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Las afueras

Por: | 16 de octubre de 2012

 

Dicen los viejos que este País necesita libertad de expresión.
Dicen los viejos que este País necesita valentía, democracia.
Dicen los viejos que este País necesita trabajo.
Pero lo que también necesita 
es ver.

 

Hay un problema de fondo en nuestra sociedad: estamos ciegos. No vemos. 

    Nos atenaza cierta culpa, de raigambre cultural y grises orígenes, que nos hace mirar pero nos impide ver nada. Nos maniata la autoridad, las jerarquías, el gobierno, sus políticas antisociales y una realidad que se presupone real. Nos torturamos diariamente obedeciendo por un supuesto bien superior. En el día a día, pagamos por la corrupción y el robo que dejamos hacer. Cobramos por el trabajo nuestro y por un trozo de la vida de alguien mucho más allá. Movemos la plusvalía, el beneficio de unos pocos. Estamos ciegos, y aún damos gracias por ello.

    En este blog hemos dedicado nuestro tiempo a escribir por puro compromiso, por decir lo que no se dice en medios de comunicación como este. Nuestro horizonte: el cambio social. Por el camino, para aprender a caminar pero sin heroicidades, intentos de crítica cruda. Todo ello en la forma de trabajo no asalariado, es decir: sin salario. Nada más lejos. 

    ¿Y ahora qué? Ahora el límite ha estallado. No podemos dejar de lado lo que escribimos, porque en ello va nuestro compromiso y coherencia. Permitir que se veten nuestras palabras y seguir como si nada es como saber la verdad y actuar como si no se supiera. Ryszard Kapuściński dijo que “los cínicos no sirven para este oficio”, y es extensible a muchas esferas de la realidad práctica.

    Este País no es una asamblea de trabajadores, es una mesa de propietarios y políticos apuntados al festín. No se puede hablar de periodismo con un empresario, así como es inútil dirigirte en términos democráticos a un muro. Aquí hemos sido un ejemplo más de lo que muchss periodistas han sido y son en este País, un repetidor de nuestro periodismo, de nuestra generación y de muchas otras, de nuestra “democracia” que ejerce sistemáticamente el terrorismo de Estado. Trabajadoras gratis formadas en el sistema antes de entrar en el desguace. En este País no se cobra y todo se vende, pero somos democráticos y una sociedad sin fisuras. Y así nos va Democracia. Así nos va Sociedad. 

    Andamos en precario, hacia el populismo, el camino único: la frustración de las expectativas y los futuros. La bolsa de parados es una montaña que ciega la vista del entorno: si me salvo de lo precario, sobrevivo. Gano, aunque ellos siempre ganen más. Ellos siempre ganan más con la reproducción que hacemos de un sistema en el que poco o nada podemos aportar, en el que casi nada decidimos, con el que se frustran las intenciones de muchas de intervenir en la vida política y social.

    Nos tapan la vista, y nosotros cerramos los ojos. ¿Dónde miras cuando se cansa la vista?

    Este País somos ahora también nosotros, aunque nos moleste. Pero vamos abriendo los ojos. Queremos ver.

    ¿A dónde miras cuando se cansa la vista?

    Afuera.

 

 

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Música y acción desde habitaciones propias

Por: | 07 de octubre de 2012

 

Hay algo aparte del lenguaje grandilocuente, vacío y tradicional de la oda politiquera y complaciente a la que estamos acostumbrados en las celebraciones de la identidad valenciana. A través de la música, se han dado en nuestra tradición reciente, procesos de reinterpretación de lo que significa “ser valenciana”. Música que no es per a ofrenar noves glòries a Espanya, canciones que no son préstamos de los 40 principales para bailar con el traje de fallera; sino emociones que nacen de un espacio propio. Aspencat y La Raíz, conjuntos de reciente éxito son un ejemplo de ello. Siguen la estela de grupos como La Gossa Sorda, Obrint Pas, comparten generación con Rapsodes Orxata Sound System.

