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Tuitología

Sobre el blog

Un blog sobre las ansiedades, ínfulas, confesiones y caprichos diarios que comparten las personalidades públicas en redes sociales. Lo más llamativo del mundo visto por los famosos, lo más delirante de los famosos vistos por el mundo y todo sobre ese insólito punto en el que ambos fenómenos se entrecruzan.

Sobre el autor

Tom C. Avendaño

es periodista. Se hace un lío con el país al que pertenece, si España o Estados Unidos, y suele resolverlo declarándose ciudadano de las redes sociales. Lo de los intereses lo tiene más claro: investigar cuánto dice la cultura popular sobre el mundo en que vivimos.

Eskup

"¿Por qué tanto pánico por un huracán?"

Por: | 31 de octubre de 2012

 

Ricky gervais
El cómico Ricky Gervais. / GTRES
Ser una personalidad pública en Estados Unidos tiene una serie de obligaciones muy distintas a las que se le pueden exigir a un homólogo europeo. Aquí todo lo que haga un actor más allá de interpretar un papel delante de una cámara o sobre un escenario puede y suele tener peor prensa que en un país en el que se espera que un famoso utilice para bien su capacidad de unir comunidades. 

Aquí los actores que se pronuncian de izquierdas o derechas suelen ser recibidos con críticas sistemáticas por haberse salido, valga la redundancia, de su papel. Allí no se concibe una campaña electoral, por poner un ejemplo cercano, sin el apoyo de una cara conocida. Clint Eastwood puede cerrar, con mayor o menor tino, una convención republicana sin que a nadie se le ocurra cuestionar qué pinta Harry el Sucio pronunciándose en política. Y Lena Dunham puede trollear la sensbilidad conservadora con un anuncio de apoyo a Obama en el que compara la primera vez que se vota con la primera vez que se mantienen relaciones sexuales. En España, por el motivo que sea, somos más de que nuestros ídolos no intelectuales nos dejen en paz.

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Kesha
La cantante Kesha. / GTRES

 

Es un hecho relativamente infalible que Twitter, cuando no está inflando la metedura de pata de algún famoso o encumbrando una visión particular de la actualidad hasta hacerla trending topic, pasa el rato matando a personajes públicos. Preferiblemente a Fidel Castro, David Bowie o Margaret Thatcher, que tienen el añadido de que su acabamiento tiene mucho sentido en el imaginario colectivo, aunque también se admiten nombres de menor categoría pero mayor factor sorpresa como Mr. Bean o la diva de Jersey shore, Snooki. El sábado le tocó a Kesha, la excesiva cantante de pop que iba para reina de la provocación hasta que Nicki Minaj le arrebató el puesto y la dejó a los albores del estrellato definitivo.

Pero esta muerte de Kesha (la tercera en lo que va de año, según Twitter) ha resultado especialmente memorable por ser la primera en la que el deceso no surgió de la mente algún abonado a la red social con mucha imaginación, sino de su equipo de prensa. Fue ese sábado, en plena campaña promocional del segundo álbum de la cantante tras el exitoso Animal de 2010, cuando decidieron que cada tuit sobre el nuevo singleDie Young, se acompañara de la etiqueta #RIPKesha. El público tuitero hizo lo propio y, al poco, la mentira estaba totalmente asentada por toda la red social. Como explicó Pamela Rutledge, directora de un centro de investigación psicológica en Boston y Palo Alto (California), para la web NJ.com en un reportaje sobre el tema, "Bastan cuatro tuits con la palabra #RIP para que la gente se crea la historia".

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Paula vázquez
Charlie Sheen publicó por error su número de teléfono en Twitter. El incidente ocurrió el diciembre pasado, cuando el actor todavía suscitaba un morboso interés tras su despido de Dos hombres y medio, y se saldó a los pocos minutos sin necesidad de salir del restaurante de Las Vegas desde el que se había enviado el accidentado tuit, el carísimo Guy Savoy: Sheen vio que teléfono se ponía a vibrar como si estuviera poseído de tantas llamadas que empezó a recibir, lo cogió un par de veces con una broma diferente ("Ray's Pizza, dígame", según testigos), al poco ordenó que se cancelara su línea y se acabó la historia. Los medios recogieron la anécdota en el acto, motivados sobre todo por el hecho de que Sheen estuviera mandándole su número al siempre rentable Justin Bieber, y la olvidaron con la misma rapidez.

