los frescos, y denuncia histórica en las protestas del sector por márgenes que han llegado a superar el 1000%. Había un problema para los pequeños productores.
Con el objetivo de romper esa situación, desde las diferentes administraciones se empujó a agricultores y ganaderos a lograr una mayor organización y concentración de la oferta en base a estructuras como Sociedades Agrícolas de Transformación, cooperativas u organizaciones de productores; a tener una posición de mayor fuerza a la hora de comercializar y defender el valor de sus producciones y depender menos de la cadena tradicional de intermediarios.
A este reto respondió una parte muy importante del sector agrario y, con esa nueva estructura, miles de productores dejaron de depender de esa larga cadena de pequeños o medianos operadores. Pero,con esa mayor producción y concentración de oferta en sus manos, los agricultores y ganaderos pasaron ahora a depender de unos pocos grandes grupos de distribución que habian ido más deprisa en sus procesos de concentración, con más capacidad para imponer de una sola tacada más exigencias que toda la vieja cadena de intermediarios, solo en función de sus estrategias de ventas donde dominan las políticas de precios bajos y hoy se hallan más indefensos que antaño. De Málaga a Malagón.
Con esa transformación de la cadena alimentaria como la madre del cordero, el sector agrario y la industria alimentaria andan hoy revueltos porque, un día sí y otro también, hay en el mercado productos en oferta, pollo, conejo, leche, aceite etc..a precios por debajo de costes de producción, sin que desde las Administraciones se tomen decisiones a pesar de las denuncias de los sectores afectados. Ahora han quedado lejos los intermediarios de siempre y, agricultores, ganaderose industria denuncian que, con esas políticas es probable se venda más, que aumente la demanda y que ello sea un apoyo para las previsiones oficiales, pero se olvidan los efectos que esa nueva estructura está arrojando sobre los más débiles de la cadena.  
Obviando ese escenario y con un marcado tono optimsista, hace unas fechas, el ministro de Agricultura, Arias Cañete, ofrecía las cifras sobre el comportamiento del consumo alimentario en España con un panel basado en 12.000 encuestas. De los datos aportados se podría deducir una evolución moderadamente positiva en el gasto total del consumo, 101.250 millones, un 0,6% más que en 2012 y con un aumento en los hogares del 2,4% gracias a un crecimiento en volumen del 0,8% y del 1,6% en los precios e incluso una mejora en el porcentaje de compradores que adquieren sus artículos en función de su calidad y no de su precio. ¿Salida de la crisis?. ¿Nuevo escenario de confianza de los consumidores?.Solo cifras.
 Porr debajo de todos esos números, en la evolución de la demanda alimentaria, tanto en volumen como en el precio, han influido otros factores que no se incluyen en ese panel. En ese mantenimiento de la demanda han jugado un papel clave el peso de las marcas blancas a bajos precios, a costes mínimos, soportados, en primera instancia, por las industrias, pero a la postre, repercutidos sobre los precios percibidos por los agricultores y ganaderos, ambos sectores como importantes benefactores del IPC. A este fenómeno ya ampliamente instalado en el consumo alimentario, donde ese tipo de oferta ya supone una cuota de entre un 60% y un 70% de las ventas, actualmente se ha unido además un nuevo jugador: las marcas de fabricante sumándose al festival de reducciones de los precios que han llegado a superar enalgunos casos el 30%.
Se trata de un nuevo escenario de bajadas,una burbuja, que podría tener dos orígenes.Por un lado, como una exigencias de la gran distribución para vender más. Pero eso solo lo podría imponer a pequeñas y medianas empresa, con escasa capacidad para defender sus condiciones.Sin embargo, se trata de una política que han adoptado igualmente los grandes grupos multinacionales alimentarios que siempre tuvieron capacidad para mantener e imponer sus precios a la distribución.En este caso, esa estrategia de bajadas respondería fundamentalmente a una decisión interna para mantener sus cuotas mercado, por encima de todo, en tiempos de ajustes en la demanda.
Vender a precios máas bajos es la consigna general. Y ya no son solo las marcas blancas. Habrá que ver si se factura más y si la medida solo lo soporta la parte más débil de cadena, porque las bajadas deben salir de alguna parte. Habrá que ver quién paga la factura de la fiesta.

El País

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