     Nacen de un caldo de cultivo privilegiado. Aspencat y La Raíz emergen rompiendo el estereotipo de la cultura institucional valenciana habitualmente escorada hacia la tradición, el catolicismo y los símbolos de lo que antaño se denominó blaverismo y hoy muchas instituciones consideran la (única) cultura valenciana.

    Si hablamos de Aspencat, un grupo de la Marina Alta nacido en 2005, veremos cómo se ha consolidado como uno de los referentes valencianos de la música fusión, reggae y electrónica con el premio Ovidi Montllor 2012 al mejor disco de electrónica y hip hop con “Inèdit”. El componente valenciano está por todos lados, pero también los referentes globales. Es una reinterpretación clara de lo que puede significar ser joven y vivir en este territorio.

  

    De un conjunto confirmado a uno en ascenso, La Raíz. Creado hace diez años como un grupo latino, han mantenido su base pero han añadido a su música mucho Rock y Reggae como denota su último trabajo “El lado de los rebeldes”. Hace dos años tocaban ante quinientas personas y este año han llenado plazas y párquines de asfalto con su música. Con base en la Safor, el grupo cuenta con integrantes de orígenes diversos Colombia y Mozambique, además de valencianos.

  

     La producción en ambos es exquisita. En el caso de Aspencat, autoeditada desde el principio, y descargable en internet. Demostrando que sí se puede, que se puede triunfar desde las descargas y la cultura compartida. Porque, como defendió Virginia Woolf en referencia a la mujer escritora de su tiempo, para hacer algo bueno hace falta una habitación propia: independencia y libertad. Aspencat quiere reivindicar la herencia al lado de los cantautores del pasado inmediato, La Raíz quiere romperla del Lado de los rebeldes. Ambos grupos valencianos, con muchos otros a su lado, abren un espacio de expresión que siempre ha existido pero que suele ignorarse y despreciarse por parte de las instituciones. Son otra voz del país que no pudo ser. Hace ya tiempo que el sol brilla más de la cuenta, canta La Raíz. Ahora el compromiso musical y político de ambas formaciones se actualiza recogiendo los referentes de una política activa, que tenga en cuenta la diversidad, la integración y rechace los enchufismos y las imposiciones institucionales que castran la cultura local.

    De vez en cuando se puede echar el cerrojo, y crear cultura desde habitaciones propias. 

 

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En España se tortura

Por: | 30 de septiembre de 2012

Policia

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Cuando alguien menciona que en España (o en otras democracias avanzadas) existe la tortura ejercida por instancias estatales, las reacciones suelen combinar sorpresa e incredulidad. Las respuestas acostumbran a ser del tipo: “eso ya no ocurre aquí, esto es una democracia” o “son solo casos aislados”. Los más cavernícolas podrán apuntar, incluso, que “algo habrán hecho” o que “seguro que eran de ETA”.

    Como las cárceles y lo que en ellas ocurre, la tortura en España es un tabú. Amnistía Internacional ha denunciado en repetidas ocasiones que en la España de hoy se tortura. En su informe “Sal en la herida”, Amnistía afirmaba, por ejemplo, que “los casos de tortura policial en España no son hechos aislados”. En este mismo documento, se recogió la declaración de un Mosso d’Esquadra entrevistado el 19 de junio de 2007 en Barcelona, el cual aseveró que “la primera acción durante la detención era vencer su resistencia [la de los detenidos], hacerles ver quién mandaba, y que había que golpearlos”.

    Solo en 2011, 853 personas denunciaron en España haber sido víctimas de torturas a manos de cuerpos de seguridad (policía, guardia civil) o en cárceles, centros de internamiento de extranjeros y centros de menores. Como recoge el informe “La tortura en el Estado Español en el año 2011”, más de un 50% de las denuncias (433) del pasado año se produjeron en contextos de movilizaciones sociales: del 15M, okupaciones, huelgas, etc. Es importante tener en cuenta que muchos casos de tortura no se denuncian ni ante los tribunales ni ante ningún organismo público o privado. Asimismo, otros casos sí denunciados han sido excluidos del cómputo por petición expresa de las víctimas.

