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Motivos para amar (y odiar) el Twitter de Alex de la Iglesia

Por: | 07 de febrero de 2012

DeLaIglesia-çlvaroGarc’a  Foto: Álvaro García

Que le eclipsen si es necesario, a él y a su casi cuarto de millón de seguidores. Sus compatriotas (Alejandro Sanz tiene más de cuatro millones y medio de adeptos), sus amigos (Santiago Segura, casi 800.000), quien sea. Esto es Twitter y aquí el tamaño, no lo olviden, no importa. El caso es que Alex de la Iglesia posee la cuenta de lectura más agradecida de cuantas se han abierto las personalidades públicas españolas. Es más, podría decirse que es la mejor cuenta de un famoso español en estos momentos.

Hay cuatro motivos por los que resulta altamente recomendable. A saber:

1. Porque no tiene que importarte ni él ni su cine

Esta es una cuenta tanto para incondicionales como para los que odian 800 balas, Los crímenes de Oxford, Muertos de risa o Perdita Durango. Y para los que no compartan su postura en el tema de las descargas también. Esto no va de ideología ni de vender sus películas, ni de rendir culto a su personalidad. Va de que De la Iglesia es tuitero primero y famoso después.

Se le nota cuando le da igual estar escribiendo a Elijah Wood, al presidente de la FAPAE, o al tipo con 72 seguidores que le critica un comentario. El tono es el mismo. Por cada tuit que escribe en calidad de personaje relevante en nuestra cultura encontramos un desahogo friki como este...

Harvey(Este Harvey es una perversa refrencia a la película de 1950 en la que James Stewart tenía por amigo a un conejo gigante e invisible para todo el mundo) 

... que demuestran que estamos en contacto directo con la mente que crea esos filmes, no con el nombre que los firma. Como tomarse un café con él, pero más barato.

Lo que se espera de Twitter, vamos.

2. Porque tiene antecedentes de gran tuitero que no hace falta recordar 

De la Iglesia dimitió como presidente de la Academia de Cine a través de Twitter antes que por ningún otro canal. Fue un gesto brutal de lealtad a sus seguidores con una pizca de anarquía institucional. Todavía se le recordará por eso. Es lo más histórico que ha hecho por aquí.

Pero sin desmerecer el ademán, lo que de verdad importa es que no fuera un momento puntual de llamada de atención. Fue una decisión coherente con el compromiso que tenía con sus seguidores en Twitter y con su propia identidad 2.0. Y que de momento mantiene.

Vivatwitter

Vamos, que resulta un tipo consistente y que no defrauda.

3. Porque su cuenta es un caos

Con seguir a este señor unos tres meses habremos aprendido cosas como los hábitos nocturnos de su perro Felipe, qué opina del cierre de Megaupload, las elecciones, Madonna en la Superbowl o cómo matar al cerdo que hará de cena en Nochebuena desde un quad. Habremos leído incontables retuits de una parada de personajes absurdos, nobles y/o anónimos. Nos habremos colado en conversaciones con famosos y desconocidos sobre preestrenos, series y "música de after". Y, al final, habremos sacado muy poco en claro.

Locuraok

Tanta espontaneidad mejora por agravio comparativo. En España tenemos cuentas gloriosas de famosos, pero también andamos sobrados de otras tópicas, de técnica tuitera de sotacaballorey: esos que se hacen autobombo descarado, a los que no les dan los 140 caracteres para poner signos de exclamación que muestren cuánto quieren a todos y cada uno de sus seguidores, los que dejan que las escriban otros... Si por algo despunta De la Iglesia en el panorama nacional más allá de sus propios méritos es por lo refrescante que resulta en comparación con estas cuentas. Pese este post sobre sus conciencias. 

4. Porque es intraducible

Consideremos los hashtags que ha estado utilizando en los últimos días: #eltaxistamehaliao#johnnylagenteestámuylokka#mandac--nes, #enganchadacomounaAmyWinehouse#quealegriaporotraparte.

Plantéemonos cómo quedarían en cualquier otro idioma, en el que sí lucirían los de esas otras cuentas tan correctas que decíamos antes. Pensemos que si hay un estilo patrio de tuitear, uno que sea tan personal e intransferible de la cultura española como las películas de Berlanga, es este. Pues aquí tendríamos a uno de sus grandes valedores.

Lo cual no quiere decir que todo sea perfecto. En todas partes cuecen tuits. Anexamos dos motivos para pensárselo dos veces antes de seguirle:

1. Ay como le pilléis durante el estreno de una película

Maldeciréis el día que se inventó el botón de retuit y los community managers del mundo los usaron para compartir los comentarios positivos. Porque, ya sea por ego o porque de verdad está agradecido, o porque busca hacer algo de promoción, De la Iglesia no se contiene a la hora de divulgar cuánto le ha gustado a sus seguidores sus nuevas películas. Más de un unfollow le ha costado el asunto.

Vivatwitter

Al menos, Twitter tiene a bien no publicar siempre las retahílas de "gracias" que muchos famosos dedican a sus seguidores, que también es algo muy de De la Iglesia. Quizá para el próximo estreno la cosa sea diferente.

 2. Avalanchas de tuits insomnes

Tampoco se libra del pecado capital del tuitero ávido: no saber parar. Sobre todo en las noches que dice sufrir insomnio (aunque el ramalazo puede llegarle en cualquier momento) y le da por un tema. Entonces es tuit tras tuit sobre lo mismo. No ocurre con una frecuencia desesperante, pero ocurre: que si cenar pavo en Nochebuena, que si cuánto le cuesta despertarse, que si contestar a todos los seguidores...

CerdoEtc.

Su capacidad de afear preciosos timelines en cuestión de minutos es digna de pasmo. Debe ser el precio a pagar por un Twitter cuidado.

Hay 29 Comentarios

La clave de todo reside quizás en su cercanía y en el hecho de que sea muy espontáneo. Coincido plenamente con lo de "caos".

es divertido leer lo que dice De La Iglesia y los comentarios de Tom.

Lo sigo desde hace tiempo, otro que merece la pena y que he descubierto hace unos días es el de Rodrigo Cortés @rodrigocor7es

Sus pelis no son santas de mi devoción pero es verdad que es bastante creible en twitter y se agradece. El único pero es que parece que todos tengamos que conocer al milímetro hasta el ultimo contacto en su agenda y muchas veces no tengo ni papa de quien habla y dan ganas de hacerle unfollow

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Sobre el blog

Un blog sobre las ansiedades, ínfulas, confesiones y caprichos diarios que comparten las personalidades públicas en redes sociales. Lo más llamativo del mundo visto por los famosos, lo más delirante de los famosos vistos por el mundo y todo sobre ese insólito punto en el que ambos fenómenos se entrecruzan.

Sobre el autor

Tom C. Avendaño

es periodista. Se hace un lío con el país al que pertenece, si España o Estados Unidos, y suele resolverlo declarándose ciudadano de las redes sociales. Lo de los intereses lo tiene más claro: investigar cuánto dice la cultura popular sobre el mundo en que vivimos.

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