En España ocurrió algo muy parecido ayer, casi once meses más tarde, y el resultado no pudo ser más diferente. Primero porque nuestro Twitter reaccionó en un alarde de músculo y reflejos que, por una vez, dejó en pañales a los estadounidenses. La presentadora de televisión Paula Vázquez tuiteó por error una foto de un documento médico en el que aparecían su teléfono y su dirección y, en el acto, se montó uno de los circos tuiteros más completos que se hayan visto en tiempos recientes. El teléfono de la presentadora quedó colapsado con varios miles de llamadas y mensajes a lo largo del día, ella se convirtió en trending topic mundial gracias a la masa de gente que se reía un poco de ella y un mucho -diferencia fundamental- del incidente, y al poco surgió una cuenta falsa con su nombre que reunió mil y pico seguidores en pocas horas.

Y segundo porque, aun así, ningún aspecto de este impresionante despliegue ha logrado eclipsar la sobresaliente reacción de la presentadora. A Vázquez, que encima estaba en un entierro, empezaron a lloverle las llamadas y mensajes de Whatsapp a eso de las dos de la tarde. Fue entonces cuando se enzarzó en un primera contraofensiva: tuitear los pantallazos de las llamadas que estaba recibiendo para que, al menos, quedaran identificados. No sirvió de nada, porque a nadie le importaba quién le estaba llamando; solo importaba el hecho de que la estuvieran bombardeando a llamadas para que miles de tuiteros, ciegos de delectación morosa, avivaran el trending topic mundial que llegó a ser.

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Los nuevos desafíos de los jueves 'tróspidos'

Por: | 19 de octubre de 2012

Castigo-divertido-mellizos_MDSIMA20121018_0128_5El Melli Romántico en el barro, ayer, en Quién quiere casarse con mi hijo. /CUATRO

Si Quién quiere casarse con mi hijo fue anoche trending topic mundial durante el grueso de su emisión en Cuatro, como lleva siendo desde su estreno hace cinco jueves, fue por dos motivos. Primero, la inteligente decisión del canal de recomendar un hashtag diferente para cada capítulo (#QQCCMH2 para el segundo capítulo, #QQCCMH3 para el tercero...), que impide que Twitter reconozca la etiqueta y la bloquee de la lista de lo más visto por repetitivo, como hace con otros programas. Y segundo, porque el disfrute tuitero del programa obliga a estar resaltando detalles constantemente, del estilo "A Isidoro acaban de decirle 'Hay una parte de mí que me dice que eres un cabrón que me va a hacer daño' y él ha contestado 'Dices unas palabras muy bonitas''.

Esos dos factores fueron ayer los únicos aliados de QQCCMH, un formato que por primera vez en su historia se enfrentó a una crisis existencial doble. Tenía que competir por un lado con el estreno de la tercera temporada de El barco, lo cual le robó gran parte de la audiencia que en cualquier otro momento estaría tuiteando (de hecho, entre las 22.30, hora peninsular, que empezó el programa, y las 23.00, la mayoría de mensajes versaban sobre la disyuntiva de qué ver, si a Mario Casas sin camiseta o a los tróspidos esforzarse por ser un blanco fácil para el espectador).

