Muchas gracias a Paquirrín por tuitearnos a todos la Semana Santa desde Triana. Una cobertura excelente. Carmen Lomana también puso de su parte con tuits de un expresionismo que ríete tú de Murnau. Gracias también a Ana Obregón por aprovechar la muerte de Mingote para conjurar una muestra magistral de la literatura recuerdo-a-otros-pero-sobre-todo-me-recuerdo-a-mi, que es un género complicado pero muy popular entre las celebridades desde que se inventó la letra escrita. Gracias a todos porque la actualidad, vista desde los ojos de un famoso, es otra cosa. Un día de estos tenemos que mandar a uno a Bruselas. Iban a ver los mercados qué confianza.
Gracias, decíamos, pero la semana ha ido por otro lado. Han sido unos días de nacimientos y anuncios de boda. Muy épico todo, que para eso estamos en días bíblicos. Y, de paso, de poner a prueba cuánto la imagen de famosos profesionales depende, en el fondo, de su vida profesional.
La actriz Blanca Romero (cuyo último trabajo desde que terminó Física o química ha sido de secundaria en Los muertos no se tocan, nene), por ejemplo, ha anunciado por Twitter que dio a luz a un hijo pero que, por favor, hagamos como que no lo sabemos. Hilary Duff (quizá de las mejores reinas adolescentes que haya creado Disney en los últimos años, ahora enfrascada en una cruzada por hacerse respetar como mujer adulta a sus 24 años y como estrella del pop que no ha sacado un disco en cinco) ha ido un poco más allá y se ha apuntado a la moda de presentar a su primer hijo por Twitter antes que cualquier otro medio y ha sido una de las noticias de la semana en Estados Unidos donde es una estrella de casi primer orden sin necesidad de trabajar.
Baby Luca, 2 weeks old :) twitter.com/HilaryDuff/sta…
— Hilary Duff (@HilaryDuff) April 3, 2012
Pero el mejor ejemplo de cómo la imagen personal beneficia a la profesional es Alec Baldwin.
Cuando sube la oferta de un producto, ya se sabe, baja la demanda. Este ha sido siempre el principal problema de los hermanos Baldwin. Cuando solo era uno, Alec, fingiendo ser Harrison Ford en La caza del octubre rojo, tenía a Hollywood a sus pies. A partir de ahí, sus otros tres hermanos también actores empezaron a capitalizar el apellido hasta que se lo gastaron (tampoco ayuda que Alec encandenara bodrios con fracasos después de aquello). Para cuando se divorció de Kim Basinger en 2000, Alec Baldwin ya ni olía a estrella frustrada sino a algo peor: era el Bill Clinton del cine de bajo presupuesto. Antes de la cincuentena ya era ese maduro intimidante que va siempre trajeado interpretando siempre el papel autoritario de padre que decide o jefe que acoquina.
Así las cosas, Baldwin reculó en la comedia Rockefeller plaza, haciendo de conservador impecablemente ególatra que tiene razón hasta cuando dice cosas que no debería ni pensar. Tan bien escrito está el papel, tanto lo borda él sin esfuerzo aparente, que desde entonces goza de una popularidad inmensurable. Cuando tonteó con la idea de presentarse a alcalde de Nueva York en 2013 -un famoso más metido a político es algo que horripila al público de cualquier país- le aplaudieron hasta los taxistas.
Baldwin es una rara avis de la televisión en tanto que la mímesis con su personaje ha hecho que todo lo relativo a su vida tenga interés. Se le ha notado estos días, cuando anunció que se casa con su novia, una profesora de yoga de 28 años llamada Hilaria Thomas. Pero el amor por esa sinécdoque Baldwin/personaje viene de lejos. ¿Que a Baldwin le echan de un vuelo porque es incapaz de soltar su iPad porque está demasiado enganchado a Apalabrados? La culpa es de la compañía aérea. ¿Que hace un par de semanas un ex novio de Thomas empezó, supuestamente, a acosarla por Twitter? Baldwin comanda a sus más de 800.000 seguidores para que le insulten en masa hasta que el susodicho desaparece de la red social. ¿Que un reportero del New York Daily News se cuela esta semana en una de las clases de yoga de su novia para fotografiarle el anillo de compromiso? La ira de Baldwin y sus acérrimos fans desciende sobre él.
Two reporters from the Daily News crashed @hilariathomas ' yoga class today to take photos and post pictures.Their names are ....
— AB (@alecbaldwin) April 3, 2012
Solo que en lugar de huir, lo que ha hecho el reportero es sugerirle una serie de poses de yoga para que se relaje. Ese no será famoso, pero también le tenemos juzgado por su trabajo.
En la foto anterior, Alec Baldwin pasea por las calles de Nueva York (GTRESONLINE)
Hay 1 Comentarios
La sociedad americana que no está arruinada, no sabe discernir entre lo real y lo ficticio, así son el pueblo ideal para manipular. pero nosotros no vamos por mejor camino, no vayamos a ser así de engreídos, porque el hecho de que yo no vea telecinco y sus derivados, no significa que no sea de las cadenas más vistas , ni cambia el hecho de que la Esteban y sus Patochadas tienen engachado a medio País. así que "p'al caso" patatas, que dicen en mi pueblo. Y con esto y el fútbol ya tenemos el cupo hecho y el cerebro lavado y aquí nos fulminarán a impuestos y a reformas abusivas , mientras la clase política se forra el riñon de oro, Pero como tenemos la mente fija en otras bobadas ni nos duele oiga usted . Así que al igual que nuestros primos los yankees, no tenemos más que lo que nos merecemos por catetos .
http://wwww.recetariodesirena.com
Publicado por: Charo | 08/04/2012 8:35:53