La operadora Virgin ha fichado al hermano pequeño de Brad Pitt, Doug, para su nuevo anuncio: un vídeo de dos minutos en los que el deudo de la superestrella describe lo maravillosa, patética y anodina que es su vida suburbana. Doug Pitt admirando su impresora o su caravana; Doug Pitt escuchando música de los 70; Doug Pitt cocinando... Más que en ver los genes de Brad Pitt sumidos en tareas tan cotidianas, y no protagonizando las favoritas de la crítica o dándole hijos a Angelina Jolie, lo gracioso del vídeo es la impecable vis cómica del Pitt no actor, dándole glamour a la existencia de una persona normal. Se trata de una campaña de la operadora para avisar de que ofrece "trato de famoso a precio de hermano de famoso".
El caso es que el vídeo ha sido un relativo éxito viral y ha convertido, no sin ironía, al Pitt más joven en una estrella de las redes sociales por una semana. Como todo éxito viral, el vídeo no da mucho pie al comentario: lo que se ve es lo que hay; el hermano de uno de los famosos más conocidos y respetados del mundo haciendo apología de una existencia terriblemente aburrida. Se ve, se disfruta y se olvida.
Sin embargo, hay un área en la que el vídeo podría haber sentado un interesante precedente: los familiares de famosos de primera categoría, algo que, desde el desembarco famoseo en la era 2.0, parecía reservado sobre todo para famosos de segunda.