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"Alemania culpa a Merkel del resultado en Eurovisión"

Por: | 20 de mayo de 2013

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El Sueño de Morfeo en un ensayo para Eurovisión / JESSICA GOW (EFE)

Los días que siguen al festival de Eurovisión traen consigo una sensación de etéreo surrealismo, como si se acabara de sobrevivir el apocalipsis y los supervivientes, que en este caso se dedican a comentar o analizar la gala, que ya de por sí tiene poco sentido si no se está viviendo en el mismo momento, estuvieran reecontrándose entre los escombros y, aturdidos, trataran de decidir qué hacer ahora que viven en un mundo en el que suceden estas cosas fuera de su control. Está, por ejemplo, Ryan Doland, el cantante de Irlanda, tratando de buscarle sentido al haber terminado último en la clasificación cuando su canción está disfrutando de un cierto éxito en radios de 17 países. "No entiendo cómo funciona esto", ha aseverado, como si hubiera abierto el grifo del lavabo y le hubiera salido un chorro de hormigón armado en lugar de agua.

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Ryan Gosling no quiere comer cereales

Por: | 10 de mayo de 2013

No hay nada para lo que no sirva Ryan Gosling. El mundo 2.0 pasó unos años intentando demostrárnoslo y tan bien lo hizo que este principio, convertido ya en máxima absoluta, pasó a vertebrar Internet en general. Se puede añadir a una foto del celebrado protagonista de Drive la cita más disparatada de Joseph Stalin, que el resultado será la defensa más válida de las purgas soviéticas que quepa hacer hoy en día. Se ha usado este sistema para explicar complejos conceptos feministas, tópicos de gurú 2.0, y hasta para anunciar la candidatura de Paul Ryan a la vicepresidencia de Estados Unidos en las pasadas elecciones. Pero nunca Ryan Gosling había servido para algo tan complicado, impredecible e inédito como lo que vio luz ayer: darle sentido a Vine, la red social de Twitter que permite publicar vídeos de seis segundos que luego se reproducen en bucle. Porque ayer, en una fecha llamada a ocupar páginas y páginas en futuros libros de historia, Ryan Gosling rechazó unos cereales.

La cosa es simple, como todas las genialidades que ha parido la humanidad, y explicarla es una injusticia que traiciona su brillantez. Pero no hay más remedio: un tipo sostiene una cuchara llena de cereales ante la cara de Gosling, vista en una televisión en un momento en el que reproduce un gesto particularmente mohíno, y da la impresión de lo que rechaza son los cereales como un bebé como un potito. Que suene a chorrada por escrito indica que es algo que nadie ha conseguido hacer antes: crear un contenido que solo tiene sentido en Vine, el formato para el que fue diseñado. Es la primera broma nativa de la red social. Y, a juzgar por lo que se ha hablado de ella en las últimas 24 horas, el éxito viral más descollante que ha dado Internet en mucho tiempo.

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El 'landismo' continúa en Twitter

Por: | 09 de mayo de 2013

 

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Alfredo Landa, con su Goya de honor en 2008

Una muerte es, como casi cualquier otra tragedia, un tuit definitivo. Es algo principalmente emotivo, el anuncio tiene forma de noticia, es corto y absoluto. La muerte de una persona conocida es, por tanto, carne de trending topic. Y la muerte de una persona conocida con vocación de icono de algo abstracto pero que todos tenemos presente es, directamente, algo que cuesta mucho eliminar de una red social. Alfredo Landa era de estas últimas. Costaría encontrar a un español que no lo conociera, si no por haber visto alguna de sus películas más vergonzosas en Cine de barrio, por la emisión, ya en prime time, de alguno de los fantásticos despliegues como intérprete dramático con los que, a partir de aquel hipnotizante monólogo al final de Las verdes praderas en 1979, fue redescubierto. Costaría encontar a un español así como costaría encontrar un timeline en la red social esta tarde en el que no se mencione al actor con pasión, acaso un deje de nostalgia y con nobleza.

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Cómo indignar a todo Twitter (pero no demasiado)

Por: | 07 de mayo de 2013

 

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El ministro Jorge Fernández Díaz, en enero de 2011 (EUROPA PRESS)


Twitter no es ETA -por ahora, que todo es ponerse- porque cuesta imaginarse al Gobierno, que es a quien en teoría corresponde anunciar las variaciones canónicas de esa frase cada vez más socorrida, malgastando una comparación en algo tan trivial. Pero los dos conceptos están ligados a su manera. ETA se está convirtiendo en el término que ha originado los mejores despropósitos que se le escapan a veces a nuestro Ejecutivo (este Gobierno no da mucho pan pero anda que no da circo) y Twitter es el sitio al que estos brillantes ejercicios en esperpento van a crecer hasta formar parte de la historia política española y luego morir en el olvido.

Sin la red social, aseveraciones como la de este ministro del Interior nuestro, que esta mañana ha dado a entender que el aborto "tiene algo que ver" con ETA "pero no demasiado" no conocerían el brillante destino que les suele deparar. A saber: que miles de personas la repitan, la magnifiquen y, pasado el momento en el que todo el mundo se da por informado, procedan a parodiarlas para que luego desaparezcan y aquí no ha pasado nada.

