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Tuitología

Sobre el blog

Un blog sobre las ansiedades, ínfulas, confesiones y caprichos diarios que comparten las personalidades públicas en redes sociales. Lo más llamativo del mundo visto por los famosos, lo más delirante de los famosos vistos por el mundo y todo sobre ese insólito punto en el que ambos fenómenos se entrecruzan.

Sobre el autor

Tom C. Avendaño

es periodista. Se hace un lío con el país al que pertenece, si España o Estados Unidos, y suele resolverlo declarándose ciudadano de las redes sociales. Lo de los intereses lo tiene más claro: investigar cuánto dice la cultura popular sobre el mundo en que vivimos.

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Cuando Amaia Montero dice "no"

Por: | 03 de octubre de 2012

AmaiaAmaia Montero, en plena actuación. /GTRESONLINE

Están esos calendarios y agendas que acompañan la fecha de cada día con un consejo vital genérico. Están esos libros de autoayuda divididos en capítulos titulados con aforismos de alarmente ambigüedad. Y luego está la cuenta de Amaia Montero en Twitter. La ex cantante de La oreja de Van Gogh es quizá una de las muestras más prolíficas del género de "perla de sabiduría genérica que tanto podría estar sacada o de una canción pop como de una galleta de la fortuna de restaurante chino". Cada día, su más de cuarto de millón de seguidores recibe una veintena de reflexiones del tipo: "Uno de los mejores sentimientos del mundo es cuando abrazas a la persona que amas y ella te abraza aún más fuerte" o "No hay nada mejor que reírse con un amigo y que nadie lo entienda".

Semejante volumen de producción es un peligro en Twitter, sobre todo cuando uno no habla de sí mismo, porque multiplica las posibilidades de crear un tuit polémico sin quererlo. Eso es lo que le ha pasado a Montero hoy, cuando empezó a propagarse una reflexión que soltó ayer a eso de las siete de la tarde: "A veces, cuando las mujeres dicen 'no' solo quieren ver de lo que serías capaz de hacer por ellas" (sic), dijo. Y los usuarios de Twitter se le echaron encima.

El tuit, se supone, nació con vocación inocente, pero era imposible que colara como tal. Primero porque, para ser un aforismo, parece referirse a un tipo muy concreto de mujer, porque consta que no todas usan el "no" para provocar una reacción en alguien que no sea "no" (de hecho, no tengo claro que exista ese tipo de mujer, pero vamos a tomarle la palabra a Montero). Y segundo, porque, precisamente, la productiva tuitera retorcía uno de los eslóganes más famosos de los últimos tiempos: "No significa no", usado en multitud de campañas anglosajonas contra las violaciones; el típico eslógan que la globalización ha traído a nuestras fronteras en boca de personajes de películas, series y libros.

El guiso para la polémica estaba servido: una generalización que podría antojarse machista para quien se la tome en serio; una apología de la violación para aquellos con más imaginación; y, sobre todo, una cursilada de esas que el siempre cáustico Twitter español gusta de destruir sin piedad.

Como el dichoso aforismo se ha retuiteado unas 1.400 veces, ejemplos de estos tres tipo de reacción ha habido varios. "Ya sabes, aquello de 'sus ojos dicen sí aunque la orden de alejamiento diga no'. Después nos extrañamos", tuiteó uno. "@AmaiaMontero debe pensar que porque sale n revistas, ha vendido discos y la gente la reconoce, puede hacer un comentario tan machista y parecer progre", escribió otro.

El campo de los sátiros, que en Twitter son los que más brillan, se ha caracterizado por al menos no tomarse al pie de la letra una frase bienintencionada. Lo que sí hicieron fue llevar el malentendido a sus últimas consecuencias, en plan: "Cuando una chica te tira espray de pimienta, es porque quiere que las invites a cenar", como aportó uno, o "A veces, cuando las mujeres dicen "no" solo hace falta un chupito más de burundanga", como dijo otro.

A las cuatro de la tarde de hoy la cosa estaba amainando. Como siempre en Twitter, la cosa tocó techo y, cuando rozó el absurdo (¿cuánto puede dar de sí buscarle las cosquillas a un tuit que claramente quiere decir otra cosa?) empezaron a proliferar las voces clamando que la comunidad tuitera ya se había pasado. Y ahora las menciones a Amaia Montero vuelven a ser, como siempre, retuits de su también respetable grupo de seguidores que disfruta de sus perlas de sabiduría.

Si, en lugar de ignorar la polémica creada más en la mente de los usuarios que en su cuenta, Montero hubiera reaccionado de alguna forma, se le hubieran devorado viva. A lo mejor ha aprendido de Russian Red.

El País

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