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El desnudo, esa nueva vieja herramienta promocional

Por: | 13 de marzo de 2012

RihannavLos últimos siete días nos han regalado dos casos prácticos de lo más reveladores de destape 2.0. Primero: Rihanna, que la semana pasada publicaba una foto suya en cueros a través de Twitter. Nada nuevo. A la de Barbados ya le habían filtrado unas fotos en las que salía mucho más desnuda y eran mucho más explícita. La foto de la semana pasada ha tenido su repercusión, pero no tanta.

Segundo: Heather Morris, una actriz que, por su garbo y físico, debería ser más popular entre el público heterosexual. Ocurre que, como una de las protagonistas de Glee, su público hasta ahora se ha movido (según las encuestas; aquí no hay ánimo de etiquetar) entre las chicas adolescentes y gais de varias edades. Este sábado, de repente surgió de la nada una colección de unas 26 fotografías privadas de la intérprete entre las que había cinco desnudos. A raíz de eso, su presencia en Google, sus menciones en Twitter y la categoría de los medios que hablan de ella se han multiplicado.

Son dos caras de la misma moneda: las filtraciones que llevan azotando al mundo de la farándula en los últimos meses y se hace más popular que con su trabajo habitual. Vale que esto lleva ocurriendo desde que Internet es Internet pero, en los últimos meses, la tendencia se ha agudizado. Lo que le ha pasado a Morris ya le ha pasado, solo en los últimos tres meses, a otros famosos de mayor caché, o de curvas más deseadas y de físicos más imposibles.

Hablamos de Scarlett Johansson, Miley Cyrus, Jessica Alba, Rihanna, January Jones, Ke$ha, Christina Aguilera... Quién nos iba a decir que, en pleno 2012, Estados Unidos iba a descubrir lo que es el destape.

Como Morris no se ha pronunciado -ni en los medios ni en su Twitter, que de todas formas parece que lo escribe cualquier persona menos ella- para decir que si se alegra o lamenta que ahora todos puedan ver unas fotos que nadie debería ver, podemos proyectar sobre su caso todas las variaciones de estas filtraciones de moda.

Morris

¿Que un hacker le robó las fotos? Es lo que le pasó a Scarlett Johansson en septiembre, en el que todavía es el caso más sonado de esta estirpe. Un señor de Florida, Christopher Chaney, había entrado en su correo (y en el de Christina Aguilera, y el de Mila Kunis...) sin más arte que responder a la pregunta de seguridad (esa que en muchos servidores cuenta como alternativa a la contraseña y que suele girar sobre cómo se llamaba tu primera mascota o quién era tu profesor favorito de quinto de primaria) buscando la información en entrevistas y documentos públicos.

En cuanto la desnudísima Johansson tocó la web, se convirtió en un asunto extremadamente viral. Y extremadamente serio. Empezaron a proliferar debates sobre cómo es posible que ni una actriz de primera categoría pueda proteger sus imágenes íntimas en la era 2.0, o cuánto estaba incentivando el pobre público estas prácticas ahora que en lugar de comprar una revista solo tiene que hacer un clic. No se dio con la respuesta a ninguna de esas cuestiones. En cuanto Chaney fue detenido en octubre se dio por zanjado el asunto y se dejó la deontología cibernética para el escándalo de The News of the World. En ello seguimos. Mientras, el busto de la Johansson se ha subido y retirado de la red mil y una veces.

¿Y si la filtración de Morris fue cosa de un agente que intentaba darle bombo? De eso se acusó a Christina Hendricks, la voluptuosa Joan Harris de Mad men, la semana pasada cuando Internet cumplió el sueño húmedo de más gente de la que ve la serie y pasó unas de instantáneas de su ciclópeo busto. Que si ya es casualidad, se dijo, que el esperado retorno de Mad men está a la vuelta de la esquina y justo aparece el reclamo publicitario más eficaz del mundo. La actriz aseguró que las fotos eran falsas, justo un poco después de que su agente dijera, por otro lado, que eran auténticas pero que él no tenía nada que ver con el asunto. Que le habían hackeado el teléfono junto con el de otras famosas estadounidenses (las cómicas Olivia Munn y Sarah Silverman, y su compañera de reparto, January Jones, todas ellas en fotos menos comprometidas).

 

Para los cínicos, fue una manera de guardar las formas ante el destape. Para el resto, un simple fallo de comunicación. Los que queramos ceñir a los hechos viviremos siempre con la duda. Sea como fuere, se habló de Hendricks. Durante un día, su nombre -lo más buscado en Yahoo, parte del top ten de Google y, por supuesto, trending topic- recibió más atención que durante toda su carrera.

Este es uno de esos fenómenos que las redes sociales ha transformado tanto que merce un poco de pausa. Porque con lo frecuentes que se han convertido ahora las filtraciones, ya nadie se plantea las preguntas que surgieron cuando lo de Scarlett Johansson. En esos casos en los que las fotos son de verdad robadas del móvil o el correo de una celebrity incauta, las ramificaciones son espeluznantes. Es una violación de la intimidad mucho peor que el clásico robado de las revistas del corazón. Y es un mercado que va creciendo: a ningún hacker le va a faltar nunca quién le compre un buen desnudo, legal o no. Son como los paparazzi del siglo XXI.

Cuando no es así y son los propios agentes y publicistas los que se valen del desnudo para promocionar a su cliente, la cosa es menos reprochable pero igualmente espeluznante. ¿Llegará el día en que una mujer con talento, amén de curvas, no sea nadie si no enseña las carnes primero?

Y mientras, a Rihanna, que aparece menos desnuda pero lo compensa con la gracia del exhibicionismo voluntario, ni caso. Igual algún internatua echó de menos el morbo de la imagen prohibida. Es el Internet que nos deja la era 2.0.

En la imagen anterior, una fotografía de Heather Morris en un episodio de la segunda temporada de Glee (Getresonline)

Hay 4 Comentarios

Las filtraciones son buscadas ex profeso por los mismos agentes? No me creo mucho estos fenomenos virales...

El desnudo de la mujer es el más promocionado para conseguir popularidad. ¿Y el del hombre? ¿Se le supone mas inteligencia por tener menos curvas?

Hola, entro aquí para promocionar mi historia y vender mi moto. Todos tenemos una moto que vender y solo nos importa lo nuestro. Lo demás es demasiado aburrido y cuesta. Son tiempos de twiter y spam.

El desnudo siempre ha sido una buena herramienta promocional, sin ir más lejos en mi página web son siempre las entradas más vistas http://www.alprimertoke.com/

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Tuitología

Sobre el blog

Un blog sobre las ansiedades, ínfulas, confesiones y caprichos diarios que comparten las personalidades públicas en redes sociales. Lo más llamativo del mundo visto por los famosos, lo más delirante de los famosos vistos por el mundo y todo sobre ese insólito punto en el que ambos fenómenos se entrecruzan.

Sobre el autor

Tom C. Avendaño

es periodista. Se hace un lío con el país al que pertenece, si España o Estados Unidos, y suele resolverlo declarándose ciudadano de las redes sociales. Lo de los intereses lo tiene más claro: investigar cuánto dice la cultura popular sobre el mundo en que vivimos.

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