    En el CIE de Zapadores de la ciudad de Valencia, 22 personas denunciaron torturas el pasado año. El informe antes mencionado reproduce algunos de los testimonios de los denunciantes:

22 de enero de 2011. J.L.S.R., varón salvadoreño de 41 años internado en el CIE de Zapadores (València), denunció (…) haber sufrido puñetazos y patadas en pecho y piernas de un policía mientras otro observaba y reía. Tras esta primera situación, poco después un tercer policía también le agredió, golpeándole en espalda y nuca y advirtiéndole de que no presentase ninguna queja. Dos días tras estos hechos, comenzó a escupir sangre y fue trasladado al Hospital Doctor Peset, cuyo informe médico de urgencias refiere “traumatismo torácico”.

    Darius Rejali, profesor de Ciencias Políticas de en el Reed College de Portland (EE.UU.), sostiene en su premiado libro Torture and Democracy que las mayores y más brutales innovaciones en el ámbito de la tortura han sido obra de las democracias occidentales. Xabier Makazaga, autor de Manual del torturador español, cita entre otros a Oriol Martí, quien fue torturado durante el franquismo y tras la redada desarrollada contra el independentismo catalán antes de las Olimpiadas de 1992. Oriol ilustró a la perfección la tesis de Rejali:

Los torturadores torturan mejor ahora que veinte años atrás: han mejorado en técnicas, dejan menos marcas, hacen sufrir más y mejor en menos horas. Los torturadores del franquismo eran unos alocados, los de ahora lo hacen con bolsa de plástico.

    El Estado español incumple sistemáticamente la Convención de Naciones Unidas contra la tortura. Además de las prácticas aludidas, España también ha sido condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por no investigar las torturas a detenidos. El último informe anual del Comité contra la Tortura de la ONU se hace eco de esto y de otras violaciones de Derechos Humanos, denunciando el incumplimiento que el Estado español hace de varios artículos de la Convención contra la Tortura. Además, en otra de las manifestaciones de este mundo al revés, denunciar haber sido víctima de malos tratos o torturas puede conllevar ser condenado por los tribunales de justicia. Por su parte, en 2011 solo un verdugo (un policía local de Santander) fue sancionado por acciones como estas, mientras que varios han sido absueltos.

    Entre 2001 y 2011, 7.703 personas han denunciado en España haber sido víctimas del terrorismo de Estado a través de la tortura. Como se ha indicado, Amnistía Internacional o las Naciones Unidas también han revelado la violación crónica de Derechos Humanos en la democracia española. Pero, ¿puede considerarse democrático un sistema político que ampara la tortura como práctica continuada? ¿Seguiremos negando la realidad o utilizaremos el pretexto de que solo son “excesos ocasionales”? No hace falta acercarse a ningún museo de la tortura de épocas pasadas. Mientras todo el mundo mira hacia otro lado, el pasado de terror y tortura prosigue –y se perfecciona– en nuestra sacrosanta democracia.

 

 

 

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Violencia

Por: | 25 de septiembre de 2012

  El sueño de vuestra democracia produce monstruos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vamos a cargar las tintas.

    En este blog no compartimos el editorial de hoy del medio que nos ampara.

    Poco que ver con la histórica portada y editorial del 23-F a las 21.00 h. de la noche, que en las circunstancias de aquel momento puede considerarse un ejercicio de valentía y una lección periodística. Entonces El País aún contaba con dirigentes formados en el periodismo y en el compromiso social y no en los balances de cuentas y en la optimización de resultados para rendir cuentas a fondos de capital de riesgo.

    En este blog creemos que hay otro análisis y que no cabe esperar, como dice el editorial de hoy 25-S, “que las fuerzas de seguridad tengan instrucciones para actuar de forma estrictamente proporcional”. Porque simplemente esa afirmación es una quimera.