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A la espectacular trastada que se le gastó anteayer a la agencia de noticias Associated Press cabe achacarle al menos una pega: la dificultad de contextualizarla dentro de otras trastadas menores perpetradas contra otros pilares de la información. Es un problema derivado de la propia espectacularidad del asunto: un hacker se coló en una de las cuentas de Twitter más fiables del mundo, la de la AP, y tecleó los 76 caracteres más demoledores que podrían imaginarse sin forzar la credibilidad del lector medio. "Última hora: dos explosiones en la Casa Blanca y el presidente Obama está herido". 76 caracteres para la histeria colectiva y, lo que es peor, contra otra mucho menos razonable: la bursátil. En los minutos que siguieron a la publicación de esa salvajada, el Down Jones perdió todo lo ganado en la jornada, unos 130 puntos que recuperó en cuanto se supo que el tuit era, efectivamente, falso.

La historia en sí es tan espectacular y tiene tantas lecturas (que tanta gente se lo creyera como para desplomar la bolsa aunque sea un rato dice mucho de la percepción general de la seguridad estadounidense o de la precaria salud de la información online, porque hace falta mucho estómago para aceptar que unas explosiones en la Casa Blanca y las heridas de Obama podrían ir juntas en el mismo tuit, como si la AP hubiera esperado a confirmar lo segundo antes de alertar de una burrada como lo primero) que eclipsa la pregunta que cualquiera se hubiera hecho sí, en lugar de en la Red, el atentado hubiera ocurrido en la vida real: ¿Por qué?

Casi 24 horas después del incidente es más o menos seguro que la cosa era obra de unas personas con nombre de banda de punk. El único colectivo que ha reclamado la autoría del atentado ha sido el Ejército Electrónico Sirio, un grupo de partidarios del presidente Bachar el Assad que ha venido empleando la tecnología con apabullante eficacia para propagar bulos sobre el lujazo que es vivir en un país que derrama sangre las 24 horas como Siria. "Somos un grupo de apasionados sirios que no puede permanecer pasivo hacia la manipulación general de los datos concernientes a la reciente rebelión en Siria", prometen en su página web. "Esta manipulación se lleva a cabo en varias páginas de Facebook que distribuyen deliberadamente el odio y la intolerancia sectaria entre las gentes sirias para alimentar la rebelión".

A tal fin, estos hackers se han metido en las cuentas de Twitter de la FIFA y su presidente, Sepp Blatter, para publicar la verdad sobre la elección de Catar como sede del Mundial de 2022; la cuenta con información del tiempo de la BBC; la de la radio pública estadounidense y la del reverenciado programa 60 Minutos.

Lo de ayer, sin embargo, fue su obra maestra. Para acceder a la cuenta de AP, el Ejército Electrónico Sirio envió varios correos falsos a los periodistas de la agencia solicitando que pincharan en un enlace, a través del cual los hackers instalaron su propio software en los ordenadores corporativos. Uno de los redactores de la casa, Mike Baker, admitió en un tuit que el correo falso estaba "impresionantemente disfrazado". Es decir, un grupo de extranjeros que no tienen el inglés como lengua madre se las apañó para elaborar un texto de phishing tan creíble que varios de los periodistas más incrédulos del mundo hicieron lo que pretendían y pincharon en el enlace.

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En cuanto el caos terminó de prenderse, extenderse y disiparse, se publicó el entusiasta tuit que celebraba que la AP había "caído rendida ante el Ejército Electrónico Sirio", junto a la preocupante etiqueta #ByeByeObama. Se hizo desde la cuenta @official_SEA6: la sexta que este grupo ha tenido que abrir después de que Twitter, que los tiene en el punto de mira desde hace ya varios ataques, cerrara las anteriores.

La historia, sin embargo, se topó con la problemática habitual de las jugarretas online: la reacción tendió a la comedia y se centró más en el hecho en sí que en sus autores. Lo cual tiene, al menos, el mérito de devolverle al Twitter estadounidense el humor que había perdido tras las explosiones en Boston. Tampoco ayudó el que la comedia en la red social tienda a basarse en la actualidad, y ésta ha sido, para desgracia del minucioso Ejército, que el ansia de informar por Twitter llevó la semana pasada a la publicaciones de varias informaciones ignominiosamente falsas sobre los sospechosos de Boston.

Así, mientras el la Bolsa ardía en el mundo real, las reacciones eran del estilo: "John King [el presentador de la CNN que la semana pasada anunció la detención de los sospechosos de Boston, nacionalidad incluida, tres días antes de que se produjera] informa que la cuenta de la AP ha sido hackeada por un hombre de piel oscura" o "El New York Post informa que 12 Obamas han muerto". También fue mala suerte que justo hace días la agencia Reuters despidiera a su director de social media, Matthew Keys, por intentar hackear la web del Los Angeles Times, porque tampoco faltaron bromas como "Felicidades a Matthew Keys por su nuevo trabajo en AP". Rob Delaney, acaso uno de los humoristas de la más éxito de la red social, repentizó un retuit mucho más absurdo que el de la AP: "RT @AP Glee es una buena serie".

La broma ocurrió y fue olvidada. El Dow Jones se desplomó y se recuperó. Twitter se escandalizó y luego se rió. La rebelión en Siria contra el cada ves menos popular Assad sigue. Y el Ejército Electrónico Sirio seguirá siendo ese grupo de perdedores que intenta escribir la historia.

Tuitología

Sobre el blog

Un blog sobre las ansiedades, ínfulas, confesiones y caprichos diarios que comparten las personalidades públicas en redes sociales. Lo más llamativo del mundo visto por los famosos, lo más delirante de los famosos vistos por el mundo y todo sobre ese insólito punto en el que ambos fenómenos se entrecruzan.

Sobre el autor

Tom C. Avendaño

es periodista. Se hace un lío con el país al que pertenece, si España o Estados Unidos, y suele resolverlo declarándose ciudadano de las redes sociales. Lo de los intereses lo tiene más claro: investigar cuánto dice la cultura popular sobre el mundo en que vivimos.

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