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Cómo indignar a todo Twitter (pero no demasiado)

Por: | 07 de mayo de 2013

 

Fernandez
El ministro Jorge Fernández Díaz, en enero de 2011 (EUROPA PRESS)


Twitter no es ETA -por ahora, que todo es ponerse- porque cuesta imaginarse al Gobierno, que es a quien en teoría corresponde anunciar las variaciones canónicas de esa frase cada vez más socorrida, malgastando una comparación en algo tan trivial. Pero los dos conceptos están ligados a su manera. ETA se está convirtiendo en el término que ha originado los mejores despropósitos que se le escapan a veces a nuestro Ejecutivo (este Gobierno no da mucho pan pero anda que no da circo) y Twitter es el sitio al que estos brillantes ejercicios en esperpento van a crecer hasta formar parte de la historia política española y luego morir en el olvido.

Sin la red social, aseveraciones como la de este ministro del Interior nuestro, que esta mañana ha dado a entender que el aborto "tiene algo que ver" con ETA "pero no demasiado" no conocerían el brillante destino que les suele deparar. A saber: que miles de personas la repitan, la magnifiquen y, pasado el momento en el que todo el mundo se da por informado, procedan a parodiarlas para que luego desaparezcan y aquí no ha pasado nada.

En este sentido, como materia prima para bromas, lo de Jorge Fernández Díaz ha sido brillante y ha tenido en Twitter la repercusión inusualmente viral que merece. El escritor Juan Gómez-Jurado una vez le dijo a este blog que "Un buen trending topic se puede crear de la nada: basta con que se use una frase pegadiza y que se preste a las variaciones, y que esté relacionada con temas que todo el mundo conoce". Siguiendo ese planteamiento, ésta era la frase.

Se habla del aborto, algo de lo que todo el mundo tiene opinión; se le equipara con ETA, que tiene especial sonoridad primero por la magnitud de la burrada que es comparar nada con una banda terrorista y segundo porque precisamente porque era una burrada se había convertido en una broma recurrente en Twitter ("Este frío que hace es ETA", "Madrugar un sábado es ETA"...); y finalmente tenía una coletilla inmensamente reciclable y reconocible como "pero no demasiado". Los términos relacionados con la frase se alzaron, irremediablemente, como trending topics mundiales. ETA llegó a aguantar un par de horas.

Tampoco perjudicó a la popularidad de la frase que la boutade se soltara minutos después de que se conociera que la Audiencia de Palma había suspendido la imputación de la infanta Cristina, que ya tenía a Twitter en armas y ejercitando ese fenómeno tan de estos tiempos de crisis institucional que es la autoflagelación nacional ("Qué país...", el otro tópico de las redes sociales) y el considerar especialmente español todo lo que no debería suceder pero sucede en España.

La cosa andaba, pues, con bromas del estilo "Hazte así en el hombro que tienes una imputación" u "Os han cambiado la imputación de la infanta por Coca-Cola Zero y ni os habéis dado cuenta" (en referencia al spot de televisión) o diálogos como "-Veo claros indicios para una imputación -Se apellida Borbón -Haber empezado por ahí", cuando arreció el temporal del aborto que tiene algo, pero no demasiado, que ver con ETA.

Fue una tormenta en las que tuits escondían su aquél de amargura, de indignación. Más que de desplegar el ingenio que se reserva para una pifiada de Toni Cantó, de lo que parecía tratarse el asunto era de desahogar la rabia que daba el comentario.

Pero sobre todo, lo que se comentó fue la posibilidad de que esto no fuera un traspiés ni una revelación accidental de la ideología de Fernández Díaz, sino una burrada calculada para distraer la atención sobre el cese la imputación de la infanta. Lo cual no deja de tener de sentido -no sería la primera vez que el PP hace algo por el estilo- pero también requiere reconocerle no poca capacidad de reacción al Ejecutivo, mucha imaginación al ministro; obviar que, con los años que llevamos de crisis, lo difícil es que un desliz y una mala noticia no coincidan en el tiempo y no hacer mucho caso a la manera en la que se produjo el comentario (el ministro estaba detallando una operación contra la banda terrorista y, al ser preguntado por temas de actualidad, explicó que respondería primero a las cuestiones relacionadas con ETA; cuando llegó lo del aborto dijo primero que eran temas muy diferentes y luego la feliz ocurrencia). Conviene no olvidar que Fernández Díaz también soltó que los gais suponían una amenaza para la especie sin que la situación requierese pirotecnia de lo grotesco.

Da igual que fuera intencionado o no. Estas cosas tienen otro efecto, además de distraer: canalizan de una forma ejemplar la desesperación de una gente para con su gobierno -tirria que, pongámosle, puede irse acumulando con la inminente llegada de reformas a las pensiones o a la administración- y se dejan olvidar muy bien cuando la gente intenta recordar qué la tenía tan furiosa.

Twitter no es ETA pero un titular facilón, escandaloso y hueco sí tiene algo de terrorismo.

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Tuitología

Sobre el blog

Un blog sobre las ansiedades, ínfulas, confesiones y caprichos diarios que comparten las personalidades públicas en redes sociales. Lo más llamativo del mundo visto por los famosos, lo más delirante de los famosos vistos por el mundo y todo sobre ese insólito punto en el que ambos fenómenos se entrecruzan.

Sobre el autor

Tom C. Avendaño

es periodista. Se hace un lío con el país al que pertenece, si España o Estados Unidos, y suele resolverlo declarándose ciudadano de las redes sociales. Lo de los intereses lo tiene más claro: investigar cuánto dice la cultura popular sobre el mundo en que vivimos.

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