    Hemos visto que la brutalidad policial es una práctica cotidiana en innumerables casos solo en los últimos meses (I, II, III, IV…) La “estricta proporcionalidad” no existe entre policía y ciudadano, como tampoco existe entre gobierno y ciudadano. Aquí se trata de denunciar que “las coacciones a los parlamentarios” (que recordaba Cristina Cifuentes, delegada del gobierno en Madrid) se efectúan diariamente y con traje en oficinas, despachos, bufetes y vuelos en business class. Aquí se trata de dar cabida a la desobediencia de los ciudadanos cuando el gobierno actúa en contra de sus intereses, y con ojos ciegos a sus propias promesas electorales.

    Aquí se trata no tanto de estar con cualquier mayoría, sino de estar con una verdadera práctica democrática directa. ¿Dónde está la democracia que “no se agota en los Parlamentos” de la que hablan? ¿Dónde los derechos de manifestación y reunión pacífica, si con la nueva reforma del Código Penal se considera atentado a la autoridad la resistencia pacífica? Si en este periódico intentan desacreditar tentativas de crear democracias más participativas y asamblearias diciendo que el 25-S “pretende deslegitimar globalmente la democracia representativa, en nombre de no se sabe qué otra democracia supuestamente directa”,  puede ser por dos cosas: o por ignorancia, o porque les interesa omitir la existencia de numerosas alternativas y modelos.

    Y es que todos aquellos que en 1981, durante el 23-F se alinearon con la constitución y con aquel célebre editorial de El País, deberían mirar por qué ahora sienten la necesidad de que actúen las fuerzas de seguridad. Hace 10 días detuvieron en Madrid a cuatro personas por llevar una pancarta con el eslogan “25-S rodea el Congreso”. Últimamente, la policía ha utilizado métodos franquistas identificado a personas en el parque del Retiro por asistir a asambleas sobre el 25-S. En estos momentos la policía retiene autobuses que van llegando a Madrid e identifica y cachea a sus ocupantes. Hay que volver a pensar, una vez más, a quién protegen estas fuerzas y a quién no, y sobre todo, para quién gobiernan los parlamentarios.

 

 

 

Fotografía: Héctor Vila 

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Invitados a dejarlo

Por: | 22 de septiembre de 2012

                                                                                                                                                                            416814_2740820650520_1557541805_1842612_84358129_n

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ajustes de ratio que son una contradicción con el cambio metodológico, reducción de grupos, reválidas, un llamado urgente de asociaciones nacionales de madres y padres, optimización de recursos, desdobles, tupperwares y una cínica invitación ("todo el mundo tiene problemas para pagar según qué cosas") a la sana costumbre de reciclar libros por parte del Ministro de Educación. Una tras otra, son invitaciones a irse. Una tras otra, son invitaciones a dejar de educarse.

     Y no acaba la lista aquí. Quieren convertir la educación en una rareza, en un privilegio.

   Varias filas de niños (I y II) tienen que andar al colegio al quedarse sin bus por los recortes, acompañadas de un coche de la guardia civil (¿de verdad es más barato así?). Rebosan las aulas con más de medio millar de estudiantes por clase en Derecho y Economía tras los impagos de la Generalitat y la supresión de grupos aprobada por la Universitat de València en febrero. La misma Generalitat que acaba de destinar 6,2 millones de euros a la VIU (Valencian International University), un pozo sin fondo de dinero público que intenta disimular su inutilidad rebajando las tasas de matrícula y congelando los precios… ¡mientras en las demás universidades públicas se suben! Y luego nos vienen con el cuento de la austeridad, con que hay que rebajar de educación (y de sanidad, y de servicios sociales) para emplear este dinero en algo mucho más útil, como por ejemplo el nuevo proyecto de Rita Barberá: un nuevo recinto en el Palacio de Congresos que costará 24 millones de euros. Una muestra más de que no es cuestión “de la situación”, de "no tener alternativa" o de la "herencia recibida", sino de prioridades e ideología. Sanidad y Educación, ¡mejor privatizarlas! Ya lo dijo el Consell en la reciente invitación para financiar la VIU con fondos privados: necesitamos empresas que sean “cadenas de producción de modelos educativos” porque, según el gobierno valenciano, ¿qué es la universidad sino una fábrica de trabajadores?

