El escritor Bret Easton Ellis, en septiembre de 2010. / ÁLVARO GARCÍA
Los grandes duelos no se miden por lo grande o grave que sea el asunto en disputa, sino por la personalidad de sus jugadores. Nadie dice que el cruce de acusaciones que han mantenido esta semana, en esa eterna liza para las grandes figuras que es Twitter, una periodista de cotilleos hollywoodienses y un sátiro de la sociedad estadounidense haya sido algo especialmente trascendente. Pero la clave no es el contenido de la bronca, sino las mentes detrás de la misma: él es Bret Easton Ellis, el autor de novelas tan enfermizas como American psycho o Menos que cero; ella es Nikki Finke, una mujer capaz de contar en su blog, Deadline, los detalles más secretos qué suceden en los estudios de Hollywood, y a la que prácticamente nadie es capaz de poner cara.
Separados, darían para un par de novelas de géneros bien distintos. Juntos, resultan en un espectacular choque de egos abrasivos que, de paso, ilustra una de las grandes tensiones de nuetros tiempos.