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Los niños bien de Eton se refugian en el 'gangnam style'

Por: | 18 de octubre de 2012

La imitación era la muestra más sencilla de admiración hasta que llegó YouTube. Desde entonces, ese eterno refrán anglosajón se ha invertido: imitar un fenómeno viral es ahora la mejor forma de mejorarlo o parodiarlo. Pasó este verano con las tropecientas mil versiones caseras (y no tan caseras) de la canción del verano Call me maybe, y está pasando de nuevo este otoño con Gangnam style, el videoclip del rapero surcoreano Psy que ha sido visto casi 500 millones de veces. Aquí tienes el original:

 

De todas estas imitaciones siempre hay una especialmente ingeniosa o memorable, generalmente la que más se sustente por sí misma sin necesidad de conocer el original. Era lo que le faltaba al Gangnam style. Después de que la dichosa coreografía haya sido bailada por marines de Estados Unidos, una madre asiática (lo cual, según las leyes de Internet, no puede no ser gracioso), los invitados a una boda (cuánto han cambiado las bodas desde que se inventó YouTube); después de que el tal Psy haya aparecido bailando en un juego de los sacrosantos Dodgers y en la final del Gran Prix de Corea del Sur con Vettel y Webber... Después de todo eso, faltaba algo que hiciera que el fenómeno valiera la pena para los que no lo comparten. Y como siempre, la mejor aportación del Gangnam style al mundo solo podía venir de manos no involucradas en el asunto:

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QQCCMH o la conveniencia de un 'reality' bien guionizado

Por: | 12 de octubre de 2012

Mano-Isidoro-cobra-vida_MDSIMA20120927_0109_7Isidoro, protagonista de la edición de anoche de Quién quiere casarse con mi hijo. /CUATRO

Un grupo de madres deja a sus hijos solos en casa una noche, estos organizan sus fiestas en plan Risky business y, cuando vuelven las progenitoras, acaban siendo víctimas de la ira materna. La trama se ha visto en miles de sitcoms y se sabe que funciona. También funcionó anoche, cuando se ejecutó con descarada precisión en Quién quiere casarse con mi hijo. Tanto, de hecho, que cuando la presentadora Luján Argüelles y su eterna media sonrisa la explicaron al principio del programa, lo remató con un: "No se recuerda tanta emoción desde el capítulo final de Falcon Crest".

Fue uno de esos momentos en los que se nos recuerda lo que no debemos recordar -que detrás de esos momentos de supuesta espontaneidad del programa hay varias horas de trabajo; que todo en cada capítulo está pensado, escrito y programado como en muchas otras ficciones; que incluso los protagonistas se esfuerzan por ser más tróspidos de lo que son en la vida real-. Un momento en un capítulo lleno de ellos, en una temporada que, a veces, parece empeñada en sustituir la frescura de la anterior con esperpentos delirantes.

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Juventud 'tróspida': La Rana Gustavo contra Superwoman

Por: | 11 de octubre de 2012

Jia-clave-encontrar-principe-azul_CUAVID20121004_0072_17La escena cumbre del tercer capítulo de Quién quiere casarse con mi hijo. /CUATRO

Hubo un momento en la edición del cuatro de octubre (tercero de la temporada) de Quién quiere casarse con mi hijo -y, como denota el hecho de que tres de las etiquetas relacionadas con ella se mantuvieran en lo alto de los trending topics mundiales de Twitter, el de ayer fue un capítulo con hubo muchos momentos- en el que una de las aspirantes a casarse con uno de los concursantes dijo algo así como: "Si es que cuanto más intentes ir de perfecto, más se te va a notar que estas mintiendo". La frase, pronunciada Natalia, una dependiente de 24 años que intenta cortejar al inefable concursante Isidoro, no fue ni la más especial ni la más memorable del programa, pero sí la que mejor describe la hora en particular y el reality en general.

Twitter destacó a dos personajes marcados por el improvisado aforismo de la muchacha: el concursante Gabi, también conocido como Ken o directamente como El pijo, y la pretendiente Jia Liu, bautizada en la red social como La china. Uno es la encarnación de la autosuficiencia, el egocentrismo y las formas ranciamente cuidadas. Es el que intenta ir de perfecto. La otra es la espontaneidad y, quiero creer, la transparencia hechas mujer.