    Más. 17.000 niños tienen que empezar el curso en barracones, una medida que se presuponía “de urgencia” ante la necesidad de escolarización de más población, pero que parece haberse convertido en norma, a juzgar por los 29 años que el IES Francesc Gil de Canals lleva en estos sustitutos paupérrimos de escuela. En el IES Mediterrània de Benidorm hay gente que asiste a clase en el suelo. Estudiantes de Ontinyent atropellados por una exhibición de chulería del Director general de la Agencia Valenciana de Evaluación y Prospectiva de la Consejería de Educación (Mariano Vivancos, ya destituido). Y otra larga lista de recortadores y recortes. Subrayémoslo; el perjuicio para profesores y estudiantes es inmenso: más horas de trabajo y menos sueldo para los docentes, más alumnos por clase, menos materiales y deterioro de los mismos...

      Los últimos actos de esta opereta.

    Primero. Ayer el acto de apertura de curso de la Universitat de València, con la ausencia de la Consellera de Educación que pide perdón porque su lengua materna sea el valencià y la presencia del Arzobispo Osoro. Una vez más, el malestar de la comunidad estudiantil (como ya se dio en Castellón) se hizo patente frente a varios rectores (los de la UV, la UPV y la UJI) convertidos en bustos inmóviles que “afean la falta de respeto” mientras se dejan acometer recortes. Una metáfora de cómo están las instituciones educativas valencianas frente al tsunami de la “crisis”: como una piedra.

     Segundo. Otra invitación a irse es la reforma educativa aprobada ayer. Una invitación a dejar de educarse o a hacerlo en un sistema mucho más centralista que supone una vuelta a un sistema conocido -anticuado y gris- basado en tests de estrés cíclicos (reválidas) y no en el reconocimiento a la diversidad (“una educación, una nación” es la horrenda portada de La Razón). Una reforma que supone profundizar en desigualdades al forzar la segregación de los alumnos a los 15 años, a una edad en la que difícilmente se pueden dejar atrás las diferentes situaciones familiares.

     Pero, giremos la tortilla. Si todo esto nos invita a dejar de estudiar y a irnos de aquí, al menos antes queremos extender una invitación para ellos. Para que se vayan si no saben gestionar, si mienten y usan datos del 2010 para negar recortes, si “me gustaría pero no”, si apelan a la teoría de que todos somos el Estado sólo para hacernos partícipes de la crisis y excusar los recortes y retrocesos en derechos sociales. Si no saben hacer nada más, dejen espacio a otros que quizá sí sepan dónde priorizar la actuación del Estado. Si no, cambiemos el sistema. 

Imagen: Felipe Espinoza Aranda

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Tú ibas de azul

Sobre el blog

Un espacio a pie de calle, desde los bordes de la sociedad valenciana. Este pretende ser un lugar colectivo, un altavoz de lo cotidiano, que también es político, pues la política no solo son las siglas y lo institucionalizado. Una encrucijada flexible donde todo pasa y todo queda, donde se intenta dar luz a las sombras de los muros que se han construido.

Sobre los autores

Mayka de Castro Rodríguez, Marc Delcan Albors y Jorge Ramos Tolosa

Los autores son jóvenes de una "generación perdida", estudiantes, trabajadores, activistas. Mayka de Castro Rodríguez (1988) es licenciada en Periodismo. Marc Delcan Albors (1986) aprende Periodismo e Historia. Jorge Ramos Tolosa (1986) es investigador de Historia Contemporánea en la Universitat de València. Los tres son de esta ciudad.

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