Charlie Sheen, durante la ceremonia de los Emmy en 2011. / MARIO ANZUONI (AFP)
Twitter no ha terminado de crecer en España. El 32% de los usuarios de redes sociales en España tiene actualmente una cuenta, frente al 14% que eran en 2010. Los motivos son varios, pero el más popular es innegable: el 56% de estos nuevos adeptos se mete en esa corrala virtual para seguir a personalidades públicas. Lo cual es de todo menos sorprendente: las celebrities son el eje troncal de Twitter, el secreto de su popularidad, prácticamente desde su creación. La norma, como siempre, es: si hay famosos, habrá gente. Y si hay gente, una red social se vuelve relevante a la fuerza.
Por eso las últimas semanas resultan tan preocupantes: los mismos famosos que hace años empezaron a usar Twitter de forma tan sonada ahora lo están abandonando sin motivo aparente. Solo este mes, tres de sus grandes bastiones han decidido dejar de tuitear. Primero, el afabilísimo Alec Baldwin, que debe a Twitter gran parte del resurgimiento de su popularidad, desapareció hace unas semanas tras soltar un lacónico "Ha sido divertido". La cantante británica Lily Allen ni se despidió de los suyos cuando hizo lo mismo. Y justo la semana pasada, Charlie Sheen, que ha sido una de las superestrellas de la red social desde aquella racha indescriptiblemente extravagante que tuvo el año pasado, dejó de usar su cuenta con uno de sus esotéricos mensajes: "Id a por las estrellas, gente".