El cine nos enseñó que de las grandes crisis emergen grandes figuras. Lo de Twitter y los JJ OO no es que esté resultando una gran crisis, pero tampoco es que esté yendo muy allá. El COI nos prometió unos Juegos Olímpicos de Twitter, un épico mes de comunión internacional en el que íbamos a estar en contacto con los mejores atletas del mundo en su momento de gloria, compartiendo su dolor, su alegría, sus frustraciones y su ira. En cambio, lo que sí hemos obtenido son mil y una bromas sobre la cara de la Reina de Inglaterra durante la inaguración; a los atletas criticando a sus adversarios y a los comentaristas olímpicos; la detención de aquel chaval que se metió con el nadador Tom Daley por quedar en cuarto puesto... Todo esto con el runrún continuo de las quejas de tuiteros estadounidenses contra la retransmisión de la NBC.
Así que, en rigurosa observación de la lógica hollywoodiense, de esta anarquía 2.0 ha surgido una gran figura inesperada, una especie de premio de consolación tuitero, llamado Samuel L. Jackson.
El actor empezó a comentar los Juegos en Twitter hace una semana, durante la ceremonia de inauguración. Al principio no fue nada reseñable. Solo una más de todas esas personas por todo el mundo que esa noche generaron más de diez millones de menciones a los JJ OO en la red social.
OK! Getting that MOLYMPICPHUKKEN Fevah! GO TEAM USA!!!!!
— Samuel L. Jackson (@SamuelLJackson) julio 28, 2012
Pero, con el tiempo, Jackson se las ha apañado para ser el único tuitero en generar un seguimiento de culto con esos comentarios de las varias horas que pasa viendo las competiciones con el iPad en la mano (es como si no se perdiera una categoría en la que juegue Estados Unidos). Ahora es todo un fenómeno popular que cabe resumir en el enardecido consenso de todos los que hablan de él: "Samuel L. Jackson es el mejor comentarista de Londres 2012". Muchos ya están pidiendo a la NBC que contrate a Jackson como comentarista.