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Cuando Amaia Montero dice "no"

Por: | 03 de octubre de 2012

AmaiaAmaia Montero, en plena actuación. /GTRESONLINE

Están esos calendarios y agendas que acompañan la fecha de cada día con un consejo vital genérico. Están esos libros de autoayuda divididos en capítulos titulados con aforismos de alarmente ambigüedad. Y luego está la cuenta de Amaia Montero en Twitter. La ex cantante de La oreja de Van Gogh es quizá una de las muestras más prolíficas del género de "perla de sabiduría genérica que tanto podría estar sacada o de una canción pop como de una galleta de la fortuna de restaurante chino". Cada día, su más de cuarto de millón de seguidores recibe una veintena de reflexiones del tipo: "Uno de los mejores sentimientos del mundo es cuando abrazas a la persona que amas y ella te abraza aún más fuerte" o "No hay nada mejor que reírse con un amigo y que nadie lo entienda".

Semejante volumen de producción es un peligro en Twitter, sobre todo cuando uno no habla de sí mismo, porque multiplica las posibilidades de crear un tuit polémico sin quererlo. Eso es lo que le ha pasado a Montero hoy, cuando empezó a propagarse una reflexión que soltó ayer a eso de las siete de la tarde: "A veces, cuando las mujeres dicen 'no' solo quieren ver de lo que serías capaz de hacer por ellas" (sic), dijo. Y los usuarios de Twitter se le echaron encima.

El tuit, se supone, nació con vocación inocente, pero era imposible que colara como tal. Primero porque, para ser un aforismo, parece referirse a un tipo muy concreto de mujer, porque consta que no todas usan el "no" para provocar una reacción en alguien que no sea "no" (de hecho, no tengo claro que exista ese tipo de mujer, pero vamos a tomarle la palabra a Montero). Y segundo, porque, precisamente, la productiva tuitera retorcía uno de los eslóganes más famosos de los últimos tiempos: "No significa no", usado en multitud de campañas anglosajonas contra las violaciones; el típico eslógan que la globalización ha traído a nuestras fronteras en boca de personajes de películas, series y libros.

El guiso para la polémica estaba servido: una generalización que podría antojarse machista para quien se la tome en serio; una apología de la violación para aquellos con más imaginación; y, sobre todo, una cursilada de esas que el siempre cáustico Twitter español gusta de destruir sin piedad.

Como el dichoso aforismo se ha retuiteado unas 1.400 veces, ejemplos de estos tres tipo de reacción ha habido varios. "Ya sabes, aquello de 'sus ojos dicen sí aunque la orden de alejamiento diga no'. Después nos extrañamos", tuiteó uno. "@AmaiaMontero debe pensar que porque sale n revistas, ha vendido discos y la gente la reconoce, puede hacer un comentario tan machista y parecer progre", escribió otro.

El campo de los sátiros, que en Twitter son los que más brillan, se ha caracterizado por al menos no tomarse al pie de la letra una frase bienintencionada. Lo que sí hicieron fue llevar el malentendido a sus últimas consecuencias, en plan: "Cuando una chica te tira espray de pimienta, es porque quiere que las invites a cenar", como aportó uno, o "A veces, cuando las mujeres dicen "no" solo hace falta un chupito más de burundanga", como dijo otro.

A las cuatro de la tarde de hoy la cosa estaba amainando. Como siempre en Twitter, la cosa tocó techo y, cuando rozó el absurdo (¿cuánto puede dar de sí buscarle las cosquillas a un tuit que claramente quiere decir otra cosa?) empezaron a proliferar las voces clamando que la comunidad tuitera ya se había pasado. Y ahora las menciones a Amaia Montero vuelven a ser, como siempre, retuits de su también respetable grupo de seguidores que disfruta de sus perlas de sabiduría.

Si, en lugar de ignorar la polémica creada más en la mente de los usuarios que en su cuenta, Montero hubiera reaccionado de alguna forma, se le hubieran devorado viva. A lo mejor ha aprendido de Russian Red.

El País

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